Pacarina del Sur
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La Cultura Rastafari y sus principales manifestaciones identitarias

Rastafari es una de las culturas nacidas en el Caribe, de mayor auge y diseminación social a lo largo y ancho de todo el mundo; pero, ¿Cómo y por qué nace esta cultura? ¿De dónde provienen sus tradiciones y qué las fundamenta? El presente artículo examina los principales hechos que dieron origen a dicha cultura y se enfoca en el análisis de dos de sus principales rasgos de identidad.

Palabras clave: Rastafari, Dreadlocks, Jamaica, Marcus Garvey, Etiopía

 

Introducción

Rastafari es una de las culturas surgidas en el Caribe con más notoriedad y de mayor expansión social a lo largo y ancho del planeta; germinada en la década de 1930 en una Jamaica azotada por la depresión económica y el estancamiento social, la cultura Rastafari tiene raíz en el movimiento Garveyista, una filosofía política del nacionalismo negro que postulaba el panafricanismo liberador.

Su nombre proviene del idioma Amárico de Etiopía: “Ras”, prefijo utilizado para nombrar a los príncipes del Imperio etíope y, “Tafari”, nombre del emperador Haile Selassie hasta antes de su coronación, quien además, es considerado por los Rastafari como el redentor de la africania en diáspora o el prometido y esperado Dios bíblico.

En sus inicios, la cultura Rastafari fue catalogada como un culto sincrético afro-caribeño de manifestaciones políticas y religiosas, pero la realidad es mucho más compleja; fundamentalmente podría ser descrita como una cultura de resistencia arraigada en manifestaciones espirituales  con una visión africanizante, es decir, con la idealización de una África mítica en donde el glorioso porvenir estará regido bajo el mandato teocrático del emperador Haile Selassie.  Ésta visión, nació de las resignificaciones simbólico-culturales que los detentares de dicha identidad otorgaron a los valores y creencias judeo-cristianas, no sólo en el sentido espiritual (religioso), sino en un orden total de la cultura. En este sentido, Rastafari incluye una variedad de manifestaciones culturales, que van desde lo espiritual, político, social y musical entre otras.

En 1947 nació la organización Fe Negra Joven (YBF por sus siglas en inglés) y revolucionó los preceptos y forma de vida que durante los 17 años anteriores, los primeros Rastafari habían seguido. La YBF estableció e inventó las nuevas tradiciones que los Rastafari habrían de producir y reproducir de generación en generación hasta nuestros días y entre ellas, se pueden mencionar el uso de los Dreadlocks, las especificidades de la alimentación I-tal, el uso ritual de la marihuana y la invención de la música Nyahbinghi como un ritmo sagrado para los rituales.

El presente artículo pretende dar una visión general sobre el surgimiento y desarrollo de la cultura Rastafari y se centrará en dos de sus principales manifestaciones: el uso de los Dreadlocks y la alimentación I-tal.

 

Marcus Garvey y el movimiento de negritud


Marcus Mosiah Garvey Richards fue el doceavo hijo de Marcus Garvey y Sarah Richards. Nació el 17 de agosto de 1887 en la pequeña localidad jamaicana de Saint Ann´s Bay; su padre fue albañil, diácono de la Iglesia Metodista y lo consideraban “abogado de aldea” porque resolvía pleitos, escribía cartas y aconsejaba a los campesinos; era amante de la lectura y tenia en su casa una pequeña biblioteca y suscripción a varios periódicos locales. Marcus Garvey dice que su padre era un hombre estricto y firme, resuelto, fuerte y valiente y sin acceder ante una fuerza superior si consideraba que él tenía la razón[1]. Su madre se valía de sus dotes culinarias y vendía repostería en los suburbios de Kingston, era una cristiana metodista empedernida y de aquí el nombre de su hijo “Marcus Mosiah” debido a “su preferencia por los nombres bíblicos y de las creencias astrológicas de su padre que presentía un futuro de promesa para el último de sus hijos nacido bajo el signo de Leo”.[2]

Garvey no fue el pionero en la lucha por los derechos de la población negra, pero se le atribuye el liderazgo más influyente por los derechos civiles y la concientización racial. Robert Love, el editor del periódico Jamaica Advocate fue su primera influencia filosófica; el periodista, abogaba por la reforma agraria e incitaba a la superación del hombre negro mediante la autoeducación. La influencia de Love en Garvey debe verse por su incorporación a la política nacionalista inicial en Jamaica, así como por las ideas panafricanistas proferidas por los afroantillanos, los afronortemaericanos y los intelectuales africanos[3]. Love, W.E.B. DuBois, Frederick Douglas y Booker T. Washington, fueron los panafricanistas que influyeron de manera notable en la formación política y filosófica de Garvey.

A los 23 años de edad, Garvey fue electo secretario del Club Nacional y esta experiencia fue su iniciación en la lucha por la política anticolonial inspirada en las ideas político-democráticas de Robert Love. Al terminar este puesto, Garvey viajó a Centroamérica y desembarcó en Puerto Limón, Costa Rica; en donde gracias a la influencia de su tío Richards, consiguió un puesto en la United Fruit Company como checador de tiempo; durante esa época, vivió las condiciones de ultraje que tenían que enfrentar los trabajadores inmigrantes y organizó mítines y protestas ante el cónsul británico.

Al mismo tiempo que desempeñaba sus labores en la empresa trasnacional, ocupó el puesto de editor en el periódico La Nación. Este trabajo concluyó cuando viajó a Bocas del Toro, Panamá, para trabajar por algún tiempo en las oficinas de La Prensa,  el diario panameño de mayor circulación; al finalizar su periodo de trabajo, continuo su viaje por Guatemala, Nicaragua, Ecuador, Chile, Perú y, finalmente viajó a Inglaterra en donde trabajó en la African Times and Orient Review, una revista mensual editada por el periodista egipcio Duse Mohammed Ali, que se convertiría en el editor de Relaciones Exteriores del Negro World. En octubre de 1913 la edición del Times and Orient Review incluía un articulo de Garvey titulado Las Antillas Británicas en el espejo de la civilización que mostraba el desarrollo de una perspectiva anticolonialista de Garvey en relación a Jamaica[4]. El escrito reflejaba su ideal sobre el papel que los negros antillanos debían tener para conseguir librarse del yugo imperialista de las potencias europeas.

En junio de 1914, Garvey dejó Inglaterra y se dirigió a Jamaica. Durante su viaje trasatlántico pensó en usar su experiencia de participación política para emprender lo que se convertiría en el proyecto de su vida: La Asociación Universal para el Mejoramiento del Negro (UNIA por sus siglas en inglés) que finalmente fundó 5 días después de desembarcar en Jamaica, es decir, el 20 de junio de 1914, pero no se dio a conocer pública y oficialmente sino hasta el 1 de agosto de aquél mismo año, día significativo porque además marcaba la tradicional celebración del Día de la Emancipación de los esclavos en las colonias del Caribe Británico.

En un primer momento, la UNIA pretendía unificar a todos los pueblos negros del mundo en una gran entidad para establecer un país y gobierno absolutamente propios, pero con el tiempo, sus objetivos se ampliaron a nivel nacional e internacional, entre los que se encontraban:

  • Promover el espíritu de la raza, el orgullo y el amor.
  • Contribuir a la civilización de las tribus atrasadas de África.
  • Establecer comisionados y agencias en los principales países del mundo, para proteger a todos los negros, independientemente de su nacionalidad.
  • Fundar universidades, institutos y escuelas secundarias para mejorar la cultura y educación de los hombres y mujeres de raza negra.
  • Efectuar un intercambio comercial e industrial a escala mundial.

Luego de establecer los objetivos, Garvey y sus colaboradores centraron su trabajo en crear oficinas de la organización tanto de carácter nacional, como internacional, llegando a tener para 1926, doscientas once oficinas en países como Cuba, Panamá, Trinidad y Tobago, Costa Rica, Honduras, República Dominicana, Puerto Rico, Guatemala, Ecuador, Nicaragua, Barbados, Brasil, Venezuela, México, Estados Unidos de Norteamérica, Inglaterra, Australia, Nigeria, Sudáfrica, Sierra Leona, y por supuesto, Jamaica; teniendo en total, aproximadamente treinta y cinco mil miembros afiliados[5].

En 1916, Garvey viajó a Estados Unidos con el propósito de buscar ayuda para la construcción de un Tuskegee Jamaicano. Durante ese viaje, visitó treinta y ocho estados para conocer a los principales líderes negros del panafricanismo y permaneció en aquel país hasta 1927 cuando lo deportaron. Durante su estancia, fundó en Harlem, Nueva York, una oficina de la UNIA y en pocos meses reunió aproximadamente a mil afrodescendientes de Harlem. Al principio, algunos de estos miembros trataron de convertir el movimiento en un club político, lo que produjo divisiones internas, pero esto se superó y Garvey haciendo uso de su gran poder de retórica, denunció, protestó, motivó y convenció cada vez a más negros sobre su lucha y así, los dos meses posteriores a la fundación del ˙Salón de la Libertad˙ de Harlem, la UNIA ya contaba con dos mil miembros[6].

Con la Asociación en Harlem, Garvey organizó diversos Congresos Internacionales de la Diáspora Africana, entre los que destacan los de agosto de 1920, 1921, 1922,1924 y 1926 en aquella misma ciudad; para 1929 y 1934 en Kingston, Jamaica y, en Toronto, Canadá el de 1938. Estos congresos fueron de vital importancia para el desarrollo de las iniciativas que los delegados de la organización proponían en torno a los temas políticos, económicos y sociales para el mejoramiento del negro.

Otro punto importante de las reuniones, fue la creación de la Compañía Naviera de Vapor Africana que posteriormente fue conocida como la Black Star Line y así mismo se creó el Sindicato Político Universal de Negros, antecedente del Partido Político del Pueblo (PPP) fundado en Jamaica por el propio Garvey en 1928. El PPP constituyó un intento osado de Garvey por fomentar un despertar político para movilizar y dirigir a las fuerzas progresistas criollas. Los intereses del PPP se centraban en reformas legislativas, educativas, sanitarias y en el sistema de viviendas, entre otros; desplazando a segundo plano los temas raciales y culturales enarbolados por la UNIA, a favor de objetivos económicos y sociales específicos[7].

La Compañía de Entretenimiento Edelweiss fue otro proyecto que formó una base organizativa para distintos programas culturales que iban desde obras de teatro, cantos corales, concursos de elocuencia, proyección de filmes, bailes y hasta funciones de boxeo. Marcus Garvey escribió las obras teatrales que se presentaban en la Compañía y éstas, fueron fundamentales para la concientización racial; algunas de estas obras fueron Slavery- From Hut to Mansion que tomaba como punto de partida los horrores de la esclavitud para finalizar con un breve recuento de las luchas posteriores a la emancipación; Roaming Jamaicans que describía las migraciones de los antillanos de habla inglesa por las Américas; The Coronation on an African King que incluía escenas en distintas capitales de África, Europa y las Antillas, revelando los intentos de los gobiernos europeos y norteamericanos por detener la marea del movimiento de Garvey[8].

En cuanto a sus proyectos industriales, los de mayor relevancia fueron la Corporación Negra de Industrias (NFC) y la Línea Naviera Black Star. La NFC era una corporación que integraba varios negocios para construir y operar fábricas en las grandes zonas industriales de Estados Unidos, América Central, las Antillas y África; sus principales comercios fueron la cadena de tiendas cooperativas de alimentos, restaurantes, lavanderías a vapor, sastrerías, tiendas de moda y una editorial en la que se publicó el periódico Negro World editado de 1918 a 1933.  Este periódico desempeño un papel movilizador elemental en la promoción de la agitación negra en contra del colonialismo y el imperialismo; su alcance fue amplificado con la inclusión de las secciones en francés y español y llegó a ser distribuido por todo el continente americano, las Antillas e Inglaterra.

La Black Star Line fundada en 1919, fue el proyecto industrial de mayor ambición cuyo objetivo era formar una compañía naviera negra que uniera a todos los pueblos de africanos del mundo para el intercambio comercial e industrial. El proyecto para comprar los barcos de la compañía, consistió en vender acciones  de cinco dólares cada una y las personas que las compraban, se convertían en accionistas de la Línea; con este incentivo la diáspora africana respondió a tal grado, que se compraron seis barcos; el Yarmouth rebautizado como S.S. Frederick Douglass y convertido en el barco madre de la organización, construido en Escocia en 1887 y utilizado durante la Primera Guerra Mundial para transportar algodón de América a Europa; este barco, fue el primer trasatlántico comprado y tripulado por afrodescendientes y, fue algo así como el Mayflower de los antillanos;  dio su gira inaugural por Centroamérica y las Antillas en 1919. Los otros barcos que integraron la compañía fueron los yates Shadyide construido en 1873 y el Kanawha rebautizado como Antonio Maceo, el S.S. Orión, el General G.W. Goethals y el The Biggest One rebautizado como Pyllis Wheatey.

La naviera, además de fungir como mediador económico entre la africania internacional, tenía el propósito de facilitar la repatriación africana a todo aquel que lo quisiera; para que esto fuera posible, se creó el Plan Liberiano, conocido en la prensa internacional como “Movimiento de retorno a África”.

Entre 1920 y 1934, los delegados de la UNIA comenzaron las negociaciones con el gobierno liberiano y el presidente King aceptó formar una comisión nacional liberiana para coordinar las actividades con la UNIA en Nueva York; además ofreció una concesión de territorio experimental que contaba con quinientas hectáreas; por su parte, Garvey inició una campaña internacional para obtener un préstamo de construcción de tres millones de dólares para la rehabilitación de Liberia[9].

Liberia, era un Estado políticamente soberano en apariencia, porque en la realidad cotidiana, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, se disputaban el territorio y a pesar de estar sometido al neocolonialismo, Garvey confió en que el proyecto funcionaría pero, cuando finalmente el préstamo fue efectuado, en junio de 1921, un equipo de técnicos de la UNIA entre quienes se incluían a ingenieros mecánicos, civiles y de minas, arribó a Monrovia la capital liberiana y al instante, se les confiscaron cincuenta mil dólares en equipo y fueron deportados.

El Plan fracasó porque el gobierno liberiano fue presionado por los intereses estadounidenses y por las autoridades coloniales francesas e inglesas, las cuales eran hostiles al nacionalismo garveyista, […] la propia élite gobernante libero-americana quería el capital afroamericano, pero sin el nacionalismo anticolonial garveyista[10].

Con el fracaso del proyecto, la UNIA fue perdiendo credibilidad y las autoridades estadounidenses aprovecharon el momento para sabotear el movimiento garveyista; el 14 de octubre de 1919 Garvey sufrió un atentado dentro de sus oficinas en Harlem; tres proyectiles fueron expulsados de la pistola de un desempleado negro sureño llamado Tyler, de los cuales sólo uno encontró la pierna de Garvey; Tyler se suicido unos días más tarde en circunstancias dudosas, después de haber admitido que le habían ordenado cometer el asesinato y que él no sería el único culpable. No se sabe quién pago a Tyler, sin embargo, sí se conoce por los archivos del FBI, los documentos coloniales y, de seguridad de los gobiernos británico, francés, belga y sudafricano, la magnitud de los esfuerzos realizados para contener la difusión de las enseñanzas anticoloniales de Garvey[11].

Otro ejemplo sobre los intentos de sabotaje en contra de Garvey, nos lo proporciona la carta del West Indian Protective Society of America que fue mandada a todos los gobiernos de las Indias Occidentales y en el que se lee, cuando se hace referencia a Marcus Garvey:

No solamente es anti-blanco y anti- británico sino […] comprometido en la más destructiva y perniciosa propaganda para crear conflictos entre los blancos y la gente de color en las posesiones británicas […] Me atrevo sugerirle su excelencia, que para servir a la causa del imperio, deberían tomarse medidas de precaución y con sumo cuidado respecto a todas las personas que ingresen a la Colonia provenientes de EUA y el Canal de Panamá para ver si tales personas son miembros de la “Universal Negro Improvement Association[12].

Por otra parte, con anterioridad al atentado, Robert Abott, editor del Chicago Defender y agente del Keystone National Detective Agebcy, instigó la detención de Garvey durante un mitin en Chicago, acusándolo de vender títulos fraudulentos de una compañía de barcos que no tenia barcos; no obstante, ni el atentado, ni las acusaciones de Abott menguaron el trabajo y los proyectos de Garvey pero en febrero de 1925, J. Edgar Hoover, que laboraba en el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, logró enjuiciar a Garvey por fraude postal y finalmente fue encarcelado durante dos años y nueve meses en la prisión federal de Atlanta hasta que fue deportado a Jamaica en noviembre de 1927.

Cuando Garvey fue deportado a Jamaica en noviembre de 1927, lo recibió una multitud de gente en Kingston y una procesión inmensa  marchó hacia las oficinas de la UNIA, allí Garvey formuló planes para viajar a Europa con la finalidad de conseguir fondos y restaurar la UNIA. En abril de 1928 Garvey y su esposa viajaron a Inglaterra donde permanecieron hasta septiembre de aquel mismo año; en Londres establecieron contacto con estudiantes y marinos africanos para organizar y recaudar fondos; de Londres viajaron a Paris y posteriormente a  Ginebra en donde Garvey presentó ante la Liga de las Naciones su “Petición de la Raza Negra”. De ahí marcharon a Bélgica, Berlín y Hamburgo donde conocieron y se entrevistaron con políticos y académicos.

A su regreso a Jamaica, en septiembre de 1929 Garvey fue arrestado y el 19 de diciembre de aquel mismo año fue liberado; continuó con su labor política, social y cultural, pero su esfuerzo fue insuficiente para reconstruir el sueño sobre la emancipación africana; regresó a Inglaterra en 1935 y tres años después fundó en Londres la Escuela de Filosofía Africana y continuó su trabajo periodístico en la revista The Blackman. El 10 de octubre de 1940 falleció, pero su legado por la lucha anticolonial, la concientización y la mejoría del hombre negro, no se perdió.

Debido a las dificultades de viajes durante la Segunda Guerra Mundial al tiempo de su muerte, “su cuerpo fue enterrado en el cementerio Kensal Green en Londres y, en 1964 el gobierno de Jamaica llevó sus restos de vuelta a la isla en donde fueron enterraros con una ceremonia en el Parque Nacional de los Héroes. Marcus Mosiah Garvey fue el Primer Héroe Nacional de Jamaica”.[13]

El Legado de Marcus Garvey, es esencialmente el de un luchador en contra del racismo y el colonialismo. Su determinación, optimismo, capacidad intelectual y facilidad oratoria, constituyen su herencia hacia el orgullo racial, la lucha en contra del racismo y el neocolonialismo y la incansable búsqueda del patrim  onio cultural para la africanía internacional. Marcus Garvey inició el rescate para enaltecer la herencia cultural africana que cobró fuerza para lograr el proceso de concientización panafricano.

 

Génesis Rastafari

A principios y mediados del siglo XIX, los pobladores de las colonias españolas, francesas e inglesas en América, iniciaron la lucha por su independencia bajo los ideales de libertad e igualdad. Aunque no consiguieron todos sus objetivos, surgieron los Estados nacionales donde la ciudadanía comenzó a vivir bajo nuevas formas de coerción social. Jamaica, alcanzó su independencia hasta 1962, sin embargo, los tratados de 1834 obligaron a que la Corona Inglesa, bajo la presión de Francia y España, aboliera la esclavitud en sus colonias del Nuevo Mundo, pero “la libertad de los esclavos, sin embargo, no se materializó sino hasta 1838 luego de un periodo de cuatro años de aprendizaje como un proceso de transición[14].

Para los afrodescendientes la abolición la esclavitud como sistema económico, no borró el sistema ideológico que esta conllevó; las manifestaciones raciales dentro del rubro del estrato social, las oportunidades para el empleo y el acceso a la educación, entre otros, no se hicieron esperar y los afrodescendientes sufrieron una nueva negación y discriminación que trajo consigo varias revueltas y manifestaciones de resistencia; un ejemplo de ello es la rebelión de 1865 en Morant Bay demostrando que 27 años después de la abolición completa de la esclavitud, Jamaica continuaba dividida radicalmente en términos de raza, color y acceso a los medios de subsistencia[15].

Con la progresiva demanda de mano de obra barata, empresas inglesas como Tate and Lyle, Barclays Banck D.C.O., United Fruit Company y Alcoa, entre otras, comenzaron la explotación por contrato de trabajadores indostanos, asiáticos y afrodescendientes  que al juzgar por su nivel de blancura, accedieron únicamente a los trabajos más duros y de menor paga dentro del creciente sistema industrial de la Corona Inglesa. Ante esta situación, los disturbios laborales no se hicieron esperar en las provincias de St. Thomas, Pórtland y St. Elizabeth en 1867, en St. James y Hannover en 1868, al igual que en disputas sobre la tierra en la provincia de St. Mary entre 1901-1902, y motines en Montego Bay en abril de 1902[16]. La situación de marginalidad racial causó la migración de miles de jamaicanos en lo particular y otros tantos antillanos en lo general, para buscar mejores oportunidades laborales, y muchos de éstos, las encontraron en la construcción del ferrocarril trasatlántico y el canal de Panamá.

Entre 1850 y 1855 se desarrolló el proyecto para la construcción del ferrocarril trasatlántico de Panamá, que conectaría a la región del sur de Costa Rica, con el norte, centro y sur de lo que actualmente conocemos como territorio panameño. Aunque las oportunidades de trabajo fueron amplias para los emigrantes antillanos, indostanos y asiáticos, las condiciones laborales fueron bastante pesadas por las largas jornadas de trabajo y los bajos salarios; por otro lado, el menosprecio a los rasgos culturales africanos que sobrevivieron hasta ese momento, y la discriminación hacia las culturas negras recién surgidas, fueron desatando poco a poco nuevos movimientos de resistencia social y cultural que para el grueso de los afrodescendientes se convirtió en un proceso de concientización, recuperación y orgullo racial bajo la tutela de organismos (sindicatos) negros (en el caso de los trabajadores del ferrocarril y Canal de Panamá), y organizaciones de ayuda social con un claro enfoque espiritual, como lo fue el caso de la Sociedad Misionera Bautista, el Movimiento del Gran Avivamiento y posteriormente, el Bedwardismo y el Etiopianismo.

Décadas después, con la construcción del canal de Panamá en 1880 por parte de los franceses y posteriormente en 1904 por los norteamericanos, llegó una segunda oleada de migrantes antillanos en busca de trabajo y, entre estos trabajadores se encontraban los jamaicanos Leonar Percibal Howell, Joseph Nathaniel Hibbert, Archibold Dunkley y Robert Hinds quienes, con el paso del tiempo, se convertirían en los principales gestores de un movimiento de resistencia cultural que por su poder y arraigamiento social, vendría a desembocar en lo que actualmente conocemos como la cultura Rastafari.

A su llegada a Panamá, estos pioneros fueron instruidos en la filosofía Bedwardista y el pensamiento panafricanista de Robert Love, y W.E.B. DuBois. Para este momento, tanto la resistencia cultural en el ámbito político, como la del ámbito espiritual y religioso, jugaron un papel preponderante en los nuevos movimientos del nacionalismo negro. La creación de organismos políticos como el Consejo Negro Legislativo y, el Club Nacional en Jamaica, fueron importantes en el régimen colonial británico porque le dieron esperanza a los afrodescendientes de la región antillana en lo particular y un ejemplo de buena organización a la afrodescendencia del resto de América en lo general. En este mismo sentido, las religiones afroantillanas desde una lectura africocéntrica de la Biblia, le devolvieron la dignidad al hombre negro y crearon una visión utópica de África como la tierra prometida donde Etiopía, tuvo un lugar prominente por su importancia en los textos bíblicos y se convirtió en un símbolo escatológico que recuperó la esperanza y el ímpetu en la lucha del poder negro para lograr la repatriación a África.

Posteriormente, en el año de 1910 desembarcó en Panamá Marcus Garvey, para trabajar en una plantación bananera de la United Fruit Company y con el tiempo, se involucró en la lucha por los derechos de los trabajadores migrantes negros. Con esta temprana participación política, Garvey viajó a Inglaterra y de allí regreso a Jamaica en 1914 donde fundó la Universal Negro Improvement Asociation, que pretendía mejorar las condiciones de la gente de raza negra. Sin embargo, el ambiente colonial de Jamaica le creó problemas a la organización con sectores de la comunidad blanca y mulata. Garvey se trasladó a Estados Unidos en 1916, donde eventualmente encontró las condiciones ideales para su organización en el barrio de Harlem, Nueva York.

La influencia de Garvey no se hizo esperar en Howell, Hibbert, Hinds y Dunkly que ya bien inmersos en el garveyismo, seguían con la actividad política en Panamá proclamando la supremacía negra y la existencia de un Dios negro que a su tiempo, llegaría para liberarlos del yugo blanco. Esta idea, además de fundamentarse en las palabras que su líder (Marcus Garvey) divulgó durante uno de sus discursos en 1924: “Miren a África pues un Rey negro será coronado y el será el redentor de toda la gente en diáspora”, se cimentaba entorno a la existencia de  la imagen del Cristo Negro de Portobelo que los invitaba a exaltar su orgullo racial.

Para 1929, con la Gran Depresión, “aproximadamente 20,000 jamaicanos volvieron a su isla al terminar sus contratos en países como Panamá y Cuba y entre esta oleada de jamaicanos que regresaban a su isla, se encontraba Leonard P. Howell”,[17] quien a su retorno, transmitió los conocimientos adquiridos en Panamá y predicó la fe en el Cristo Negro y la supremacía del hombre negro sobre el colono blanco.


Un año después, todos estos hechos cobran importancia cuando el 2 de Noviembre de 1930, Lij Tafari Makonnen, miembro de la realeza en Etiopía, es coronado emperador bajo el nombre de Haile Selassie y los títulos de Rey de reyes, Señor de señores y León conquistador de la tribu de Judá. Entonces las palabras de Marcus Garvey sobre el Rey negro que redimiría a todos los afrodescendientes, aunadas con la importancia bíblica de Etiopía, la opinión sobre el inminente estado de esclavitud para la posterior redención y la imagen del Cristo Negro de Portobelo, son consideradas como el cumplimiento de una profecía y los tempranos lideres del movimiento, llegan a concluir por separado la idea de que Haile Selassie era el prometido y esperado Dios negro y Marcus Garvey su Profeta[18]. La ceremonia de coronación de Haile Selassie, causó frenesí en los afrodescendientes disgregados por el mundo y las noticias de la ceremonia fueron mandadas a imprimir, por la Corona Etíope, en los distintos periódicos del mundo occidental, que a la vez dieron a muchos afrodescendientes por primera vez, una perspectiva visual de Etiopía y por otra parte, la imagen de este Rey africano con su ejército personal, y el Duque de Gloucester –heredero del trono británico-, doblegado ante el trono imperial del Rey de Etiopía[19], brindó la seguridad que necesitaban para luchar ante el régimen neocolonial y el sistema racial en el que vivieron por décadas. Así, el nacionalismo negro en Harlem, celebró la coronación como un hecho histórico pues vieron en Haile Selassie a un hombre negro poderoso, que poseía la capacidad para restaurar el respeto, derechos y dignidad de los pueblos africanos[20].

En este momento, Leonard P. Howell comenzó su predica a la gente negra en Jamaica sobre la lealtad que todos deberían de tener al emperador de Etiopía y no al Rey de Inglaterra. Su mensaje se esparció en toda la isla y cientos de seguidores proclamaban que la gente negra en diáspora, ya no tenia dos reyes sino uno sólo: el verdadero Rey Emperador Haile Selassie[21]; un año después, Howell tenía una congregación de 800 miembros que se reunían a las afueras de la Parroquia de Santo Tomás y el periódico El Espigador, se encargó de llevar las noticias a los lideres blancos y a la Corona Inglesa sobre las sediciosas intenciones de Howell que organizaba ataques diabólicos, para derrocar al gobierno, tanto local (de la isla) como imperial (en Inglaterra) pues la conducta entre los reunidos es tal, que de no tomarse precauciones provocaría pronto una gran insurrección[22].

Mientras tanto, Howell continuaba con su doctrina y como parte de sus actividades vendía fotos de Haile Selassie como si fueran pasaportes para el retorno a África. Sus actividades fueron impedidas por la policíaca y en 1933, Howell y Hinds fueron arrestados y acusados de fraude.

Dunkley y Hibbert, corrieron la misma suerte por ser considerados potencialmente peligrosos. Para 1940, Howell salió de prisión y fundó la comunidad del Pínchale, primera comunidad Rastafari edificada en las montañas, cercanas a la ciudad para evitar así, el constante hostigamiento de la policía. No obstante, la guardia realizó una redada en 1941 en la que arrestó a varios Rastafari bajo cargos de violación en el cultivo de una peligrosa droga (marihuana).

En 1947, cuando ya estaba bien establecida y reconocida la persona del emperador Haile Selassie I como redentor y Dios de la africanía y/o negritud en diaspora, se creó la organización “Fe Negra Joven” (YBF por sus siglas en inglés) donde participó Ras Boanerges (hijo del trueno), tambien conocido como Congo Wattu.

Al establecerce la YBF, ya existian otros grupos Rastafari, sin embargo, La Fe Negra Joven fue el catalizador fundamental para la creación de la primera gran organización Rastafari. En sus estudios sobre la YBF, Barry Chevannes cataloga a la organización como un grupo de reformistas militantes conformado por jóvenes Rastafari en contra de la indosilidad de los antiguos líderes del movimiento[23].

La nueva organización demandaba una cultura Rastafari acorde a sus necesidades sociales, basada en un discurso judeo-cristiano africanisante y estaban en desacuerdo con respecto al culto que se realizaba de forma animista con visperas a la conformación de una Religion. En cambio, pugnaban por ver a Rastafari como una filosofia y forma de vida espiritual en la que la necesidad basica, era estudiar y reinterpretar la forma de vida en el antiguo Israel bíblico con la finalidad de revivirla y recrearla en quellos tiempos, pero ahora con una mirada africana. Además de ello, la organización estableció los principios básicos de movimiento y posteriormente, creó toda una serie de tradiciones que en la actualidad representan el núcleo identitario de la cultura Rastafari y dentro de ellas, destacan:

  1. Divinidad de Haile Selassie.
  2. Mansiones (Ordenes) Rastafari.
  3. Alimentación.
  4. Atuendo, apariencia física e iconografía.
  5. Lenguaje y comunicación.
  6. Expresión artística.
  7. Tabernáculo y/o suelo Rastafari.
  8. Celebraciones y Rituales.

 

Tradición culinaria Rastafari

La tradición culinaria Rastafari varía de acuerdo a la región en la que se consuma por la diversidad de productos locales y, es de manera básica vegetariana. La siguiente tabla, fue distribuida durante 1947  en Montego Bay, Jamaica, por los miembros de la YBF y en ella, se establece los tabúes alimentarios que desde aquel momento, los Rastafari comenzaron a respetar. Al respecto, es importante mencionar, que dicha tabla fue la primera en establecer el régimen alimentario Rastafari, y al decir sobre su fecha de publicación, conviene tengamos presente el dato, para nuestro posterior análisis.

NUESTRO TEMPLO TEOCRÁTICO DIVINO DE RASTAFARI

SELASSIE I, TE PROHIBE COMER:

carne, pescado, sal, huevos, sardinas, jamón, tocino, pollo, queso,

productos elaborados con harina blanca tales como pan, pasteles, galletas,

bebidas como leche, milo, quik, cocoa, café, refrescos, bebidas alcohólicas como ron, cerveza, brandy, ginebra, vodka[24].

En un primer nivel, ésta aversión por la carne como privación voluntaria, puede atribuirse a la devoción espiritual por las enseñanzas bíblicas sobre la pureza y mantenimiento del cuerpo. Esta primera justificación, se ubica en el mandamiento dado por Yahvé a Moisés donde les ordena a los israelitas la prohibición en el consumo de sangre ya que “Si cualquier hombre de la casa de Israel  o de los extranjeros que habitan entre ellos, come alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que coma sangre, y la eliminaré de su pueblo, porqué la vida de la carne en la sangre está”.[25] Esta posición, fue reforzada por el quinto mandamiento de Dios que marca “no matar”. Así pues, dentro de este primer plano, la obediencia a Dios y sus mandamientos, juegan un papel preponderante como sustento ideológico contra el consumo de carne y en substitución de ella, el optar por una dieta vegetariana también se sustenta por citas bíblicas y mandamiento divino; “dijo Dios: mirad, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, así como todo árbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podréis comer”;[26] pero por otro lado, el Antiguo Testamento, contiene una formula bien precisa para distinguir las carnes aptas para el consumo, de las prohibidas. Dicha formula, concentra la atención en ciertas características fisiológicas de los animales que se consideran puros para  consumir, entre los que se encuentran los de pezuña hendida y rumiantes, los de río o mar con aleta o escamas, e insectos que además de andar sobre sus cuatro patas tengan zancas para saltar.[27]

Esto nos lleva a concluir entonces, que vacas, ovejas, cabras, saltamontes, langostas y un sinnúmero de peces, (por sólo mencionar algunas especies), son aptos para comer de acuerdo al mandamiento divino y, otro sustento bíblico al respecto, lo encontramos en los relatos sobre las ofrendas y sacrificios que el pueblo de Israel debía preparar para Yahvé: “Matarás al carnero y rociarás su sangre en el altar por todos sus lados […]. Tomarás el pecho del carnero de las consagraciones, que es de Aarón, y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahvé. Esta será tu porción. Apartarás el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda reservada, lo que fue mecido y lo que fue reservado del carnero de la consagración de Aarón y de sus hijos, pues será para Aarón y para sus hijos según estatuto perpetuo dado a los hijos de Israel”.[28]

Este pasaje bíblico, justifica el consumo de ciertos animales ya que además de tomar en cuenta la distinción entre los animales aptos para comer, de los no aptos, explica la aceptación divina de su consumo aún teniendo en cuenta la prohibición en la ingesta de sangre, pues Dios, muy oportunamente, reservaba para sí la parte espiritual del animal, es decir la sangre, en tanto que sus residuos corpóreos podían ser repartidos entre sus sacerdotes; no obstante, dicha justificación parece no tener sentido dentro de la culinaria Rastafari; entonces, ¿realmente la aversión a la carne dentro de la tradición culinaria Rastafari, está determinada por parámetros espirituales y de obediencia a los mandamientos divinos?. Dentro de un primer plano, esta aversión podría estar justificada en cierta medida por los parámetros de devoción espiritual, pero habría que indagar más allá  para entender el verdadero simbolismo hacia dicha aversión.

Conviene entonces primeramente analizar por qué los Rastafari nombran a su comida I-tal y no vegetariana; la comida vegetariana incluye una serie de productos naturales y semi naturales, es decir, verduras, frutas, legumbres, leguminosas, productos derivados de los animales como leche, queso, crema y una serie de productos enlatados, pasteurizados e industrializados, pero nunca, el consumo de la carne animal. Por otra parte, el I-tal Food es una derivación del Ingles criollo jamaicano [Patuá] que significa Vital[29], y se refiere a productos totalmente naturales, es decir, sin ningún tipo de alteración química o intervención para su cocción por la mano del hombre.

Ahora bien, ¿Por qué entonces, la tradición culinaria Rastafari, prefiere la alimentación I-tal, de la vegetariana y la carnívora?, para formular nuestra hipótesis, será primeramente necesario analizar brevemente la alimentación plantocrática durante el régimen colonial y las condiciones económicas y sociales en Jamaica durante las primeras décadas del siglo XX, puesto que éstos dos, son remanentes históricos fundamentales en el surgimiento de la cultura Rastafari y por ende, fungen como memoria colectiva de su historia como pueblo.

Los parámetros económicos en las plantaciones, buscaban el balance nutricional de los esclavos y como normalmente las plantaciones estaban bien especializadas en la agricultura de explotación, el esclavo no producía alimentos para si, o bien, la producción de alimentos para el autoconsumo era marginal; al respecto, Villapoll apunta que quizá a esto se deba que en muchas antiguas colonias del Caribe, pueda observarse hoy en día, que los hábitos alimentarios no estén en relación con el potencial ecológico. Es normal ver, como los alimentos manufacturados en otros países, invaden el mercado de estas zonas, que tienen tierras baldías, alto índice de desempleo y mares sin explotar[30] y conviene tener presente su hipótesis para líneas posteriores. El hecho aquí, es que la comida en la plantación, fundamentalmente se basó en la ingesta de arroz, maíz, algunas raíces farináceas como la papa, boniato, yuca o ñame, plátano, tasajo, bacalao, manteca de cerdo y una gran cantidad de carbohidratos provenientes de la caña de azúcar.

El consumo diario de carne y productos de origen animal, era un lujo que sólo estaba reservado a una diminuta cantidad de esclavos, como lo pudieron haber sido las nodrizas, amos de llave y cocineras, pero con seguridad, la base alimentaría para los esclavos durante la época colonial, fueron porciones grandes de frutas, vegetales y leguminosas.

Esta condición, no varió mucho de colonia en colonia y cuando finalmente se desataron las guerras de liberación y se consiguió en algunos casos la abolición de la esclavitud y en otros además, la independencia y creación de nuevos Estados nacionales, el negro esclavo ahora convertido en ciudadano, o en otros casos (como Jamaica) en súbdito asalariado de la Corona, tuvo que conformarse una vez más con ocupar el lugar más bajo en la escala social y con ello, la discriminación racial traspasó las fronteras al ámbito de lo cultural, político y económico que trajo consigo la plena convicción de que el afrodescendiente no podría desarrollarse plenamente como individuo, sino por medio de la dominación del blanco.

Este sistema se reprodujo a lo largo y ancho del continente americano y por supuesto, la zona antillana no fue la excepción. El grado de pobreza y desigualdad social fue tal que por ejemplo en Jamaica (por mencionar nuestro caso particular), la tasa de desempleo en las décadas de 1920 a 1940 osciló entre el 30 y el 45%, siendo la mayoría negra, el sector poblacional más afectado, pues sin nada en que trabajar y sin tierras que sembrar, la calidad de vida descendió al grado de pobreza extrema.

Para la primera mitad del siglo XX, la distribución porcentual de origen racial en Jamaica era de 90% negros, 5.8% negros mezclados, 1.7% indios, 0.7% chinos, 0.7% blancos y 0.2% de otras razas o grupos étnicos no establecidos[31] y la desigualdad económica reflejada en el consumo alimenticio era extrema, la harina de trigo era la fuente de proteínas para el 25 por 100 más pobre de la población, situándose el pollo y la carne de vacuno en los puestos décimo y décimo tercero; mientras que para el 25 por 100 más rico, en cambio, el vacuno y el pollo ocupaban el primero y el segundo puesto respectivamente, y la harina de trigo, el séptimo[32].

Esta condición, explica las grandes olas migratorias jamaicanas durante la primera mitad del siglo XX a países como Panamá, Costa Rica, Cuba, Estados Unidos e Inglaterra y nos proporciona las bases para entender porqué el grueso de la población, basó su dieta alimentaría en productos vegetales y no animales, pues los primeros, eran de mayor accesibilidad económica que los segundos.

Hasta aquí, tomando en consideración que la experiencia histórica contribuye al desarrollo y selección de la costumbre alimentaría de un pueblo, podríamos establecer que la aversión por la carne dentro de la culinaria Rastafari, en un primer nivel puede ser justificada por la devoción espiritual y la obediencia a los mandatos bíblicos, pero al no coincidir esta explicación con respecto a la ley divina sobre los animales puros e impuros para su consumo, la respuesta más racional nos la proporciona el conocimiento sobre las condiciones sociales y económicas  que prevalecieron dentro de la memoria colectiva de los Rastafari en Jamaica y luego se expandió hacia los de todo el mundo.

Cuando nació la cultura Rastafari en 1930, la aversión por la carne aún no figuraba en el complejo simbólico que regía la forma de vida de los primeros Rastafari; esa situación cambió cuando en 1947, con la aparición de la tabla alimentaría Rastafari y más concretamente con la creación de la primera Orden Rastafari, es decir, la Orden Nyahbinghi y la elaboración de sus estatutos, se creó la aversión carnívora dentro de la dieta Rastafari como denominador común de su identidad.

Los primeros Rastafari, durante un periodo aproximado de diecisiete años, podían comer cualquier alimento sin restricción alguna (más que la económica), en este sentido, nuestro argumento se sostiene debido a que la posterior aversión por la carne, tiene una implicación que va más allá de lo espiritual y se forja en la memoria colectiva sobre los hechos socioeconómicos que sus antepasados y ellos mismos durante su juventud tuvieron que vivir; no obstante, como forma de resistencia social frente al neocolonialismo inglés en la isla y, acorde a su creciente filosofía sobre la redención bajo el mando de un Dios africano, la justificación más coherente aunque disfrazada, fue la de los mandatos bíblicos y el orden espiritual en sus vidas.

En este sentido, la tradición alimentaria Rastafari forma parte de un proceso de tradiciones inventadas, en tanto que la apelación al pasado mítico,[33] figura como semejanza histórica entre la génesis de su naciente cultura y la de los hebreos como el pueblo elegido por Dios, mientras que al mismo tiempo se da un “olvido” selectivo que en este caso es el de la impotencia económica por conseguir productos carnívoros para el consumo alimentario.

Esta hipótesis puede explicar porqué la cultura Rastafari fue aceptada y diseminada  rápidamente en los sectores más populares de la sociedad jamaicana y antillana. Líneas arriba hemos mencionado la postura de Villapoll sobre el porqué los mercados antillanos son invadidos con productos manufacturados en el extranjero para la alimentación popular, mientras que una gran cantidad de campos fértiles para la agricultura están sin explotar; a partir de esta posición, se pueden explicar las razones que tuvieron los Rastafari para que ellos y la mayoría de la población aceptaran con celeridad la comida I-tal que se convirtió en una tradición culinaria que los llevó a desarrollar un sistema de agricultura autosuficiente y disminuyó los gastos personales y/o familiares destinados a la alimentación. Con ello, no sólo se presentó la renuncia a la dieta carnívora, sino en cierta medida también a la de tipo vegetariano (libre de carne, pero con inclusión de productos manufacturados) que era más cara.

Ahora bien, si la justificación “oculta” por la aversión a la carne fue el hecho económico y social en la Jamaica del siglo XX, ¿como se podría explicar la misma aversión que practican y aceptan los Rastafari con un mayor grado de ingresos económicos?

Durante la década de 1950 y 1960 con el auge del reggae, el pensamiento e ideales de la cultura Rastafari se fueron expandiendo y poco a poco gente de distintas razas, nacionalidades y estratos sociales, adoptaron la identidad Rastafari y en el caso de la alimentación, lo I-tal se adecuó conforme a los productos originarios de cada región; para estos momentos, lo I-tal ya estaba bien definido y pasó al mundo entero como una tradición Rastafari, es decir, como una practica fija, formalizada e institucionalizada; es por ello que al convertirse en tradición, la justificación “oculta” pasó a segundo termino de manera estructural, y la economía de los Rastafari ya no fue determinante para optar por lo I-tal o lo carnívoro, pues simplemente la tradición dictaba que lo I-tal era lo apto para comer mientras que lo carnívoro no.

En este sentido, una última justificación que dista tanto de lo espiritual como de lo económico, se creó en referencia a la salud, higiene y nutrición, ya que se observó que los productos vegetarianos pero manufacturados con químicos y preservantes, podían alterar la salud.

Esta justificación en torno al balance entre cuerpo saludable y espiritualidad pura, llevó a la prohibición de otros productos como las bebidas alcohólicas y el refresco, pues aunque la primera encuentra además una justificación bíblica: “habla a los hijos de Israel y diles: el hombre o la mujer que se aparte haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Yahvé, se abstendrá de vino y de sidra. No beberá vinagre de vino o vinagre de sidra, ni licor de uvas ni tampoco comerá uvas frescas ni secas”,[34] la prevención de las distintas enfermedades (en este caso cirrosis) que la mala alimentación pueden ocasionar, nos plantean una excusa más apropiada si tomamos en consideración la desconfianza y el rechazo a la medicina occidental por parte de los afrodescendientes como remanente histórico de la esclavitud y con ello, de la tradición africana hacia la sanación por medio de hierbas o remedios naturales y no químicos.

Por ende, al tener una alimentación I-tal, el Rastafari previene una serie de enfermedades que da como resultado, evitar el contacto con la medicina occidental y en dado caso de enfermar, el tener la posibilidad de recurrir a preparaciones naturales para su mejoría y además, equilibra el plano físico con el espiritual mediante la salubridad de su cuerpo. De aquí se sugiere que los parámetros de “una alimentación adecuada”, no dependen solamente de la producción alimentaría y el poder adquisitivo, pues si bien, aunque ambos elementos son determinantes en las gestas de la tradición culinaria como un componente más de las tradiciones inventadas, cuando éstas finalmente son institucionalizadas, la justificación histórica se va olvidando colectivamente y es substituida por nuevos parámetros que en nuestro caso, fueron los de de sanidad, higiene y salud.

 

Atuendo, apariencia física e iconografía Rastafari

Los Dreadlocks son uno de los componentes culturales más característicos de los Rastafari y debido a este hecho, muchas personas han logrado identificarse y acercarse a dicha cultura, aunque otros muchos (la mayoría), han designificado su valor y, mediatizado su simbolismo a través de la moda. Este tipo de mediatización ha caído dentro de la industria cultural trasnacional que busca apropiarse de las tradiciones simbólicas de las distintas culturas para insertarlas en el mercado, desvalorizando su significado y volviéndolas (en el caso de los Dreadlocks) un peinado exótico, controvertido y de moda juvenil, que en el fondo, seculariza la visión de Rastafari.

En este entendido, un factor que cabe aclarar aquí es que este peinado, aunque característico de los Rastafari, no es exclusividad de sus miembros, pues otras culturas, como por ejemplo los Sadhus de la India, también los utilizan; de aquí se infiere que no todo Dreadlock es Rastafari y no todo Rastafari es Dreadlock. Una aclaración más, va en cuanto a que al ser mediatizado este tipo de peinado, se le ha tenido en llamarlo Rastas, mientras que su único y verdadero nombre es Dreadlocks.


El término Dreadlock está compuesto por los vocablos ingleses patuá: Dread que significa temor/miedo, y Lock que se refiere al mechón de cabello, por lo que su significado etimológico es rizos de miedo y por su aspecto, ha creado dentro del inconciente social, una aversión hacia sus portadores por considerarlos como poco higiénicos, símbolo de maldad, drogadicción y vandalismo; sin embargo, aunque esta situación es uno de los factores que más le juega en contra a la cultura Rastafari (sobre todo por la mediatización y mal uso del peinado que ha conllevado), los Dreadlocks son un poderoso símbolo de identidad Rastafari.

La conexión con la vida natural y sus raíces, las antenas cósmicas, la lana del juez justo, la melena del león, el atavió sacerdotal, la antigua corona de sabiduría, la manifestación física y espiritual de la negritud en diáspora, la marca del nazareato, en fin, los Dreadlocks, encuentran su arraigo y justificación en el plano de la obediencia bíblica y mandato divino para la edificación espiritual de cada uno de los miembros como hijo del JAH Rastafari.

En Números 6:5, la Biblia expresa: “Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza hasta que sean cumplidos los días de su consagración a Yahvé, será santo y se dejará crecer el cabello”. Y en Levítico 21:5: “No harán tonsura sobre su cabeza, ni raerán las puntas de su barba, ni en su carne harán incisiones”. Estas citas por ende, manifiestan el primer acercamiento hacia la justificación espiritual para el uso de los Dreadlocks ya que al considerarse a sí mismos como nazareos, los Rastafari hicieron patente su responsabilidad de dejar crecer su cabellera, y teniendo en cuenta que los primeros Rastafari fueron los afrodescendientes de Jamaica, estos, al dejar crecer su cabellera formaron los Dreadlocks de manera natural por lo ensortijado de las mismas.

El uso de este tipo de peinado remite a otro significado de la palabra nazareo que se refiere a nézer pues el nézer es un ser coronado porque él es el que gobierna sus deseos, contrariamente al resto de los hombres[35]. A partir de este término, los Dreadlocks son vistos de manera simbólica como la corona de sabiduría o aureola de dignidad negra y amor propio.[36]

Otra base que sustenta el uso de este tipo de peinado, se encuentra en el relato bíblico de Sansón y Dalila. En él, Sansón fue consagrado desde el vientre de su madre para ser el líder del pueblo de Israel, y por gracia divina se le otorgó una gran fuerza física y espiritual capaz de destruir templos y ejércitos enteros, pero el secreto de su fuerza, estaba en las largas trenzas de cabello. El relato bíblico dice que un Ángel de Dios se presentó ante la madre de Sansón y le dijo que no permitiera que se le rapara la cabeza a su futuro hijo y además, no debía comer carne alguna, ni beber vino o casase con alguna mujer extraña. Al transcurrir los años, Sansón desobedeció el último, mandato pues contrajo nupcias con Dalila, que era hija de un filisteo. Después de un tiempo, su esposa fue comprada por los filisteos para que averiguara cuál era el  secreto de la fuerza descomunal de su marido y así, luego de varios intentos, Dalila logra conocer la verdad y al saber el secreto, cuando Sansón dormía, le cortó el cabello y con ello, desapareció su gran poder debido a que ya no estaba consagrado a Dios.[37]

No obstante, al igual que las justificaciones sobre la culinaria Rastafari, el uso de los Dreadlocks va más allá del plano espiritual pues lo podemos caracterizar como una manifestación más de resistencia cultural.

Durante la época colonial, el mulato o afromestizo con la finalidad de “escalar” socialmente en el Sistema de Castas, se empeñó en dar el “salto en la línea de color” para gozar así, de los beneficios de la casta mestiza; esta situación tuvo como consecuencia que el negro, al pasar a otro estatus social, negara su herencia africana tanto cultural como biológica y este parámetro se reprodujo hasta la creación de los Estados nacionales Latinoamericanos, fundando en el afrodescendiente, lo que en el capítulo anterior hemos denominado proceso de neoesclavitud. Posteriormente, con las ideas de Marcus Garvey como forma de cimarronaje cultural, surgió un proceso inverso en el que los valores africanos de la cultura legada por la esclavitud, fueron retomados y resignificados como forma de orgullo racial. En este contexto, los Dreadlocks, como un peinado tradicional de algunas culturas africanas (Mau Mau y Masai, entre otras), fungieron como un modo de reestablecer algunas de las características culturales africanas.

Por otra parte, las características físicas fueron determinantes para marcar la desigualdad social en Jamaica durante los primeros años del siglo XX pues la estructura de clases raciales, basó la superioridad de los valores blancos y europeos, desprestigiando todo aquello que recordara la herencia africana de la población; en este sentido, la incorporación de los Dreadlocks, que al igual que la comida I-tal aparece dentro del livity Rastafari hasta 1947 aproximadamente, fungió como un componente más de la identidad que fue agregado como tradición inventada y luego pasó a través del mundo de manera institucional.

De esta forma, el cabello largo y enredado manifestó por sí mismo una diferencia con respecto al otro (diferencia de no alienación) y fungió como un desafió a los valores estéticos impuestos por la ideología dominante, convirtiéndose en símbolo de la diferencia racial y social (en el caso de Jamaica) y es una prueba más, de que al asumirse como Rastafari, automáticamente se asume la herencia cultural africana.

Otro aspecto dentro de la apariencia física del Rastafari es la vestimenta. Ya hemos hecho mención de que esta dependerá de la Orden Rastafari a la que cada individuo se adscriba, pero en lo general se sugiere (sólo en el caso de los Boboashanti se reglamenta) el uso de la falda para las mujeres; este hecho, está fundamentado en una referencia bíblica pues la mujer “no vestirá traje de hombre ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque es abominable para Yahvé tu Dios cualquiera que esto hace”.[38] Por otra parte, el uso de collares, aretes y cualquier tipo de alhajas es licito y el llevar la cabeza cubierta es sólo obligatorio durante una celebración, reunión o ritual.

La vestimenta de los hombres también va a depender de la Orden Rastafari a la que se esté adscrito y únicamente para los Boboashanti es obligatorio usar túnica y turbante siempre, mientras que al contrario de las mujeres, el descubrirse la cabeza (en el caso de Doce tribus y Nyahbinghi) es obligatorio durante una celebración, reunión o ritual.

El uso del tam es una costumbre muy arraigada dentro de la cultura Rastafari y al igual que los Dreadlocks, es un símbolo fundamental Rastafari dentro del inconciente colectivo de la sociedad en general. El tam es un gorro tradicionalmente tejido de lana que sirve para cubrir los Dreadlocks de las malas vibraciones que la sociedad en general puede transmitir. El tam, puede ser de cualquier color y al gusto de quien lo porta, pero por lo general las franjas verde, amarillo y rojo, aparecen en algún lugar o conforman todo el gorro.

El portar dichos colores en el tam, así como en la vestimenta en general, tanto para hombres como para mujeres, nos lleva a hablar sobre las tres iconografías principales de los Rastafari: los colores verde, amarillo y rojo, África y el León conquistador de la tribu de Judá.

Los colores pueden tener muchos significados de acuerdo al entendimiento y particular punto de vista de quien los porta, pero en lo general, representan la bandera del Imperio Etíope con la franja verde siempre arriba que representa la fertilidad y la naturaleza del continente africano, el amarillo al centro representa la vida y las riquezas materiales del continente y el rojo abajo, la sangre derramada por la exportación masiva de esclavos a América y la época de colonización europea en el continente.

El continente africano, simboliza a la Nueva Jerusalén o Sion, la tierra madre de donde todos los seres humanos provenimos y la creadora y diseminadora de la cultura ancestral, la tierra que todo Rastafari ama y desea llegar a habitar en algún tiempo, ya sea física o espiritualmente. No obstante, este amor por África, su gente y su cultura, en muchos casos ha llevado a idealizar una África mítica ya que el grueso de la información que se conoce sobre el continente, llega siempre por fuentes secundarias y África es convertida entonces, en una imagen que flota sobre el vació de lo desconocido empíricamente.

La efigie del León de la tribu de Judá es la iconografía más característica de los Rastafari junto con la estrella de David (que en un apartado posterior analizaremos)  y a nuestro parecer, contiene dentro de sí lo que Rastafari mismo es dentro del plano de la herencia cultural que retoma para forjar su identidad: judaísmo, cristianismo y visión africocéntrica.

El león por si sólo representa el dominio del reino animal y al ser oriundo del África, es el símbolo del poder africano; bíblicamente el león es un personaje fundamental desde el Génesis hasta los Salmos, sin dejar del lado el libro de Apocalipsis y, su importancia radica en que Judá, uno de los hijos de Jacob, por gracia divina fue consagrado para reinar sobre Israel, ya que sobre su linaje, a su tiempo y en su lugar, Dios vendría a presentarse sobre la tierra para finalmente gobernar a la humanidad y realizar su juicio: “Judá, te alabaran tus hermanos; tu mano estará sobre el cuello de tus enemigos; los hijos de tu padre se inclinaran a ti. Cachorro de león, Judá; de la presa subiste hijo mío. Se encorvó, se echó como león, como león viejo: ¿quién lo despertará? No será quitado el centro de Judá ni el bastón de mando  de entre sus pies hasta que llegue Siloh; a él se consagrarán los pueblos.” (Génesis, 49:8-10, Santa Biblia versión Reina Valera) y gracias a este relato junto con otros de carácter profético inscritos también en la Biblia, es que se piensa que Haile Selassie representa a el León de Judá por pertenecer a tal linaje.

 


Notas:

[1] Lewis, 1988: 15

[2] Ross, 1999: 24

[3] Lewis, 1988:24

[4] Lewis, 1988:35

[5] Torquillo, 1984:14

[6] Barahona 1986:6

[7] Torquillo: 1984:18

[8] Lewis, 1988:96

[9] Lewis, 1988:53

[10] Lewis, 1988:53

[11] Lewis, 1988:125

[12] Sierra: 1980:133

[13] Comunidad Rastafari de Perú, Recto y Excelente Marcus Mosiah Garvey

[14] Giovannetti, 2001: 32

[15] Giovannetti, 2001:32

[16] Giovannetti, 2001:39

[17] Contreras, documento en línea: http://www.udlondres.com/revista_psicologia/articulos/rastafari.htm, consultado el 25 de enero de 2010

[18] Salter 2005, XI: 7622

[19] Campbell, 1987: 70

[20] Campbell, 1987:70

[21] Campbell, 1987:71

[22] Campbell, 1987:71

[23] Chevannes, 1994: 154

[24] Torquillo, 1984:70

[25] Génesis, 17: 10-11, Santa Biblia versión Reina Valera

[26] Génesis, 1: 29, Santa Biblia versión Reina Valera

[27] Cfr. Levítico, 11. Santa Biblia versión Reina Valera

[28] Éxodo, 29, Santa Biblia versión Reina Valera

[29] Del Socorro, 1995:118

[30] Villapoll 1977: 327

[31] Giovannetti, 201:77

[32] Harris, 2005:25

[33] Entendiéndolo no como una falsedad de hechos, sino como la selección de aquellas vivencias que simbolizan los rasgos principales de su nueva identidad

[34] Números, 6:2-3, Santa Biblia versión Reina Valera

[35] Bermúdez, 2005:84

[36] Salter 2005, XI: 7627

[37] Cfr. Jueces, capítulos 13 a 16, Santa Biblia versión Reina Valera

[38] Deuteronomio, 22:5. Santa Biblia versión Reina Valera

 

Bibliografía:

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[div2 class="highlight1"]Cómo citar este artículo:

ROMERO CONTRERAS, Alberto, (2012) “La Cultura Rastafari y sus principales manifestaciones identitarias”, Pacarina del Sur [En línea], año 3, núm. 10, enero-marzo, 2012. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Viernes, 5 de Junio de 2020.
. Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=383&catid=13[/div2]

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