Pacarina del Sur
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Homenaje a Arturo Andrés Roig, filósofo de Nuestra América

La Pacarina del Sur siente como suya la sensible pérdida de Arturo Andrés Roig, maestro de juventudes, filósofo de Nuestra América.
Reproducimos el dossier testimonial que nos fuese enviado con oportunidad por Hugo Biagini, distinguido integrante de nuestro Consejo Consultivo Internacional y que por razones propias a los ritmos predeterminados de la edición de nuestra revista, recién ofrecemos a nuestra comunidad de colaboradores y lectores.


http://veintitres.infonews.com/nota-4687-cultura-Hasta-siempre-ilustre-maestro.html

 

 

1. DESPEDIDA AL MAESTRO ARTURO A. ROIG Mayo 1° de 2012

“En nombre del Instituto de Filosofía Argentina y Americana venimos a reunirnos con el profesor, amigo y maestro que siempre nos acompañó en nuestras labores. En las investigaciones que emprendimos lo que nos acercamos para recibir sus ideas, lo hizo siempre con absoluta generosidad, como también el abrirnos las puertas de su magnífica biblioteca para prestarnos libros.

“Ha querido el destino que hoy estemos aquí en un día 01 de mayo, día de las y los trabajadores, Ud. maestro, que escribió sobre el valor del trabajo de los seres humanos, desde los más humildes hacedores en adelante. Ud., que pensó con la mirada puesta en los miles de seres anónimos que conforman la cultura en la cual a cada uno le ha tocado nacer. En este 01 de mayo le decimos hasta cada momento querido Prof. Arturo Andrés Roig”.

Clara Alicia Jalif de Bertranou
Universidad Nacional de Cuyo

 

 

2. [Mensaje enviado a Clara Jalif para ser leído en esa circunstancia]

“¡Querido profesor, de mis primeros profesores, y estimado colega Arturo!

La noticia de su culminación nos ha impactado. Y digo culminación porque el final de una vida es el cumplimiento de una larga y fecunda existencia, es un sellar con letras de oro una biografía intensa dedicada a la filosofía, de la que oímos en nuestra juventud su capítulo griego de su boca. En nuestra provinciana Mendoza resonaban en sus palabras la siempre admirada Grecia.

Pero además de una cátedra a la que se dedicó desde su juventud, y que impactó las nuestras, Ud. fue siempre ejemplo de compromiso militante. El pensar estaba unido a la praxis, praxis universitaria, provinciana y política, en la línea de la libertad, del respeto a la persona, a la atención a los menos favorecidos.

En mis años de estudiante universitario estábamos situados en posiciones ideológicas distintas, en las que creo defendimos con honestidad y rectitud. Posteriormente, por su gran conocimiento y contacto con el pensamiento nacional y latinoamericano, y yo por experiencias en el viejo continente y el Medio Oriente, nos hizo coincidir en una etapa gloriosa, del año 1968 en adelante, hasta nuestra separación en el 1975, debido a la presencia universitaria de las posiciones derechistas, militaritas, dictatoriales y dogmáticas, etapa que debe todavía ser estudiada y meditada por nuestra UNCuyo.

El exilio le llevó a un fecundo trabajo en Ecuador, con un corto período mexicano donde coincidimos nuevamente. Figura señera del pensamiento filosófico latinoamericano, al cual siempre respeté como el maestro en mis años escolares y por habernos internado en ese campo crítico del eurocentrismo, guardamos siempre referencias directas e indirectas, entre nosotros y a través de nuestros alumnos.

Imposible es expresarle a sus familiares tantas aventuras biográficas, intelectuales y políticas que hemos vividos juntos; de ellas guardaré y haré referencia en mis escritos para que la memoria pueda rememorarlas.

Creo, Don Arturo, que Ud. fue el maestro de los que cultivamos el pensamiento latinoamericano en Mendoza, que, de manera notoria, se ha transformado en un lugar de referencia no solo en México, sino en toda América Latina. Muchos se preguntan: ¿cómo surgió en esa ciudad mendocina el conjunto de tantos historiadores de nuestra América? La respuesta no puede ser otra: ¡Porque en ella cultivó su estudio Arturo Roig! Es su merecida gloria que sus alumnos conocen, reconocen y ahora expresamos.

La lejanía no disminuye mi dolor por su futura ausencia.

Querido Profesor Arturo Roig descanse en paz, su nombre no se borrará de la historia de la filosofía que Ud. tanto cultivó. ¡Sus alumnos, entre los que me cuento, tendremos como misión esa tarea!

Adiós, hasta la vista querido Arturo, para unos hasta siempre y para otros hasta pronto, pero para todos se nos hace inevitable la tristeza de no poderlo ya tener entre nosotros”.

Enrique Dussel
México, 30 IV  2012

 

 

3. El “joven” Arturo

Vengo a saludar aquí a un gran maestro de vida en nombre de varios amigos que lo han estimado mucho: Horacio Cerutti, Gerardo Oviedo, Marcelo Velarde y Hugo Bauza (Presidente de la Academia Nacional de Ciencias entreverado como Don Arturo en las lides helénicas).

Saludar en su sueño eterno a quien supo vincular como pocos el mundo proclamadamente superior de las ideas con la dimensión irreverente de los conflictos sociales e internacionales para afirmar nuestra propia identidad positiva…

Saludar sobre todo al joven Arturo, entendiendo por joven a la persona que, más allá de su edad, combate la injusticia y lucha en favor de los desposeídos. Estoy aludiendo con ello a una acepción de la juventud que atraviesa la historia nuestroamericana, desde la primera independencia (como le gustaba decir a Arturo Roig) hasta el actual bolivarismo.

Al hablar del joven Arturo no me refiero solamente a alguien que reúne en grado sumo las actitudes principistas que suelen acompañar a los jóvenes sino además a quien ha calado hondo en la imagen del joven como un ser responsable que, sin precisar de tutelaje, aspira a situarse en el mundo como en su casa . El propio Arturo, también ha sabido apreciar a las rebeliones estudiantiles como inclinadas hacia la transformación de la sociedad y como parte sustantiva de lo que juntos hemos dado en llamar pensamiento alternativo…

Puedes descanzar en paz, muy querido Arturo, que los batallones generacionales portarán nuevos sueños, ideales y utopías que continuarán tu espíritu humanizador.

Hugo E. Biagini
Academia Nac. Ciencias
Buenos Aires

 

 

4. ARTURO ANDRÉS ROIG (1922- 2012)  IN MEMORIAM

En el mes de marzo de este año tuvimos el placer de escuchar y ver la filmación de una entrevista en la Radio Nacional de Mendoza realizada a Don Arturo[1], de casi 90 años, apoyado en su bastón y con una voz ya algo temblorosa, pero que denotaba su voluntad de comunicarse. Hablaba de su vida de ciudadano argentino-latinoamericano, de su misión filosófica y de una de sus últimas actividades. La entrevista era a propósito de la inauguración de una Biblioteca popular de esa Radio que llevará su nombre, y se abordó como primer tema el trabajo de rescate de la lengua del pueblo guarpe (Huarpe), que desde el siglo XVIII perdió su identidad comunicativa. La defensa del espíritu local, aquí de unos indígenas de la antigua provincia del Cuyo, podría ser también el lema de su filosofar: dar su voz al pensamiento latinoamericano, a su filosofía, una Filosofía para la liberación, lo que implica una fuerte crítica del eurocentrismo u occidentalismo en América Latina, crítica a Europa/Occidente por su expansión de cultura, según el entrevistado antes como hoy en día, a costa de otras culturas, con la pretensión de ser el ombligo del mundo. Se evoca en la entrevista la publicación Ética del poder y moralidad de la protesta (Mendoza 2002), lo que le permite al filósofo desplegar aquel cierto circunstancialismo, un filosofar crítico a partir de realidades sociales y bases históricas, y desde ahí enfrentarse a Hegel, a quien fija en una posición de eticidad de Estado que dicta lo moral, de una ética del poder, identificada históricamente con la Prusia del comienzo del siglo XIX y con la Argentina de la segunda mitad del siglo XX, la oscuridad de la dictadura. A esa eticidad opone Roig la moralidad de la protesta, una moral de la emergencia que quiebra con el Estado y que tiene como héroe a José Martí, el mejor autor de América Latina.

Conocí al amigo Arturo a principios de los 80 en Quito, a donde había de refugiarse el filósofo argentino para quedarse, después de 2 años en México DF, difícil de vivir, 10 años en Ecuador; un país que sigue llamando con amor y gratitud un jardín bellísimo, con buena gente. Como antes en el Instituto de México, Arturo se enorgullece de haber pesquisado textos en los archivos para dar luz a toda una documentación del pensamiento ecuatoriano, hasta ese momento ignorado por desvalorizado en comparación con la producción literaria de ese país y gracias a su esfuerzo editada ahora en 40 volúmenes. Así como Arturo regaló a los ecuatorianos el conocimiento de su pensamiento, él fue para mí, yo en aquel momento profesor de filosofía durante tres años en la uruguaya  intervenida Universidad de la República, el mentor en el aprendizaje del pensamiento latinoamericano, ofreciéndome de esta manera la entrada a este rico pensamiento. Su Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano (México 1981), un clásico de su filosofía,  junto con la Teoría Crítica, la Escuela de Fráncfort, que traje de Alemania, constituyen las dos fuentes que dieron el fundamento a lo que fuera el tema de mi docencia en Montevideo entre 1979 y 1982, documentado más tarde en Reconocimiento en diálogo (Montevideo 2010), publicación basada en Reconocimiento y Liberación: Axel Honneth y el pensamiento latinoamericano – Por un diálogo entre el Sur y el Norte (Münster/Alemania 2008). Pero también agradecida estuvo Barbara, mi Señora, ya fallecida, por el apoyo que Arturo le diera para su investigación de doctorado sobre el barroco andino. Para poder atestar su originalidad y autenticidad, así el consejo del también conocedor del arte latinoamericano, y para descubrir la mano del artista indígena, su marca propia, siendo la técnica la esencia del arte, le aconsejó estudiar no las iglesias de Quito sino las capillas de las estancias en el campo, lejos del control de los franciscanos y jesuitas europeos con sus ´patterns´, modelos importados desde su países natales.

Al recordar su expulsión de la Universidad Nacional de Cuyo y las ofertas que amigos/colegas en el extranjero le hicieron, la primera que recibió de Burdeos/Francia y que el filósofo argentino decidió no aceptar, el casi nonagenario, con una voz quebrada por la emoción, confiesa haber dicho en aquel momento: “Yo no voy a salir de mi patria. No es la Argentina. Es América.” La negación perfila su patriotismo, su amor a una patria grande: sale de una “emergencia” como quiebre de totalidades opresivas, según la moralidad de la protesta, y es posible, en palabras positivas del querido Martí, donde se reconoce la dignidad PLENA  DEL HOMBRE. Aquí hubo y hay posibilidad de un diálogo entre posiciones destacadas: la de un fuerte representante de la Filosofía para la liberación y la del renombrado  Axel Honneth, tercera generación de la Teoría Crítica, y su Teoría del reconocimiento, inspirada en Hegel, lo que presupone otra recepción del filósofo clásico alemán, incluyendo un “Hegel revolucionario”.   Sin embargo, me permito señalar la paradoja de que esta corriente europea es hoy muy estudiada en la uruguaya Universidad de la República, en las Ciencias Sociales, la Educación y la Filosofía, mientras que Arturo Andrés Roig ahora queda ignorado.

Por tanto, si aquel amor a la patria grande que inspirara al filósofo argentino en su lucha contra la imposición de las ideas euro-occidentales y por el reconocimiento de los latinoamericanos y su pensamiento, si este amor y afán de liberación lo cegaron en parte, así en refrán alemán “el amor hace ciego”, la tarea de sus tan queridos discípulos es la de seguir con la Filosofía, sin olvidar que Filosofía es crítica, y así también crítica a Roig, como lo hizo Hegel de Kant, Marx de Hegel, Habermas de Horkheimer y Adorno, y también Honneth de Habermas.

Gregor Sauerwald
Alemania, Mayo 2012

 


[1] Primera parte:  http://youtu.be/cLdEjuoPvyo; Segunda parte:  http://youtu.be/wvBBrK225Gc

 

 

[div2 class="highlight1"]Cómo citar este artículo:

Varios autores, (2012) “Homenaje a Arturo Andrés Roig, filósofo de Nuestra América”, Pacarina del Sur [En línea], año 3, núm. 12, julio-septiembre, 2012. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Jueves, 18 de Enero de 2018.
. Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=487&catid=5[/div2]

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