Pacarina del Sur se suma a los actos de recuperación de la memoria de los movimientos de la juventud: el centenario de la Reforma Universitaria (Córdoba, 1918) y el cincuentenario de sus procesos de crítica y resistencia en tiempos de la Guerra Fría en diversos escenarios continentales. 1968 tiene muchos rostros y memorias juveniles por rescatar.

 

Pacarina del Sur se suma a los actos de recuperación de la memoria de los movimientos de la juventud: el centenario de la Reforma Universitaria (Córdoba, 1918) y el cincuentenario de sus procesos de crítica y resistencia en tiempos de la Guerra Fría en diversos escenarios continentales. 1968 tiene muchos rostros y memorias juveniles por rescatar.

 

Pacarina del Sur se suma a los actos de recuperación de la memoria de los movimientos de la juventud: el centenario de la Reforma Universitaria (Córdoba, 1918) y el cincuentenario de sus procesos de crítica y resistencia en tiempos de la Guerra Fría en diversos escenarios continentales. 1968 tiene muchos rostros y memorias juveniles por rescatar.

 
Pacarina del Sur
Pacarina del Sur
Pacarina del Sur

El Comité Manos Fuera de Nicaragua: primera experiencia del sandinismo

Daniel Kersffeld

La campaña libertaria llevada adelante por el General Augusto C. Sandino no sólo fue importante como punto de articulación en las demandas nacionalistas y antiimperialistas suscitadas desde mediados de los años ’20 en distintos puntos de América Latina, en los que se veía con inocultable preocupación el avance la presencia de las potencias europeas y, sobre todo, el creciente avance de los Estados Unidos en términos políticos pero, sobre todo, económicos. Este primer sandinismo fue útil además para terminar de construir los puentes políticos entre nuestra región y la Unión Soviética, consolidando de este modo una relación que aun con intermitencias había comenzado a forjarse desde los inicios de la revolución del ’17, sobre todo, a partir de la aparición de partidos, sindicatos y organizaciones culturales, intelectuales y estudiantiles afiliadas ideológica y emocionalmente con el movimiento bolchevique.

Palabras clave: Sandino, comunismo, Latinoamérica, Unión Soviética, Liga Antiimperialista de las Américas

 

Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN), conducido por su cada vez más famoso caudillo, fue útil para que desde Moscú se comenzara a ver con mayor atención la realidad social y económica de una región virgen y de la que todavía se conocía poco, provocándose por primera vez una verdadera reciprocidad hacia aquellos partidos y organizaciones latinoamericanas que desde un primer momento habían manifestado su solidaridad con el proceso soviético. América Latina se presentaba así como un continente en el que la transformación social podía ser una realidad, sobre todo, una vez frustrado el ciclo revolucionario europeo.   

Jacobo Hurwitz (1901-1973)
Jacobo Hurwitz (1901-1973)

Con todo, el apoyo de Moscú y de la Comintern a Sandino no fue directo si no mediado por estructuras políticas periféricas, principalmente, por la Liga Antiimperialista de las Américas, fundada en México a principios de 1925 con la intención de sumar tanto a comunistas como a militantes de izquierda y progresistas en general a la lucha en contra del expansionismo de las potencias europeas y, principalmente, de los Estados Unidos. Se trataba, en suma, de robustecer el sostenimiento político de la guerrilla nicaragüense sin por ello manifestar en un primer plano una identidad que podría haber sido reactiva para una gran cantidad de adherentes que, al menos en un principio, no buscaban de manera prioritaria defender a la Unión Soviética. El Comité Manos Fuera de Nicaragua, con su principal punto de apoyo también en México, fue la principal expresión de este nuevo interés de Moscú en las cada vez más explosivas condiciones sociales latinoamericanas.

 

La organización del Comité “Manos fuera de Nicaragua” (MAFUENIC)

 Julio Antonio Mella (1903-1929)
Julio Antonio Mella (1903-1929)
Con la intención de prestar apoyo al EDSN mediante la compra de distintos implementos médicos, a principios de 1928 se conformó en México un primer Comité Pro Sandino, integrado originalmente por ciudadanos nicaragüenses y presidido por el que hasta entonces se había desempeñado como el principal referente del General insurgente en dicho país: el cónsul y dirigente liberal Pedro L. Cepeda. La  iniciativa llevada adelante principalmente por los nicaragüenses residentes en México se convirtió en  un gran aliciente para la entrada en acción del Partido Comunista de México (PCM), desarrollada en este caso a través de la LADLA. Gracias sobre todo al trabajo previo del venezolano Gustavo Machado, el 18 de enero de 1928 fue fundada en el Distrito Federal una nueva organización de frente único, el “Comité Manos Fuera de Nicaragua” (MAFUENIC),[1] basada en gran medida en el éxito suscitado el año anterior por el Frente Único Pro Sacco y Vanzetti: la nueva entidad tuvo su presentación social el 4 de febrero en el “Gran Mitin contra el imperialismo yanqui, por la liberación de Nicaragua y de toda América, por el triunfo de los mineros de Colorado, por la libertad de Isidoro Azzario y contra la farsa panamericana en La Habana”. Así, y gracias al nuevo dinamismo impreso, no resultó extraño que al cabo de un tiempo la nueva organización fundada desde el PCM terminara por absorber al inicial Comité integrado por los nicaragüenses.

Los principales objetivos del Comité Manos Fuera de Nicaragua, tal como fueron expresados en el primer número de su propio Boletín diario,  consistieron en: “1) el envío de medicamentos y en general de auxilios médicos a Sandino, ya que son los únicos elementos que le faltan para continuar la lucha contra los invasores extranjeros; 2) hacer la propaganda más amplia contra los procedimientos del imperialismo norteamericano en Nicaragua, así como en los demás países latinoamericanos, y a favor de la lucha emancipadora de Sandino”.

 Diego Rivera (1886-1957)
Diego Rivera (1886-1957)
Varias fueron las organizaciones, nacionales e internacionales, muchas de ellas ligadas directamente al PCM y a la Comintern, que formaron parte del MAFUENIC, contándose entre ellas la Liga contra el Imperialismo y por la Independencia Nacional, el Socorro Obrero Internacional, la Liga Antiimperialista de las Américas (Comité Continental y sección mexicana), la UCSAYA[2] (Unión Centro Sud Americana y Antillana, representada por el Dr. Carlos León), la Liga Internacional Pro Luchadores Perseguidos (representada por Luis G. Monzón), la Liga Internacional Antifascista; la Internacional de los Trabajadores de la Enseñanza (encabezada por Rafael Ramos Pedrueza), la Federación Anticlerical Mexicana (con la española Belén de Sárraga como su referente), la Unión Patriótica de Haití (con su representante, J. Jolibois Fils, exiliado y ex director de Le Courrier d’ Haiti), la Asociación de los Trabajadores del Ferrocarril (presidida por Hernán Laborde, concejal en la Ciudad de México), la Liga Nacional Campesina (con su delegado, Úrsulo Galván) y la Federación Minera de Jalisco (con su máximo referente, David Alfaro Siqueiros). Finalmente, su Comité Directivo quedó conformado de la siguiente manera: como Presidente de Honor, Augusto C. Sandino, y como Tesoreros, el Profesor Rafael Ramos Pedrueza (asesorado por el ex senador Luis G. Monzón) y el Dr. Carlos León. Por último, como Secretario General fue designado el peruano exiliado Jacobo Hurwitz[3]. Además, de Gustavo Machado, otros miembros destacados del Comité fueron Diego Rivera, Julio Antonio Mella y también el ex aprista Nicolás Terreros, pronto convertido en unos de sus principales oradores. 

 Úrsulo Galván (1893-1930)
Úrsulo Galván (1893-1930)
Desde su misma constitución, el MAFUENIC demostró su intención de convertirse en el principal soporte internacional del Gral. Sandino efectuando una amplísima campaña de divulgación tanto de los efectos del imperialismo estadounidense sobre Nicaragua y América Central, como de las acciones llevadas a cabo por la guerrilla insurgente en dicho país. Desde un primer momento, y a fin de eludir cualquier crítica o investigación por parte de las autoridades, el Comité definió su perfil como eminentemente humanitario, convocando a hacer una colecta pública mundial destinada a la adquisición de medicamentos para los hombres de Sandino. Por otro lado, y al mismo tiempo que la central de apoyo y único contacto con Nicaragua se fijaba en México, se hacía un llamado público a la conformación de comités en todo el mundo, convocando también a la prensa internacional a la realización de una amplia propaganda de este movimiento. La estrecha vinculación con la LADLA resultaría finalmente amarrada cuando se designara a El Libertador como el órgano oficial del MAFUENIC, más allá  de que éste continuó editando un boletín diario con las principales novedades en torno a la lucha en Nicaragua. Aun con amplias diferencias tácticas y estratégicas, parecía que por el momento y a través de la LADLA y del MAFUENIC, el acuerdo entre los comunistas y el líder insurgente sumaba más beneficios que complicaciones: mientras que el último ganaba en apoyo y en proyección internacional a su propia lucha, los otros adquirían una nueva referencialidad y, consecuentemente, mayor popularidad, al mismo tiempo que parecían cerrarle el paso a los rivales apristas (Cerdás, s/a: 83).

Con su principal objetivo centrado en la obtención de dinero para la compra de medicinas, el MAFUENIC anunció que poco después de constituirse ya había conseguido recolectar doscientos cincuenta pesos (aclarándose que los primeros cinco pesos eran de una donación realizada por un obrero mexicano). A través de toda una seguidilla de actos y declaraciones públicas, los máximos esfuerzos estuvieron colocados, sin embargo, en la fundación de comités en otras ciudades de México como así también en otros países, principalmente en Argentina, Cuba, Colombia y El Salvador.

 David Alfaro Siqueiros (1896-1974)
David Alfaro Siqueiros (1896-1974)
Por otra parte, y para difundir la existencia del Comité y llamar a la conformación de más filiales, sobre todo en los Estados Unidos, se fijó al 11 y al 12 de febrero como “Días Manos fuera de Nicaragua”, en los que varios grupos de mujeres se ocuparon de recorrer las calles y lugares de trabajo y esparcimiento solicitando aportes para Sandino. Al cabo de unos meses, y sobre todo gracias al clima de movilización generado en México, ya funcionaban filiales del Comité en lugares como Monterrey, Puebla, Veracruz, Tampico, Ciudad Victoria, Guadalajara, Pachuca, Durango y Oaxaca. El 4 de abril, un mitin celebrado en el “Teatro Virginia Fábregas”, de la Capital, marcó un hito para la militancia pro sandinista al ser colmadas las instalaciones por más de cinco mil asistentes. No resultó extraño entonces que, ante el evidente éxito de la campaña pro Nicaragua, el PCM realizara un exitoso balance público tanto por la difusión de la ideología antiimperialista vinculada a las masas obreras y campesinas, como a la fundación de nuevas filiales y secciones del MAFUENIC en territorio mexicano[4].

 Luis G.Monzón (1872-1942)
Luis G.Monzón (1872-1942)
Por otra parte, la campaña de apoyo a Sandino fue también utilizada como plataforma para difundir otros casos de ocupación, como por ejemplo el de Haití, o para denunciar a los gobiernos dictatoriales de la región, como el de Venezuela. Las movilizaciones atravesaban a prácticamente todo el continente, señalándose con particular intensidad en Cuba y en Colombia, así como también en distintos países europeos, principalmente, Francia[5]. Sin embargo, no en todos los países había condiciones aptas para el desarrollo de una campaña de solidaridad: fue por ejemplo lo que ocurrió en Guatemala, cuando un mitin de apoyo a Sandino fue violentamente reprimido por el gobierno[6].

Además de México, uno de los países que más se destacó en la campaña de solidaridad con Sandino fueron los Estados Unidos. Como venía ocurriendo en otros sitios, también aquí fueron los dirigentes comunistas quienes llamaron a la movilización de “todas las organizaciones laborales y progresistas” y a la conformación de un comité norteamericano del MAFUENIC[7]. El domingo 19 de febrero, luego de una conferencia multitudinaria, finalmente se conformó el frente de apoyo a Sandino a partir de la participación de un amplio conjunto de organizaciones. Su comité directivo se conformó con el dirigente Manuel Gómez como secretario general y con la participación de distintas personalidades vinculados a la intelectualidad, la cultura y el movimiento obrero norteamericano, y en el que la vinculación con el movimiento comunista no siempre era explícita. Así, participaron de dicho comité dirigentes del Workers Party, intelectuales de izquierda, un representante de la comunidad filipina y de la china, entre muchos otros. Por último, los representantes latinoamericanos dentro de este Comité revistieron particular importancia: el venezolano Eduardo Machado, hermano de Gustavo, y Sócrates Sandino, medio hermano del general rebelde y residente en los Estados Unidos con el oficio de mecánico.

 José Allen
José Allen
Por otra parte, la conformación del Comité norteamericano fue acompañada por la aprobación de una gran cantidad de iniciativas a favor del EDSN, que iban desde campañas de divulgación y de presión a las instancias gubernamentales correspondientes para el retiro de los marines de Nicaragua a la impresión de folletos de propaganda, y desde la publicación de resoluciones de condena por parte de organizaciones partidarias, sindicales y culturales a la fundación de filiales en distintas ciudades de los Estados Unidos. Por último, y tal como estaba ocurriendo en México, también aquí se decidió priorizar la campaña de obtención de dinero para la compra de implementos médicos. De todas las iniciativas llevadas a cabo, probablemente la más original fue la impresión de diez mil estampillas con la leyenda “Proteste contra la intervención de los marines en Nicaragua”[8].

Sin embargo, las importancia creciente de las movilizaciones y de las campañas de agitación no tardaron en provocar la respuesta represiva por parte del gobierno: así, al arresto de más de cien manifestantes provenientes de todo el país en una concentración frente a la Casa Blanca a fines de abril, le siguió en junio la desarticulación de la cúpula de la Liga en Los Ángeles mediante el arresto de sus principales dirigentes, y la detención en julio de más de una docena de militantes concentrados frente al Edificio del Tesoro en Nueva York.

 

Desde la búsqueda al traslado de fondos

 Tina Modotti (1896-1942)
Tina Modotti (1896-1942)
Como adelantábamos, la función más importante del comité MAFUENIC fue la recaudación de dinero para la posterior compra y envío de material médico al EDSN: sin embargo, también podemos afirmar que cierta cantidad de lo finalmente recaudado era utilizado para la adquisición de pertrechos militares, algo que obviamente no podía ser difundido. En este sentido, y más allá de las campañas públicas, esta labor debió ser realizada prácticamente en el mayor de los secretos, cuidándose frente a la atenta mirada de las autoridades (sobre todo, las de los Estados Unidos) ansiosas por señalar la presencia de organizaciones que se encargaban de satisfacer las necesidades militares de la guerrilla nicaragüense bajo una acción presuntamente humanitaria.

Aun con el establecimiento de propósitos en común, y de la mutua colaboración en una causa política, el gran movimiento de dinero que se generó sobre todo desde México y los Estados Unidos y el secreto permanente sobre cantidades y rutas de envío fue un factor que tensionó las relaciones entre los partidos comunistas de ambos países: las acusaciones de corrupción fueron reiteradas y hasta la Comintern debió tomar cartas en el asunto a fin de atemperar los ánimos y aclarar los conflictos. Más allá de todas estas complicaciones, resulta interesante notar la confusión y el desconcierto de los aparatos de seguridad estatales, principalmente de sus cuerpos policiales y de espionaje, en la vigilancia de una red que, como la comunista, creían conocer a fondo y a la que sin embargo no pudieron desarticular, por lo menos, hasta la puesta en práctica de políticas claramente represivas terminando la década del ’20 y a principios de la siguiente.

 Hernán Laborde (1896-1955)
Hernán Laborde (1896-1955)
La red de apoyo a Sandino se estructuró en torno a algunas personalidades de la máxima confianza del general nicaragüense. A fin de no alertar a las autoridades y de no generar malos entendidos con la población en general, se puso especial cuidado en que todo el  dinero fuera únicamente recaudado por los comités MAFUENIC en el que tenían participación militantes tanto comunistas como no comunistas y cuyos tesoreros, por lo general, eran hombres comprometidos con la causa pero no necesariamente identificados con la política tradicional o, directamente, con las estructuras de la izquierda más orgánica: intelectuales, artistas, científicos, etc.  De ahí que en México el tesorero fuera Rafael Ramos Pedrueza, tal vez más conocido públicamente por su rol de historiador, periodista y diplomático que por su participación dentro del movimiento comunista, mientras que su principal contacto en Honduras (segundo y, en realidad, más importante filtro antes del acceso directo a Sandino) fue el intelectual Froilán Turcios quien, como editor de la prestigiosa revista Ariel operó como vocero internacional del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional prácticamente desde su mismo surgimiento. Por último, fueron varias las veces que la misma Cruz Roja se encargó de guiar a aquellas personas que pretendían parlamentar directamente con Sandino en su campamento, en medio de la selva nicaragüense. Antes de llegar a Ramos Pedrueza y entre medio de él y de Turcios, una amplia cantidad de contactos y mediaciones (entre los que se encontraban el Dr. Cepeda junto con otros dirigentes como el venezolano Carlos León y el mexicano José Allen) se encargaban de asegurar tanto el traslado de dinero e implementos médicos, como de generar confusión entre las autoridades que pretendían seguir la pista a los distintos envíos.

 Jorge Fernández Anaya
Jorge Fernández Anaya
En este sentido, la red de apoyo a Sandino se extendía desde el centro hacia el sur de la república mexicana, incluyendo también a varios países de América Central[9]. Sin embargo, y más allá de esta ruta finalmente establecida, representantes propios ya sea por parte de los comunistas como de Sandino, también se encargaron de asegurar los contactos entre las distintas organizaciones, provocando con ello un desconcierto todavía mayor entre espías y policías[10]


Según la propia información vertida por el MAFUENIC, para abril de 1928 se llevaban recaudados en México un total de cuatro mil cien pesos, los que fueron enviados a Sandino en dos pagos. Para junio se logró recaudar cinco mil pesos, al parecer, una suma todavía menor a las expectativas generadas, lo que motivó la puesta en marcha de una campaña para llegar a los diez mil pesos. Sin embargo, y por las acusaciones manifestadas, al parecer también los desvíos de dinero fueron una práctica reiterada, que obviamente hubo que ocultar para no ensombrecer la campaña de solidaridad. En este sentido, y además de las quejas que, fundadas o no, se elevaron desde las filas sandinistas en contra de la red de apoyo comunista, nuevamente hubo problemas entre los camaradas estadounidenses y mexicanos. Sin pruebas concluyentes, e inevitablemente teñidas de manejos políticos e ideológicos, hoy dichas acusaciones pertenecen más bien al terreno de las sospechas y de los mutuos recelos que a efectivos actos de corrupción[11]. En todo caso, para mayo de 1928 el MAFUENIC anunció la recaudación de un total de cinco mil pesos (con importantes donaciones de Puebla y Veracruz) y, al mismo tiempo que dio a conocer la adhesión del Partido Socialista Fronterizo a la causa sandinista, lanzó la campaña para la obtención de diez mil pesos y el llamado a la creación de más comités a lo largo de todo el continente[12]

Por otro lado, la salida de dinero de los Estados Unidos con rumbo a Nicaragua y el nivel de agitación creciente en las calles, pronto motivaron la intervención directa del gobierno. Fue para febrero de 1928 que de hecho se comenzó a investigar a Manuel Gómez, quien para el gobierno asumió de pronto más interés que otros dirigentes del Workers Party, tal vez, un poco más conocidos[13]. Ante la intriga por saber cómo se estaba enviando a México el dinero recaudado, y por recomendación directa del Departamento de Justicia, Washington también empezó a controlar los movimientos financieros de algunos de los principales bancos estadounidenses, sospechados de contribuir de alguna manera con las actividades encubiertas de los comunistas[14]. También se puso bajo vigilancia a todos aquellos que por su perfil o por sus actividades previas, podían llegar a estar vinculados con el movimiento sandinista, como fue el caso del poeta nicaragüense Salomón de la Selva, de quien se llegó a pensar que podía actuar como un contacto directo del líder rebelde. Por otro lado, y ante la posibilidad de que el dinero se trasladara por medio de un mensajero, se inspeccionó con especial cuidado la frontera con México registrándose todas aquellas actividades que el gobierno estadounidense pudiese consignar como subversivas.

 Salvador de la Plaza (1896-1970)
Salvador de la Plaza (1896-1970)
Pronto, sin embargo, la vigilancia excedió los límites de la frontera estadounidense y se aplicó al gobierno mexicano, sospechándose que incluso el jefe del Estado Mayor presidencial, el Gral. Álvarez, podía llegar a formar parte de la red de apoyo a Sandino: bajo este contexto no resultó extraño que entonces aparecieran acusaciones de que el propio presidente Calles se encontraba financiando a la guerrilla nicaragüense[15]. Dada la envergadura asumida por el caso, para mediados de 1928 lo que había comenzando siendo únicamente una investigación desarrollada por el  Buró de Investigación del Departamento de Justicia, había pasado a ser una amplia pesquisa seguida también por la Sección Latinoamericana, la División de Inteligencia Militar, el Departamento de Guerra y el Departamento de Estado de los Estados Unidos[16]. Finalmente, y luego de meses de investigación, la conclusión a la que se llegó fue que a principios de abril el dinero recaudado fue llevado a la embajada soviética en México por un mensajero del Workers Party: una vez allí se le agregaron otros quince mil dólares y el total de la suma fue luego directamente enviado a Sandino. Si bien nunca pudo descubrirse la identidad de este emisario, el establecimiento de la embajada soviética en México no sólo resultó útil para encubrir estas actividades: era también una manera de evidenciar la responsabilidad de Moscú en todo el asunto, señalando sus relaciones con el gobierno de Calles y justificando, de paso, la continuidad de la política de no reconocimiento a la URSS seguida por Washington y que se continuaría por bastantes años más.

 

La actividad de los delegados


Una de las primeras acciones concretas de la Comintern, por mediación del MAFUENIC, fue el envío de tres de sus más importantes militantes antiimperialistas. El primero de ellos fue el venezolano Gustavo Machado (quien al parecer ocultó a Sandino su filiación comunista cuando estuvo en su campamento) y que luego de su partida en febrero rumbo a Nicaragua, retornó al Distrito Federal en julio de 1928 como representante del EDSN en México. A diferencia de los dos siguientes delegados, a quienes preponderantemente se les asignó un papel militar y hasta político, en el caso de Machado, su estancia en el campamento de Las Segovias fue, sobre todo, de carácter propagandístico: se trataba del primer contacto directo establecido entre el MAFUENIC y Sandino, y la portación de dinero y medicinas para la guerrilla nicaragüense constituyó una excelente publicidad para la labor que venía desarrollando el movimiento antiimperialista mexicano, sostenido en las sombras por los camaradas del Partido Comunista.

Una serie de crónicas enviadas por Machado desde diversas escalas en su viaje a Nicaragua fueron también oportunamente publicadas en El Libertador y se ocuparon de ilustrar, fundamentalmente a la militancia mexicana, acerca de las difíciles condiciones políticas y sociales existentes en los países visitados, así como también sobre la labor siempre sacrificada de los comunistas para dar vida y sostener a las organizaciones populares por ellos creadas. También fue altamente publicitado el regreso de Machado a México, quien retornó acompañado nada menos que por Sócrates Sandino: aprovechando este suceso, el PCM organizó toda una serie de actos y mítines que fueron desplegados en el recorrido de los cuadros antiimperialistas desde Veracruz hasta su arribo al Distrito Federal. Una vez establecido en México, puede decirse que la misión de Machado en Nicaragua recién culminó cuando hizo entrega al Comité MAFUENIC de una bandera estadounidense que había sido tomada por la guerrilla sandinista en el combate de El Zapote y que había sido otorgada al enviado venezolano en calidad de trofeo y como signo de buen entendimiento entre los pueblos latinoamericanos[17].


El segundo delegado, el sargento mayor Carlos Aponte, de origen venezolano y, como tantos de sus compañeros, exiliado en México, llegó a las Segovias en marzo de 1928 con el conocimiento que le daba el hecho de haber participado en dos acciones insurreccionales: en 1917 contra Juan V. Gómez en su patria y en 1925 contra Gerardo Machado en Cuba. El activo compromiso demostrado por Aponte (por ejemplo, en la decisiva batalla de El Chipotón, en marzo de 1928), sumado a su experimentada capacidad militar, motivó su promoción a Teniente Coronel del Ejército rebelde y a segundo ayudante de campo de Sandino a tan sólo ocho meses de su llegada a Nicaragua. Sin embargo, la participación de Aponte en las filas sandinistas encontró su límite en febrero de 1929. En este sentido, el progresivo enrarecimiento de las relaciones con los comunistas, sumado a la perspectiva de una operación militar en Curazao para obtener armas para una posterior invasión a Venezuela motivaron el urgente regreso de Aponte, al tiempo que su amigo Gustavo Machado constituía el Comité Militar del Partido Revolucionario Venezolano. Pronto el clima anticomunista que comenzaba a prevalecer en México alteró los planes de los venezolanos: en efecto, y como encargado de la preparativos militares para la lucha contra Gómez, Aponte fue primero detenido y luego deportado del país. Dado su temperamento y su formación, todo indica que la contribución más importante del teniente coronel venezolano fue de tipo militar. Por otra parte, y dada las relaciones establecidas por la Comintern, es probable que además de su actividad militar a las órdenes de Sandino, Aponte también fungiera como comisario político del líder nicaragüense. En todo caso, se trata de un fragmento de la historia hasta ahora poco dilucidado[18].

El tercer y último enviado por la Comintern, Agustín Farabundo Martí, sí pareció haber cumplido, además de las actividades propiamente militares, un papel mucho más político e ideológico. Se había hecho conocido primero como dirigente estudiantil y, en 1920, como uno de los fundadores del Partido Socialista Centroamericano, lo que le valió su primera orden de expulsión. En 1923, y luego de una breve estadía en Guatemala, México y Honduras, retornó al primero de estos tres países para crear, bajo directivas de la Comintern, el Partido Comunista de América Central, del que fue su Secretario Internacional en 1925. Una vez retornado a su patria de manera clandestina, fue uno de los principales dirigentes de la Federación Obrera de los Trabajadores y el principal impulsor de la sección salvadoreña de la Liga Antiimperialista, convirtiéndose en 1927 en secretario de la Sección Centroamericana de la LADLA. En los primeros meses del siguiente año viajó a Nueva York por invitación de la filial norteamericana de la Liga, aunque resultó detenido luego de que la policía allanara el local de dicha entidad: antes de abandonar el país fue designado como representante del Socorro Rojo Internacional en el Buró del Caribe. Llegó a México en mayo de 1928 donde tomó contacto con la Liga y con el MAFUENIC, vinculándose además con algunos de los principales dirigentes comunistas comprometidos con la lucha sandinista, como fueron los casos de Julio A. Mella y, particularmente, Gustavo Machado.


Por instrucciones del Comité, Agustín F. Martí fue comisionado para integrarse al Ejército rebelde de Nicaragua. Debiendo eludir espías y puestos fronterizos, el cuadro salvadoreño llegó a su destino luego de atravesar Cuba, Jamaica, Belice, Guatemala y, por último, Honduras, donde aparentemente se entrevistó con Froilán Turcios,  a quien le presentó sus cartas credenciales y una recomendación firmada por Gustavo Machado. El 22 de junio de 1928 el cuadro salvadoreño finalmente arribó al campamento del ejército rebelde. Al parecer, y de una manera similar a como estaba operando Carlos Aponte, también Martí ingresó a la guerrilla nicaragüense bajo el doble papel de consejero político y militar pero también de comisario político aunque, al menos en un primer momento, la estrecha relación de camaradería prevaleciente entre estos hombres y el reconocimiento del fuerte liderazgo popular emanado por Sandino pudo suavizar los originales intentos de control. Gracias a la representatividad conferida por la Comintern, a su preparación teórica y a la valentía demostrada en sus primeras acciones militares, Martí pronto pudo ganarse la confianza de Sandino, quien lo promovió primero al cargo de secretario personal, en agosto de 1928 y de Coronel del EDSN a principios de mayo de 1929[19].

 Belén de Sárraga (1874 - 1951)
Belén de Sárraga (1874 - 1951)
Sin embargo, no fue Martí el único representante extranjero perteneciente a una fuerza de izquierda dentro de la guerrilla sandinista. Prácticamente un mes antes de su arribo, en el mes de mayo de 1928, el diario mexicano Excélsior publicaba la noticia de la integración al EDSN de la supuesta “Legión del APRA”, compuesta únicamente por el dirigente de origen peruano Esteban Pavletich, convertido en uno de los hombres de máxima confianza de V. R. Haya de la Torre luego de producido el alejamiento y conversión comunista de Jacobo Hurwitz y Nicolás Terreros (Cerdás, s/a: 98). Con una amplia experiencia militante en su país natal, Guatemala, Cuba y México, Pavletich fue nombrado con tan sólo 22 años de edad “secretario del Sector Caribe” del APRA y a partir de esta representación fue integrado al ejército de Sandino con el grado de coronel. Era, además, una pieza de suma importancia en el contacto entre las redes intelectuales de la época, como lo prueba su participación en Amauta, dirigida en Perú por José C. Mariátegui, y en las revistas Repertorio Americano, de Costa Rica, y Sagitario, de Argentina. La participación de Pavletich en la guerrilla nicaragüense fue de tan sólo dos meses: hacia principios de julio de 1928 se radicó en San Salvador, donde se ocupó de ampliar los círculos apristas por medio de la inclusión de intelectuales, como fue el caso de Alberto Masferrer, designado pronto secretario general de la sección salvadoreña (Taracena Arriola, 1985: 265).

 

A manera de cierre

 Romain Rolland (1866-1944).
Romain Rolland (1866-1944).
Pronto la campaña de apoyo a Sandino, encarada desde el movimiento comunista internacional por medio de sus organizaciones periféricas y de apoyo encontraría, sin embargo, un serio límite a su desenvolvimiento y, por ende, a su propio crecimiento. Las diferencias cada vez más profundas con las corrientes ligadas con las luchas nacionalistas que, aun situadas dentro de un marco antiimperialista, no pretendían la transformación del modelo capitalista por uno de tipo socialista, sumado a la desconfianza generalizada acerca de la potencial traición por parte de los movimientos anticoloniales de matriz liberal o pequeño burguesa hacia las masas obreras y populares, finalmente terminaron favoreciendo el progresivo aislamiento de los comunistas frente a sus antiguos aliados y colaboradores. En este sentido, la cada vez más cercana crisis capitalista, presuntamente “terminal”, y un renovado optimismo en la posibilidad concreta de la revolución, auspiciaron una mayor preparación de los cuadros comunistas y un mayor apego a las bases y las doctrinas, en detrimento justamente de cualquier política de alianza que, de manera abierta, hubiera significado compromisos de clases no deseados aun con la posibilidad de expandir el movimiento insurgente hacia nuevas fronteras sociales. La relación entre los comunistas mexicanos y Sandino fue justamente un reflejo, quizás el más notorio en la Latinoamérica de aquellos tiempos, de estos desencuentros y de la generalización de los mutuos recelos y desconfianzas.



Notas:

[1] En su editorial del N° 15, El Libertador, órgano de la LADLA, se refería al MAFUENIC en los siguientes términos: “Veinte pueblos unidos, si no por otras razones, por la necesidad de defenderse del peligro común, reconocen en Sandino al mejor de sus representantes; y atentos a su llamado, se aprestan a ofrecerle los elementos de que carece. El sector consciente de los Estados Unidos del Norte y los pueblos de Europa se apresuran también a ofrecer su contribución” (México, febrero de 1928: 3).

[2] La UCSAYA había surgido en México en 1927 motorizada por el venezolano Carlos León y por el argentino Alejandro Maudet, más conocido por su seudónimo de “Alejandro Sux”. Se trató de una organización latinoamericanista y antiimperialista cuyo principal eje de acción se centró en el apoyo a Sandino en Nicaragua. Su periódico era La Batalla, y algunos de sus colaboradores, además de los dos mencionados, fueron Salvador de la Plaza, Gustavo Machado y Jacobo Hurwitz. Para más información, ver Melgar Bao (2006/7).

[3] Boletín Diario N° 1 del Comité Manos Fuera de Nicaragua, México, 19 de enero de 1928. Relación de documentos sobre México en el Centro Ruso (Biblioteca Manuel Orozco y Berra-Instituto Nacional de Antropología, México) Rollo N° 10/542-1-28.

[4] Ver El Machete, en su número 123, del 14 de julio de 1928.

[5] Uno de los principales propagandistas de la lucha nicaragüense en Francia fue León Debayle Sacasa, cuñado de Anastasio Somoza, quien había estudiado derecho en la Escuela de Ciencias Políticas de París. Como representante del Partido Liberal en Francia, tenía relación con Henri Barbusse y participó en distintos mítines organizados por la Liga contra la Opresión Colonial y el Imperialismo. También era amigo de otros exiliados y estudiantes residentes en Francia, como el uruguayo Carlos Quijano y el cubano Leonardo Fernández Sánchez (Taracena Arriola, 1985: 268-9).

[6] “Contra el gobierno de Guatemala”, en El Libertador (México, febrero de 1928) N° 15: 9.

[7] http://foia.fbi.gov/filelink.html?file=/allamerican/all_american_imperialist_league1b.pdf: 5 USC 552 (b)(1)(d): consultado el 5/2/07.

[8] Otras acciones emprendidas por el MAFUENIC y la sección estadounidense de la LADLA fueron la distribución de veinticinco mil carpetas con información sobre la invasión a Nicaragua, distribuida a través del Daily Worker; la realización de actos con oradores del Partido e intelectuales en locales sindicales, fábricas, teatros y plazas; la impresión de folletos de divulgación, como Enlist with Sandino (que mereció una felicitación pública a la LADLA, en castellano y en inglés, por parte de Sócrates Sandino), Defeat the war against Nicaragua y Facts about the war in Nicaragua, repartidos con la finalidad de sumar adhesiones a la Liga; etc. Cabe remarcar además que sin bien todas estas iniciativas se ponían en marcha en Nueva York pronto eran reproducidas en otras ciudades como, por ejemplo, Chicago, San Francisco y Los Ángeles. Toda esta gran actividad desplegada motivó, por otra parte, el comentario de Manuel Gómez de que “se trata de la campaña más importante de todas las que se han puesto en marcha”. (http://foia.fbi.gov/filelink.html?file=/allamerican/all_american_imperialist_league1b.pdf: 5 USC 552 (b)(1)(d): consultado el 7/2/07).

[9] Además de Turcios, Sandino también tenía otros contactos en Honduras, como Serapio Fernández y Hernández, cónsul general de Colombia (quien le compró y envió  municiones); en San Salvador, como el Dr. José de Jesús Zamora; en Sonsonate: el Dr. Ramón Quesada; en Santa Ana: Alberto García (comerciante); en Tapachula, Chiapas: José Calderón (casero); en Córdoba, Veracruz: Francisco de la Llave (presidente de la federación local de trabajadores). En el Distrito Federal, México, además de los ya mencionados, también se encontraba el capitán Leopoldo Carotti (de origen italiano, propietario de varias embarcaciones con las que se trasladaron distintos suministros al EDSN). Otros contactos eran Santos Sequeira, quien llevaba correspondencia de Tegucigalpa a Sandino, y el periodista estadounidense Carleton Beals, a su vez, en estrecha relación con el Dr. José de Jesús Zamora, de El Salvador. Toda esta información según declaraciones efectuadas por el Gral. Julio César Rivas, en la penitenciaría de Managua, el 21 de abril de 1928. (http://foia.fbi.gov/filelink.html?file=/allamerican/all_american_imperialist_league1b.pdf: 5USC 552 (b) (b) (b) (7): consultado el 7/2/07).

[10] En este sentido, uno de los operadores más importantes de Sandino en la tarea de recolección de fondos y armas fue el Gral. Julio César Rivas, quien luego haría también una gira propagandística por Argentina. Al parecer, en los primeros meses de 1928 Rivas realizó un total de cuatro viajes a México, contactándose con Cepeda quien, aparentemente, le posibilitó la entrada al círculo gubernamental presidido por Plutarco E. Calles. Aparte, Rivas también obtuvo apoyo económico de distintas logias masónicas y de la UCSAYA.  (http://foia.fbi.gov/filelink.html?file=/allamerican/all_american_imperialist_league1b.pdf: 5USC 552 (b) (b) (b) (7): consultado el 7/2/07).

[11] En el primer caso, y ante la falta de comentarios por parte de Sandino, una carta enviada por Froilán Turcios, desde Honduras, a Carlos León, en México, señala sus propias dudas acerca de que el enviado del MAFUENIC, Gustavo Machado, realmente le hubiera entregado al líder rebelde una suma superior a los 700 pesos en la visita que este último realizara a su campamento, por lo que le solicitaba al dirigente venezolano que lo mantuviera informado al respecto (http://foia.fbi.gov/filelink.html?file=/allamerican/all_american_imperialist_league1b.pdf: 5USC 552 (b) (b) (b) (7): consultado el 8/2/07). En segundo lugar, en dos cartas enviadas desde el PCM al Workers Party, los mexicanos se quejaban de que su principal contacto en los Estados Unidos, Manuel Gómez, todavía no les dijera la cifra exacta de lo recaudado en dicho país, y que aún en mayo de 1928 no habían recibido los envíos de dinero de manera regular, los que por otra parte debían ser remitidos directamente al comité MAFUENIC y no a la redacción de El Machete, como venía haciendo el secretario de la Liga Antiimperialista norteamericana. Relación de documentos sobre México en el Centro Ruso (Biblioteca Manuel Orozco y Berra-Instituto Nacional de Antropología, México) Rollo N° 15/ 515-1-1328.

[12] Ver “Informe de MAFUENIC”, por Jacobo Hurwitz, en El Libertador (México) 18: 8-10.

[13] Así, se descubrió que en realidad “Manuel Gómez” era el seudónimo de Charles L. Phillips y no el nombre de un mensajero de origen mexicano, como en un principio llegó a pensarse. Carta confidencial de Robert F. Kelley a John Edgar Hoover (Director del Buró de Investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos) 21 de febrero de 1928 (http://foia.fbi.gov/filelink.html?file=/allamerican/all_american_imperialist_league1b.pdf: 5 USC 552 (b)(1)(d): consultado el 7/2/07).

[14] Las investigaciones llegaron incluso a la Superintendencia de Bancos, a la Reserva Federal y al New York Trust Co., todas ellas instituciones radicadas en Nueva York. Sin embargo, se sospechó particularmente del Bankers Trust Company, ya que se sabía que poco tiempo antes había brindado un préstamo al gobierno de la Unión Soviética de unos 5 millones de dólares, generándose cierta controversia ya que ante la prohibición formulada por el gobierno norteamericano para realizar una trasferencia de esta naturaleza, la operación debió llevarse a término desde Cuba. Asimismo, se sospechó del Amalgamated Bank, institución en la que los comunistas del Workers Party habían hecho algunos depósitos (por ejemplo, de su propia venta de libros) y que solía prestar dinero a otros países: aunque no constaban transferencias directas a México, sí pudo hacerlo a través de otro socio, el Canadian Bank. Por último, también constaba que el New York Trust Co. prestaba dinero a varios países latinoamericanos, aunque se carecía de información sobre alguna transferencia proveniente del Amalgamated Bank. (http://foia.fbi.gov/filelink.html?file=/allamerican/all_american_imperialist_league1b.pdf: 5 USC 552 (b)(1)(d): consultado el 7/2/07).

[17] La bandera, que había sido capturada por el General nicaragüense P. Sánchez H., fue entregada por Machado al MAFUENIC el 10 de octubre de 1928 y en ella constaba la siguiente inscripción, hecha de puño y letra por el general rebelde: “Esta bandera fue avanzada a la 47 Cía. 11 Rgto. del cuerpo de marinos de los EE.UU. en el combate de ‘El Zapote’ el 14 de mayo de 1928. Patria y Libertad. El Chipotón, 25-5-28.-A.C. Sandino”. La entrega de la insignia fue también acompañada de la siguiente carta que el propio Machado se encargó de leer en dicho acto: “Esta bandera arrebatada por mi ejército a los filibusteros yankees la he destinado al C. C. MANOS FUERA DE NICARAGUA! de México, como una prueba más de que el gobierno de los Estados Unidos está en guerra con el pueblo de Nicaragua. El pueblo norteamericano ha permitido, por su indiferencia, que los banqueros de Wall Street mancillen el símbolo de su honor nacional, manchando con lodo y sangre la bandera de las barras y las estrellas en una guerra feroz de agresión contra una nación pequeña. A los compañeros de México encomiendo el depósito sagrado de este trofeo como manifestación de agradecimiento y de confianza en sus actividades a favor de Nicaragua, de Centro América y de la América Latina”. El MAFUENIC nombró como depositarios de la bandera a Rafael Ramos Pedrueza y a Úrsulo Galván. Ver “Entrega de la bandera norteamericana enviada por el General Sandino al C.C. ‘Manos Fuera de Nicaragua’”, en El Libertador (México) 20: 3.

[18] Luego de ser deportado de México, Aponte vivió por un tiempo también en Estados Unidos y en Ecuador. Envuelto nuevamente en actividades conspirativas, participó en los levantamientos contra la dictadura de Sánchez Cerro en Perú, en 1931. Con la caída de Machado, retornó a La Habana y, a solicitud del PPC, tejió un acuerdo con la organización guerrillera nacionalista “Joven Cuba”. Siendo el principal apoyo militar de su líder, Antonio Guiteras, fue asesinado junto con él en 1935, con apenas 35 años de edad, cuando nuevamente se disponía a abandonar Cuba rumbo a México. El portorriqueño Pablo de la Torriente Brau, dijo de Aponte que fue “el símbolo del hombre-brújula frente al imperialismo” (Jeifets, 2004: 37 y Cerdás, s/a: 94-5).

[19] Además de A. Martí, también hubo otros interesados, que con mayor o menor grado de apoyo por parte de las estructuras comunistas, se internaron en Nicaragua para participar en la lucha sandinista. En este sentido, un caso particular fue el de José de Paredes quien finalmente lograría entrar dentro del círculo íntimo de Sandino una vez que éste decidiera viajar a México a mediados de 1929, convirtiéndose en una pieza clave para el contacto de los comunistas con el líder guerrillero, sobre todo, luego de la ruptura con Martí. La historia de de Paredes, de 21 años, originario de Guadalajara y estudiante de la Academia Militar de San Francisco (en los Estados Unidos) y de todas las peripecias por las que debió atravesar hasta llegar al campamento de Sandino, fueron descriptos en varios números de El Machete publicados entre septiembre y octubre de 1928.

 

Bibliografía

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Periódicos

  • El Libertador (órgano de la LADLA, México) 1925-1929. Edición Facsimilar Original
  • El Machete (periódico del Partido Comunista Mexicano) 1924-1925, 1930-1931, 1937-1938.

 

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