Pacarina del Sur
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El espectro ideológico de los partidos políticos peruanos

The ideological spectrum of Peruvian political parties

O espectro ideológico dos partidos políticos peruanos

Paul Munguía Becerra

Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú

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Recibido: 02-09-2020
Aceptado: 03-10-2020

 

 

Introducción

Hoy, la mecánica rechaza las ideas del espacio y tiempo absolutos. Aunque, sucede más en la ciencia social que en la física, el comportamiento de cada objeto de estudio deja un amplio lugar de indeterminación y frente a este fenómeno se han identificado una serie coordenadas paradigmáticas para intentar de entender la realidad. Como señaló Kuhn (2006, pág. 116) acerca de la ciencia, “los paradigmas pueden guiar la investigación incluso en ausencia de reglas”. En la ciencia política, las tipologías de los partidos han servido para encausar un conjunto de estudios focalizados en teorizar los comportamientos de los partidos en su devenir histórico dentro del sistema político. Cuando los investigadores sociales estudian las organizaciones políticas establecen coordenadas taxonómicas para clasificar, describir y explicar el comportamiento de los partidos, los cuales han ocupado un espacio central en la estructura y funcionamiento de la política moderna.

Al tipificar los partidos políticos es usual que se utilice un eje de coordenadas que, de acuerdo con Panebianco (1990), se construyen en observación a: 1. Base social; 2. Orientación ideológica, y 3. Estructura organizativa. Desde una perspectiva histórico-organizativa, los partidos asumieron características tipológicas de organización y fines en respuesta a cada época. En lo que respecta a América Latina, habría que recordarlo precisado por Duverger que, a excepción de los Estados Unidos de América, hasta 1850 ningún Estado en el mundo “conocía partidos políticos en el sentido moderno de la palabra” (Duverger, 2000, pág. 15).

Está demostrado que el surgimiento de los partidos se enlazó con la conformación de grupos parlamentarios y comités electorales. Para Katz y Mair (2004), la evolución de los partidos es un proceso dialéctico constante donde “cada nuevo tipo de partido genera una reacción que estimula un nuevo desarrollo y que, por lo tanto, lleva a su vez a un nuevo tipo de partido”; es un proceso que se genera no solo a cambios en la sociedad civil, sino, también, a transformaciones en las relaciones entre los partidos políticos y el Estado.

Si bien, Max Weber, en 1922, propuso dos tipos de partidos, de patronaje y de clase; la tipología clásica de “partidos de cuadros” y “partidos de masas” fue planteada por Duverger a principios de la década cincuenta del siglo XX, basada en la diferencia estructural. Las primeras organizaciones políticas reunieron a notables para formar un partido de cuadros profesionales técnicos y financieros, estos conducían las elecciones y contactaban con candidatos célebres, cuyo nombre y prestigio influía para obtener más votos. En tanto, el desarrollo de partidos socialistas de masas, tuvo origen en el sufragio universal, en estas organizaciones, los militantes recibían una educación política con el fin de conformar una élite competente para gobernar el país.

Sobre esta base, Otto Kirchheimer, a mediados de los sesenta, propone la transformación de los partidos de masas en «partido-escoba» o catch-all (atrapatodo). Fue a raíz de la heterogeneidad y mayor secularización de la sociedad que los antiguos partidos se abrieron a múltiples sectores sociales con el fin de capturar más adherencias de votos en diferentes grupos de electores. Para Katz y Mair (2004), el partido atrapatodo presentó un desafío a la idea del “partido como representante de sectores sociales predefinidos”. De acuerdo con los estudios de comunicación política, el desarrollo de las campañas y debates a través de la televisión produce una transformación donde las relaciones entre los partidos y electores se debilitan, este fenómeno va acompañado de un proceso de “desideologización” de los partidos, la concentración de las campañas entemas genéricos, pérdida del peso de la militancia y reforzamiento de la imagen del líder-caudillo.

Basado en la propuesta de Kirchheimer, Angelo Panebianco destacó el aspecto organizativo de la progresiva profesionalización de los partidos en las sociedades contemporáneas. En su obra Modelos de Partidos… (1990) va a sistematizar un conjunto de diferencias entre el partido burocrático de masas y partido profesional-electoral. Panebianco afirma que el desplazamiento del centro de atención de los militantes a los electores explica por qué, en los partidos catch-all, la participación de profesionales asume un rol más relevante. Además, sugirió la irrupción de nuevos liderazgos alternativos a los partidos tradicionales, los llamados partidos outsider, con un discurso enrumbado al pragmatismo y relación directa con el elector.

Dentro del proceso evolutivo del partido de masas hacia el partido profesional-electoral resalta la diferencia en las relaciones de estos modelos con la sociedad civil, sin embargo, ambos mantienen una clara distinción con el Estado. Es lo que apuntan Katz y Mair (2004) al señalar que el partido de masas nace de la sociedad civil y pretende penetrar el Estado, en tanto, el partido catch-all se sitúa entre la sociedad civil y el Estado. Los autores proponen el surgimiento del “partido cartel”, que implica una concepción particular de democracia, donde los partidos se aproximan más al Estado y se distancian de la sociedad civil, desplazamiento que se da en los años ochenta y crea las condiciones para que los partidos se comporten como piezas del aparato del Estado (Katz & Mair, 2004, pág. 24). Para Andrés Malamud (2002), Katz y Mair plantean un cambio en la noción de los partidos como intermediarios entre el Estado y la sociedad, dado que ahora “el Estado se habría transformado en nexo entre la sociedad y los partidos”,  así, en la actualidad, se ha producido que “los partidos sean más fuertes, pero más remotos” (Malamud, 2002), con mayor control, pero menor poder; con más privilegios, sin embargo, menos legitimidad. Sin embargo, con el partido cartel, en singular, se pierde un aspecto importante en la definición de los partidos políticos que, más allá de su organización, son actores con intereses de grupo en pugna por el poder, esto se observa cuando los autores señalan que este tipo de partido se fundamenta en la colusión entre aparentes rivales yen acuerdos de cooperación de casi todos los partidos del sistema.

 

Periodización de partidos políticos peruanos

En el estudio de los partidos políticos peruanos se ha utilizado la tipología de acuerdo con el eje de estructura organizativa. Hugo Neira (2002) revisó la historia de los partidos políticos peruanos con énfasis en cómo el régimen de sufragio determina el tipo de partido, así, clasifica tres momentos y familias de partidos:

  • Sistema de clubes de partidos (1871-1931).
  • Partido de masas (1931-1990).
  • Partidos catch-all (1990).

 

Una década después, Mauricio Zavaleta (2014), al estudiar los movimientos regionales desde la tesis de una democracia sin partidos, propuso la idea de que en nuestro país se conforman “coaliciones independientes”. En tal itinerario argumenta que “las organizaciones que solemos llamar partidos en el Perú son vínculos personales, creados por y para los candidatos individuales sin razón de existir más allá de la carrera electoral de su líder” (Zavaleta, 2014, pág. 29). Es evidente que, en la corta vida activa de los partidos políticos, en especial durante las elecciones, la presencia e imagen del líder o caudillo aporta uno de los capitales más importantes. En las elecciones del siglo XXI, el aspecto organizativo estructural de los partidos políticos ha devenido en una entidad de cascarón que, a pesar de su fragilidad, oferta su inscripción electoral para ser utilizada, rebautizada y adaptada a los intereses del líder candidato y sus ocasionales socios. Tal relación entre los “partidos políticos” y el conjunto de líderes emprendedores electorales informales se ha vuelto parte de la cultura política peruana. El enfoque de Zavaleta constata la acentuación del caudillismo en democracias con débil institucionalización y alta confrontación; aunque valga señalar que, en el Perú, resulta poco novedosa la dependencia partidaria frente al líder que da sentido al discurso y acción. En nuestra historia, han sido muy pocos los “partidos políticos” que sobreviven al decaimiento del líder carismático, protagonista incuestionable en los escenarios electorales.

El campo político, en el que se desenvuelven las organizaciones partidarias, se configuró normativamente con la Ley de Partidos, Ley 28094 (2003), que regula su definición y articula un conjunto de requisitos de organización que los “partidos políticos” formalizados a nivel nacional tienen que cumplir. En la actualidad, la ley y sus modificatorias, todavía, establecen una valla de 5 % de recolección de firmas o de votación a nivel nacional para inscribir o mantener vigente un “partido político”.

Frente a esta línea histórica con regulación normativa vigente en un contexto de reforma incierta, el artículo busca analizar otros elementos que caractericen a los “partidos políticos peruanos”, aspectos relacionados con el uso de recursos ideológicos dentro de contextos electorales. Con ello, se busca enriquecer la tipificación a fin de responder a un panorama donde la organización interna se ha diluido en aspectos formales mínimos para participar en las elecciones. Ya que es claro que las formalidades legales y débil regulación no han logrado consolidar un sistema de partidos políticos estable.

 

Espectro ideológico

Se observa que el comportamiento de los “partidos políticos” ha adquirido, dentro de nuestro sistema democrático representativo, un conjunto de rasgos asociados al manejo del dispositivo ideológico. Dentro del contexto coyuntural, cada organización, de una manera u otra, se adecua para obtener ventajas competitivas dentro del espectro ideológico constituido de cara a las elecciones generales. Este texto cuestiona el pensar en los partidos solo desde la arista que mira la estructura como maquinarias o los convenientes pactos electorales entre políticos y tecnócratas profesionales. Busca evidenciar una huella, donde la ideología, en especial la aparente “no ideología”, nos enfrenta a un espectro ideológico reconfigurado que afecta la dinámica del “sistema de partidos políticos” con roles visibles, que se replicaron en las elecciones generales del 2011 y 2016.

Podemos reconocer, al igual que hizo Gramsci, “Creo, como Friedrich Hebbel, que ‘vivir significa tomar partido’. No pueden existir los hombres sin más, ajenos a la ciudad” (2017, pág. 42). El pensador italiano destacó la importancia y significación que, en el manejo del dispositivo ideológico, tienen “los partidos políticos para la elaboración y la difusión de las concepciones del mundo, en cuanto elaboran esencialmente la ética y la política coherentes con ellas” (ibid., pág. 289). Al respecto, se han de abordar dos conceptos claves propuestos en los escritos gramscianos: ideología, que se manifiesta como sentido racional teórico y práctico, modos de pensar que cubren la acción política y hegemonía, que se eleva como liderazgo en las representaciones de la vida social engranada con la estructura productiva.

Aunque en los cambios de tipo de partidos políticos se manifestó el proceso de desideologización de la sociedad en su conjunto, se concuerda con Žižek, quien va a criticar la idea de un “mundo posideológico” como descripción del sistema actual y subraya el “volver a la ideología”, así es que “[...]en el momento en el que miramos más de cerca estos mecanismos extra ideológicos que regulan la vida social, nos encontramos hundidos hasta las rodillas en ese oscuro terreno que mencionamos, en el que la realidad es indistinguible de la ideología” (Žižek, 2003b, pág. 23). El pensador defiende la idea del mundo ideológico o la realidad concebida como ideológica: “una realidad cuya existencia implica el no conocimiento de sus participantes en lo que se refiere a su esencia -es decir, la efectividad social, cuya misma reproducción implica que los individuos no sepan qué están haciendo” (Žižek, 2003a, pág. 46). El creer y negar, por la forma en que nos apartamos de la ideología, hace evidenciar el poder de la ideología en el discurso político. El ejemplo típico es el de aparecer ante el público elector como “no permeado por alguna estrategia de poder”. En tal medida, considera que “La apuesta de la ideología es construir una imagen de la sociedad que no esté escindida por una división antagónica, una sociedad en la que la relación entre sus partes sea orgánica” (Žižek, 2003b, pág. 173).

En el libro que Slavoj Žižek compila, titulado Ideología: Un mapa de la cuestión (2003b), introduce al tema como «El espectro de la ideología», asume una audaz estrategia de lo que llama reconstrucción lógico-narrativa de la noción de ideología que se enfoca en el fenómeno actual o como advierte “en el acontecimiento repetido de la transformación de la no ideología en ideología: es decir, de la conciencia súbita de cómo el gesto mismo de apartarse de la ideología nos arrastra nuevamente a su interior” (pág. 16). Žižek provee a la ideología de una definición y esfera de acción más amplia en el mundo contemporáneo, un “en sí” y “para sí” en el mundo. Esta forma se va distinguir de asumir el fenómeno de la ideología como “doctrina explícita” o un aparato de “existencia material”, sino como “la elusiva red de actitudes y presupuestos implícitos, cuasi ‘espontáneos’, que constituyen un momento irreductible de la reproducción de las prácticas ‘no ideológicas’ (económicas, legales, políticas, sexuales...)” (Žižek, 2003b, pág. 24). A partir de estas ideas avanzaremos en bridar una mirada al comportamiento sistémico de los “partidos políticos dentro la coyuntura electoral. Así, ir más allá del aparato interno, que se toma y abandona luego de conseguir los fines de poder que adhieren a la hegemonía manifiesta en el sistema social. La tarea es ingresar al espectro ideológico antagónico en que se organizan las estrategias de poder de los “partidos políticos” en el Perú.

 

Eje izquierda-derecha

Hoy resulta más complicado la identificación de un partido político con una ideología coherente con su ética política y la praxis de “experimentador histórico de la concepción del mundo” (Gramsci, 2017). En la actuación institucional de los “partidos políticos” se observa que, en los últimos años, tal relación se vuelve, envuelve y, en apariencia, se desenvuelve para hacerse difusa. Aunque, se ha de tomar en consideración anotaciones de Gramsci todavía vigentes, en cuanto a que “La ideología tampoco es una totalidad coherente, se trata de una constelación de elementos conflictivos que inducen a un estado de aceptación” (2017, pág. 395). Frente a ello, quedan elementos discursivos que nos permiten otorgar identidad a cada parte, donde la distinción frecuente de partidos de “derecha” y de “izquierda” en el sistema político está latente.

Cada elección, posibilita a los partidos posicionar sus dispositivos ideológicos en el espacio político, esto se produce mediante la expresión de elementos discursivos narrativos y acciones estratégicas de poder. Este acomodo periódico permite organizar e interrelacionar los actores partidarios como elementos ideológicos que constituye un sistema político contingente, autorregulado a partir de los procesos electorales, que se mantiene algo estable durante los primeros años de gobierno y que se comporta como un espectro ideológico flexible con gravitación en el poder hegemónico del sistema político neoliberal.

El eje izquierda-derecha[1] es una dicotomía antagónica que se utiliza para explicar los espacios de confrontación política (Zapata, 2016). Tal vez su poder interpretativo provoque imágenes difusas, sin embargo, no puede negarse su validez como recurso heurístico en textos académicos, en los discursos de los medios de comunicación y en la arena de confrontación electoral donde los actores políticos tipifican a un movimiento, propuesta o personaje dentro de un contexto político determinado. También, ha de admitirse que identificar un partido de derecha o de izquierda es un rasgo significante impreciso. Los matices ideológicos varían según la historia y sociedad, como reconoce Norberto Bobbio (1995), el hablar de izquierda y derecha se refiere a tipos ideales y, por tanto, debemos asumir que la realidad tiene la capacidad de enriquecerlos.

Este artículo asume que el eje derecha-izquierda posee una utilidad pragmática, cuya significación está determinada dentro de un bloque histórico. Asimismo, cabe precisar que la mayoría de los nuevos movimientos y personajes políticos prefieren identificarse bajo el rótulo de independientes, ubicarse en el centro del espectro político como si se estuviera o quisiera constituir un área ideológica neutral. Es una estrategia de ideología aséptica que tiene como fin mantener flexibilidad en el manejo coherente de los elementos conflictivos de ideas, acciones y decisiones políticas y que se manifiesta en tácticas de poder que otorgan ventajas competitivas durante la confrontación electoral.

 

Espectro ideológico en las elecciones generales en el Perú

Todos los problemas de organización son problemas políticos (Gramsci, 2017), el orden del “sistema de partidos políticos peruanos” es un problema político, se puede comenzar por admitir una configuración de flujo dinámico que se articula en un espectro ideológico en tránsito. Es un sistema donde los partidos políticos no tienen una vida institucional activa que permanezca constante en el tiempo, en la medida que la cultura de nuestra política no se lo exige ni lo permite. Las organizaciones políticas pocas veces mantienen un nombre, hacen alianzas inverosímiles, renuevan su identidad, mientras unas desaparecen definitivamente, otras se conservan en el letargo sin presencia en el escenario público o se transforman en nuevos membretes que fichan a cúpulas representativas de organizaciones fenecidas.

Por esta razón, se observa la organización en relación con las concepciones de mundo o los sentidos que pugnan en el sistema de manera periódica. En principio, admitir que el filtro de “formalidad institucional” para el reconocimiento y participación electoral resulta paradójico porque, aunque algunas agrupaciones políticas evadan la identificación ideológica, en el Perú, el reconocimiento formal como “partido político” exige la presentación de un ideario o principios ideopolíticos. La ley manda que sean asumidos por las agrupaciones como parte de su identidad. Para la inscripción cada “partido político” presenta, ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el acta de fundación. El artículo 6 de la Ley 28094, Ley de Partidos Políticos, especifica que: “El Acta de Fundación de un partido político debe considerar, por lo menos: a) El ideario, que contiene los principios, los objetivos y su visión del país”. Si bien los documentos presentados para la inscripción de los “partidos políticos” es una fuente para reconocer sus ideales generales (bastante difusos), lo más importante de esta información será su grado de integración con el sentido hegemónico del sistema político.

En este estudio vamos a dar una mirada a los “partidos políticos” que se presentaron en las elecciones generales del Perú del 2011 y 2016. Se seleccionó como muestra a las agrupaciones políticas que obtuvieron mayor porcentaje de votación, así obtener un perfil del espectro ideológico del “sistema de partidos políticos” nacional centralizado. El análisis se focaliza en la concepción hegemónica del sistema político peruano a partir de los sentidos de modelo de Estado y modelo económico e identificación de la relación de adherencia o confrontación de las posturas asumidas en los discursos de los idearios y planes de gobierno de los “partidos políticos”.

Se utilizó la categorización del comportamiento político que identifica dos actitudes: “conversos” y “reformadores” (Grompone & Mejía, 1996), esta distinción surge en relación con las ideas que representaba la clase política emergente que produjo el golpe de Estado del fujimorato (1992). Por un lado, los conversos, que en un primer momento pertenecieron a partidos políticos y luego se presentaron como independientes, “entienden que la conducción de la sociedad debe de estar en manos del Ejecutivo, desconfían de las demás instituciones representativas y de control, y buscan un apoyo puntual y no ideologizado de la población” (Grompone & Mejía, pág. 86). En tanto, los reformadores “son los más sensibles a entender que se ingresa a un nuevo escenario y les preocupa fortalecer las instituciones representativas” (ibid., pág. 100). Estas dos figuras son importantes porque establecen líneas de conducta frente al modelo de Estado y el modelo económico. Se utilizó la categoría “conversos” para aquellos que la democracia tiene un valor relativo y sobrevaloran el mantenimiento y crecimiento económico, en cambio, para los “reformadores” la democracia institucionalizada en el Estado es el presupuesto para un desarrollo social.

Este estudio está estructurado por el clivaje política/economía. Como principios son utilizados para el ordenamiento del régimen democrático.  Considerar el peso otorgado a cada aspecto es de interés para los estudios de la sociología política, en especial, al ver que “cuando diversas cuestiones y procesos ‘políticos’ son transformados en ‘económicos’, las posibilidades para las políticas democráticas disminuyen” (Teivainen, 2001, pág. 17). Con estas variables se arriba a un repartimiento en el espectro ideológico del sistema político peruano como producto de las elecciones. Los resultados de las elecciones generales de 2011y 2016 en la primera vuelta revelan tendencias definidas: similitudes en la presencia de candidatos, identidad ideológica partidaria y alta concentración de la votación de los cinco primeros, que son los que lograron representación parlamentaria, 95.2%, en 2016, y 96.44%, en 2011.

 

Resultados de las elecciones generales 2016:

  • Fuerza Popular (Keiko Fujimori): 39.81 %
  • Peruanos Por el Kambio (Pedro Pablo Kuzcynski): 20.98 %
  • Frente Amplio (Verónika Mendoza):18.85%
  • Acción Popular (Alfredo Barnechea): 6.97%
  • Alianza Popular (Alan García): 5.82 %



Imagen 1. https://wp.telesurtv.net/

 

Resultados de las elecciones generales 2011

  • Gana Perú (Ollanta Humala) 31.69 %
  • Fuerza 2011 (Keiko Fujimori): 23.55 %
  • Alianza por el Gran Cambio Pedro (Pablo Kuczynski): 18.51 %
  • Perú Posible (Alejandro Toledo): 15.63 %
  • Alianza Solidaridad Nacional (Luis Castañeda): 9.83 %



Imagen 2. https://twitter.com/JuanSheput/status/1151836485831798784

 

De acuerdo con los resultados se configura un espectro ideológico en el “sistema de partidos políticos” que tendrá auge de posicionamiento en la segunda década de siglo XXI. De acuerdo con sus idearios y discursos en los planes de gobierno se propone la organización ideológica del sistema político siguiente:

 

Reformadores de izquierda

  • Gana Perú (2011)/Frente Amplio por Justicia, Vida y Libertad (2016)

 

Conversos de derecha

  • Fuerza 2011 (2011)/Fuerza Popular (2016)
  • Alianza por el Gran Cambio (2011)/Peruanos Por el Kambio (2016)
  • Perú Posible (2011)/Acción Popular (2016)
  • Alianza Solidaridad Nacional (2011)/Alianza Popular (2016)

 

La hipótesis plantea que se produjo una organización del espectro ideológico a partir del capital ideológico y estrategias de poder que utilizan los “partidos políticos”, actores que se posicionan como defensores o confrontadores de la concepción de mundo del modelo hegemónico.

 

Espectro ideológico del “sistema de partidos políticos peruanos” elástico

A propósito de este punto, puede parafrasearse a Žižek (2006) en que “la esencia de la ideología radica en la ideología de la esencia”. Así repensar en forma extendida acerca de ¿cuál es el núcleo narrativo estructural ideológico que hallamos en la esencia ideológica del “sistema de partidos políticos peruano”? Preguntarse si al analizar los “partidos políticos” y sus sentidos ¿se puede localizar algunas huellas de la matriz de sus concepciones de mundo?

En principio, sostener que es imposible vaciar de ideología el habla de los discursos de los “partidos políticos”. Mediante este presupuesto, se observó que, durante las elecciones generales, el espectro político es dinámico y se expresa a modo de una red ideológica elástica que tejen y conectan las concepciones del mundo de los principales actores.

La primera idea es que las manifestaciones ideológicas de los “partidos políticos” guardan una relación de integración o tensión con la ideología hegemónica del sistema. Con base en la distinción dentro del espectro ideológico se van a caracterizar los “partidos políticos” que confluyeron en cada proceso y utilizaron estrategias de poder para moverse en un espacio del espectro espacio ideológico.



Imagen 3. Fuente: APF. www.elnuevosiglo.com.co

Al comparar los resultados de ambas elecciones presidenciales, se dispone de una suerte de réplica en organización de la malla ideológica, con “partidos políticos” que se mantienen en la misma ubicación y otros que aparecen para colocarse en un lugar muy próximo de los que salen de la red:

 

Cuadro 1. Espectro ideológico del sistema de partidos políticos peruanos

Reformadores de izquierda

2016

2011

Frente Amplio por Justicia, Vida y Libertad: Coalición de partidos de izquierda tradicional y progresista, movimientos sociales y activistas que participaron con la inscripción del Partido Tierra y Libertad. Es una reagrupación de diferentes actores de Gana Perú, que postuló a Veronika Mendoza.

Gana Perú: Coalición de izquierda liderada por el Partido Nacionalista Peruano. Neonacionalismo de izquierda, con ligera tendencia autoritaria que, en cierta medida, mantuvo una línea de relación fraterna con el chavismo de Venezuela. Llevó a la presidencia a Ollanta Humala.

Conversos de derecha

2016

2011

Fuerza Popular: Consolida el neofujimorismo bajo el liderazgo de Keiko Fujimori, mantiene rasgos autoritarios populistas, defiende el modelo económico liberal que combina con ideas conservadoras.

Fuerza 2011: Neofujimorismo, heredero de una tradición autoritaria populista, defendió el libre mercado y reivindicó las políticas de la dictadura de los noventa. Postuló a Keiko Fujimori.

Peruanos Por el Kambio: Agrupación política de derecha liberal con perfil tecnocrático que se forma para apoyar la candidatura presidencial del economista Pedro Pablo Kuczynski (PPK), quien ganó las elecciones en segunda vuelta.

Alianza por el Gran Cambio: Alianza de cuatro partidos, una candidatura de corte liberal tecnocrático profesional; el candidato PPK y sus partidos aliados se asociaron con la derecha tradicional del PPC.

Acción Popular: Partido tradicional de centroderecha de mediados del siglo XX. En el siglo XXI ha tenido una presencia mermada. El exaprista Alfredo Barnechea fue su candidato.

Perú Posible: Agrupación de fines del siglo XX, liberal en el campo económico, constituida por una tecnocracia profesional, se comportó como centroderecha política que lideró el expresidente Alejandro Toledo.

Alianza Popular: Alianza de derecha tradicional entre el Partido Aprista Peruano (APRA) y el Partido Popular Cristiano (PPC). Tuvo como líderes al expresidente Alan García y a Lourdes Flores.

Alianza Solidaridad Nacional: Agrupación de carácter local centralista y de derecha tecnocrática populista, se agrupó alrededor de la figura del exalcalde de Lima, Luis Castañeda.

Fuente: PMB.

 

En relación con ello, mediante el análisis del discurso de los planes de gobierno se evidencia la manifestación ideológica de los “partidos políticos”. Como señalan otros estudios, los planes de gobierno “ofrecen una fotografía más precisa acerca del posicionamiento de las agremiaciones en el espectro ideológico” (Lombardo Jorge, Goulart Silva, Terra de Faria, & Ferreira, 2018, pág. 6). Es así que, para la presente investigación, el análisis del discurso ideológico en los textos se enfocó en el diagnóstico y propuestas en lo referente a dos aspectos asumidos como clivaje de lo ideológico: modelo de Estado/modelo económico. Así se identifican algunas diferencias claves entre el abordaje narrativo en los planes de gobierno de los “partidos políticos”:

  • En las elecciones de 2011 y 2016, los planes de gobierno de los reformadores de izquierda (Gana Perú y Frente Amplio) exponen un nivel de argumentación ideológica que da mayor peso al eje de modelo de Estado. Mostraron divergencia con la hegemonía del sistema político y expresaron una ideología política crítica al contrato social que representa la Constitución de 1993. El cambio de la carta magna es un enclave de posicionamiento ideológico de la izquierda. Sus estrategias ideológicas de poder se centraron en el cambio del modelo político de Estado-nación, como medio para alcanzarla institucionalidad democrática y gobernabilidad. Esta postura ideológica crítica marcó con claridad el discurso narrativo del plan de gobierno, en especial de Gana Perú, su expresión textual se manifestó tanto en la estructura (profundización en la argumentación, extensión del texto, lenguaje discrepante, sustento con datos y referencias contextuales), cuanto en el abordaje de los temas y propuestas. La ideología de confrontación en estas agrupaciones marcó un derrotero de estrategia de poder de distinción o auto ubicación ideológica (Zechmeister & Corral, 2010) en la arena política electoral, lo que consistió en priorizar la reforma del modelo de Estado y pacto social como eje conductor.

A lo señalado, se puede añadir que, en la arena política electoral, los discursos de los reformadores de izquierda se abren un franco de ataque al ser más susceptibles de identificar y estereotipar con una carga «negativa» en su lucha ideológica y estrategias de poder. Las voces del discurso hegemónico representan a la izquierda como los enemigos del sistema político y del modelo económico neoliberal.

  • Los planes de gobierno de los conversos de derecha, a excepción de la Alianza Popular (Apra y PPC), manifestaron en sus idearios una suerte de independencia o postura no ideológica. Con relación al contexto político todos evidencian su alineamiento en favor del «modelo económico social de mercado» que, en el ámbito nacional, se traduce en la imposición hegemónica de políticas económicas neoliberales. Sus planes de gobierno poseen un discurso “posideológico” que estuvo orientado a la mera presentación de propuestas y medidas, en esencia optan por las promesas prácticas, sin presentar el respaldo de un diagnóstico o profundización de las temáticas en general, así como, acerca del modelo de Estado y modelo económico, en particular. El discurso ideológico de los conversos de derecha se sintetiza en apostar por el perfeccionamiento del sistema y el cuidado por el modelo marcado por la economía. La forma de ideología se desarrolla dentro los parámetros del sistema y su ideología hegemónica, su estrategia de poder depende del status quo del sistema y adquiere como identidad la idea de reforzamiento y continuidad de reformas dentro del orden económico y político establecido.
  • En el caso de los conversos de derecha, sus discursos poseen un aspecto desideologizado o sentido “posideológico”, está orientado hacia una suerte de “pragmatismo vacío de concepciones de mundo”, está sustentado en la idea del éxito tecnocrático en el manejo del gobierno e impregnado de recetas prácticas que se basan en la racionalidad instrumental de las acciones de gobierno como ejercicio de la política. En ese sentido, se ha de anotar que los reformadores de derecha evidencian más la tendencia de representar la política ajena a la ideología, que, como vimos en Žižek (2003b), nos retorna al campo de lo ideológico y obliga a voltear la mirada sobre una postura que es en esencia ideológica, en la medida, que responde a una clara dominación hegemónica al interior del sistema político.

 

La segunda idea es que, a pesar de las diferencias de fondo en el clivaje modelo de Estado/modelo económico dentro del espectro ideológico, los “partidos políticos” se caracterizan por la búsqueda de mayor de elasticidad y movimiento mediante de sus propuestas electorales que responden a cómo entienden las demandas ciudadanas y exigencias del sistema hegemónico. Alenda, Le Foulon, y Suárez-Cao (2019) utilizan la noción de “sensibilidad política”, aquella que “permite tomar en cuenta la fluidez y variabilidad contextuales de las adscripciones (“ser liberal”, “ser conservador”) y de las luchas entre visiones y proyectos en competencia” (pág. 4). Al revisar los planes de gobiernos y las ofertas de campaña, las medidas de gobernabilidad democrática y de política de estabilidad macroeconómica, muchas de estas calzaron, adaptaron y se manifestaron como parte del posicionamiento de los diferentes “partidos políticos” a la izquierda o derecha dentro del espectro ideológico.



Imagen 4. Fuente: www.larepublica.pe

En tal sentido, las propuestas y promesas electorales recubren la ideología de los “partidos políticos” y les permite ceder y estirarse de manera que, en la pugna política, puedan atraer y capturar mayor cantidad de votos. Enzo Traverso (2018) advierte de este fenómeno y lo denomina “actitud posideológica”, donde la matriz ideológica se adapta muy bien a posturas doctrinales muy contradictorias “Hoy en día, los socialdemócratas europeos se adaptan muy bien al neoliberalismo […] Ahora se adaptan muy bien a esas instituciones e ideologías que no pertenecen a su código genético” (pág. 50). Cabe precisar, que el autor reconoce que esto último sucede también con la nueva derecha.

En apariencia, las propuestas y programas sociales de los planes de gobierno se constituyen en discursos “no ideológicos” que otorgan flexibilidad a las posturas de los “partidos políticos”; sin embargo, como se manifestó, los discursos y recursos de flexibilidad lo que manifiestan es la esencia de la ideología en el momento actual que permite que el poder hegemónico del sistema se imponga en el tiempo.



Imagen 5. Fuente: www.larepublica.pe

Una interpelación al espectro ideológico del “sistema de partidos políticos peruanos” debe apuntar a repensar si es como en su momento cuestionó Rosa Luxemburgo, que en “las instituciones representativas de la sociedad son democráticas formalmente, pero su naturaleza es un instrumento de la clase dominante” (2001, pág. 68), así, comprender que los discursos ideológicos, con sus reformas y propuestas planteadas de uno u otro lado se prestan al juego que tiene como meta el mantenimiento del dominio hegemónico vigente en nuestro sistema político.

 

Conclusiones

  1. La orientación ideológica dentro del sistema político añade características al desarrollo de los “partidos políticos”, como un tipo de elemento que se estructura dentro de una red ideológica elástica que se extiende en el espectro ideológico. Frente a un sistema hegemónico democrático neoliberal se conserva las posiciones de izquierda reformista y derecha conversa, con una estructura de localizaciones en la matriz ideológica, pero con estrategias de poder flexible y elásticas conseguida mediante medidas y propuesta políticas electorales.
  2. Desde la orientación ideológica, se observa que los “partidos políticos” se acercan más al discurso hegemónico del Estado, su peso ideológico es gravitante en la organización del sistema político. Los “partidos políticos” se adaptan al sentido hegemónico de la concepción de mundo del sistema.
  3. Las propuestas y programas sociales, asumidos como discursos “no ideológicos”, se acomodan sin mayor distinción en los espacios de los adversarios del espectro ideológico, su presencia contradictoria nos retorna al mundo ideológico que hoy consiste en la pretensión de desaparecer o no permitirnos ver los campos reales de antagonismo.
  4. El futuro del posicionamiento del poder de los “partidos políticos” en el espectro ideológico de cara al Bicentenario de la República, en el 2021, es incierto. El desgate por el enfrentamiento político, las denuncias de corrupción que enfrentan los líderes y la crisis sanitaria afectarán la capitalización de los votos. Sin embargo, es muy probable que la distribución del poder, luego de elecciones generales del 2021, continúe con la pugna entre reformistas y conversos que mantenga la hegemonía ideológica de la matriz del sistema político neoliberal.

 

Notas:

[1] Yannis Stavrakakis indica que la división política entre izquierda y derecha surgió con la Revolución Francesa en referencia a la ubicación de los representantes y agrupaciones políticas en la Asamblea. “A la izquierda del presidente se situaba las fuerzas más radicales, antimonárquicas y partidarias de la democracia” (2010, pág. 20).

 

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Cómo citar este artículo:

MUNGUÍA BECERRA, Paul, (2021) “El espectro ideológico de los partidos políticos peruanos”, Pacarina del Sur [En línea], año 12, núm. 45, octubre-diciembre, 2020. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Lunes, 8 de Marzo de 2021.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1926&catid=8

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