Pacarina del Sur
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Homenaje: El primado académico de Hugo Bauzá

Homage: Academic primacy of Hugo Bauzá

Homenagem: A primazia acadêmico Hugo Bauzá

Hugo Biagini

Artículo recibido: 25-03-2013; Aprobado: 01-04-2013

Resumen

RESUMEN: El propósito central de este trabajo consiste en poner de manifiesto la excelencia intelectual que poseen nuestros investigadores, ateniéndonos exclusivamente a los socorridos parámetros academicistas circulantes. Como caso paradigmático, mensuramos la obra del pensador argentino Hugo Francisco Bauzá, quien acaba de cumplir sus setenta años de fecunda existencia. Más allá de ese balance productivista, que no soslaya la repercusión ejercida por su obra, se intenta trazar un perfil sintético sobre la cosmovisión bauziana como tal.

PALABRAS CLAVE: Hugo Bauzá, Investigador superior, Obras, Ideas, Espiritualismo.

La creación […] no es otra cosa que la luz que hace visible los sueños,
la linterna de Diógenes que alumbra el interior de los seres humanos.

H. F. B  

 

Más allá de nordomanías o chovinismos, de descalificaciones y sobrevaloraciones culturales, si admitimos de algún modo la pertinencia del reclamo planteado por el filósofo Francisco Romero ─sobre la necesidad de obtener un nivel de excelencia intelectual semejante al que impera en las metrópolis centrales─, podemos constatar cómo se cumple al pie de la letra tal requisitoria en la producción de Hugo Francisco Bauzá y en vista de este homenaje celebratorio de sus (¡¿primeros?!) setenta años de vida.

 

Pergaminos

Además de cumplimentar  las demandas curriculares endógenas para ubicarse en el máximo escalón al que puede aspirar un investigador consagrado, Bauzá satisface también canónicamente el perfil internacional en cuestión, según me propongo trasuntar en esta propicia circunstancia y casi a capella, o sea, sin ejecutar los instrumentos  documentales pertinentes, a la espera de que aquél siga cosechando más lauros fructíferos y para motivar a esa creciente legión de pesquisadores y buceadores, tan ávida de fecundas aportaciones, con el fin de que pongan las cosas en su lugar: tanto los puntos sobre las íes como las minuciosas notas al pie.

Por encima de relevantes datos institucionales de carácter local ─como catedrático consulto de la prestigiosa Universidad de Buenos Aires, presidente de la Academia Nacional de Ciencias, investigador emérito del CONICET, artífice del Centro de Estudios del Imaginario, recipiendario de premios y distinciones o editor de una revista universitaria de estética como Itinerarios─ estamos hablando de un Doctor en Filosofía y Letras por la Sorbona con una tesis dirigida por Pierre Grimal y que realizó estudios posdoctorales en Roma con Ettore Paratore, desempeñándose como profesor visitante en el Darmouth College (USA) y en las universidades Complutense, de Coimbra, Perpignan y Santiago de Compostela.

Primus inter pares, ha trabajado y publicado tempranamente en común con colegas y especialistas de extramuros, como fue el caso del volumen de homenaje a un celebérrimo poeta que estuvo a cargo del mismo Bauzá con  contribuciones de una mayoría de expertos europeos: Virgilio en el bicentenario de su muerte (Buenos Aires, 1982).

Habiendo traducido íntegramente las obras del propio Virgilio junto a las de Tibulo, Terencio y Propercio, no ha faltado tampoco la oportunidad de que un libro de Bauzá fuera asimismo vertido a otra lengua, tal como sucedió con su Voix et visions. Poesie et representations dans le monde antique (París, 2005).

Otros rubros significativos tienen que ver con la serie de prólogos que han encabezado en buena medida su producción por parte de conocidos scholars del exterior así como la relevancia de algunas casas editoras en la cuales aquélla producción fue vertida, a saber: CSIC, Fondo de Cultura Económica, L’Harmattan, Akal, EUDEBA; sin descartar su participación en las publicaciones periódicas mejor rankeadas dentro de su propio métier.

En un dominio menos formal se encuentran las apreciaciones volcadas inter alia por esos enjundiosos prologuistas acerca de Hugo Bauzá como “poeta y filósofo del imaginaire” o como un “filólogo de raza” que opera “con mano maestra”…


Hugo F. Bauzá

 

Orientaciones

En este apartado haré hincapié en algunas cuestiones de contenido como la versatilidad temática y disciplinar del homenajeado para proseguir en la siguiente sección con  su adscripción doctrinaria y su emprendimiento ad hoc.

En el primer aspecto podemos acudir a la semblanza trazada por Joel Thomas ─uno de los grandes exponentes del imaginario latinista─ sobre Hugo Bauzá, en tanto “autor que se siente tan cómodo hablándonos de su tiempo como evocando a Grecia y Roma”.

Una muestra de esa ambivalencia la constituye, entre otras textualidades, el libro Memoria y representación, donde, en el encuadre dialéctico bauziano de recuerdo-olvido, se combinan ambos mundos: el clásico y el contemporáneo –tanto occidental como latinoamericano, por más que este último parezca a veces quedar subsumido al primero.

En esa obra se asume la fecunda premisa categorial de que la historia de la cultura se vertebra sobre un aplastante discurso triunfalista, como puede verificarse en tantos ejemplos de damnatio memoria –de condena al olvido por razones políticas–, según sucedió en la Argentina tras el derrocamiento de Perón y más tarde con la figura de los desaparecidos o como cuando el acceso a la lectoescritura fue mundialmente restringido a un sector muy minoritario (y que, aún bajo la instrucción pública obligatoria, lejos de constituirse la enseñanza en un saber liberador se la ha encubierto como herramienta para el control social).

Además de los abundantes pasajes relativos a la temática principal desde una óptica clasicista, también se aborda allí el relato de Borges sobre Funes y la referencia que este personaje hace de su memoria como un tacho de basura, con lo cual Borges, en la óptica bauziana, estaría prefigurando  la papelera de reciclaje que iba a acompañar a las computadoras. En otros capítulos se trata el valor de la memoria en las distopías de Bradbury y Orwell junto al papel visionario de McLuhan sobre los nuevos medios de comunicación, el salto cualitativo que implicó el tránsito del texto al hipertexto –de la galaxia Gutenberg a la galaxia informática.

La bibliografía panorámica de Bauzá posee una perspectiva poliédrica en la cual se intercalan el ensayo filosófico y literario, la crítica teatral y cinematográfica o la ficción y la iconología. Fuera de su vasto repertorio greco-latino, en su corpus bibliográfico se reúne un Boccaccio con Manzoni, Esteban Echeverría, Alas, Gombrowicz, Kazantzakis, o Grotowski, mientras que la ópera Carmen se mide con las sibilas de Puebla y San Telmo o el ritualismo báquico de Grecia y Roma se emparenta con festividades del altiplano (noroeste argentino y sur de Bolivia).

El florilegio de dedicatorias que encabezan los trabajos de Bauzá nos permite identificar, más allá del plano consanguíneo, sus afinidades personales o su enrolamiento dentro del campo intelectual y de un anchuroso espectro progresista. Por un lado, en esas dedicatorias se hallan los referentes europeos como Pierre Grimal, Hermann Broch, Ettore Paratore, Renato Poma, José Carlos Bermejo Barrera o Manuel Díaz y Díaz; por otro, una mayoría  oriunda de Nuestramérica: Antonio Cornejo Polar, Francisco Marshall, Gustavo Kaercher Loureiro, Alicia Moreau de Justo, Jacobo Fijman, Héctor Bianciotti, Jorge Calvetti, Julio H.G. Olivera, Norberto Rodríguez Bustamante.


J.J. Wunenburger

Una nota periodística, en torno de la crisis en Europa y al levantamiento de nuevos muros poblacionales, nos permite adentrarnos en el mencionado ideario bauziano:

“Librar la suerte de países a los índices y valores que permiten especular con las mercancías no es un simple problema coyuntural sino de estructura, que hoy asfixia a tal o cual región pero que amenaza con volverse endémico. La economía de mercado debe entender que los ciudadanos no son meras cifras amontonadas sin distinción en los guarismos de la estadística sino, ante todo, seres humanos. […] Italia y España, países de emigrantes en momentos de hambre, en los últimos años no dudaron en ahuyentar a tiros a albaneses que buscaban asilo en una tierra que los albergara, tal como sucedió en el sur de la península itálica, o el caso de España que, vigilante de su frontera, impide que pateras cargadas de magrebíes famélicos alcancen sus costas, con resultados atroces por todos conocidos.” (La Nación, 26-3-2012)

 

Matrices

Inscribir a nuestro biografiado dentro de alguna línea analítica no resulta ningún galimatías porque él mismo, en lugar de recluirse en una aséptica neutralidad, ha explicitado su adhesión o pertenencia a la llamada Escuela del Imaginario surgida durante la segunda mitad del siglo XX en la Universidad de Grenoble de la mano de un epígono de Gastón Bachelard: el antropólogo Gilbert Durand, acompañado de cerca por Corin Braga y el ya citado Jöel Thomas, al tiempo que se recuperan filiaciones genealógicas a través de una heteróclita intelligentsia francesa (Sartre, Lévi-Strauss, Ricoeur, Derrida, Lyotard, Castoriadis y Caillois –el primero en emplear el término imaginaire), sin negar por ello la incidencia de otros ascendientes o paralelismos autorales.

Dicha escuela se ha presentado como una suerte de ruptura o renovación epistemológica que persigue los fundamentos semánticos del pensar y se coaliga con otras vertientes reivindicadoras de la interdisciplina. Entre sus objetivos mayúsculos se encuentra la desestructuración integral del saber y la superación de ancestrales dicotomías que enuncio en un ordenamiento espontáneo: cielo-tierra, apolíneo-dionisíaco, lógica-imaginación, realidad-sueño, forma-fondo, partes-todo, intelecto-emoción, profano-sagrado, vida-muerte, cuerpo-alma.

Otro de los representantes principales de ese movimiento, Jean Jacques Wunenburger, en una entrevista que le efectuara el propio Bauzá, se detuvo en el concepto clave del imaginaire como extensible tanto al individuo como al pueblo, a través de “las concepciones pre-científicas, la ciencia ficción, las producciones artísticas que inventan otras realidades […], las ficciones políticas, los estereotipos y los prejuicios sociales” (Anos 90, Rio Grande do Sul, 26, 2007).

A ello habría que añadir el valor que le asignan a las intuiciones, los afectos, las imágenes, la retórica y las utopías, aunque sin separarse de un tipo lábil de racionalidad. El mito viene a ocupar un rol preponderante como reservorio explicativo de la conducta humana y por estar nimbado por una dimensión meta o transhistórica.

Pivoteando sobre un eje interpretativo similar, nuestro agasajado, Hugo Bauzá, que ha mantenido un vínculo orgánico y activo con los exponentes de esa tendencia, se lanzó a implementar un espacio análogo: el primero en Latinoamérica y uno de los más emprendedores entre los existentes: el Centro de Estudios del Imaginario, dentro de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires. Allí se han dado cita los nombres emblemáticos del imaginaire y numerosos estudiosos convergentes, lo cual se ha traducido en una perseverante seguidilla de convocatorias y publicaciones que han girado alrededor del mito clásico. ¿Por qué no aguardar entonces que, así como la Universidad de Grenoble fue el semillero del cual abrevaron sucesivos centros sobre el imaginario, sea la Academia aludida quien se convierta en punta de lanza para el desenvolvimiento de otros núcleos equivalentes en nuestro propio continente?

 

Secuelas

Retomando un punto crucial en Bauzá, la problemática del mito, esta forma  expresiva contó con el autorizado respaldo de un Cassirer –en tanto manifestación extracientífica de conocimiento legitimable– frente a otras versiones dominantes que lo reducían a una instancia primitiva de la humanidad, al estilo de los planteamientos impulsados por el positivismo y el evolucionismo.


Hugo F. Bauzá

Las sistemáticas consideraciones teóricas sobre el mito como tal han cuajado singularmente en la caracterización bauziana del héroe como arquetipo cultural. Se trata de una tipificación volcada en un libro que ha agotado su segunda edición.

A nivel erudito, las coordenadas bauzianas concernientes al mito del héroe han sido vastamente citadas, junto a los distintos encuadres tradicionales sobre el talante heroico como los que propusieron Thomas Carlyle, Lewis Farnell, Joseph Campbell et alia.

Por otra parte, suelen multiplicarse las investigaciones que se han valido de la maquinaria mitológica de Bauzá para aplicarla a las figuras más dispares: desde los héroes de la independencia como Bolívar al presidente Hugo Chávez e incluso a luchadores enmascarados como el mexicano Santo o a personajes ficcionales como Batman –según éste es introducido centralmente por una tesis defendida en la Pontificia Universidad Javeriana.

Todo ese bagaje hermenéutico bauziano ha sido adoptado, como corresponde, de una manera crítica, es decir, suscitando acuerdos o discrepancias académicas. El mismo Bauzá ha sabido tomar distancia con respecto a diversas ortodoxias sobre el mito como la que postuló Mircea Eliade, según comenta la investigadora Liliana Sardi, quien también le adjudica a nuestro autor la virtud de no haber caído en su abordaje ni en el antimitismo ilustrado ni en el panmitismo romántico.

Frente al perfil puramente individual que acompaña a las personalidades heroicas como las referidas por Bauzá –desde un héroe clásico como Heracles hasta ídolos recientes como Gandhi, Elvis Presley o el Che Guevara–,  el mismo Bauzá nos motiva para incorporar variantes grupales o sectoriales, como ha sido la de un caso que me permito sugerir: el de las Abuelas de Plaza de Mayo. Ellas cumplen con creces el primer rasgo distintivo señalado por Hugo Bauzá para medir la heroicidad: poseer una inteligencia superior para solucionar problemas, como fue el hecho de que aquél colectivo social haya podido inducir a que se identificara la filiación familiar de los hijos de desaparecidos, merced a sus contactos con científicos estadounidenses que lograron una renovación radical en los análisis genéticos, al precisar el índice de abuelidad mediante el examen sanguíneo de los parientes de las víctimas; un procedimiento capaz de probar judicialmente un vínculo biológico entre abuelos y nietos ante la inexistencia de los padres.

En definitiva, quizá lo que más puede destacarse en el pensamiento de Hugo Francisco Bauzá es una tónica alejada del materialismo que recorre su obra de punta a punta: desde su precursor rescate de un Leopoldo Alas idealista, reforzado por el pasaje del primero por los sitios teofánicos o numinosos del imaginario clásico y su ruptura con los determinantes causales, hasta abrirse a un mundo suprahumano como aquél que hace que nuestro homenajeado finalice optando por un Virgilio en franca oposición a ese Lucrecio atomista y epicúreo que tanta deriva antropocéntrica llegaría a alcanzar durante la modernidad.

 

Cómo citar este artículo:

Biagini, Hugo E., (2013) “Homenaje: El primado académico de Hugo Bauzá”, Pacarina del Sur [En línea], año 4, núm. 15, abril-junio, 2013. ISSN: 2007-2309. Consultado el

Consultado el Jueves, 25 de Mayo de 2017.
. Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=683&catid=4

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