Pacarina del Sur
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La hybris en la investigación: una aproximación desde El Jugador de Dostoievski

The hybris in the investigation: an approach from Dostoyevsky's play The Gambler

O hybris na investigação: uma abordagem de The Gambler de Dostoievski

Jeadran Malagón-Rojas

 

Si se preguntara a cualquiera por la primera imagen que viene a la cabeza al mencionar un apostador seguramente sería la de un hombre desaliñado, de ropas ajadas y escuetas, sentado a la mesa en un casino, aferrando un par de fichas donde pone todas sus ilusiones, con hambre de grandeza, pensando que la próxima jugada será la suya, la que lo saque adelante. Este mendrugo de hombre embriagado por un propósito en la vida, ganar. Ganar, aunque esto signifique renunciar a sus amigos, sus recuerdos, su trabajo, su amor, su buen nombre, incluso de ser abandonado.

Imagen 1. Retrato de Dostoievski. Fuente: Dominio público
Imagen 1. Retrato de Dostoievski. Fuente: Dominio público

Visto de esta forma un apostador es un ser indeseable, un truhan que pone en peligro a todos a su alrededor. Sin embargo, ¿no es también el investigador un ser mezquino, con una ambición egocéntrica enfocada en explicar fenómenos algunas veces irrelevantes para gran parte de la humanidad y que en el mejor de los casos conduce a una publicación científica, sin aplicaciones prácticas para la vida de millones de personas? A través de los siguientes párrafos presentaré que al igual que el ludópata, un buen investigador debe caracterizarse por su capacidad de apuesta, de arriesgar, de modo que la capacidad de desafiar debe constituirse en un rasgo central del quehacer investigativo.

 

El ludópata y la obra de Dostoievski

Para empezar El jugador es una obra que narra un fragmento de la vida de Alexei en Roulettenburg quien trabaja para un general ruso en retiro venido a menos. Alexei funge como preceptor de los hijos del general. Su vida transcurre entre las cenas con los amigos del general, la ruleta y su pasión por la cautivadora hijastra del general, Polina.

Alexei se caracteriza por un comportamiento impulsivo, reactivo, autodestructivo, casi suicida, lo que afecta sus relaciones interpersonales. A pesar de estar enamorado de Polina y haberle declarado su entera sumisión, únicamente ha generado de parte de ella respuestas ambivalentes y socarronas.

Pero Alexei a lo largo de la obra también presenta una pasión in crescendo: el juego. El autor desde el inicio permite evidenciar que el protagonista frecuentaba el casino con cierta regularidad, permitiéndose pérdidas de cantidades no despreciables de dinero. La habilidad para apostar de Alexei es reconocida por varios de los personajes de la obra, entre ellos el general, la nodriza de los niños y la propia Polina.

Esta sensación que embarga a Alexei es similar al concepto de la antigua Grecia “La hybris” (ὕβρις hýbris), caracterizado por un impulso irracional, la desmesura, que sobrepasa la justa medida (Beauvais, 2015). La hybris presente en las odas píticas de Pindaro es una transgresión a los ojos de dioses o los mortales. Es un impulso intoxicante que obliga a los hombres a llevar a cabo empresas inéditas, fuera de cualquier proporción  (Pindaro, 1833).  

Desde el punto de vista de las neurociencias, el jugador patológico presenta una serie de alteraciones en dos mecanismos: el castigo y el premio. Se considera que los pacientes con desorden de juego disminuyen la sensibilidad al castigo, creando el riesgo de tomar decisiones equivocadas (Sood, Pallanti & Hollander, 2003). Por otro lado, tienen una menor sensibilidad para recompensa, lo que implica que requieren mayores estímulos para sentir la retribución (Custer, 1984). Esto se ha explicado como “un mal funcionamiento del sistema de codificación del error de predicción de riesgo a nivel de la ínsula cerebral[1]”. Esta alteración modifica la respuesta del marcador somático a nivel insular que integra las emociones y la toma de decisiones involucrados en la gestión de los procesos cognoscitivos y los comportamientos sociales[2].

Imagen 2. Portada de la primera edición de El Jugador (1866). Fuente: Dominio público
Imagen 2. Portada de la primera edición de El Jugador (1866). Fuente: Dominio público

Este gusto por apostar, de arriesgar, no es exclusivo de Alexei. En la obra aparecen otros personajes que deciden apostar. Por un lado, se encuentra la babushka Antonina Vasileva quien aprende rápidamente de las mieles y las hieles del juego.  El general, Des Greiux, Mr. Astley y Polina son jugadores también. Cada uno decide hacer una apuesta al destino para sacar el mayor provecho. Por un lado, el general le apuesta a su amor incomprendido por madame Blanche, aunque eso le requiere empeñar sus propiedades en Rusia y apostar por la muerte de su tía abuela la babushka. Des Greiux apuesta a quedarse con las propiedades del general, ya sea casándose con Polina o h  aciendo efectivos los pagarés que el general le había firmado. Mr. Astley a su vez le apuesta a la constancia para hacerse con la esquiva Polina, de quien finalmente no puede tener su amor, pero si su compañía.

Si se quisiera agrupar la forma de actuar de estos personajes en la obra, podríamos ver en ellos ciertos patrones de juego, descritos por Dostoievski. Un tipo de jugador que apuesta por la mera gratificación, sin recurrir a conteos, únicamente armados de corazonadas son capaces de apostarle al cero. A este grupo pertenecen Alexei, el general y Antonina, quienes viven en carne propia la frase - ¡Dejarse la piel en el intento! -. El segundo grupo de jugadores está constituido por individuos más temerosos, calculadores, donde la apuesta es pequeña y por lo tanto ganan poco.  En este grupo se encuentran Des Greiux, Polina y Mr. Astley.

 

La hybris y el proceso investigativo

¿Y qué tiene que ver el hybris, la ludopatía con el proceso investigativo? Debo empezar por decir que la hybris constituye la pulsión epistémica que invita a los investigadores a avanzar sobre el desarrollo de la ciencia. Podríamos decir que los investigadores de la ciencia normal, son como los apostadores que para Alexei son de poca monta, que arriesgan con base a sus cuentas y apuntes. Basan sus proyectos, en torno a los paradigmas establecidos, a realizar una producción científica incremental, publicar en revistas indizadas y asistir a congresos académicos, entre otros menesteres más aterrizados, sin ambicionar correr la frontera del conocimiento.

La abuela Antonina en la obra pronuncia una frase central que da forma a mi argumento central de frente al quehacer investigativo - ¡Quién teme al lobo no va al bosque! La abuela en su primera visita a la ruleta, tras un fútil análisis de las probabilidades de ganar decide poner sus esperanzas en el cero; ¡y gana!

Ilustración de Gustavo Doré (1866) para la obra El paraíso perdido de John Milton. La caída espiritual de Lucifer es uno de los ejemplos más frecuentemente usados para describir la hybris en el inglés.
Imagen 3. Ilustración de Gustavo Doré (1866) para la obra El paraíso perdido de John Milton. La caída espiritual de Lucifer es uno de los ejemplos más frecuentemente usados para describir la hybris en el inglés. Fuente: https://homesecurity.press 

Es precisamente esta capacidad de arrojo, la pulsión epistémica la que para Kuhn marca la diferencia entre  los investigadores revolucionarios de los que no lo son (Kuhn, 2006). El científico revolucionario puede no acabar con el paradigma, pero aborda los problemas investigativos de formas diferentes, transformando el lenguaje, el método, la técnica, al punto de que sus apuestas parezcan ser vacías, destinadas a fracasar. No obstante, cualquier teoría nueva que sea acusada de progresista está obligada a ser, al menos al inicio, contraintuitiva (Dennett, 1998).

Pero adicionalmente, desde la pulsión epistémica el investigador, además de su capacidad de apuesta, debe contar con la necesidad de ganar para poder arriesgar.  Esta es la principal diferencia entre Polina y Alexi. Polina no tiene nada que perder, pues sus cálculos le permiten dividir sus apuestas entre el francés, la abuela y el inglés sin arriesgar demasiado. La vida de Alexei en Roulettenburg sin embargo, es una apuesta constante; pasando de desafiar la muerte en el Schlangenberg, a arriesgar su trabajo en el parque insultando a la baronesa y apostando su fortuna en la ruleta una y otra vez.

Así, la necesidad de ganar se transforma en una especie de motor existencial, una heurística diferente que no solo se ocupa de los aspectos financieros, sino que, a mi modo de ver, está directamente involucrado en el proceso investigativo. Para crear más y mejores modelos que respondan a los problemas del mundo es necesario, dejar la piel o quizás la vida misma en el intento.

Esa piel que se dejaron los Curie, L. Pasteur, L. Boltzmann, A. Turing, D. Bohm,  incluso D. Carrión y B. Houssay. Para ellos la investigación no es únicamente un modo de ganarse la vida, es un viaje en donde lo importante no es llegar al destino, sino una sed eminentemente humana, en búsqueda de ganar sabiduría y experiencias. La misma sed que lleva a Odiseo a embarcarse de regreso a Ítaca, sin temer a que el viaje se haga largo ni a “los lestrigones ni a los cíclopes (Cavafis, 1999).

De este modo, el investigador es, en el sentido de la hybris, un verdadero jugador, que a partir de cambiar la forma como entiende el mundo, transforma su trabajo en una actividad existencial, esperando que alguna vez la fortuna le sonría.

Si bien es cierto, Alexei poco a poco se va degradando hasta parecer físicamente un guiñapo humano, en su interior nunca abandona su ilusión de ganar - “...lo que significa el último gulden”. Pero el caso de Polina es diferente; es una desdichada que vive una vida que no desea, a pesar de tener todas las comodidades persigue desde la distancia a ese amor que rechazó y al cual ya no puede tener, arrastrando en esta empresa al silente, enamorado inglés. La duda del futuro que pudo ser, pero por el cual no apostó la perseguirá toda su vida, siendo un fantasma, una costra de barro sin vida.

A modo de cierre me gustaría rescatar la forma como Alexei ve el mundo tras despilfarrar un Potosí en París y estar lejos de casa sentado, sentado en un parque en Homburg. A pesar de tener todo en su contra, Alexei alberga una ilusión, un afán por un futuro reluciente, perteneciente al de las mieles de la investigación no incremental, semejante a la que Eneas abriga al desembarcar en nuevas tierras, esperanzado en que la fortuna le sonriera una vez más (Virgilio, 2009). Eso es lo que significa el último gulden, la oportunidad de correr la barrera del conocimiento. Y esto para el investigador representa la posibilidad vincularse a un proceso de transmutación sobre la comprensión del mundo que le permita transformarlo (Schwab, 2018).

 

Notas: 

[1] La corteza insular, es una estructura ubicada en la superficie lateral del cerebro, dentro del surco lateral (cisura de Silvio), que separa las cortezas temporal y parietal inferior. Tomado de: Wikipedia, 17 de enero de 2018 en: https://en.wikipedia.org/wiki/Insular_cortex

[2] Dostoievski a diferencia de Alexi padecía de un síndrome convulsivo del lóbulo temporal. Esta condición la padecía igualmente el príncipe Myshkin, protagonista de “El idiota”. Al parecer la ludopatía y la epilepsia que padecía el autor comparten vías patológicas comunes. Para profundizar en este ítem se pueden consultar los siguientes trabajos: Rayport, S. M. F., Rayport, M., & Schell, C. A. (2011). Dostoevsky's epilepsy: A new approach to retrospective diagnosis. Epilepsy & Behavior, 22(3), 557-570.Iniesta, I. (2014). Epilepsy in the process of artistic creation of Dostoevsky. Neurología (English Edition), 29(6), 371-378.

 

Bibliografía:

  • BEAUVAIS, G. E. (2015). Charis and Hybris in Pindaric Cosmology.
  • CAVAFIS, C. P. (1999). "Ítaca". En: Antología poética. Madrid: Alianza Editorial.
  • CUSTER, R. L. (1984). "Profile of the pathological gambler". En: The Journal of clinical psychiatry, vol. 45, núm. 12, p. 35.
  • DENNETT, D. C. (1998). The Intentional Stance. Massachusetts: The MIT Press Cambridge.
  • KUHN, T. S. (2006). La estructura de las revoluciones científicas. México: Fondo de Cultura Económica.
  • PINDARO (1833). Odas de Pindaro. Madrid.
  • SCHWAB, K. (2018). Shaping the Fourth Industrial Revolution [edición Kindle].
  • SOOD, E., PALLANTI, S. & HOLLANDER, E. (2003). "Diagnosis and treatment of pathologic gambling". En: Current Psychiatry Reports, vol. 5, núm. 1, pp. 9-15.
  • VIRGILIO (2009). La Eneida. Córdoba: Biblioteca virtual.

 

Cómo citar este artículo:

MALAGÓN-ROJAS, Jeadran, (2019) “La hybris en la investigación: una aproximación desde El Jugador de Dostoievski”, Pacarina del Sur [En línea], año 10, núm. 38, enero-marzo, 2019. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Sábado, 24 de Agosto de 2019.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1700&catid=14

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