Pacarina del Sur
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Política Educativa  y Discurso educativo. Educación Básica y Enseñanza del Español

Educational Policy and discourse policy. Basic education and to teaching Spanish

Política Educacional e discurso político. ensino básico e ao ensino de espanhol

Dalia Ruiz Avila

RECIBIDO: 13-09-2016 APROBADO: 09-11-2016

Resumen

Resumen: En este documento, a partir de la perspectiva del análisis de discurso de la escuela francesa, en primer lugar se enfatiza la diferencia entre discurso político y discurso educativo, con este propósito se despliega un conjunto de criterios que permite la caracterización de diversos tipos y subtipos discursivos; posteriormente se muestra que de acuerdo con lo expuesto en el discurso educativo se adoptan de distintas disciplinas elementos teórico-metodológicos para la enseñanza-aprendizaje de las asignaturas constitutivas del currículo escolar, como el español.

Palabras clave: Política educativa, Discurso educativo.

 

A Dulce María, una de mis reynas
que ha  poco despedí…
Ella sonreía, se sentía amada y destilaba paz
mientras el sol la acariciaba
y el ocaso de su vida se acercaba.

 

Introducción

En esta exposición se realiza una reflexión sobre las características del discurso político y el discurso educativo, un acercamiento a los tipos discursivos, considerados éstos como construcciones teóricas que permiten unirlos y separarlos de acuerdo con sus características pertinentes para el análisis[1]; la conformación de un tipo de discurso[2] se deriva de las aportaciones de diferentes autores, a partir de los siguientes criterios: Objeto discursivo, funciones discursivas, aparatos ideológicos, sujeto del discurso, operaciones discursivas, oralidad y escritura, formalidad e informalidad (Haidar, 1998)[3].

El discurso político es un tipo discursivo, que tiene como objeto a la política[4] y en términos de comunicación es percibido de manera específica por los destinatarios (léase colectivo[5]), de acuerdo con las condiciones discursivas vigentes; en él es posible ubicar a los protagonistas, de acuerdo con el lugar social que ocupan y reconocer al objeto del discurso en relación con sus condiciones de producción (Pẽcheux, 1978). La presencia de clases sociales dominantes y dominadas[6] productoras de determinados discursos políticos, implica la existencia de prácticas de resistencia en las que se producen éstos y en los que de forma relevante se evidencia la materialidad ideológica[7]

El discurso político exige una práctica en la que se restituye la dualidad de lo simbólico[8] y la praxis (Ansart, 1980), en este sentido, la producción, la circulación y la recepción de este tipo discursivo no están exentas de conflicto, de diversas manifestaciones circunscritas a las diferentes expresiones ideológicas; situaciones de tensión, de contradicción en las que a los discursos políticos anteriores se les trata de transformar, de cambiar o de contrarrestar peso. 

El discurso político está íntimamente relacionado con el educativo, éste en el terreno de lo formal condensa la política en materia de educación y en consecuencia, pretende y propicia formaciones y cambios en la conducta del sujeto; es normativo, se despliega en una institución, en una estructura de orden social que cumple funciones de interés público/privado, creada exprofeso para desempeñar tareas de naturaleza cultural, académica, científica, política o social en la que han de compartirse modos de actuar, conocimientos organizados, dosificados y regulados, que se orientan al logro de expectativas comunes; esta estructura también ejerce mecanismos de control vinculados con una dinámica de inclusión-exclusión.


Imagen 1. http://eee.cervantes.es/

El discurso educativo desplegado en el aula es una práctica peculiar que posibilita la comunicación y la compresión y que se encamina a la construcción de la identidad sociocultural; sus enunciados y palabras construyen tabús, fórmulas, rituales, peticiones, órdenes, normas, prescripciones, interrogaciones y selección de respuestas entre otros mecanismos, con el fin de inducir a los sujetos al razonamiento sobre los objetos planteados y en el margen de los límites establecidos.  

En el análisis de este tipo de discurso, además de las exigencias de todo proceso analítico en cuanto a una dimensión interdiscursiva e interdisciplinaria, convergen diferentes campos de conocimientos, fuentes, perspectivas y autores en los niveles micro y macro, tanto en el plano de la interacción como en el de la estructura, de igual forma, coexisten los tipos discursivos citados en el primer pie de página.

Reflexiones acerca de las relaciones entre el discurso político y el educativo son fundamentales para la comprensión del fenómeno en cuestión: el discurso educativo que se produce en relación con la enseñanza de la asignatura de español en la Educación Básica impartida en las últimas 4 décadas del siglo pasado[9] y la primera del actual; en consecuencia, el objetivo de este documento se centra en el discurso político y las relaciones que establece con el educativo para generar una política educativa.

Los Libros de Texto Gratuito (LTG) son materiales que condensan el compromiso del gobierno mexicano respecto a la educación básica que de acuerdo con la constitución política ha de ser obligatoria y gratuita, es decir, se trata de un conjunto de acciones que respondieron a propuestas y a planes y se relacionan con un objetivo de carácter público, cuyo origen se remonta a la atención de problemas específicos que aquejan a la sociedad.

La distribución de los LTG en el territorio nacional responde a un conjunto de actividades llevadas a cabo por instituciones de gobierno: Secretaría de Educación Pública (SEP), Consejo Nacional de Libros de Texto Gratuito (CONALITEG) y Delegaciones Estatales de Educación, que se enfocan a tener una influencia determinada sobre la vida de los sujetos. El gobierno para llevar a cabo esta política pública, a través de sus instituciones, se ha basado en normas jurídicas, servicios de personal, recursos financieros (primordialmente el económico) y la persuasión  (Ruiz López y Cadenas Ayala, s/f).

Las preguntas que rigen el desarrollo de este documento son: ¿Cuál es la relación entre política pública, política educativa y discurso educativo?  y  ¿Qué aportes de la lingüística han servido de base para la enseñanza-aprendizaje de la asignatura de español, que han dado lugar a la producción del discurso educativo, plasmado en los LTG, utilizados en la educación básica mexicana de final del siglo pasado y la primera década del actual?

Con el andamiaje del análisis de discurso de la escuela francesa (Pẽcheux, 1978), se cimienta la estructura de este trabajo, conformada por 3 puntos, en el primero se revisan las nociones de política educativa y de discurso educativo; en el segundo, se exponen los criterios de definición y la materialidad del discurso educativo; en el tercero, se revisan los enfoques más sobresalientes en el desarrollo de la lingüística, disciplina que aporta elementos teórico-metodológicos, que en términos de política educativa coadyuvan a delinear qué es lo que se espera que el educando sepa de la asignatura de Español al egresar de la educación Básica.

 

Un acercamiento a la Política educativa y al discurso educativo

Existe una política pública de la que  se deriva una política educativa[10] asignada oficialmente para la educación formal que se imparte en una institución escolar, en un Aparato Ideológico del Estado. Althusser (1978), al referirse al modo material de existencia de las ideologías, apunta que éstas existen de forma material, objetiva y concreta y que están ligadas a actitudes, conductas y prácticas reguladas por rituales y códigos que a su vez son definidos por los establecimientos. 

La política educativa define el rumbo que deben seguir determinadas acciones para alcanzar un fin en un tiempo y espacio determinado, se relaciona con las condiciones socioeconómicas, los programas y planes de estudio de la Educación Básica, las formas tradicionales que imperan en el trabajo educativo y las carencias relacionadas con la formación lingüística de los docentes que viven la incapacidad de transmitir a los educandos conocimientos tangentes a los avances realizados en las disciplinas; sapiencias que al no ser sometidas a una revisión crítica y sistemática, violentan y contradicen el uso creativo, innovador y reflexivo del lenguaje, desde la dimensión cognitiva y sociocultural de los escolares (Ruiz Avila, 2016).   

La política educativa, es un campo de estudio eminentemente interdisciplinario, un espacio de producción teórico-metodológica con una prospectiva tendiente a favorecer, orientar, potenciar el saber/conocimiento. Abordar un tema concerniente al campo de la política educativa consiste en mirar una arista de ésta, acercarse a un detalle de los innumerables que acontecen en la “realidad social” en materia educativa. En otras palabras, incursionar en este ámbito de análisis en aras de una construcción con pautas del saber sobre la sociedad, los sujetos y el discurso, acordes con determinada verdad impuesta desde el poder-ideología.

La educación forma parte de la política pública (del gobierno), del proyecto de nación que quienes detentan el poder quieren impulsar; existe un ministerio de educación o Secretaría de Educación Pública (SEP), cuyo titular forma parte del gabinete presidencial y en este espacio se produce un discurso peculiar.

Proceso, práctica, campo y discurso conforman en relación con la política y el discurso educativo un escenario social en el que están presentes relaciones de poder entre los sujetos que tienden a imponer y mantener sus puntos de vista e intereses. Una representación de las relaciones existentes entre el discurso de la política pública[11] y el de la política educativa[12], se presenta en el siguiente esquema.

 

Léase:

  1. la política pública de un estado, emitida por quienes detentan el poder en un determinado territorio se relaciona con el discurso político correspondiente a este espacio.
  2. de la política pública se desprenden los discursos propios de las líneas constitutivas de la estructura de poder (salud, educación, trabajo, vivienda, seguridad, servicios, economía, etc.)
  3. del discurso político derivan los diferentes tipos discursivos que se correlacionan con las políticas establecidas para cada núcleo de la estructura de poder.
  4. Las políticas desprendidas de la estructura de poder se vinculan con los discursos derivados del discurso político.

 

En esta óptica el discurso educativo es un tipo de discurso; un evento comunicativo socialmente contextualizado, orientado hacia la transformación del sujeto y al objetivo de alcanzar o concluir algo, a través de un conjunto de acciones: la transmisión de contenidos, la estimulación y favorecimiento del desarrollo emocional, la promoción de actitudes y valores, etc.

También existen subtipos de éste, por ejemplo: el del aula, que estudia la praxis comunicativa que se suscita en ese espacio y se orienta a favorecer el desarrollo y la formación de los educandos (Martínez-Otero, 2008); el de los libros de texto, el de la política educativa, el didáctico, el pedagógico, el de evaluación de la educación, el de promoción de la investigación. 

El discurso educativo requiere una reflexión teórica-sistemática, sujeta a la dinámica histórica (Althusser, 1978), sociopolítica, económica, etc.; aspecto importante de esta práctica sociodiscursiva es la forma en la que se relacionan el objeto de conocimiento y la teoría. En otros términos, el tratamiento que se le otorga al objeto y a los medios desplegados por el sujeto cognoscente en el proceso de aprehensión.

En el discurso educativo el objeto es sin duda la educación considerada en términos globales, como política pública, vinculada a las especificidades histórico-culturales y socioeconómicas que posibilitaron la emergencia de ésta en tiempos y espacios determinados, es decir, como resultado de un proceso político educativo, por ejemplo, en 1993, 2005 y 2007 se despliegan reformas que atañen directamente a la educación secundaria mexicana[13]; estos acontecimientos no son gratuitos en el acontecer de la política educativa de este país, responden a una serie de hechos y circunstancias que dan margen a su origen.

El carácter, la orientación, la cobertura y la influencia que ejerce el discurso educativo son determinados por el régimen político que ordena las leyes objetivas de su desarrollo[14]; en el despliegue discursivo de la política educativa influyen las condiciones socioeconómicas e histórico-culturales de la sociedad, la correlación del ímpetu de clases en los planos internos e internacionales. La política educativa, expresión de los intereses de la clase dominante, no se aplica de manera homogénea en todas las dependencias concernientes al terreno de la educación, es decir, de acuerdo con la etapa de desarrollo de cada una se forjan e implementan las estrategias que se consideran pertinentes.

La noción de discurso educativo[15] conlleva la materialidad política, se relaciona con la de Formación social propuesta por M. Pẽcheux (1978), la cual se caracteriza por las relaciones existentes entre las clases sociales, éstas implican posiciones políticas e ideológicas que no son obra exclusiva de individuos, sino que se generan y organizan en formaciones enlazadas por intereses antagónicos, alianzas y procesos de dominación.

Las formaciones políticas e ideológicas incluyen una o más formaciones discursivas, éstas se interrelacionan y determinan lo que se puede decir y también lo que debe ser dicho, a partir de la posición de los sujetos en una coyuntura determinada (Haroche H. y Pechẽux M, 1972). De esta noción (de formación discursiva), se transita a un planteamiento más amplio en el que se le considera  inseparable del interdiscurso, como el lugar donde se forman los objetos y la coherencia de los enunciados correspondientes a las formaciones discursivas.

En esta perspectiva, lo que se expone en el currículo escolar como perfil de egreso corresponde al discurso educativo actual[16], un sistema de medidas referentes a educación que el estado aplica de acuerdo con los intereses de las clases dominantes; política que incide sobre diversos aspectos de la sociedad. En otros términos, prevalecen políticas gubernamentales que no responden a las necesidades de formación de los educandos (por ejemplo, los LTG), y han sido producidas y desplegadas sin la participación y el consenso de docentes, directivos, padres de familia y especialistas en las distintas disciplinas que se estudian en la educación básica.            

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Criterios y materialidades del discurso educativo

En primera instancia se exponen criterios que coadyuvan a la construcción de una definición operativa de discurso desde una perspectiva interdisciplinaria (Haidar, 1990); para esta autora el discurso es un conjunto de enunciados que:

  • responden a reglas sintácticas, semánticas y pragmáticas
  • guardan relaciones de cohesión y coherencia
  • condensan un conjunto de materialidades discursivas
  • responden a condiciones de producción, circulación y recepción
  • constituyen una práctica social, como otras, es decir, con peculiaridades propias.

 

En síntesis, un discurso es una acción prioritariamente verbal, producido en una coyuntura socioeconómica e histórico-cultural.                        

El discurso educativo en el terreno de lo formal es aquel que condensa la política en materia de educación y en consecuencia pretende y propicia formaciones y cambios en la conducta del sujeto. En otros términos, posee un objeto susceptible de ser conocido y enseñado por sujetos determinados en un tiempo, espacio y circunstancias socioculturales establecidas; de igual forma, este objeto puede ser tratado, preparado, modificado, reconstruido, adaptado en congruencia con las operaciones discursivas y los patrones de producción textual (Véase el siguiente cuadro, elaborado a partir de los criterios formulados por Haidar, 1990).

1.       DISCURSO EDUCATIVO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Política educativa para la educación básica.

Criterios

Consideraciones

1.       Objeto discursivo

La enseñanza – aprendizaje de una sociedad en un detrminado tiempo y espacio 

 

2.       Funciones discursivas[17]

Referencial

Apelativa

Poética

3.       Aparato ideológico

Institución escolar

4.       Sujetos

Autores/docentes

Estudiantes

Padres de familia

Profesionales de las Ciencias de la educación y disciplinas intervinientes en el currículo escolar

5.       Operaciones discursivas[18]

Argumentación

Narración

Descripción

6.       Patrón de producción textual

Escritura (prioritario)

Oralidad

7.       Formal-informal

Formal

Fuente. Archivo de investigación.

En este cuadro se muestra la relación entre la política educativa para la educación básica y el discurso educativo, también los puntos clave en los que los criterios se despliegan con  relevancia.

El objeto discursivo es una construcción del discurso que se presenta como un conjunto de propiedades y relaciones culturales e históricas, Cada tipo discursivo al establecer relaciones con los objetos que construye privilegia algunos, de éstos exhibe desde diferentes ópticas aspectos diversos, cuya presentación influye en el significado que el receptor le ha de conferir.

Los objetos que construye el discurso se presentan como un conjunto de propiedades y relaciones de acción, cuya naturaleza es cultural e histórica (Grize, 1996), vinculadas de manera estrecha con la operación discursiva de la argumentación y la formación ideológica. El mismo autor al referirse al proceso de comunicación para explicar su funcionamiento parte de 5 postulados: del dialogismo, de la situación de interlocución, de las representaciones mentales, de los preconstruidos culturales y de la construcción de objeto.

En relación con el último postulado, no es posible rememorar un objeto sin que en la evocación concurran diferentes saberes. En otras palabras, la construcción del objeto discursivo, ese conjunto de respresentaciones, se lleva a cabo porque el enunciador selecciona los rasgos que han de orientarse hacia el fin deseado.

Las funciones discursivas apuntan hacia el reconocimiento de una finalidad social, provienen de los aportes del lingüista R. Jakobson (1986); tienden al reconocimiento del objetivo y efecto de la enunciación en una situación comunicativa dada, éstas son seis:

La representativa corresponde al lenguaje científico; mediante esta función se da a conocer la información de datos, hechos, explicaciones concretas derivadas de la disciplina en cuestión y de otras afines, por ejemplo, la lingüística y la literatra. La expresiva o emotiva, refleja la subjetividad del autor (en el caso de los LTG); ésta se detecta mediante las interjecciones, exclamaciones, pausas, adjetivos, deseos, etc. La apelativa, también conocida como conativa, llama la atención para que los sujetos (los educandos) actúen, las formas lingüísticas que con mayor frecuencia se utilizan son el vocativo y el imperativo. La fática, permite mantener la comunicación, procura que ésta no se interrumpa (entre profesores y educandos); no tiene interés su contenido informativo, es decir, no importa lo que se dice, únicamente mantener el contacto. La metalingüística, es la reguladora de la propia comunicación, implica una reflexión sobre la lengua y la manera de utilizarla, puede presentarse como interrogante, por ejemplo ¿sabes lo que significa analogía?, o bien como forma reiterativa “es decir”, “en otras palabras” y la poética, esta función es motivadora y se orienta a despertar la sensibilidad; se manifiesta por la forma en la que se presentan las palabras que han sido seleccionadas para construir el discurso.    

El aparato ideológico indiscutible de la educación formal es la institución escolar; más allá de las características materiales que tenga cada uno de los centros escolares, es pertinente reconocer su papel como transmisor, sostenedor y reproductor de valores, normas, conductas y conocimientos; estilos de comunicación, implementación de relaciones personales e interpersonales, planificadora y gestora de formas de organización y administración, en relación con un proyecto educativo.

Los sujetos del discurso educativo son los educandos, los profesores, los directivos, los padres de familia y los especialistas en las distintas disciplinas constitutivas del currículo escolar.

Una categoría pertinente para el análisis del sujeto es la de formaciones imaginarias (Pêcheux, 1978), mediante ella se atiende a la representación de la posición de los sujetos en el discurso. Todo hablante cuando dice algo a alguien adopta una configuración de ambos para su discurso y la expresión de esa relación que establecen los interlocutores entre sí, impregna la producción y recepción discursiva. En otras palabras, el emisor toma o no en cuenta a su receptor de acuerdo con una perspectiva que marca grados de reversibilidad, según ésta se dará un mayor o menor intercambio de papeles entre los interlocutores.

Para Michel Pêcheux (1978), el sujeto tiene que ver intrínsecamente con la producción de sentido. El sentido de una expresión no existe en sí mismo, es constituido con referencia en las condiciones de producción de un determinado enunciado, éste no es un producto acabado, resultado de una posible transparencia del discurso, está siempre en movimiento y se produce dentro de una determinación histórico-social, es decir, se genera por los mecanismos de interpelación ideológica; a través de las prácticas discursivas, los sujetos entran en relaciones socio - histórico – culturales por las cuales personifican lugares socioeconómicos y son portadores de determinados intereses de clase.

Este movimiento de los actores involucra una dimensión histórica que puede observarse en un sentido restringido: la situación de interlocución, las circunstancias de comunicación, las instancias de lenguaje y en un sentido amplio: las determinaciones histórico-sociales e ideológicas “lo que funciona en el proceso discursivo es una serie de formaciones imaginarias” (Pẽcheux, 1978, p. 48), que designan el lugar que A y B (sujetos), le atribuyen cada uno a sí mismo, al otro y al referente, la imagen que ellos mismos se hacen de su propio lugar social y del lugar del otro.

Los profesores, pertenecientes a todos los niveles educativos pueden ser caracterizados como trabajadores del discurso, requieren de él para comunicarse con los educandos y demás participantes en el proceso educativo; además de poseer el monopolio de la palabra en el aula, su práctica discursiva conlleva la responsabilidad no sólo de lo que comunica sino de la forma en qué lo hace. El profesor a través de su discurso puede frustrar o impulsar la producción discursiva de los educandos que se encuentran como público cautivo por órdenes de los adultos, por responsabilidad / obligación social.

Las formaciones imaginarias evidencian que en el proceso de interacción cara a cara entre profesores y estudiantes, el discurso educativo en atención a su objetivo de formar para la vida moldea las formas de expresión, de relación cotidiana, de encuentros, de intercambios, de diálogos,  de abordar los conflictos, y en general de comunicación verbal y no verbal en el espacio escolar.

Las operaciones discursivas dominantes en el discurso educativo son la argumentación, la narración y la descripción; éstas no son puras, entre ellas se establecen continuums, es decir, en un discurso priortariamente argumentativo (como el político y el educativo), se incluyen mecanismos propios de la narración y la descripción.

En los tipos discursivos politico y educativo al argumentar se actúa sobre el interlocutor con la finalidad de llevarlo a compartir el punto de vista del proponente; la acción conlleva que el oyente o lector modifique sus representaciones y adopte las que se le brindan. No es un secreto que en esta operación discursiva se ponene4n evidencia diferentes aspectos de los temas, objetos o cosas; tampoco que se ocultan otras y se proponen nuevas.

            Los patrones de producción textual son 2, la oralidad y la escritura, éstos poseen reglas propias, pero con un cierto grado de flexibilidad para su producción, circulación y recepción[19]; ambas relacionadas con las habilidades discursivas de escuchar y leer. Para el análisis de la oralidad y la escritura en relación con sus fines de comunicación es propicio considerar el desempeño de las funciones discursivas ya expuestas.

La formalidad del discurso es la presentación dominante para llevar a cabo los procesos de enseñanza-aprendizaje, de instrucción, de diálogo. En este discurso prima una orientación formativa que conlleva intercambios, interrogaciones, conversaciones propicias para el desarroillo cognitivo y afectivo, principalmente del educando.       

Los 7 criterios expuestos resumen que el análisis del discurso educativo es un estudio que parte de la lengua en uso y trata de mostrar las relaciones existentes entre las unidades lingüísticas constitutivas de los discursos hablados o escritos en un nivel diferente al de la oración; además, que su estudio es interdiscursivo e interdisciplinario.        


Imagen 2. http://educacionenjuarez.blogspot.mx/ 

                                                                                                                                                                    

Incidencia de la lingüística en la educación básica

La lingüística es la ciencia que se concentra en el estudio del lenguaje humano, tanto en relación con los patrones de producción oral como escrito; para ello se parte del conjunto de teorías que se han construido para analizarlo, describirlo, explicarlo y comprenderlo. En torno al saber lingüístico se han generado diferentes enfoques, por ejemplo: lingüística aplicada, cognitiva, cognoscitiva, comparada, computacional, contrastiva, correlacional, de texto, diacrónica, estructural, funcional, histórica, etc.

Independientemente de la referencia a una lengua en particular (en la escuela), lingüística y gramática suelen reconocerse en el terreno de la descripción de las leyes universales de la expresión humana como lo mismo (Chomsky, 1971). En México hasta la década de los 60 del siglo pasado, en los seis años de la educación primaria se impartían conocimientos sobre gramática en términos conocidos actualmente como tradicional, es decir, basada en definiciones y reglas que había que memorizar, por ejemplo, las partes de la gramática, las partes de la oración, categorías gramaticales, etc.

En este documento, únicamente se hace referencia a aquellos enfoques lingüísticos que han aportado de manera directa a la producción del currículo de la educación básica, es decir, que han cobrado relevancia en el despliegue de la política educativa de este nivel de la educación escolar:

- Lingüística estructural. Ferdinand de Saussure (1979), fue quien a partir de sus planteamientos teóricos dio margen al movimiento estructuralista, en éste se considera a la lengua como un sistema de relaciones, una estructura cuyos elementos no tienen validez de manera independiente por los vínculos de contraste y equivalencia que mantienen entre ellos.

- Lingüística funcional. Ésta se deriva del estructuralismo y se fundamenta en una teoría del análisis lingüístico que describe la estructura de una lengua definida, que la considera prioritariamente, como un instrumento de comunicación, lo cual implica que en este modelo analítico, las unidades lingüísticas y las relaciones que establecen entre sí, sean descritas a partir de su funcionamiento en el proceso comunicativo.

 

El área de Lenguaje, ocupa un lugar preponderante en el currículo de la Educación Básica, el desarrollo de la expresión oral y de la escritura constituye la base para ingresar al campo de la educación formal y es la plataforma del desempeño académico en las diversas áreas del conocimiento a lo largo de la formación educativa del sujeto[20].

Las reorientaciones que el área de lenguaje y en general la de la enseñanza del español ha sufrido a raíz de las diferentes reformas (1970, 1986, 1996, 2015), han afectado en forma directa tanto cuantitativa como cualitativa el sentido y el peso específico de los conocimientos curriculares concernientes al lenguaje.

A pesar de lo expuesto en el discurso educativo oficial “Utilizar el lenguaje oral y escrito con claridad, fluidez y adecuadamente, para interactuar en distintos contextos sociales. Reconoce y aprecia la diversidad lingüística del país” (SEP, Programa de educación, 2006), son drásticos los resultados obtenidos en relación con la enseñanza-aprendizaje de la asignatura de español en la educación básica.

El sujeto que concluye dicho nivel educativo, al final de éste ha llevado más de una década[21] de cursos anuales de la asignatura de Español, la problemática que se desprende de las limitaciones de la enseñanza-aprendizaje de esta asignatura, tiene dos vertientes: la interrupción o suspensión de su trayectoria educativa y el detrimento de sus posibilidades comunicativas, ambas se conjugan y contribuyen al deterioro del tejido social[22].

La incidencia de los dos enfoques (lingüística y funcional) expuestos en el despliegue de los programas diseñados para la enseñanza de la lengua materna no ha arrojado los resultados esperados; se considera que el lenguaje es el mediador por excelencia de las relaciones que se establecen en las situaciones educativas y que en su uso se materializan gran parte de las determinaciones de diferentes procesos concernientes a la educación formal y no formal; en la actualidad, el proceso de enseñanza-aprendizaje de esta asignatura en la educación básica, de acuerdo con el discurso educativo oficial, tiene como aspecto fundamental el desarrollo de las 4 habilidades lingüísticas, léase discursivas: hablar, escuchar, leer y escribir. Sin embargo, las evaluaciones nacionales e internacionales evidencian bajo rendimiento de los educandos (PISA, ENLACE).

El despliegue de estos enfoques lingüísticos se ha correlacionado con un conjunto de paradignas de carácter prioritariamente pedagógico con la finalidad de facilitar la enseñanza de la lengua en el aula de educción básica y por ende de responder a lo establecido en la política educativa y en el discurso educativo.

Los fundamentos teóricos que constituyen los paradigmas[23] aplicados en la práctica educativa (Martínez-Otero, 2008); en las últimas décadas del siglo pasado y la primera del actual, son:

- Conductista. Enfatiza el uso de técnicas orientadas hacia el cambio de la conducta, se utilizan algunos refuerzos para la obtención de resultados, soslaya los procesos internos y se centra en lo observable, destaca la importancia que se le concede a la instrucción programada.

- Cognitivo. Para este paradigma tienen importancia los procesos mentales del sujeto, es explícito el interés por explicar cuál es el tratamiento que se le confiere a la información desde que se recibe hasta la actuación. Se plantea que los educandos adquieran aprendizajes significativos y heurísticos; sin embargo, suelen olvidarse las dimensiones no cognitivas que influyen en la educación.

- Constructivista. El educando construye el conocimiento como resultado de su experiencia y de la integración de información que recibe. La enseñanza se centra en los procesos, atiende el producto y se adecúa al nivel cognitivo del aprendiz; no presta la suficiente atención a procesos externos que también influyen en la construcción del conocimiento.

- Sociocultural. En éste el sujeto elabora sus conocimientos a partir de su relación dialéctica con el objeto; se concede importancia al entorno sociocultural y el desarrollo cognitivo se desarrolla en el contexto histórico-cultural al que pertenece el sujeto. La adopción de este paradigma puede sumergir al educador en situaciones sociales difíciles de controlar (Vygotski, 1978).

- Humanista. Su interés está en cuestiones de carácter socio-afectivo y en las relaciones interpersonales. Adopta una perspectiva holística que estudia la personalidad de manera integral, dinámica y proyectiva. La dificultad en torno a la aplicación de este paradigma radica en la evaluación de los comportamientos.

- Competencia. Responde a la búsqueda de habilidades, actitudes y conocimientos que el educando ha de alcanzar al terminar determiado nivel educativo; se relaciona con el perfil de egreso y atiende a la demanda del mercado laboral en términos de conocimientos y saberes que se movilizan para la solución de problemas.

- Ecológico. Este paradigma postula la importancia de la investigación etnográfica, adopta un modelo de currículo abierto y flexible, le interesa un proceso de evaluación en el que prime lo cualitativo y su apuesta está en las relaciones interpersonales.

 

Estos siete paradigmas expuestos, probablemente no sean los únicos existentes, ni autónomos en sentido estricto, alguno de ellos puede ser el dominante, pero también existe la posibilidad de coexistencia entre ellos; concebirlos de esta forma, abre vías a una concepción integradora de la educación.

Sin duda se han hecho esfuerzos por proponer formas alternativas de tratamiento didáctico para promover el uso real del lenguaje, omitiendo el énfasis en la enseñanza-aprendizaje de contenidos gramaticales y el desarrollo mecánico de las habilidades discursivas: hablar, escuchar, leer y escribir[24]. Por ejemplo, el tiempo que se le asigna a esta asignatura en la educación básica es un elemento a considerarse.

De los paradigmas expuestos es factible rescatar elementos teórico-metodológicos e integrar 3 líneas curriculares básicas para una enseñanza de la lengua acorde con lo establecido en el discurso educativo:

  1. La psicosocial, en ésta ha de hacerse referencia al sujeto que adquiere una lengua en un proceso de desarrollo peculiar y a los diferentes entornos socioculturales en los que se suscitan los diversos usos de la misma.
  2. La pedagógica que ha de referirse a aspectos teórico-metodológicos, construidos por las características del objeto de estudio y de los sujetos; ésta funge en el proceso de enseñanza-aprendizaje como mediadora y adopta una función facilitadora.
  3. La lingüística, ésta se deriva de las aportaciones de la misma disciplina y aborda los aspectos referentes a la lengua como sistema, enfatizando sus usos y funciones en diferentes situaciones comunicativas.  

 

En el estudio de la lingüística y su desarrollo se han logrado avances que aportan elementos significativos para un replanteamiento de la problemática de la interdisciplinariedad en el aula; los conocimientos generados en campos disciplinarios como la sociolingüística, la psicolingüística, la etnografía de la comunicación, el análisis de discurso, son fuentes para la revisión y reflexión acerca de la política educativa, el discurso educativo y las prácticas pedagógicas y su implementación en el espacio escolar.

 

Conclusiones

Del desarrollo de esta reflexión se:

- Muestra la relación existente entre política pública y discurso político; posteriormente, los vínculos que correlacionan a la política educativa con el disrcurso educativo.

- Define a la Política educativa como un sistema de medidas referentes a educación que el estado aplica de acuerdo con los intereses de las clases dominantes con la finalidad de influir sobre diversos aspectos de la sociedad y que el análisis de ésta y del discurso educativo, obligan al investigador a incursionar en un plano interdisciplinario.

- Afirma que el discurso educativo presenta las exigencias de todo proceso analítico en cuanto a un marco interdisciplinario en el que convergen diferentes campos de conocimiento, fuentes, perspectivas y autores, tanto en un nivel micro como macro.

- Apunta que la incidencia de los enfoques lingüísticos, el estructural y el funcional en el despliegue de los programas diseñados para la enseñanza de la lengua materna (español) no han arrojado los resultados esperados en términos “de la expresión y la comunicación” expuestos en el discurso educativo.

- Evidencia que los investigadores no le han prestado suficiente atención al problema de la enseñanza-aprendizaje correlativo a lo disciplinario, que no existen análisis de discurso educativo vigente en los Libros de Texto Gratuito.

- Demuestra que política educativa y discurso educativo son campos de estudio diferentes.

 

Notas:

[1] Entre los tipos de discurso más conocidos y trabajados destacan el: político, publicitario, histórico, jurídico, periodístico, científico, de divulgación, de género, educativo, pedagógico, didáctico; literario, religioso, de la vida cotidiana, biográfico, etc. Cada uno de éstos, no es puro, es resultado, producto, cristalización de funcionamientos discursivos distintos y en ellos es posible destacar líneas dominantes, es decir, prioridades.

[2] Una categorización tipológica tiene que ver con los objetivos del análisis que se emprende y con la adecuación del ejemplar del lenguaje que es objeto del mismo análisis; no es camisa de fuerza, es una organización de criterios que pueden presentar una mayor o menor generalidad.

[3] Estos criterios se retoman en el punto correspondiente a discurso educativo.

[4] Política es la disciplina que adopta la organización y administración de un estado, de sus asuntos e intereses; es la actividad de las clases sociales, de sus partidos, agrupaciones y asociaciones; una tarea de los organismos que ostentan el poder del estado y del gobierno, determinada por sus objetivos de manera correlacionada con la dimensión socioeconómica, histórica y cultural del espacio en el que se despliega; en ella se esgrimen, generalmente, no de forma explícita: representaciones, mecanismos y medios de imposición, de aniquilamiento de la protesta, prohibición y opresión, y menos encubiertos los de convencimiento y de búsqueda de obediencia.

[5] Marcellesi (1979), ancló el concepto de locutor-intelectual colectivo.

[6] México actualmente, enfrenta problemas estructurales, por ejemplo, la desigualdad social que impacta en la posibilidad de acceso, permanencia y conclusión de los estudios de diferentes niveles educativos; la exclusión del 43% de la población de 15 a 65 años que se encuentra en rezago educativo y los 5.4 millones de personas analfabetas.

[7] En el caso de la Reforma Educativa actual en México, véase el discurso de los profesores disidentes, difundido en diversos Medios de Comunicación Masiva.

[8] Símbolo es una figura retórica que representa realidades o conceptos, une a un grupo social porque vincula, legitima, se le reconoce, permite la identificación y los procesos de definición y heterodefinición; cuando el concepto simbólico es nombrado se evoca al concepto real.

[9] En 1959 se reparten por primera vez en México, los Libros de Texto Gratuito para la Educación Primaria, en ellos se despliega un enfoque para la enseñanza de la asignatura de Español.

[10] La noción de política educativa, proviene de la ciencia política y de los aportes de  diferentes autores que coadyuvan a su descripción a partir de los siguientes  indicadores: a) Es un proceso político (Ball, 1989), b) Es una práctica política (Fischer, Miller y Sidney, 2007) y  c) Es un campo político (Bourdieu, 2002).

[11] Política de Estado o Política gubernamental.

[12] Que no es lo mismo que discurso educativo, discurso pedagógico o discurso didáctico.

[13] RIES, RES

[14] En 1965 en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), México-Ajusco se desplegó el programa de especialización “Enseñanza del Español”, dirigido a formadores de docentes; después de 3 generaciones, éste fue suspendido por cambios en la política educativa correspondiente a la formación de docentes.  

[15] La política educativa pertenece tanto a la política interna del Estado como a la externa; la primera se orienta a las relaciones de clases y a los sujetos pertenecientes a un Estado, la segunda, a las relaciones que se entablan entre distintos Estados; entre las dos existen íntimas relaciones de derivaciones y continuidad.

[16] Éste requiere de cambios que conduzcan a mejores resultados. Por ejemplo, elaborar un currículo en el que se cuide la vinculación entre los cursos, las unidades temáticas y los conceptos; a los libros de texto otorgarles un tratamiento acorde con los intereses y necesidades de formación de los docentes y de los educandos; también evitar que en estos materiales la formación imaginaria de los autores confiera un trato autoritario basado en órdenes (copia, redacta, escribe, lee, ilumina, subraya, etc.) e interrogantes, cuyas respuestas se orientan a la repetición y comprobación de datos acumulados.

[17] Prioritarias

[18] Prioritarias

[19] Se reconoce  que los signos lingüísticos son una parte fundamental del proceso de comunicación de la misma forma que los signos no lingüísticos , por ejemplo, las señales, los gestos y lo kinésico.

[20] Los altos índices de fracaso escolar (repetición, rezago y abandono), están significativamente relacionados con el área de lenguaje, a grado tal que a este problema educativo se le considera un agravante a nivel nacional. 

[21] En México la Educación Básica es de 12 años.

[22] En este documento se hace referencia al aspecto cualitativo y se omiten los datos cuantitativos.

[23]Paradigma, es el enfoque teórico que comparten los integrantes de una comunidad científica.

[24] La Política Educativa  actual se centra en el constructivista y en el de competencias. 

 

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  • (Ruiz López y Cadenas Ayala en línea, consultado octubre 10 de 2016).

 

Cómo citar este artículo:

RUIZ ÁVILA, Dalia, (2017) “Política Educativa y Discurso educativo. Educación Básica y Enseñanza del Español”, Pacarina del Sur [En línea], año 8, núm. 31, abril-junio, 2017. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Miércoles, 13 de Diciembre de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1463&catid=10

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