La importancia de trabajar las identidades como sensibilización de la relación: medio ambiente y salud [1]

The importance of working identities as awareness of the relationship: environment and health

A importância das identidades trabalhando como consciência da relação: o ambiente ea saúde

Maricruz Romero Ugalde[2]

Recibido: 15-09-2014 Aceptado: 03-10-2014

 

“¿Es que en verdad se vive aquí en la tierra?
¡No para siempre aquí!
Un momento en la tierra…”
Nezahualcóyotl (Texcoco 1402-1472).

 

Presentación

La idea es discutir sobre los paradigmas dominantes de la relación entre naturaleza y sociedad a partir del concepto de identidad para complejizar la discusión desde el reconocimiento de la importancia del proceso de socialización de los individuos hasta su ciudadanización, es decir, pasar de un proceso general que se vive como especial hasta la construcción histórica que implica el reconocer una cierta forma de convivencia social y cómo en esa mirada la relación cotidiana con el medio ambiente –ya no naturaleza- implica toma de decisiones, no siempre reflexivas, que inciden en el sistema mundo –capitalismo global- al relacionarlo con la salud, es más una provocación para evidenciar cómo en la actualidad coexisten los diferentes paradigmas y por ello, es necesario conocerlos para promover una acción diferente, por lo menos desde la propuesta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el consumo responsable sería una forma de contrarrestar la dinámica de destrucción de la biósfera sin embargo, la propuesta de la lógica tiene en si misma su gran limitante, la lógica económica y no la eco-autoorganización (Noguera de Echeverrí, 2007). Así el concepto de identidad social sirve para anclar la discusión. Los argumentos se exponen en cuatro niveles de interacción primero se parte de la propuesta de una filosofía ambiental compleja que permite arribar al concepto de identidad desde la discusión entre el positivismo de la modernidad y la fenomenología; después ¿por qué hablar en singular o plural sobre identidad(es)? En tercer término se enuncian tres paradigmas como ejemplos de la relación entre naturaleza-medio ambiente y el ser humano para desde ahí proponer la sensibilización dejando en claro la importancia de la acción de la persona como un ciudadano para por último, ejemplificar uno de los tres paradigmas de la relación naturaleza-ser humano con el caso de cómo se cura de “susto” provocado por el agua en la comunidad de Cuaxtla, municipio de Tlaxco en Puebla, México.

 

Introducción

En términos generales parecería claro que en la actualidad existe una percepción del mundo dicotómica en términos de la relación sociedad-naturaleza, una es la representada por la carta del Gran Jefe de los Duwamish (1855) donde los pueblos originarios se saben parte de la naturaleza y por ello, la cuidan como a su propia vida. En el caso de México, la defensa legal que presentó en Valladolid, España a partir de julio de 1555 Francisco Tenamaxtle, cacique cazcán bajo la asesoría de Fray Bartolomé de las Casas, es la evidencia de la misma postura para el contexto mexicano en el siglo XVI (León Portilla, 2005). La otra percepción acepta el modelo económico dominante actual, capitalismo global, considerándolo como la única lógica posible, representada por múltiples acciones entre ellas, la Conferencia de Estocolmo (1972). Esta promueve la búsqueda de alternativas de desarrollo humano sin contravenir el modelo antes enunciado, la síntesis es sociedad-naturaleza. En esta última postura se vuelve vigente lo que la antropología económica formalista señaló desde la “Teoría de la Escasez” al poner el énfasis en la decisión racional que tiene el ser humano para satisfacer sus necesidades, garantizando su reproducción social, tomando en cuenta que existen recursos limitados y necesidades históricas. En esta concepción el ser humano está sobre la naturaleza. En términos ambientales, estaríamos hablando del planeta tierra, en particular, la biósfera como los recursos limitados –en específico para los seres vivos, entre éstos, la especie homo sapiens sapiens-, y las necesidades históricas que vistas desde la perspectiva de este modelo económico se refieren al consumo exacerbado.

            Entre estas dos lógicas, en la que el ser humano está inmerso en la naturaleza, forma parte indisoluble de ella; y la otra, en la que la humanidad se enarbola como usuario de la naturaleza,  existen múltiples opciones. Una forma de verlas es el abordar el tema desde la perspectiva de la filosofía ambiental compleja.

 

Cambios de paradigmas

De acuerdo con Noguera de Echevarri la gran crisis ambiental emerge por la escisión ser humano-naturaleza construida por la modernidad (2007: 19). “La creencia de que el hombre es la medida de las cosas, emerge con gran fuerza en la Grecia Clásica” (2007:25). La autora ubica el dominio de la razón a partir de Descartes lo que más tarde sería el humanismo ilustrado que en el enciclopedismo encontró  su expresión en la racionalidad técnica. Esto es la separación del mundo físico del mundo metafísico; del mundo ideal y el mundo material. Visto desde la religión católica  también se puede expresar con el siguiente silogismo: Dios creo el mundo. El hombre es el hijo de Dios por tanto, es como Dios. El hombre está sobre el mundo. Así el paradigma dominante es sociedad sobre naturaleza. La idea inversa naturaleza-sociedad puede tener dos implicaciones extremas. La manifestada por el Gran Jefe Indio al saberse como parte de la misma y por ello promover el trato respetuoso como iguales o bien, la idea catastrofista, presente en algunas ideas milenaristas, como la de que el mundo se va a acabar a partir de una catástrofe natural en un tiempo determinado. Ejemplo de ello es la idea de que los mayas presagiaron el fin del mundo en 2012. Existen otras ideas entre las que destaca el documento La carta de la tierra iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas que promovió el diálogo para la construcción del documento aprobado en el 2000 y que ha sido respaldado por más de 4800 organizaciones.  De acuerdo con su página oficial:

“La Carta de la Tierra es una declaración de principios éticos fundamentales para la construcción de una sociedad global justa, sostenible y pacífica en el Siglo XXI. La Carta busca inspirar en todos los pueblos un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad compartida para el bienestar de toda la familia humana, de la gran comunidad de vida y de las futuras generaciones. La carta es una visión de esperanza y un llamado a la acción.”[3]

Imagen 1. La simbiosis empieza aquí. Nubes como mar. Camino de Tlacuilotoltepec a Cuaxtla. Foto de la autora, enero 2014.
Imagen 1. La simbiosis empieza aquí. Nubes como mar. Camino de Tlacuilotoltepec a Cuaxtla. Foto de la autora, enero 2014.

La Carta de la Tierra se circunscribe en el ámbito que propone la filosofía ambientalista aunque no la agota, ésta última -basada en Husserl- promueve una perspectiva fenomenológica en la cual

“el territorio de las relaciones y coligaciones crecientes, llamado nicho, donde las densas relaciones entre diversos organismos y la tierra conforman interdependencias cruciales que constituyen y fortalecen el tejido de la vida humana” (Noguera de Echeverri, 2007:39)

El nicho no entendido como territorio sino como relaciones complejas, funciones y procesos donde lo a-biótico y lo biótico se influyen entre sí.  Por otro lado, también reconoce la importancia de la Teoría General de Sistemas de Bogdanov donde se busca la equidad entre los mismos. Esta teoría en la biología se desarrolla más por los aportes de Maturana y Varela quienes impactan en lo que después se conocerá como las ciencias cognitivas que parten de que “la ‘objetividad’ no es objetiva. Ella es una construcción eco-bio-antropo-sico-social” (Op.cit., 2007: 43) lo que está aquí en juego es que la producción y el producto son interdependientes por las interacciones entre ambos. Son las teorías de Bucles y Redes, surgidas desde la electrónica y la cibernética donde se evidencia que los procesos implican campos interactivos ya no objetos.

Así la propuesta de la filosofía ambiental se ubica como compleja “es una filosofía que se construye en territorios-espacios-lugares con tiempos emergentes de la diversidad que entretejen la trama de la vida ecosistémica-cultural” (Op.cit., 2007:47) es una especie de filosofía enigma en tanto exige una reforma radical del pensamiento donde se entretejen tramas-redes-urdimbres-tejidos (íbidem) desde esta perspectiva:

 

¿Cómo abordar las identidad(es)?

Hablar de identidad en la actualidad es una constante desde diferentes ámbitos de acción. ¿Por qué se ha revitalizado el concepto? Una posible respuesta es por la contradicción implícita que implica el capitalismo global. Como sistema económico dominante requiere de ciertos patrones constantes y homogéneos como son la urbanización con servicios básicos que implican un cierto tipo de ser humano con alfabetización en términos básicos del manejo del lenguaje así como de normas sociales de convivencia aceptables, al mismo tiempo, la diversidad cultural se desarrolla como expresiones-respuestas a la vulnerabilidad que implica trato igual a los diferentes. Todos somos iguales para vender nuestra fuerza de trabajo, la diferencia se marca en términos de ideas, capacitación (educación), manejo de los códigos sociales (acceso a redes sociales, formas de vestimenta, entre otros), es decir, por un lado se promueve la no discriminación y por el otro, existe discriminación estructural por ejemplo cuando se llega a pedir análisis de sangre para saber si se tiene algún padecimiento crónico o, si eres mujer, los exámenes para probar la no gravidez.  Se promueve así una tensión entre lo homogenizante del estilo de vida y la heterogeneidad que implica el acceso a ese ideal. El término glocal ejemplifica la tensión y la tendencia existente: trabajar desde el ámbito local con aspiraciones, en cuanto a modelo de vida, globales; lo que hemos llamado necesidades históricas ejemplificadas por el consumo irracional, en algunas clases sociales, de bienes y servicios como los aparatos electrónicos y la asistencia a restaurantes o sitios con comidas exóticas entre otros muchos ejemplos.

Bauman habla de identidades líquidas, no obstante, en términos de concepto la identidad no ha sido considerada como una categoría de análisis para todos.  Autores como Lévi-Strauss expusieron que “la identidad es una especie de fondo virtual al cual nos es indispensable referirnos para explicar cierto número de cosas, pero sin que tenga jamás una existencia real…es la existencia de un límite al cual no corresponde en realidad ninguna experiencia.” (1981: 369) es una relación que los grupos sociales establecen y modifican de acuerdo con sus propias necesidades,  de ahí que para la antropología estructuralista sea un concepto de referencia más que una categoría de análisis.

En el diccionario de Uso del Español de Molinari se considera que para las matemáticas la identidad es una igualdad que se verifica siempre, cualquiera que sea el valor de las variables que contiene (1992: 83). Esto quiere decir que es una relación  de significación entre equivalentes. “El término identidad tiene una doble acepción. En un primer nivel de significado “identificar” quiere decir singularizar, es decir distinguir algo como una unidad en el tiempo y en el espacio, discernible de los demás…En un segundo nivel de significado, la identidad se refiere a la “representación” que tiene el sujeto.” (Bartolomé Pina, 2002: 34) para Bourdieu, además, el concepto de identidad se liga al de institucionalización entendiendo que “instituir…es consagrar, es decir, sancionar y santificar un estado de cosas, un orden establecido, como hace, precisamente, una constitución en el sentido jurídico-político del término” (1993:115), “La institución de una identidad… es la imposición de una esencia social” (op.cit.,:117).

            En la antropología mexicana, el concepto de identidad ha incluido diferentes criterios entre los que destacan aquellos que la consideran como parte de decisiones políticas de grupos, en su carácter ideológico; o bien la necesidad de contextualizarla en tiempo y espacio. Otros reconocen su dimensión subjetiva, otros más retoman el carácter múltiple selectivo “bricolage” o lo consideran como una formación de colecciones enfatizando su carácter comunicacional (Zárate, 1997).

            En efecto la identidad tiene que ver con el grupo social, aquí es en donde establece su separación con la psicología social, puesto que si bien son los individuos los que toman las decisiones sobre su “ser” éstas se encuentran en el contenedor social del grupo, siguiendo a Gilberto Giménez la identidad

“no debe circunscribirse como una esencia inmutable, sino como un proceso activo y complejo históricamente situado y resultante de conflictos y luchas. De aquí su plasticidad, su capacidad de variación, de reacomodamiento y de modulación interna. Las identidades emergen y varían con el tiempo, son instrumentalizables y negociables, se retraen o se expanden según las circunstancias y a veces resucitan.” (1996: 22)

Esta plasticidad se da en relación con otros grupos sociales.  La idea de proceso también la encontramos en Bartolomé  “la identidad representa un fenómeno procesual y cambiante, históricamente ligado a contextos específicos.” (1997: 43) el autor, complementa la definición con la propuesta de Barth “Es entonces un concepto relacional, en la medida en que supone la definición de un grupo realizada en función del contraste con otro.” (íbidem. : 46)

            Isidoro Moreno (1991:602) señala que la identidad tiene que ver con la discriminación, es decir, con la elección. Necesidad de los individuos o grupos para establecer un referente común que les permita establecer vínculos. En este sentido,  considera que a nivel social existen tres niveles estructurales de conformación de la identidad: la étnica, la de género y la de clase y profesional.

Estos tres factores: etnia, género y clase o profesión, se manifiestan en cada individuo de acuerdo con el contexto situacional en su ciclo de vida. La combinación de los tres niveles y su contexto es lo que llama matriz cultural “sistema no armónico, con contradicciones y desajustes, que funciona en cada individuo humano como base de sus percepciones, su interpretación”(íbidem., 603).  Equipara cultura con identidad. Y aunque trata de establecer distancia del concepto de Bourdieu de “habitus” esta muy cercano.

            Aguado y Portal, en cambio, consideran que el estudio de la identidad se relaciona con tres categorías indisolubles para el análisis del poder  “la identidad vista como el ámbito en el que se materializa la cultura a través de prácticas concretas, la ideología, entendida como la parcialidad desde donde ordenan su experiencia los diversos grupos, y el ritual como síntesis del tiempo y del espacio cultural de un grupo (1992:11). El ritual es el lugar donde el tiempo y el espacio se convierten en materialización de los valores, normas y conductas culturales de la identidad. Demuestran que la hegemonía de los grupos “es un proceso colectivo de negociación, lucha y apropiación de espacios y tiempos culturales en donde se recrea, de manera acotada, la diferencia social” (op.cit.,: 231).

            La propuesta es enriquecedora sin embargo, aun cuando se exponen definiciones complementarias de las tres categorías: identidad, ideología y ritual se subsume el concepto de cultura al de identidad, de ahí que cuando se contextualizan las prácticas rituales analizadas se parta de la dicotomía de la lucha de clases como clases hegemónicas y subalternas, en donde las clases subalternas refuncionalizan las propuestas y acciones de las hegemónicas, entendiendo por estas, las que ostentan el poder y delinean la construcción del estado nación.

Imagen 2. Nuevo mercado de Tlacuilotoltepec en domingo. Foto de la autora, enero 2014.
Imagen 2. Nuevo mercado de Tlacuilotoltepec en domingo. Foto de la autora, enero 2014.

En resumen, la identidad puede ser considera como fondo virtual en tanto más que una existencia real se convierte en un límite que corresponde a una experiencia, este hecho permite pensar que las identidades sociales maleables, plásticas se relacionan con el contexto histórico, el poder, el género, la edad, el oficio o la profesión. Son una elección multideterminada, en donde lo local se convierte en el asidero inmediato y  virtual, ante la presencia abrumadora de tendencias globalizantes. Claudia Alonso cuando define el concepto de identidad de género señala que es “la síntesis entre la asignación social del género, la apropiación particular que de ésta hace el sujeto según su experiencia de vida y la posición que ocupa en el entramado social (política, económica, étnica, etc.). Esta síntesis psico-socio-cultural marca la construcción de la subjetividad y una serie de prácticas materiales y simbólicas específicas según su género a lo largo de toda la vida” (2004: 53). Este concepto pone énfasis en dos aspectos importantes, por un lado el que tiene que ver con la subjetividad y por otro el carácter de proceso histórico-socio-cultural. Siguiendo a Berger y Luckman “La identidad se forma por procesos sociales. Una vez que cristaliza, es mantenida, modificada o aun reformada por las relaciones sociales. Los procesos sociales involucrados, tanto en la formación como en el mantenimiento de la identidad, se determinan por la estructura social.” (2001:216) Dicen los autores que tomando en cuenta esta dialéctica no se puede hablar de identidades colectivas sino de tipos de identidad.

            En ese sentido, consideramos que hablar de identidad es hacerlo como identidad social y por ello ya lleva implícito el carácter de plural como acción social y al mismo tiempo, como individual en tanto constructo social reconocido por sus portadores como deseable, asequible y al mismo tiempo, modificable. Podríamos decir que los autores que utilizan el concepto de identidad en sus investigaciones coinciden en considerarla como: relacional construida en procesos donde el momento histórico y las interacciones promueven una cierta forma de acciones políticas, en el sentido más amplio del poder: lo que se cede o se gana en la convivencia cotidiana, es acción pero con diferentes niveles de interacción y toma de conciencia, es decir se relaciona con el

 

Proceso de socialización y enculturación

La antropología norteamericana a través de autores como Herskovits y Mead idenficó el  proceso de adiestramiento social que implica el nacer y crecer, como enculturación ya que es ahí donde consideran que el “individuo adquiere las representaciones mentales (creencias, conocimiento y demás) y los patrones de comportamiento requeridos para funcionar como miembro de una cultura.” (Rhum, 2000:186)  En la actualidad se suele manejar como sinónimos la enculturación con la socialización primaria. Momento en que el individuo adquiere hábitos, actos inconcientes que le generarán por un lado la seguridad para vivir y por otro, las pautas de codificación para sentirse y hallarse incorporado en un grupo social específico.

El proceso de socialización está vinculado al grupo social y a la forma en que la experiencia de vida del sujeto repercute en su propia formación biológica. Berger y Luckman consideran que la socialización puede ser dividida en primaria y secundaria. “La socialización primaria es la primera por la que el individuo atraviesa en la niñez; por medio de ella se convierte en miembro de la sociedad. La socialización secundaria es cualquier proceso posterior que induce al individuo ya socializado a nuevos sectores del mundo objetivo de su sociedad.” (Berger y Luckman, 2001:166) De tal suerte que la primera socialización tiene una enorme carga emocional es cuando el niño acepta roles y los internaliza, es capaz de identificarse y adquirir una identidad coherente y plausible (op.cit., 167) mientras  “La socialización secundaria requiere la adquisición de vocabularios específicos de “roles”, lo que  significa, por lo pronto, la internalización de campos semánticos que estructuran interpretaciones y comportamientos de rutina dentro de un área institucional” (op.cit., 2001:175) de ahí que el proceso nunca termine.

El individuo vive una experiencia que lo forma y lo integra en un grupo social específico a partir de la interacción. La experiencia vivida es lo que nos permite dar contenido a nuestra capacidad de ser, de sentir y de pensar, cualidades universales como seres vivos pero que adquieren desarrollos específicos a partir de la cultura. La naturaleza, es el dispositivo físico, corporal que tenemos, y la  cultura es toda la experiencia acumulada transmitida de generación en generación a partir del lenguaje y sus múltiples soportes. 

La relación que se da entre el bebé y sus cuidadores primarios, va a permitir al individuo encontrar el contenido de lo que será su identidad, clasificará al mundo a partir del lenguaje y los valores transmitidos, reconociendo a partir de la imitación  y su propia mediación lo agradable de lo que no lo es.

            De ahí la importancia para que todas las personas como  parte de un grupo social específico sea capaz de verse a sí mismo como constructor de su identidad en este proceso secundario que nunca termina, es cambiante y muchas veces se asume sólo como inercia.

 

¿Cómo se liga la propuesta de la filosofía ambiental compleja con el proceso de socialización y con éste, la construcción de la identidad?

De manera ortodoxa no hay compatibilidad entre la filosofía producto del modernismo y la filosofía ambiental compleja antes expuestos, una se centra básicamente en la separación del sujeto y el objeto, la razón y la emoción; mientras la otra, centra su interés “en pensar de otra forma, críticamente el sujeto y el objeto, para develar la trama-red de vida como un bucle oiko-onto-ético-estético-epistémico, que exige entonces, y en bucle, una reforma radical del pensamiento” (Noguera de Echeverri, 2007: 47).  Por un lado, la plataforma tecnológica-simbólica y por el otro lado la fenomenología. No, no se pueden unir como propuestas, su lógica es diferente. Sin embargo, el análisis de su contraste a partir de la acción individual, tanto reflexiva como de práctica social si puede, lo cual permite sensibilizar a la persona para hacer consciente su forma de vivir.

            En este sentido es que propongo utilizar el análisis de la identidad como construcción histórico-social específica a partir del reconocimiento particular de los procesos de socialización vividos por las personas, como un recurso didáctico susceptible de ser abordado en las instituciones de nivel medio superior y superior.  Recurso crítico para el fomento de la educación ambiental donde se problematiza la relación naturaleza-sociedad a partir del diagnóstico de salud de la comunidad universitaria de la propia institución para con ello acceder a la comprensión-acción de la Carta de la Tierra y el manual Jóvenes X el cambio hacia estilos de vida sustentables. La Guía. Manual de capacitación en consumo responsable.[4] En este se pretende en palabras de Arturo Lara

“…que todos los mexicanos, y especialmente los jóvenes, tienen a su alcance la posibilidad de generar un cambio social, a través de la transformación de nuestros estilos de vida y patrones de consumo y que a partir de este nuevo conocimiento desarrollemos conductas de consumo más responsables y conscientes” (2008: 5)

Dar a conocer los documentos antes citados nos ubicaría sólo en el paradigma filosófico de la modernidad, es necesario contrastarlos con ejercicios de investigación empírica en la realidad social de la que forman parte los participantes tratando de hacer evidente lo que señala Rosnay “La biología, la ecología y la economía se representan en efecto como enfoques integrados que permiten ilustrar la complejidad de los sistemas en el seno de los cuales vivimos” de ahí que proponga la creación de una “bionomía” entendida como la administración del cuerpo; la economía de la vida, donde el eje es uno mismo. Lograr permear la razón con la emoción sintiendo la importancia del cambio de actitud y el compromiso por encontrar nuevas vías de desarrollo donde el respeto a la vida implique el autoconocimiento y la solidaridad ante la comunidad humana, así como el cuidado y la preservación de cualquier forma de vida en la aldea-mundo son parte del sentido de vida, que promueve esta propuesta. De ahí que a continuación se exponga uno de los ejercicios de investigación realizado en Cuaxtla, Puebla.

Imagen 3. Cuando no hay diferencia simbólica entre la naturaleza y el ser humano, el diálogo y la veneración es posible. Esta planta se honra y castiga igual que al manantial
Imagen 3. Cuando no hay diferencia simbólica entre la naturaleza y el ser humano, el diálogo y la veneración es posible. Esta planta se honra y castiga igual que al manantial "La Escondida" y al ser humano que transgrede las normas socioculturales del grupo. Foto de la autora, enero 2014.

 

Para curar de susto: Espíritus para tomar y para untar.

En la época contemporánea coexisten los paradigmas señalados en este trabajo. Aquí vamos a narrar la experiencia que manifiesta la simbiosis de la persona con el medio ambiente en la localidad de Cuaxtla del municipio de Tlaxco en el estado de Puebla en el país de México.

El hallazgo es el resultado de 4 visitas al lugar: noviembre de 1985, noviembre de 2011, abril y mayo de 2012 en estancias cortas de aproximadamente una semana cada vez.  Después de las 3 últimas visitas se ha mantenido el contacto a través del teléfono y el correo electrónico. Además se inició la investigación documental sobre la fundación y desarrollo de la localidad.

Se hizo observación participante para la fiesta de “Todos santos” y se registró en audio y video tres de las actividades más relevantes de acuerdo con las valoraciones locales: “Todos santos”, Recolecta de plantas medicinales y Molienda tradicional de la panela o piloncillo. Se inició el registro de actividades cotidianas como el uso del rebozo, la producción de pan, festivales escolares y reuniones del programa “Oportunidades”; además de otras prácticas culturales significativas como la recopilación de adivinanzas, décimas, huapangos entre otras.

Cuaxtla significa “Al pie del cerro”.  Es una localidad rural de 566  habitantes (INEGI, 2010). Entre ellos hay hablantes de lengua otomí (Lastra, 2001) sin embargo,  en la vida cotidiana la lengua franca es el español.  Está enclavada en la Sierra Norte de Puebla, para acceder se recorre la autopista que va a Huachinango luego se toma la carretera secundaria para Honey se sigue rumbo a Pahuatlán y se continúa hasta llegar a Tlacuilotepec donde termina el asfalto e inicia la brecha que conduce hacia Cuaxtla: 14 kilómetros accesibles en tiempo de secas; pero que en lluvias deslaves y derrumbes impiden el acceso.

            La población se ubica al pie del Cerro “Brujo” y se fundó en torno a un ojo de agua que se le llama “La Escondida”. Ahí el día 3 de mayo se danza y colocan flores. El día anterior a la fiesta es costumbre dejar flores en las caídas de agua que se encuentran en múltiples sitios en la sierra, a la vera de los caminos y las veredas.

            Se podría decir que se honra al agua para tenerla contenta porque es vida y muerte. Entre la población se recuerdan muertes trágicas por los deslaves en tiempos de lluvias.

            Sobre el agua y su acción es que creemos haber encontrado la relación simbiótica entre la persona y el medio ambiente. Es importante tomar en cuenta que la información compartida se recabó en español, lo que limita el análisis. No obstante, se comparte por la forma en que se expresa la manera de curar el susto[5] provocado por el agua.

“En el aguaje[6] sale el arco iris, pero si te pones en él empieza a burbujear como ‘hervir’. En “La Escondida” el agua te puede jalar, si traes un trapo rojo la llamas.

Una vez un señor se estaba bañando, los colores le correteaban y empezó como a hervir el agua, se espantó mucho. Se enfermó de susto.[7]  

Cuando el agua te quiere comer y logras salir, después se le lleva 7 itacatitos y se le da 7 varazos para que no lo vuelva a hacer. A la persona se le señalan también 7 varazos y en la mollera se le grita por su nombre para curarlo.[8] Cuentan que en La Escondida, nace el arco iris y donde termina hay muchas riquezas. Una vez un hombre intentó subirse al arco iris y el agua se enojó tanto que se movió, se arremolinó y entonces el hombre se enfermó de susto. Estaba pálido ya no quería trabajar; para curarlo fue necesario castigar al agua con 7 varazos y al hombre igual, sólo que más suavecitos, después utilizar los espíritus para curar. Hay espíritus para tomar y para untar según se requiera, incluso los venden en la tienda en frasquito, esos sirven para emergencias. Los buenos los hace una señora el mero 24 de junio, son 24 hiervas en refino,[9] se tienen que encargar.[10]

Al agua y al ser  humano se le dan los varazos como reprimenda; también a una planta “sin nombre” se le castiga u ofrenda igual cuando “se porta mal”.

“Cuando tienes necesidad de ir al baño en el campo, tienes que ver bien dónde y si ves la planta, le dices que se porte bien, sino la ves, entonces te da mucha comezón y es cuando después hay que castigarla con 7 varazos y llevarle 7 itacatitos.”[11]

Falta corroborar si la planta no tiene nombre o si existe una sanción social que restrinja el nombrarla. Los 7 itacatitos también se preparan cuando alguien falleció. Se colocan junto al cuerpo con otros elementos. La comida para honrar es una constante en la localidad prueba de ello es que para “Todos santos” los altares domésticos se visten con manteles y servilletas bordados por las mujeres durante todo el año y desde el 30 de octubre  los fogones se activan con el trabajo de todas las mujeres que preparan los platillos que se colocarán en diferentes horarios de acuerdo con los nombres de las personas que se recuerdan en voz alta, enunciando su nombre y relación con la familia. Con cada enunciación se prende una cera. Así entre flores, luces y comida los altares se convierten en el punto central de convivencia ya que las visitas de los familiares y amigos implica compartir el guiso del momento desde mole sin carne para los niños, los tamales llamados “trabucos” enlazados como carabinas para que jueguen las almas de los niños hasta el mole de guajolote que se hace para los adultos pasando por el pascal [12] y los tamales “itecocos” entre varios platillos más.

            La localidad cuenta con preescolar, primaria y telesecundaria. Las relaciones económicas están más ligadas a Tlacuilotepec donde se administran algunos programas sociales como la distribución de la leche en polvo para niños y adultos mayores; se va a misa los domingos y al mercado. Para compras mayores se acude hasta Tulancingo, Hidalgo. Se podría decir que existen redes de afinidad hacia estas poblaciones. Los servicios de salud están en Pahuatlán; mientras existe una rivalidad con la cabecera municipal Tlaxco ya que se compite por el liderazgo político económico. Las actividades económicas se centran en la producción del café para comercio externo, la caña y el ganado. Así el paisaje de la sierra se caracteriza por grandes tierras de agostadero, huertas de café (arábigo, caturra y borbón) donde la sombra de los chalahuites y los aolites protegen del sol a las plantas, cañaverales y milpas.  Entre los jóvenes se migra a estudiar a las localidades cercanas: Tulancingo, Hidalgo o Puebla, Puebla si se desea seguir estudios universitarios, para el nivel medio superior en Pahuatlán se cubre el servicio a través del sistema a distancia.

Uno de los problemas que vislumbran los jóvenes es la falta de comercialización de los productos locales y por tanto, de trabajo bien remunerado, quizá por ello, el trabajo del campo cada vez está más abandonado. De hecho, durante la estancia se pudo percibir lo difícil que fue producir el piloncillo de manera tradicional. Se requería de una cuadrilla (cuatro personas) con el conocimiento necesario y la voluntad para estar vigilando el fuego y llevar a buen término la cocción (Fernández, 2012). Los hombres que saben hacerlo ya son mayores de edad, los jóvenes ya no quieren lastimarse con las espinas de la caña y los hombres de mediana edad que saben no les conviene ese trabajo por la mala paga. Estas contradicciones entre la búsqueda de comercialización para los productos locales y la garantía de satisfacer la demanda local del piloncillo, necesario para la comida ritual, así como el vasto conocimiento local de las plantas medicinales de la sierra son sólo algunas aristas de la complejidad social en cualquier grupo de estudio.

 

Consideraciones finales

Desde el punto de vista de la antropología social, cultural o etnología (Tejera: 1999) la teoría se construye en relación con la práctica, es la praxis que se basa en el método etnográfico, no podemos hacer descripciones de la realidad sin un referente teórico.

El susto en la comunidad se desarrolla en un contexto de legitimización social, imponiendo límites virtuales en la relación del ser humano-medio ambiente, es necesario sumergirse a las complejas y dinámicas relaciones de las estructuras sociales para explicar el padecimiento. En este caso, la experiencia biopsicosociocultural del susto pone en conflicto al individuo, despersonalizándolo, quitándole su identidad, prueba de ello es que se tiene que repetir el nombre del asustado para “regresarlo”; conjuntamente las relaciones y conocimientos con los elementos de la Naturaleza, en particular el agua sancionará o curará a la persona que transgredió las normas impuestas para acercarse a ella. El hombre no está por encima de la naturaleza, hay simbiosis. El proceso de sociabilización se vuelve fundamental cuando el padecimiento está fuera de los límites individuales, el asustado construye la historia pero el curador y la comunidad resignifican los elementos para darle sentido al acontecimiento, adentrándose a una o varias estructuras preexistentes que provocan una sugestión en el individuo y que si es positiva regresa al mundo sociocultural reconstituyendo a la persona.

Así privilegiar este tipo de análisis partiendo de la filosofía ambiental compleja motiva una nueva actitud en la que se privilegia la esperanza sobre el desencantamiento



Notas:

[1] El trabajo se discutió en 2013 como parte del Seminario Permanente “Identidad(es) en perspectiva multidisciplinaria” del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional de México coordinado por la Dra. Angélica García Gordillo. Agradezco los comentarios y aportaciones de sus asistentes, particularmente los de los colegas Juan Luna y Carlos Mejía Reyes, en algunos casos por la falta de tiempo no pude incluir sus observaciones pero igual las consideraré para un próximo trabajo. Esta versión para publicación contó con el apoyo de Edson Jair González Arenas, egresado del programa de licenciatura en Antropología Social de la Universidad de Guanajuato.

[2] Doctora en Ciencias Antropológicas. Profesora investigadora miembro del cuerpo académico: Sociedad, Cultura y Política. Participa en la línea de generación y aplicación del conocimiento: Procesos socioculturales. Investigadora Nacional Nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) de México. Trabaja los temas de danzas tradicionales, rituales, identidades, comensalidad, nuevas tecnologías, medio ambiente y salud desde los procesos de socialización del conocimiento.

[3] http://www.earthcharterinaction.org/contenido/pages/¿Qué-es-la-Carta-de-la-Tierra%3F.html   

En el caso de México diferentes organismos públicos como las universidades y privados, algunas empresas socialmente responsables y organismos de la sociedad civil han firmado el respaldo del documento.

[4] El documento  se encuentra en la siguiente dirección         http://usic13.ugto.mx/pimaug/consumo_responsable_archivos/GUIA_JOVENES_X_EL_CAMBIO.pdf también se puede consultar www.jovenesxelcambio.org

[5] Aquí no ahondaremos en la definición del padecimiento sino en los elementos rituales que ligan a diferentes sujetos de la acción: ser humano, agua, planta. Para ahondar en el tema se sugiere por lo menos la lectura de dos textos uno de Rubel et al (1984) y el reciente de Romero López (2006). En este último se aborda el tema en los nahuas de Tlacotepec de Díaz, Puebla desde la importancia de tomar en cuenta la cosmovisión.

[6] Es el nombre local que reciben los manantiales u ojos de agua.

[7] Diario de campo, 5 de Abril de 2012.

[8] Diario de campo, 9 de Abril de 2012.

[9] Alcohol puro de caña.

[10] Ruda, Santa María, Hierba buena, Perejil, Albaca, Muitle, Ajenjo, Estafiate, Anis, Hierba dulce, Pionía, Nuez moscada, Ingo, Cempaxúchitl, Epazotillo, Epazote, Hierba del aire, Hierba de la garrapata, Toronjil brujo, Toronjil dulce, Valeriana, Chilacuaco, Zacatlaxcal y Jarilla.

[11] Diario de campo, 1 de Mayo de 2012.

[12] Para ampliar la información se puede consultar el artículo: Romero U. M.  (2013) “Tradición culinaria en Puebla, México”. En Revista Novamérica. No. 140. Noviembre, Brasil, http://www.novamerica.org.br

 

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Cómo citar este artículo:

ROMERO UGALDE, Maricruz, (2014) “La importancia de trabajar las identidades como sensibilización de la relación: medio ambiente y salud”, Pacarina del Sur [En línea], año 5, núm. 21, octubre-diciembre, 2014. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Lunes, 20 de Mayo de 2024.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=1027&catid=14