Pacarina del Sur
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El Canal de Panamá y los retos del siglo XXI: educación y seguridad social[1]

Panama Canal and the challenges of the XXI century: education and social security

O Canal do Panamá e os desafios do século XXI: educação e segurança social

Abdiel Rodríguez Reyes[2]

 

“Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire,
con la copa cargada de flor, restallando o zumbando,
según la acaricie el capricho de la luz,
o la tundan y talen las tempestades […].
Es la hora del recuento, y de la marcha unida”.
José Martí

 

A Carmen Guadalupe Córdoba, in memoriam

 

Introito

Panamá es un país en una situación neocolonial, su economía gira en torno al Canal y los servicios que emanan de allí. El Canal de Panamá es administrado por los panameños como resultado de las luchas por la soberanía,  desde la siembra de banderas en 1958, la gesta del 9 de enero de 1964 y la firma del Tratado Torrijos – Carter de 1977, todo se materializó el 31 de diciembre de 1999. Es decir, somos un país “soberano” hace poco, que tiene que repensarse en un contexto mundial convulso con la crisis de legitimidad de Estados Unidos, a nivel regional es notorio que no hay un proyecto que tenga un espíritu de cuerpo. A nivel nacional, tiene un desafío mayor, todavía por delante, revisar el “Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente del Canal y al Funcionamiento del Canal de Panamá.”[3] También está pendiente lograr el respeto como país en el concierto de naciones, donde la constante ha sido el servilismo.

A partir de la fecha que se materializó el Tratado Torrijos – Carter,  el último día del siglo XX, los ingresos del Canal al país aumentaron sustantivamente y son cruciales para el funcionamiento del aparato estatal. Tiene además un impacto directo en la economía nacional, también un efecto multiplicador.

Las actividades económicas afines y la creciente vinculación que tienen entre sí, a medida que crecen y se fortalecen aprovechando la cercanía al Canal que hace posible que las áreas revertidas se utilicen para proveer servicios a los mercados internacionales (Sabonge & Sánchez, 2009:49).

 

En otras palabras, toda nuestra economía gira en torno al Canal y su cuenca. Desde la Historia ambiental, trabajada por Guillermo Castro, se visibiliza la relación del medio social con el natural, para una mejor comprensión de la realidad histórica nacional; a propósito de los tan anhelados Objetivos del Milenio de la ONU. El querer se tiene que compaginar con el hacer. Volviendo sobre el Canal, ya lo decía Omar Jaén Suárez,  “Panamá es un don de Chagres[4].  El Canal de Panamá – y, más en su etapa ampliado – tendrá sentido si es realmente de y para el bien de todos.

En esas circunstancias, el patrimonio del Canal sólo podrá ser revertido a través de la  inversión social planificada en educación y seguridad social. La educación pública es pendular para cualquier posible “desarrollo”, es un bien común y un derecho universal que se tienen que materializar en las políticas públicas. Las iniciativas orientadas hacia esos factores se tienen que gestionar de una forma sostenible, ya que no se trata de gastar por gastar, sino de tener en cuenta que los recursos son finitos, la ruta de tránsito y el mercado mundial no será eternamente favorable a nuestra posición geográfica. Una dosis de realismo no nos vendría nada mal, ante el optimismo de la élite de vivir de la renta eternamente.

Sirva este introito, entonces, para que no nos atengamos a que lo dicho en este artículo es sólo una preocupación cívica, sino, busca mayor profundidad en el sentido que queremos lo mejor socialmente para el país: justicia social,  no sólo nos quedamos en la superficie, cuestionamos los fundamentos que hacen posible el estado en que nos encontramos ahora mismo, en donde unos pocos tienen todo y muchos otros no tienen nada. Estamos seguros de que no habrá panameño y panameña (con buen sentido) que se resista al ideal de una mejor educación y una seguridad social garantizada.

Para esto, el buen augurio (que se le desea sólo al que hace lo que tiene que hacer) del que hablaré al terminar este artículo está dirigido a quienes tienen y tendrán el tan noble oficio de llevar las riendas del país, que sólo será legítimo si cuentan con el apoyo de la sociedad, de lo contrario, no podemos hablar de democracia.  Este apoyo se logrará, en la coyuntura actual – de la euforia que despertó la inauguración del Canal ampliado –, si se gestiona de forma transparente y sostenible los valores agregados de esta ampliación, los cuales encontrarán un acervo, si existe la voluntad de que estos recursos permeen en la sociedad. Como hemos dicho, si se invierte socialmente, teniendo en cuenta las penurias que vive el sistema educativo y el deterioro de la calidad de vida en Panamá.

 

Invertir socialmente

No hay mejor manera de revertir a los panameños y las panameñas los beneficios del Canal que invirtiendo socialmente. En esto, estarían de acuerdo el oficialismo, la oposición política y la sociedad en general. Además, no sería un gasto, sino una inversión que se verá a larga duración, los estadistas piensan en términos de larga duración, los gobernantes piensan en las próximas elecciones. La inversión, será solida, solo si se planifica bajo presupuestos factibles desde ¡ya! en particular sobre cuáles son las tareas por hacer a corto y mediano plazo. Aún existen escuelas ranchos, lo que debería ser una vergüenza para el ejecutivo.

La inauguración del tercer juego de esclusas es el momento preciso para plantearse la necesidad de invertir socialmente; esa es la tarea y la carga histórica que tenemos que asumir. El bienestar para los y las panameños, es lo que nos une, nuestro objetivo en común, tenemos la plena convicción de que es posible si hay voluntad política.  Y, no sólo por los Objetivos de Milenio que tenemos a las espaldas, sino que es obligante como país, como sociedad mejorar en todos los sentidos. Empancemos por reconocer que el crecimiento económico es  asimétrico con la inversión social que se hace. Por ello, es muy importante planificar para invertir y optimizar los recursos sociales y naturales para su salvaguarda y uso responsable sosteniblemente, desde nuestra diversidad cultural que potencia nuestra posición geográfica.

Carmen Miró[5] describió con claridad el rol del Canal de Panamá y los problemas que tendría que enfrentar el país. Entre los que cabe destacar el “reto de singular y simultánea complejidad en terrenos tan diversos como el derecho interna­cional, la economía, el desarrollo científico-tecnológico, la pro­tección del medio ambiente, la organización social y estatal y la cultura.” (Miró, 2015:345).  Miró incluso añadió el tema de la cultura. Si nos percatamos, estos son temas de suma complejidad, pero son nuestro futuro y habrá que encararlos. La cuestión es si estamos preparados o nos estamos preparando para ello; no solo en formar mano de obra barata y técnica, sino, a ciudadanos/as con pensamiento crítico, que puedan ser capaces de hacerse cargo del futuro del país. Esto se logra sólo con educación-formación (Bildung[6]), la cual se encuentra hoy en Panamá en un estado precario, indubitadamente requiere una revolución.

Más adelante, Miró escribió que, es necesario una:

Clara visión de cómo incorporar el propio Canal al esfuerzo de desarrollo nacional para beneficio de todos los sectores sociales. Es lo que anteriormente identifi­camos como otorgarle verdadero sentido social a la transferencia del Canal a Panamá (Miró, 2015:354). (La cursiva es nuestra).

 

Entonces, la ampliación del Canal nos obliga a pensar como sociedad, el futuro del país, sin sesgos e intereses particulares que entorpecen. Pensar en cómo otorgarle ese sentido social. Ya tenemos que empezar a separar la paja del trigo; dejarnos de adormecer por el canto de la sirena de los medios de comunicación y sus voceros plegados a lo políticamente correcto. Es el momento ideal para pensar como sociedad qué queremos y hacia dónde queremos ir,  de lo contrario estaremos desorientados y en los próximos seguiremos dando vuelta en lo mismo. Será un caos total. Los momentos de crisis son los momentos para re-direccionar el rumbo tomado. Los beneficios que nos ofrece el Canal ampliado puede orientar el nuevo rumbo. Para la inversión eficiente de nuestros recursos. 

Como señaló el ex administrador del Canal de Panamá Alberto Alemán Zubieta: “Panamá cuenta con una gran oportunidad de sacar provecho a esta ampliación. Y es que la movilización de más carga, a través de nuestro Canal, trae como consecuencia un crecimiento del comercio y de los flujos exteriores”[7]. Esta oportunidad tiene que materializarse en inversión social, de lo contrario no tiene sentido lo que señaló Alemán Zubieta, el crecimiento del comercio y los flujos exteriores han beneficiado a los sectores rentistas, mientas que, han marginado a amplios sectores de la sociedad. Invertir socialmente sería lo más democrático; porque permearía al grueso de la población.

Identificamos dos áreas en donde se tiene que invertir socialmente a corto plazo, evaluar científicamente la efectividad a mediano y ver los resultados a largo plazo. Es necesario, tener una visión de largo vuelo para encarar los cambios y no quedar en lo mismo. Vamos a dar dos ejemplos concretos en donde se tiene que materializar la inversión social: en educación y seguridad social, que reitero, serán los temas neurálgicos del siglo XXI. Habrá otros, pero si pensamos al respecto nos veremos obligados a aceptar la centralidad de estos – claro, si somos objetivos –, en estos dos temas complejos está el futuro del país, lo que requiere una inversión urgente y planificada. Los obstáculos, no menores, con los que tropezamos son siempre los mismos, por un lado, la falta de capacidad técnica y voluntad política, y, por otro, la falta de institucionalidad que haga sostenible los cambios positivos dentro del sistema.

Esta inversión social tendría de forma directa incidencia en los Objetivos del Milenio (ODM), que tanto quieren cumplir los gobiernos, independientemente de las tendencias ideológicas y posicionamientos políticos. Está claro que, si no hacemos concretamente lo necesario en materia social seremos mal evaluados como país; pero lo que realmente tiene valor es el ser humano en sí. Y, es allí el tema de fondo. Los ODM son un medio, no el fin. El fin tiene que ser la vida plena con todas sus garantías. Las políticas públicas tienen que centrarse en el bien común, en el derecho universal a una educación de calidad y los medios para que eso sea posible. Estos indicadores de los ODM no se tienen que tomar como simples números de un informe, sino, como lo que son materialmente: centenares de personas en Panamá no tienen garantizada una vida digna, aún hay escuelas ranchos y quienes se encuentran en el rango de la pobreza y la indigencia. A todas luces, el crecimiento económico no va de la mano con la distribución de las riquezas.

Desde un punto de vista institucional que favorecería una buena imagen al Gobierno de turno, la inversión social incide en el ODM: 1, Erradicar la pobreza extrema y el hambre. ODM 2, Lograr la enseñanza primaria universal. ODM 3. Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. ODM 5, Mejorar la salud materna. ODM 6, Combatir el VIH. También tendría incidencia indirecta en otros ámbitos sociales. Incluso, si vamos más allá de estos compromisos, que sería lo ideal e invertimos socialmente acorde las necesidad materiales, se aliviaría a la sociedad en general, ya que esta tiene décadas de estar esperando que el Canal y el Estado cumplan su rol social, tanto en la seguridad social como en la educación, como dos elementos que interpelen directamente a la mayoría de la sociedad.

Con una educación de calidad, con una comunidad educativa empoderada, el resultado será una ciudadanía capacitada para encarar los problemas y ser dueña de su propio destino, en medio de toda la vorágine que se vive[8].

Para alcanzar una educación de calidad se tiene que partir en reconocer en el estado actual que nos encontramos. Hay que poner alto a la amnesia de esa cartera ministerial y a las y los vendedores de camellos vestidos de sabios que lucran con la opinión pública siempre favorable a la privatización de la educación. Por ejemplo, que no estamos invirtiendo lo que se necesita en educación[9]. Lo que generará crispaciones en los sectores involucrados.

Según datos de la Cepal, podemos decir que Panamá está en una posición baja en cuanto a gasto público en educación (Ver. Cuadro 1). Esto merma mucho los resultados, ya que escasean los recursos tecnológicos y las infraestructurales escolares no se encuentran en buen estado, sin entrar en la discusión de los contenidos, que también es un tema necesario de abordar.

Cuadro 1: Gasto público en educación como % del PIB
Gasto público en educación como % del PIB
Fuente: CEPALSTAT / Bases de Datos y Publicaciones Estadísticas. (CEPAL).

Pero no solo eso. Si analizamos el gasto público en educación en base al porcentaje del producto interno bruto, nos percatamos de que ha disminuido constantemente. Si en el 2000 tenía un gasto del 5.0%, en el 2011 es de 3.3% (según datos de la Cepal). Lo que resulta difícil de comprender cuando vivimos en un país con una perspectiva económica alta, incluso por encima de la media de la región y el mundo[10]; y, según los pronósticos del Banco Mundial no bajará por lo menos hasta el 2018, cómo no aplicamos la norma legar de invertir el 6%. En palabras llanas, quedan pocas excusas para no invertir lo que corresponder en educación. 

En cuanto a la seguridad social, tampoco andamos bien, prácticamente los números están en rojo. La presión externa que eventualmente obligará al Gobierno a poner en práctica políticas públicas que brinden a la población seguridad social no se hará esperar. Veamos el gasto público (cuadro 2). Pero reiteramos, en políticas públicas la inmediatez y la improvisación no son buenas consejeras.

Cuadro 2. Gasto público como % del PIB
Gasto público como % del PIB
Fuente: CEPALSTAT / Bases de Datos y Publicaciones Estadísticas. (CEPAL).

Es decir, estamos prácticamente de último en cuanto a gasto público, en donde se contempla: educación, salud, seguridad social, previsión, vivienda y otros. Lo cual va en detrimento del grueso de la población que aún vive en malas condiciones de vida (mal sistema de transporte público, mal servicio de sanidad pública), lo cual también tendrá sus efectos negativos, encrudeciendo visiblemente otros aspectos de la sociedad (los accidentes, enfermedades y derivados). Cuando se acerquen los organismos internacionales a evaluar los Objetivos del Milenio, entonces, apretarán el acelerador. Esperemos que no sea muy tarde y que antes no se le agote la paciencia a la sociedad y estalle con razón.

Es necesario pensar, debatir y actuar por una seguridad social, no con medias soluciones, es el momento de atacar el problema de raíz. Tenemos que contemplar desde la asistencia técnica social en los sectores más vulnerables, hasta educar a la gente, que sería lo que garantizará concretamente que pueda tener una vida digna a largo plazo. Ya que se podría invertir miles de millones de dólares, pero si no se tiene la conciencia, todo sería en vano. Sería como tirar por la borda millones de dólares.

Tenemos las herramientas, tenemos los recursos, tenemos un PIB de 52.13 mil millones (2015)[11], que empieza a regularse después de la caída de 2009 y la subida de 2011 (véase cuadro 3). Todo parece indicar que, el problema es la falta de voluntad y capacidad técnica de nuestra élite política. Falta una conexión directa del Gobierno con los problemas concretos de la sociedad. Esa desconexión hace perder las herramientas y los recursos, en donde reina la improvisación y el nepotismo. Mucho del recurso humano calificado a veces es descartado por esas lacras que arrastran los gobiernos. Así, de nada nos sirve tener un PIB de miles de millones. La plutocracia no permite más nada que sea enriquecerse a sí misma, mientras que, la sociedad sucumbe ante los mismos problemas de siempre.

Cuadro 3. Tasas de variación anual a precios constantes de 2010 PIB total PIB per cápita (Panamá).
Tasas de variación anual a precios constantes de 2010 PIB total PIB per cápita (Panamá)
Fuente: CEPALSTAT / Bases de Datos y Publicaciones Estadísticas. (CEPAL).

Es preocupante que no se revierta el crecimiento económico a la sociedad. Con el Canal ampliado incrementaron los valores agregados. De allí, lo imperativo de que el Gobierno esté conectado con la sociedad. Pareciera que esto se desvanece en el aire. Cada vez más, según muestran los datos,[12] los gobiernos salen electos con menos porcentajes de votos, la legitimidad se pone en duda, al menos en los números. Esto se tensa cada vez más por la falta de relación entre la planificación y políticas públicas versus la necesidades concretas de las personas, ya la sociedad muestra cierta intolerancia al sistema de partidos por estas divergencias.

El electorado panameño tiene una inteligencia singular, lo demuestra en las urnas al no repetir partido en gobierno. Nuestro sistema de partidos se puede quedar sin sustancia, si cada vez más se aleja del sentir de la sociedad[13]. Este grado de empatía no ayuda a la gestión pública, esto es peligroso.

Sin tolerancia, el gobierno por las mayorías deviene en una tiranía que impone sobre los ciudadanos un yugo opresor de unanimidad en las opiniones y las acciones. Por lo tanto, la tolerancia – definida como la voluntad de extender los derechos y privilegios de la democracia a quienes se ven como más cuestionables – es un componente crítico de los valores y los sistemas de creencias de la democracia. (Pérez, 2014: 2).

 

Esta falta de tolerancia se debe por un lado a la percepción generalizada de la falta de transparencia en la gestión gubernamental y por el otro al manejo de la información (pj. con las vacunas del AH1N1, los muertos, la corrupción). Pero considero que esto se debe más a la falta de engranaje entre la sociedad y el gobierno. El pueblo no es ingenuo, sabe que los cambios no se dan por falta de interés y voluntad de la dirigencia política.

Como ha señalado recientemente Rodrigo Noriega: “desde el año 2000 hasta 2015, la ACP le ha aportado al fisco nacional aproximadamente 10 mil millones de dólares. Con esos fondos se habrían podido resolver los problemas estructurales de educación, salud y seguridad social[14].” Es decir, que ya los problemas se hubieran resuelto, pero no se ha sido así por lo que decíamos anteriormente.

Podrán sofocar la tormenta con medidas clientelistas o asistencias baladíes que no resuelven nada, pero no se sabe cuál será la gota que derrame el vaso con agua y detone en el descontento social. El valor agregado del Canal ampliado puede acelerar el descontento, porque no se verán las medidas que se necesitan a corto plazo, y pasará el tiempo y no se verán resultados; o puede ser la oportunidad definitiva para que de una vez por todas se invierta socialmente.

La educación es una gota más que apunta a rebosar el vaso con agua; es un tema que no puede esperar. Siguiendo con Rodrigo Noriega:

No es posible que vivamos en un país donde más de la mitad de las escuelas públicas no tiene electricidad y casi 70% no tiene acceso a Internet. La educación necesita una verdadera revolución que mejore la calidad, aumente la duración del año escolar y de la jornada diaria, establezca entornos educativos desde la guardería hasta las universidades bien equipadas y completas. Un profesor jamás debe preocuparse sobre la puntualidad de sus pagos, ni de los materiales con los cuales se imparten clases.

El sistema educativo por sí solo no hace el cambio. Para completar el salto, se necesita el sistema de investigación e innovación científica y tecnológica. Panamá tiene el talento para empezar a superar la brecha de innovación y emprendimiento que nos distancia de Costa Rica, México y Chile. Esta brecha es la que nos mantiene a años luz de los países desarrollados.

Panamá puede en 15 años alcanzar a los líderes de América Latina, y en 15 años más, colocarse en un nivel similar al de los países desarrollados de menos población. Esta es la dimensión donde podemos generar el mayor valor agregado que nos podemos imaginar. La cura del cáncer, la genética molecular, la biotecnología para el saneamiento ambiental, las tecnologías de comunicación e información, y muchísimo más que está en la imaginación de nuestros compatriotas.[15] (La cursiva es nuestra).

 

Solo con una educación científica podremos cambiar para revertir el estado actual de las cosas que nos encontramos. Como señala la cita, se necesita una verdadera revolución, no como  dice: reforma del sistema, ¡no!, se requiere una revolución (apretar el acelerador), ello requiere de toda la comunidad educativa. Para dar seguimiento a esa revolución, ya en términos de mediana duración, se necesita un Centro de Investigación Científica Multidisciplinario que contraste las iniciativas y la inversión pública con los resultados adquiridos, e ir perfeccionándolas, ese tiene que ser el horizonte.

 

Visión prospectiva

Para pensar prospectivamente se requiere plantar los pies en la Historia y basarse en datos científicos. Es lo mínimo que se necesita para planificar. Si falta una de estas dos cuestiones estaremos condenados a fracasar y en Panamá no nos podemos dar ese lujo a estas alturas. Tenemos todo a favor para no estar en una condición de subdesarrollo (o en el eterno estado de vía de desarrollo). Este estado más bien tendría que estar referido a una condición de “culpable incapacidad” (en términos kantianos) como país, es decir aquella condición por la cual no nos valemos de nuestra propia razón sin la guía de otro. La ilustración en este caso sería mejor educación, por y para el bien de todos, seguridad social por y para el bien de todos. La educación fue el motor de la modernidad, la retomó Kant en la ilustración y consecutivamente es el eje rector para el tan anhelado desarrollo nacional, así, las sociedad más avanzadas apostaron por una educación de calidad acorde a sus necesidades materiales y espirituales.

Hoy el mundo está convulsionado, Europa y Estados Unidos son sacudidos por atentados, el mediterráneo se convirtió en un cementerio de inmigrantes, la región (Latinoamérica) se encuentra en la disputa política entre bloques de gobiernos; en el plano nacional, el país es sacudido por dos grandes escándalos (los papeles de Panamá, los casos Odebrecht  y Waked).

Parece que el único rumbo que conoce la humanidad es hacia lo desconocido. Miramos prospectivamente a Panamá y el único camino que tiene es hacer lo que tiene que hacer (valga la tautología), a saber: invertir el 6% del PIB en educación y utilizar el valor agregado de la ampliación del Canal para eso y la seguridad social. Si esto no se hace, nos pesará en el futuro.

Tenemos que aprender de nuestra Historia, así como hizo Maquiavelo[16]  quien aprendió de los romanos. Tenemos que reconocer que una sociedad con conciencia crítica es poderosa, solo habrá que recordar la gesta del 9 de enero de 1964  (cf. Ahumada, 2014). Que tenemos la astucia diplomática, recordar el Tratado Torrijos-Carter. Tenemos una posición privilegiada[17] y un Canal excepcional, pero no podremos vivir eternamente de su renta, lo cual también nos invita a reinventarnos.

Un futuro digno para Panamá solo se vislumbra si se invierte socialmente ¡ya! en educación y seguridad social y se constituya un sistema de investigación (multidisciplinario) que le pueda dar seguimiento.

Como sociedad no nos ponemos de acuerdo. Las alianzas y los grupos políticos se forman a partir de intereses particulares sectoriales, pero no con un proyecto de país. Pero es el momento (ahora, siempre es ahora) de detenernos y ver hacia atrás, para pensar el futuro. El futuro no se ve a través de una bola de cristal.

Como bien anotó Moreno Lobon: en el proceso de ajuste estructural de la década de los ochenta se redujo el papel del Estado como agente activo de la economía, y flexibilizó la fuerza laboral[18]. Lo cual se intenta mantener cuando estamos viviendo los embates de esto, con una calificación baja con respecto a los Objetivos del Milenio. El Estado del hoy y mañana debe ser la catapulta para el bienestar de la sociedad en general.

 

Clausura

Queremos terminar este artículo con algunos buenos augurios para quienes se encargan de maniobrar el rumbo del país. Los buenos augurios en sí no tienen ninguna validez si no vienen acompañados de acciones concretas, es decir, los buenos augurios alientan, pero no hacen nada, depende de la planificación que los augurios tengan sentido. Ya que, de nada sirven los buenos deseos si no hay acción para hacerlos realidad. Por eso, hemos insistido en que también se trata de una cuestión de voluntad.

Hay que potenciar el valor histórico que tiene el Canal en la memoria colectica, reforzando la enseñanza de esto en todos los espacios posibles y haciendo investigación científica al respecto. Una ciudadanía consiente, sensibilizada con sus propios problemas es nuestro reto, porque así se podrá gestionar de forma sostenible el país.  Una población sin educación, sin pensamiento crítico es una legión de ceros capaces de cualquier barbaridad. Esto es lo que no se quiere. Lo que se requiere es una población educada con buen sentido común. Con un sentido de ser en un mundo global. Así se podrán aprovechar los valores agregados que nos da nuestra posición geográfica, y ahora el Canal ampliado. De ser revertido a la sociedad se materializará en mejores condiciones sociales de vida, esta tendrá que ser capaz de mantener sosteniblemente lo que tenga.

Estas son medidas urgentes que se tienen que tomar en un período de corta duración, es decir, ahora mismo, invertir el 6% en educación, catalizar los valores agregados del Canal ampliado en seguridad social. Financiar-conformar un Centro de Investigación Científica Interdisciplinario[19] que evalué los avances a mediana duración, de la inversión pública para la educación y seguridad social, que brinde las evidencias empíricas de los avances o los retrocesos y las medidas que se tendrían que tomar para avanzar. En cuanto a los resultados de larga duración, solo serán posibles si empezamos con las medidas antes expuestas, condición sine qua non para tener un futuro digno.

 

Notas:

[1] Tercer lugar en el X Concurso de Ensayo “Ernesto Castillero Pimentel” 2016 de la Cancillería de la República de Panamá.

[2] Investigador en el Centro de Investigación de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá.

[3] En esto insiste Julio Yao en sus últimos artículos. Se pueden consultar en línea (goo.gl/TK4248): también el sugerente texto clásico de Pedreschi (1976) al respecto.

[4] Jaén Suárez, O., 2014. Un país un Canal. La Estrella de Panamá, 14, 8.

[5] Desde el siglo pasado ya nos advertía en Panamá y el canal: el lento camino hacia 2000. (Miró, 2015:345-358).

[6] Formación completa-integral.

[7] Foro: Ampliación del Canal de Panamá, lecciones aprendidas. (8 de julio del 2016). En Noticias Ciudad del Saber. Ver en: http://ciudaddelsaber.org/es/sala-prensa/post/foro-ampliacion-canal-panama-lecciones-aprendidas/2226

[8] Por ejemplo, el escándalo mundial de los papeles de Panamá. Cfr. (Obermaier & Obermayer, 2016).

[9] La Ley Orgánica de Educación señala que se tiene que invertir el 6 % del PIB en educación. Pero en la actualidad ni tan siquiera llega al 4 %. Esto nos pone es desventaja con los otros países que si tiene un porcentaje adecuado.

[10] Véase las perspectivas económicas. Pronósticos del Banco Mundial. http://datos.bancomundial.org/pais/panama

[11] Véase perfil de Panamá del Banco Mundial. http://www.bancomundial.org/es/country/panama

[12] Perspectivas desde el Barómetro de las Américas: 2014. Número 209. (Pérez, 2014).

[13] Por lo que bajó la tolerancia al gobierno (Pérez, 2014).

[14] Noriega, R. 2016. Hay mil millones de razones. En: La Prensa / Blogoterapia. Se puede consultar en línea: (goo.gl/cbnQcY). 

[15] Noriega, R, op.cit.

[16] En los Discursos sobre la primera década de Tito Livio.

[17] Alfredo Castillero Calvo describe como Panamá está marcada por su posición geográfica, en la introducción de Panamá. Historia contemporáneo. Señaló que el “éxito económicos del país (y su futuro) reside en su posición geografía.”(Castillero Calvo, 2014:13).

[18] Lobon, M, J. El proceso económico en el siglo XX. (Cf.Castillero Calvo, 2014).

[19] Que también analice el papel Panamá en un mundo global. Histórica y prospectivamente.

 

Bibliografía:

  • Ahumada, A., 2014. 9 de enero: testimonio y significado. Panamá: Autoridad del Canal de Panamá.
  • Arias, H., 1999. El Canal de Panamá. Panamá: ACP/ Biblioteca de la Nacionalidad.
  • Castillero Calvo, A., 2014. Panamá. Historia contemporánea. Madrid: MAPFRE-Taurus.
  • Castillero Pimentel, E., 1953. Panamá y los Estados Unidos. Panamá: Editora Panamá América.
  • Castro, G., 2007. El agua entre los mares. Panamá: Ciudad del Saber.
  • Jaén Suárez, O., 2014. Hacia una historia global. 500 años de la cuenca del pacífico. Panamá: Ediciones Balboa / ACP.
  • McCullough, D., 2012. Un camino entre dos mares. La creación del canal de Panamá. Madrid: Espasa.
  • Montiel, M., 1999. El Canal. Contradicción dialéctica de la nación panameña. Panamá: Instituto del Canal / Universidad de Panamá / EUPAN.
  • Obermaier, F. & Obermayer, B., 2016. Los papeles de Panamá. El club mundial de los evasores de impuesto. Barcelona: Península.
  • Sabonge, R. & Sánchez, R., 2009. El Canal de Panamá en la economía de América Latina y el Caribe. Santiago: CEPAL-ACP.
  • Tack, J. A., 1999. El Canal de Panamá. Panamá: EUPAN.
  • Torrijos, O., 1978. La quinta frontera: Partes de la batalla diplomática sobre el Canal de Panamá. Costa Rica: EDUCA.
  • Miró, C., 2015. (Antología y presentación de Brígida García y Dídimo Castillo) América Latina, población y desarrollo. Buenos Aires: CLACSO-Siglo XXI Editores.
  • Pedreschi, C., 1976. Comentarios al proyecto de tratado sobre defensa y neutralidad. En: R. Soler, ed. Panamá, dependencia y liberación. Costa Rica: Educa, pp. 241-276.
  • Pedreschi, C. B., 2015. Suelas de mis zapatos: autobiografía. Panamá: Pan American Printing Company.
  • Pizzurno, P. & Andrés Araúz, P., 1996. Estudios sobre el Panamá republicano: 1903-1989. Panamá: Manfer.
  • Pérez, O., 2014. La tolerancia política disminuye en Panamá. Tennessee: Perspectivas desde el Barómetro de las Américas.

 

Cómo citar este artículo:

RODRÍGUEZ REYES, Abdiel, (2018) “El Canal de Panamá y los retos del siglo XXI: educación y seguridad social”, Pacarina del Sur [En línea], año 9, núm. 35, abril-junio, 2018. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Jueves, 16 de Agosto de 2018.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1608&catid=10

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