Pacarina del Sur
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 Comentarios al margen: “Yo señor, no señor, pues quién la tiene…”

César Hildebrando Delgado Herencia

RECIBIDO: 13-09-2016 APROBADO: 09-11-2016

 

Cuando hemos visitado algunas cárceles del país, llama poderosamente la atención que estén llenas de “inocentes”, ningún sentenciado asume su delito, más bien tienden a negarlo como una forma de autocompasión y extraer provecho del interlocutor. Este recuerdo viene a propósito que todos los sujetos implicados en una de las cumbres de la larga historia de la corrupción en el país[1] y de mayor altura, cuando son preguntados sobre sus delitos (ellos aceptan “errores”) nadie es culpable, juegan al gran bonetón ¡Todos son inocentes!, a pesar de pruebas y evidencias para los cuales prevaricadores abogados son expertos en formas y no en fondos, en el derecho y no en la justicia. Es un círculo perverso de reciprocidad y complementariedad que fortalece los nexos internos de estos corruptos y sus colaterales.

No repetiremos las cifras conocidas sobra la cantidad de autoridades nacionales, regionales, locales inmersas en estas décadas como actores directos del cáncer corruptivo; como tampoco las entidades estatales encargadas de o prevenirlo o controlarlo o reprimirlo o encarcelarlo. Igualmente, no recordaremos a los peruanos que siempre han denunciado y que tienen páginas brillantes en los libros nacionales, paradigmas que los corruptos aprovechan en su beneficio, como aquellos condenados que pululan por las cárceles con la biblia bajo el brazo.

Este momento de corrupción nacional es tan grande porque además de la apropiación de dinero de todos los peruanos los métodos delincuenciales que utilizan son crímenes de lesa humanidad (los muertos, damnificados, afectados del Niño costero 2017 ¿cuántos de ellos podrían haberse salvado con los miles de millones de dólares que se han robado solo en los últimos 30 años?), organizan un estado de naturaleza corrupta que empezó con campañas mediáticas contra la política, en el vocabulario del preso de Ate, la partidocracia (sic). Esta explosiva relación no solo es indignante sino cancelatoria de todo futuro digno para las generaciones que están creciendo, hoy sometidas a la bajura de los medios masivos de comunicación.

En esa situación lo que resulta más visible en la “clase” política, mejor banda política de crímenes, dado los métodos delictógenos que utiliza para robar, estafar, coimear, asesinar, es un gang chicha organizado con brazos en todas las instituciones de los poderes del estado nacional, gobiernos regionales y municipalidades locales, con tinterilleros a su servicio para sus crímenes, que subdividen las tareas según su especialidad, unos a los medios masivos, otros atienden procesos, otros compran testigos, etc., de modo que nunca saben nada …

De ese modo un crimen sucede a otro, así como la penetración en las entidades estatales e indicadores con el narco terrorismo son cada día más evidentes, ayer lo tuvieron con las FARC colombiana en la venta de armas, con el Vaticano en la selva de Campanilla para el decolaje de avionetas, hoy están apareciendo indicios que esas prácticas no han sido abandonadas en el Huallaga como Ayacucho, la corrupción es una red de muchas conexiones, que tiene vértices en lo más preciado del sistema político nacional, las presidencias nacionales, regionales y locales de los cargos de elección popular.

El cuadro de corrupción está teóricamente bien diseñado en derecho, cuando tuvieron gobierno hicieron aprobar normas que juegan en su favor, son los salvavidas para las formas sobre los fondos. En ese conocimiento la mafia política se cree impune y solo espera la próxima oportunidad para seguir en lo mismo. Ellos no van a cambiar son corruptos por naturaleza dado que aprendieron en sus entornos que lo que cuenta finalmente es el éxito cristalizado en dinero y cuentas en los bancos (las cuales tuvieron su etapa de lavado de dólares del narcotráfico en décadas anteriores).

La generación ciudadana de salida recuerda bien toda la mañosería de esa cosa nostra blancoide, son los mismos actores en estos treinta años. Han convertido el ejercicio de la política en un procedimiento delincuencial, habiendo arrasado con doctrina, formación de cuadros, programas y toda la parafernalia de la cultura política desarrollada desde la década de 1920 por la aristocracia (V.A. Belaunde), socialdemocracia (V.R Haya de la Torre), socialismo (J.C. Mariátegui). Los cuadros de situación del Callao, Ancash, Tumbes, Ayacucho de la presente cima corrupta son ejemplos emblemáticos.

Lima no es excepción. Los mesiánicos anti partido que tienen su propio partido/empresa para ganar elecciones y elegir congresistas, no poseen ni idea de filosofía política ni historia del país, ni geografía nacional, esas alianzas son corporaciones manejadas por CEO que han venido a reemplazar a los líderes, y licenciados reemplazan a los cuadros partidarios, es una relación mercantil incluso con vacaciones y CTS. Estamos en una cueva platónica donde vemos sombras, pero no realidades. De este modo la camorra criolla queda legalmente habilitada para seguir haciendo su política.

La mafia política perucha cuenta con la psicología del ciudadano pasivo, de su corta memoria, llaves maestras de la corrupteria nacional: el olvido y la desmemoria. Los criminales “pagarán” sus “errores” y gracias a los ganchos dejados en los aparatos del poder se reciclan para ser nuevamente autoridades en Palacio de Gobierno, Congreso, Palacio de Justicia, Ministerios, Superintendencias…; la corrupción siempre paga, lo que hacen los corruptos es esperar un mejor momento. En tanto juegan al gran bonetón…

Así la generación peruana del milenio que llega a la ciudadanía formal por estos años asume que esa es la política nacional, una cultura individualista donde el vivo, rapaz, mosca, es el que llega al éxito y la sabe hacer, no es servicio como tampoco mística. Incluso, piensa que es normal dado que todo se reduce a la competitividad tan bien adiestrado en sus escuelas exclusivas de modo que ingresará a la sociedad y será condecorado por los servicios prestados a la nación.

Como en toda mafia hay mando y soldados. Tiene antivalores como ritos, es una institución la corrupción. El ingreso a la pandilla no se hace desde la calle, sino de la formación escolar en escuelas donde aprenden los anti valores del individualismo (consumista), los negocios truchos, buena vía es la tecnología sin filosofía humanista, sino usurera. La llave de salvación es el gran bonetón cuando no supo hacerla, y sale ¿yo señor, no señor…? ¡Es inocente hasta que algún no corrupto (sic) le pruebe lo contrario!, a pesar de pruebas, declaraciones, delaciones, investigaciones, etc., etc.

 

Notas:

[1] Este hipo corruptivo viene desde 1985 (lapso en el 2000) y todavía no termina, más de treinta años continuos que lleva a una situación límite de tolerancia ciudadana, se da en el esquema de la democracia representativa con las constituciones de 1979 y 1993 y dos leyes de educación de 1983 y 2003.

 

Cómo citar este artículo:

DELGADO HERENCIA, César Hildebrando, (2017) “Comentarios al margen: “Yo señor, no señor, pues quién la tiene…””, Pacarina del Sur [En línea], año 8, núm. 32, julio-septiembre, 2017. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Martes, 21 de Noviembre de 2017.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1498&catid=15

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