Fundación de Babahoyo. Notas para su memoria histórica

The foundation of Babahoyo: notes for its historical memory

Fundação do Babahoyo. Notas para sua memória histórica

Arturo Mejía Ramos[1]

Universidad Técnica de Babahoyo, Ecuador

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Recibido: 09-11-2020
Aceptado: 30-04-2021

 

 

Introducción

Es de conocimiento público que los medios de comunicación, textos académicos y el sistema educativo señalan que la ciudad de Babahoyo, actualmente capital de la provincia de Los Ríos, Ecuador, fue fundada el 27 de mayo de 1869, es decir, cuatro décadas después de que se creara la república de Ecuador en 1830, se adoptara la Primera Constitución y eligiera a su primer presidente, el General Juan José Flores. La fecha referida demuestra que Babahoyo no fue fundada durante el proceso de conquista y colonización realizada por los españoles cuando llegaron a América, sino en la época republicana. El argumento existente es muy sui géneris pues se sostiene que en esta fecha se instalaron en los terrenos de la hacienda “Elvira”, en la margen izquierda del río San Pablo, algunas oficinas públicas trasladadas desde Santa Rita de Babahoyo (también conocida como Bodegas de Babahoyo), ubicada en la actual parroquia urbana Barreiro, y que por lo tanto hay que considerar a esta fecha como la de fundación de la ciudad (Maldonado, 1979, pág. 18).

Bodegas de Babahoyo
Imagen 1. Bodegas de Babahoyo (Babahoyo Viejo), 1877.
Fuente documental: Archivo Leibniz-Institut für Länderkunde.
Leipzig, Alemania, Instituto Metropolitano de Patrimonio.

Sin embargo, en la actualidad hay dudas respecto a la fecha de fundación de la ciudad de Babahoyo dado que nadie ha podido presentar una prueba documental, por ejemplo, el Acta de Fundación, documento con el cual sí cuentan otras ciudades ecuatorianas, como San Francisco de Quito y Santa Ana de Los Cuatro Ríos de Cuenca. Tampoco se ha encontrado alguna crónica, probanza o documento inédito que pruebe rotundamente la fundación de la ciudad de Babahoyo durante la época colonial. Asimismo, en la época republicana ningún organismo público seccional o nacional ha procedido a fundar ciudades, llana y sencillamente porque carecen de facultades legales y porque las ciudades surgen espontáneamente, aunque eso sí, a estas ciudades las declaran parroquias o cabeceras cantonales y provinciales, previo el cumplimiento de algunos requisitos legales, demográficos y otros.

Pero antes de seguir el hilo principal de este artículo conviene explicar que en la actualidad la ciudad de Babahoyo está conformada por cuatro parroquias urbanas, creadas en la época republicana: dos, en la margen izquierda del río Babahoyo (Clemente Baquerizo y Camilo Ponce), una, en la margen derecha del río San Pablo (Barreiro) y otra, en la margen derecha del río Babahoyo (El Salto). Pero, la hoy parroquia urbana Barreiro fue conocida desde los tiempos de la conquista española y durante la época colonial como Bodegas de Babahoyo o Santa Rita de Babahoyo, siendo la única población asentada en el territorio que se está describiendo, formando parte, en calidad de Partido, de la Antigua Provincia de Guayaquil, a tal punto que el cabildo de ésta posesionaba al alcalde de Bodegas de Babahoyo, lo cual revela su condición de ciudad. A medida que esta población creció y necesitó más espacio para sus actividades, principalmente comerciales y habitacionales, se extendió hacia el frente, la margen izquierda del río. La captura fotográfica realizada al mapa elaborado por el sabio riobambeño Pedro Vicente Maldonado (1704-1748), que colaboró con la famosa Misión Geodésica Francesa, ubica a la ciudad de Bodegas de Babahoyo en su cuenca hidrográfica, la del río Babahoyo; las placas de este mapa y su “Cartografía del Ecuador” pueden encontrarse en la Biblioteca Municipal de Riobamba, Ecuador:

Fragmento de Carta de la Provincia de Quito y sus Adyacentes, Pedro Vicente Maldonado, 1750
Imagen 2. Fragmento de Carta de la Provincia de Quito y sus Adyacentes, Pedro Vicente Maldonado, 1750. Fuente: Library of Congress, Washington, DC, liga a la carta completa: https://www.loc.gov/resource/g5300.ct000888/

Otra versión sobre la fundación de la ciudad de Babahoyo es la emitida por Miguel Aspiazu Carbo (1955) quien indica que el Babahoyo antiguo es el asentamiento indígena de Estero de Dimas (ubicado entre la población de Pimocha y Babahoyo actuales) sobre el cual Sebastián de Benalcázar fundó la ciudad de Santiago del río Amay; conclusión que contradice el propio relato expuesto en su libro, “Fundaciones de Santiago de Guayaquil”, al describir los sucesivos asientos o mudanzas de la ciudad de Santiago de Quito que terminó llamándose Santiago de Guayaquil. En el texto señalado, a través de sus 316 páginas, el autor indica que la ciudad pasó por 4 fundaciones y 5 asientos. Según Aspiazu la primera fundación y primer asiento de Santiago de Quito se realizó en Liribamba o Riobamba antiguo por Diego de Almagro, el 15 de agosto de 1534; el segundo asiento o traslado, en Chilintomo por Sebastián de Benalcázar, en septiembre de 1534; el tercer asiento y segunda fundación, en Estero de Dimas, cerca de Pimocha y Barreiro actuales, asimismo por Benalcázar, en junio de 1535; el cuarto asiento y tercera fundación, en Chaday, cerca del actual Yaguachi, por el Cap. Hernando Zaera, en marzo de 1536; el quinto asiento y cuarta fundación, en Lominchao por Francisco de Orellana, en enero de 1537 (Aspiazu, 1955, págs. 1-316). Como se ve el planteamiento de Aspiazu es contradictorio dado que, por una parte asegura que Santiago de Guayaquil es el fruto de varios traslados y refundaciones, uno de ellos el de Estero de Dimas y, por otro lado, da a entender que el asentamiento ya es una ciudad constituida, desvinculada de la acción de Benalcázar e independiente de los traslados o mudanzas de Santiago de Quito descritas en el libro mencionado.

 Es importante seguir abundando sobre la idea de que la refundación de la ciudad de Santiago de Quito (posteriormente Santiago de Guayaquil) como Santiago del río Amay, en el sitio de Estero de Dimas, por parte de Benalcázar, no puede ser considerada como el Babahoyo antiguo, porque ya otros historiadores la consideran como parte del proceso fundacional desarrollado por la ciudad serrana de Santiago de Quito. Para el efecto hay pruebas contundentes:

 

Fundóse la ciudad de Guayaquil en el año de 1534, y su fundación no quedó hecha ni firme de una vez; porque la primera fue en la boca del río de Babahoyo; la segunda, en el estero que llaman de Dima; la tercera, en la orilla del río Yaguache, que entonces se llamaba de Guayaquil; de allí se mudó la población a Lominchao, que es cinco leguas de donde agora está fundada: el sitio en que agora está, se llamaba el paso de Guaynacaba, y fue Guaynacaba, rey del Pirú (Torres de Mendoza, 1868, pág. 254).

 

Además, el compilador Marcos Jiménez de la Espada corrobora lo anterior cuando reproduce un texto antiguo de Juan Salazar de Villasante, fechado en 1568, y cuyo texto es el siguiente:

 

Es de advertir, que la ciudad de Santiago de Guayaquil ha tenido varios asientos; el primero, en el año de 1534, se lo dio Sebastián de Belalcázar en la boca del gran afluente del Guayaquil, llamado río de Babahoyo; el segundo fue en el estero de Dima; el tercero en la orilla del Yaguachi, que entonces se llamaba Guayaquil; de allí se mudó a Lominchao, que es ahora a cinco leguas de donde ahora está fundada; y, por último, se fijó en lo que ahora se llama ciudad vieja en las faldas y al pie del cerrillo de Santa Ana y de allí hasta la calle de la Merced; sitio que se llamó primitivamente el Paso de Huainacápac, por haberlo verificado por allí este inca en sus conquistas de los guancavilcas y otras naciones de aquella costa, a los comienzos del siglo XVI (Jiménez de la Espada, 1881, pág. 11).

 

Lo manifestado se refuerza si se recurre al Acta de Fundación de la ciudad de Santiago de Quito pues en ésta se enfatiza la conveniencia de mudarla o trasladarla:

 

En el pueblo de Riobamba, a quince días del mes de agosto (…) de mil y quinientos y treinta y cuatro años, el magnífico señor Mariscal don Diego de Almagro (…) Lugarteniente General de Gobernador y de Capitán general en ella por el muy magnífico señor el comendador don Francisco Pizarro (…) en presencia de mí, Gonzalo Díaz, Escribano de Su Majestad y su notario público (…) por virtud de los poderes que de su señoría tiene fundaba y fundó un pueblo al cual puso por nombre ciudad de Santiago de Quito (…) y que pareciéndole a su señoría que el dicho pueblo se debe mudar a otra parte (…) se pueda mudar; porque al presente a causa de ser la tierra nuevamente conquistada y andar acabándola de pacificar, no se ha visto ni tiene experiencia de los sitios donde mejor pueda estar el dicho pueblo (…) se mudase en otro cabo mejor y que más convenga (Szaszdi y León Borja, 1997, págs. 52-53).

 

Esta Acta permite concluir que los conquistadores consideraron la conveniencia de mudar la ciudad recién fundada, por lo que los españoles, se empecinaron en cumplir la disposición constante en el documento. Las mudanzas de Santiago de Quito, según algunos historiadores, se concretan posteriormente en la costa central mediante el asentamiento de la ciudad que luego será Santiago de Guayaquil. Los conquistadores integrantes del grupo de Francisco Pizarro (Diego de Almagro, Sebastián de Benalcázar, Hernando Zaera, Francisco de Orellana, Diego de Urbina, Diego Daza, Antonio de Rojas, entre otros) usaron repetidamente el nombre Santiago, uno de los santos apóstoles. Según este punto de vista la mencionada fundación de Santiago del Río Amay (en Estero de Dima) estaría inscrita en los afanes de asentamiento de la futura ciudad de Santiago de Guayaquil. Al respecto hay que consignar el hecho de que Santiago del río Amay, el de Estero de Dima, fue abandonado por los españoles y más habitantes del lugar debido al hostigamiento que les daban los indígenas chonos en respuesta al abuso español; no pasaron más de 6 meses, luego de la fundación, para que el lugar sea abandonado y despoblado, pues los conquistadores avanzaron hacia el sitio del siguiente asentamiento en Chaday, cerca de Yaguachi; esto lo confirman, por un lado, el historiador chileno José Toribio Medina en el tomo IV de su Colección de documentos inéditos para la historia de Chile, quien señala que “Santiago, la del río Amay, quedó despoblado porque los indios vinieron sobre él y mataron los más de los cristianos, salvo dos o tres que se escaparon” (1889, pág. 203); por otro lado, el historiador ecuatoriano Julio Pimentel Carbo, en el texto “Poco y mucho sobre la fundación de Guayaquil” dice que “se trató de rehacer la ciudad de Santiago pero la fiereza de los aborígenes lo impidió, quedando perdido definitivamente su sitio, desbaratado, dicen los españoles” (1997, pág. 26). Asimismo, en 1567, en la Probanza de Méritos y Servicios de Francisco de Tigreros, el testigo Baltazar Díaz de Magallanes responde afirmativamente a la pregunta:

 

¿Si sabe que cuando se alzaron los indios y rebelaron estas provincias contra el servicio de su Majestad y mataron al Obispo fray Vicente de Valverde en la isla de Puná, estábamos en ese pueblo que en aquel tiempo estaba poblado en el río de Amay y lo despoblamos y nos venimos a este asiento donde al presente estamos? (ibid., pág. 27).

 

Y para comprobar definitivamente de que Santiago del río Amay, el de Estero de Dimas, fue un sitio en donde se instaló transitoriamente la ciudad de Santiago de Quito, que luego deviene en Santiago de Guayaquil, debe considerarse lo expresado por el director de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, Jorge Núñez, en su último libro:

 

Benalcázar, por su parte, en 1535 trasladó hacia la costa la ciudad de Santiago, fundada originalmente en tierras de Quito, cerca de la actual Riobamba, y la asentó en la sabana del río Guayas, algo alejada del mar. Su primer asentamiento en la región estuvo cerca de la boca del río Yaguachi y sobre el río Amay (actual río Babahoyo), y se la llamó Santiago de Amay (1535). Tras ser asaltada y destruida por los indígenas Chonos, que resistían a la conquista española, fue cambiada a otro lugar de más abajo del río y fue llamada Santiago de la Culata (1536). Otra vez destruida por los chonos y punáes, fue asentada en una nueva posición y conocida como Santiago de la Nueva Castilla (1537). Huyendo de los indios bravíos y de las inundaciones causadas por el fenómeno de El Niño, fue asentada a las orillas del Daule, otro afluente del río Guayas, y pasó a ser conocida como Santiago del Río Daule (1542). Mas la resistencia indígena y los aguajes afectaron una vez más a la población, que finalmente encontró su lugar definitivo más debajo de la confluencia de los ríos Daule y Babahoyo, en un lugar ubicado al pie de los cerros Santa Ana, del Carmen y San Lázaro, donde la mayor elevación del suelo la puso a cubierto de las inundaciones y facilitó la construcción de obras de defensa. El nuevo y final asentamiento se efectuó el 25 de julio de 1547, día del apóstol Santiago, patrono de la ciudad, que desde entonces pasó a llamarse Santiago de Guayaquil (Núñez, 2012, pág. 38).

 

Ahora bien, como ya se ha dicho antes, fue Benalcázar el que fundó a Santiago del río Amay, aproximadamente en junio de 1535, pero, este conquistador (que fue testigo de la fundación de Santiago de Quito y de San Francisco de Quito por parte de Almagro) adolecía de un impedimento legal para hacerlo pues “antes del 1° de noviembre de 1535 Sebastián de Benalcázar no tenía autoridad para fundar nuevas villas o ciudades; y aun este poder solo llegaría a sus manos alrededor del 1° de diciembre del mismo año” (Szaszdi y León Borja, 1997, pág. 98); el poder aludido se refiere a la Provisión conferida por Francisco Pizarro en Lima. De esta manera se infiere que el papel de Benalcázar fue apenas el de mudar o trasladar la ciudad de Santiago de Quito a Santiago del Río Amay, la de Estero de Dima, conforme lo disponía el Acta de Fundación transcrita en párrafo anterior. Esta conclusión está reforzada por el historiador Diego Garcés Giraldo (1986), pues en su obra “Sebastián de Benalcázar, fundador de ciudades (1490-1551)” en ningún momento le atribuye al conquistador la fundación de la ciudad de Santiago.

Hasta aquí las fuentes documentales demuestran que la ciudad de Babahoyo, la ubicada en ambas riberas del río Babahoyo, en la confluencia de los ríos Caracol (o Catarama) y San Pablo, no fue fundada como ciudad ni durante la conquista española, ni durante la época colonial; tampoco durante la época republicana.

Sin embargo, la ciudad existe, vinculada históricamente a la etnia de los chonos, antecedente indígena próximo de Babahoyo y la provincia de Los Ríos; vinculada también al Embarcadero de la provincia Antigua de Guayaquil, llamada Bodegas de Babahoyo y luego Santa Rita de Babahoyo, durante la época colonial e independentista y, como ya se ha dicho, extendida hacia la ribera izquierda del río Babahoyo, la hacienda la Elvira, en la época republicana. Entonces conviene describir algunas características histórico-geográficas que tienen relación con la ciudad y que contribuyen a la construcción de su identidad.

Cuando los conquistadores españoles llegaron por vía marítima a la zona que hoy es Ecuador, en el año 1526 –relato que puede ampliarse en la obra de Víctor Arellano (2001)– y se adentraron por el territorio comprendido entre los ríos Daule y Amay o Babahoyo se encontraron con los indígenas chonos que habitaron lo que hoy es la zona de la provincia de Los Ríos y El Oro y el norte y este de la provincia del Guayas, excluyéndose específicamente a la zona de Guayaquil y sus pobladores: los Huancavilcas y Puneños. El territorio específico que ocuparon los chonos comprendió lo que hoy conocemos como Balzar, Quevedo, Mocache, Palenque, Colimes, Vinces, Guare, Las Ramas, Baba, Pimocha, Babahoyo, Daule, Victoria, Chilintomo, Jujan, Samborondón, Lorenzo de Garaicoa, Yaguachi, Chobo, Milagro, Bucay, Naranjito, San Andrés, Taura, Cone, Jeli, Churute, Naranjal, Balao, Tenguel, además de La Soledad, Chonanas y Colimes, al oeste del río Daule. Parece que también comprendía los hoy cantones Olmedo, Ayacucho, Junín, Bolívar, Canuto y Chone, situados al sur de Manabí (Espinoza Soriano, 1999, pág. 131). Es evidente que este territorio no se refiere a lo que hoy conocemos como Guayaquil ni tampoco a sus pobladores: los Huancavilcas.

Fue un conglomerado aborigen al que los españoles dominaron y explotaron sin ninguna misericordia, provocando inclusive que para el año 1700 esta etnia haya desaparecido como tal y surjan los mestizos entre españoles/as e indígenas y afrodescendientes. Como estrategia de dominio los monarcas españoles dictaron las famosas Leyes de Indias para reducir a los indígenas en los llamados Pueblos de Indios, logrando de esta manera evitar la dispersión y fuga de los aborígenes, para cobrarles tributos o impuestos y evangelizarlos según la religión católica. De esta manera, entre otros, se instalaron en los alrededores del actual Babahoyo los siguientes pueblos de indios: el de Baba, que albergaba a las parcialidades: Baba, Puchere, Macul, Guare, Puná y Quilinto; el pueblo de indios Pimocha contenía a las parcialidades: Pimocha, Babahoyo y Mayan (Torres de Mendoza, Op. Cit., págs. 257-259). Se desconoce que vigencia tuvieron estos pueblos de indios, pero ya en el siglo XVIII no hay reportes de ellos porque la colonización española asumió otras formas de sometimiento a los indios y mestizos. Según estudios histórico-demográficos se sabe que la población de los chonos oscilaba entre 302,260 y 314,760, excluyendo a los pobladores huancavilcas, esmeraldeños, manteños y de la isla Puná (Newson, Cit. en por Gómez Rendón, 2015, pág. 67). Según esta misma autora a vuelta de 70 años la población indígena chona se redujo a 1462 personas.

Los pueblos chonos se ubicaron en las orillas de varios ríos ubicados en la costa central (excepto el río Guayas) correspondientes a la cuenca hidrográfica del río Amay o Babahoyo y sus tributarios: Pimocha, Quilza, Amay, Lingoto y Pucheri; a la cuenca del río Baba y sus tributarios: Chilintomo, Guare, Puna y Baba; a la cuenca del río Yaguachi y sus tributarios: Yaguachi, Belín y Ñausa; y, a la cuenca del río Daule y tributario: Santa Clara del Daule (Gómez Rendón, 2015, pág. 72). Este mismo autor contemporáneo, en su obra “Deslindes lingüísticos en las tierras bajas del Pacífico ecuatoriano”, describe las lenguas desarrolladas por las parcialidades chonas. Por otra parte, la autora Dora León Borja (1966) asimila a los chonos con la cultura Milagro-Quevedo; en tanto que Reginaldo de Lizárraga (1916), en su obra plantea una breve descripción física de estos indígenas.

En la obra Etnohistoria ecuatoriana, el historiador contemporáneo Waldemar Espinoza (1999) recrea, en el siguiente mapa, la zona en la cual habitaron los chonos, enmarcándolos en las dos cuencas: la del río Babahoyo y la del río Daule, ríos principales que vierten simultáneamente sus aguas en el Golfo de Guayaquil, a través del río Guayas, al cual dan origen:

Recreación del territorio de los chonos, según Waldemar Espinoza (1981), dibujado por Fernando Espinoza Cullere
Imagen 3. Recreación del territorio de los chonos, según Waldemar Espinoza (1981), dibujado por Fernando Espinoza Cullere.

La población se constituyó paulatinamente en el sitio ideal para embarcar y desembarcar la mercadería que venía de Guayaquil y la costa marítima y de Quito, Riobamba y localidades serranas intermedias. De ahí el nombre de Embarcadero de Guayaquil, inicialmente, aunque su nombre posterior fue el de Embarcadero de Babahoyo y, con el tiempo, Bodegas de Babahoyo, especialmente desde que el rey español, Felipe II, expidió una Cédula Real, el 2 de noviembre de 1570, declarando al asentamiento como Embarcadero y Desembarcadero Real del Corregimiento de Guayaquil.

La distancia entre Guayaquil y el Desembarcadero era de 19 leguas (en el siglo XVI la legua común era de 5572 metros). Se transportaban solo mediante balsas y canoas por el río Babahoyo o Amay, durando el viaje tres días (Salazar De Villasante, 1992). Desde el Desembarcadero los indios cargaban la mercadería en sus hombros hacia Riobamba, sufriendo penurias o desgracias fatales porque el terreno era escarpado y difícil. El 20 de marzo de 1549 el Cabildo de Quito estableció los salarios de los indios cargueros: desde el pueblo Chimbo al Desembarcadero, 7 tomines de oro (moneda antigua) por cada arroba y media; en tanto que los caciques de las parcialidades de la etnia Chimbo estaban obligados a dar mantenimiento a los puentes y caminos (Espinoza Soriano, 1988, pág. 197).

Babahoyo fue una tenencia cuando la zona de Guayaquil era solo un Corregimiento sin dotación militar (cuya máxima autoridad era un Corregidor, generalmente un conquistador español). Luego, cuando Guayaquil obtuvo la categoría de Gobernación, podía contar con una dotación militar y un Gobernador, el cual debía ser un militar. Administrativamente Babahoyo y otros pueblos pasaron a denominarse Partidos. Este cambio consta en la Cédula Real del 8 de diciembre de 1762 (Castillo, 1931, pág. 63).

Para el año 1741 el Corregimiento de Guayaquil tenía 7 partidos: “la Punta de Santa Elena, la Isla de Puná, Yaguache, Puertoviejo, Babahoyo, Baba y Daule, siendo cabeza de provincia, Guayaquil” (De Alsedo y Herrera, 1741, pág. 3). Posteriormente, un autor reseña que los partidos de la provincia de Guayaquil eran 11: Naranjal, Yaguachi, Ojiva (nombre con el que también se designaba a Babahoyo), Palenque, Balzar, Cabo Pasado, Portoviejo Santa Elena, Machala, Daule y Baba (Requena, 1984, pág. 31).

Eran pueblos anexos Ojiba y Pimocha, en tanto que Babahoyo era el asiento de las Bodegas Reales de la majestad española. En esas bodegas se descargaba todo lo que servía para el abasto de la provincia y de la sierra y de zonas ultramarinas de Perú, Chile, Nicaragua, Guatemala. También se consignan como adyacentes a pequeñas poblaciones de indios como los Mangaches y los que habitaron Chilintomo y una playa llamada Quilca (De Alsedo y Herrera, Op. Cit., pág. 66).

El partido de Babahoyo comprendía los pueblos de Ojiba, Ventanas, Caracol, Isla, Palmar, Chilintomo, Puebloviejo y Babahoyo. La población del Partido era de 2.750 individuos, compuesta por mulatos y mestizos, con pocos blancos e indios (Requena, Op. Cit., pág. 45).

Otros autores mencionan a Babahoyo en sus escritos, demostrando su existencia, tal como lo dicen las siguientes citas:

 

Babahoyo, cuyo nombre está cundido bastantemente por todos aquellos países por ser el asiento de las Bodegas Reales principales por donde pasa todo lo que se introduce a la sierra y baja de ella, tiene una jurisdicción muy extendida, y en ella a más del pueblo principal, de Ujibar, Caracol, Quilca y Mangaches (Juan y De Ulloa, 1748, págs. 248-249).

La tenencia de Babahoyo, o como ordinariamente la llaman todos Las Bodegas de Babahoyo es la más vasta y espaciosa entre todas las otras. El Lugarteniente se llama de Oxiva, de Caracol y de Babahoyo, porque puede elegir libremente su residencia. Hace muchos años residía en Oxiva…lo mismo vi establecida en Oxiva la residencia del párroco, mas como poco a poco se destruyese esa población la iglesia parroquial fue trasladada a Caracol. Luego, en tiempo de verano la iglesia parroquial era la de la población de Santa Rita de Babahoyo (este es su propio nombre) (…). La población de Santa Rita de Babahoyo está situada en un pequeño trozo de terreno rodeado en forma de una n por los tres lados, por los dos ríos (Cicala, 2008, págs. 677-678).

El pueblo de Santa Rita de Babahoyo, nombrado Las Bodegas por la Real Aduana, es residencia del cura y teniente por el verano. Tiene 65 vecinos, los 18 españoles y 19 indios forasteros, que componen 250 personas. Este es el pueblo de más comercio en verano (Zelaya, 1992, pág. 366).

 

En la obra Historia social y económica de la antigua provincia de Guayaquil, 1763-1842, escrita por Michael T. Hamerly, en 1973, se describe a Babahoyo como un pueblo pequeño, puerta de entrada a la sierra norte y central y el mercado para los cacaoteros, ganaderos, conciertos y trabajadores de la región (págs. 35-42). También encontramos datos demográficos sobre Babahoyo que reflejan su organización político-administrativa, así como la evolución de la población en sus diferentes localidades. En la siguiente tabla se resume información de su evolución demográfica durante el periodo señalado en el libro:

 

Población de las parroquias de Babahoyo colonial

Parroquias

Año

Población

Año

Población

Babahoyo

 

 

1765

250

 

 

1805

1.500

Caracol

234

900

Sabaneta

--

80

Palmar

120

--

Tabla 1. Población de Babahoyo colonial, según Michael T. Hamerly. Elaboración: Arturo Mejía Ramos.

 

 

 

Otro de los aspectos relativos a la historia de Babahoyo se encuentra en los 30 volúmenes que contienen las actas de las sesiones realizadas, entre los años 1634 y 1824, por el Cabildo Colonial de la Antigua Provincia de Guayaquil, en las cuales se mencionan algunos hechos relacionados con Bodegas de Babahoyo que, como ya sabemos, era partido de la mencionada provincia, a la cual se encontraba subordinada administrativamente. Uno de esos hechos es, por ejemplo, que el Cabildo de Guayaquil tenía la competencia de posesionar a los alcaldes de Bodegas de Babahoyo y, posteriormente, a los tenientes de Partido; cargos que recayeron en varios individuos como: Alejandro Roche, según Acta de 26 de abril de 1697; Manuel de Sagredo, según Acta de 28 de junio de 1700; Sargento Antonio Muñoz, según Acta de 16 de julio de 1708; Juan Pablo Plazaert, según Acta de 28 de febrero de 1737.

En Acta del 23 de mayo de 1749 se designa al Capitán don Carlos Batemburg y Platzaer como teniente del pueblo y jurisdicción de Ujibar, por haber muerto don Ignacio de Herrera; luego se toma el juramento del caso; posteriormente, según Acta del 6 de junio de 1753, se designa nuevamente a este personaje con la misma dignidad y en la misma jurisdicción. A este funcionario colonial se ha querido atribuir la condición de fundador de ciudad de Santa Rita de Babahoyo, lo cual es evidentemente una equivocación dado que no se podía crear una ciudad ya existente y que incluso era un partido de la provincia de Guayaquil.

Pocos años después, en Acta del 22 de marzo de 1776, cuando el Gobernador manifestó ante el Cabildo que una carta de su Excelencia (el Virrey) “ordena se arbitren los medios de costear la Real Aduana y Bodegas de Babahoyo, a la otra banda de aquel río” (Pino, vol. XX, pág. 274) demuestra la necesidad de extender Santa Rita de Babahoyo a la ribera izquierda del río, por el lado de lo que luego será la hacienda “Elvira”, propiedad de la familia Flores.

En este punto y antes de pasar a otro tema es conveniente enfatizar que los 30 volúmenes del Cabildo Colonial de la Antigua Provincia de Guayaquil cuando se refieren a Babahoyo lo hacen únicamente como Bodegas de Babahoyo. Procede ahora conocer otros hitos históricos, comprendidos en la época republicana del Ecuador, que sucedieron antes de la polémica fecha de fundación de Babahoyo, 27 de mayo de 1869:

 

  1. La Ley de División Territorial de la Gran Colombia, del 25 de junio de 1824, denomina cantones a 182 ciudades de lo que hoy comprende a Venezuela, Colombia y Ecuador. 35 cantones corresponden a las 8 provincias de los Departamentos de Ecuador, Azuay y Guayaquil. Los cantones de Guayaquil, Daule, Babahoyo, Baba, Punta de Santa Elena y Machala están comprendidos en la provincia de Guayaquil. Muchos cantones, mencionados en esta Ley, no celebran el 25 de junio como fecha de cantonización.
  2. En las luchas por la independencia Babahoyo fue un cuartel general, tal como lo describe el historiador Camilo Destruge pues al principiar el año 1821 comenzaron a llegar los auxilios enviados por el Libertador, destinando para la campaña de independencia al General Antonio José de Sucre, quien organizó una fuerza de aproximadamente 2400 combatientes y salió con ellas hacia Babahoyo donde estableció su cuartel general antes de partir para enfrentar a las fuerzas realistas (1924, págs. 22-23).
  3. El 6 de octubre de 1860, el Jefe Supremo, Gabriel García Moreno, decreta la creación de la provincia de Los Ríos, designando a la villa de Babahoyo como capital provisional.
  4. Entre el 17 y 18 de junio de 1845 se realizó en la hacienda Virginia, propiedad de José Joaquín de Olmedo, ubicada frente a Babahoyo, el denominado “Tratado de Virginia” que puso fin al floreanismo luego de la llamada revolución marcista (en alusión al mes de marzo).
  5. La Convención Nacional del Ecuador, presidida por Juan José Flores, decretó el 27 de mayo de 1861, a través de la Ley de División Territorial, la distribución de las provincias y sus respectivos cantones, indicando en el Art. 9 que la provincia de Los Ríos tiene los siguientes cantones: Babahoyo, Baba, Vinces, Puebloviejo, Chimbo y Guaranda; y que el cantón Babahoyo comprende las parroquias Pimocha, Caracol y Babahoyo. Esta Ley recibió el ejecútese el 29 de mayo de 1861 por parte del presidente Gabriel García Moreno (Ley de división territorial de la república, 1994).

 

En este apartado, una vez que se ha presentado en este artículo una apreciable cantidad de referencias, procede utilizarlas para configurar la identidad de Babahoyo, para lo cual se propone la siguiente definición: La identidad de un pueblo es el resultado de las experiencias históricas que vive una comunidad en los ámbitos social, político, económico y cultural, las cuales generan un sistema de valores y comportamientos que marcan a la colectividad.

Como esta identidad no es estática, sino en permanente construcción, sería oportuno que en el Babahoyo actual se discuta las características de su identidad para que cada poblador adquiera consciencia de las singularidades de su pueblo y, al mismo tiempo, lo diferencie de otros; de esta manera la comunidad persistirá en el tiempo, pues al conocer sus orígenes nunca perderá su identidad. Y, así podrá proyectarse al futuro.

Con la información, debidamente documentada, que se ha reseñado en este trabajo, se pueden concluir que a la fecha no se ha encontrado ningún Acta de Fundación de Babahoyo; ningún cronista o documento inédito menciona que Babahoyo haya sido fundada en el lugar donde ahora existe Barreiro, anteriormente llamada Bodegas de Babahoyo o Santa Rita de Babahoyo. Así como tampoco que haya sido fundada en otro lugar y luego trasladada o mudada hacia el asentamiento que luego será conocido como Embarcadero o Bodegas de Babahoyo.

La denominación de Santa Rita de Babahoyo solamente es reseñada a partir de 1765, por Juan Antonio Zelaya, y por Mario Cicala, en 1771. Esta denominación se utilizaba, paralelamente, con la de Bodegas de Babahoyo, como lo demuestran, por ejemplo, las Actas del Cabildo Colonial de Guayaquil. Los 30 volúmenes de las Actas del Cabildo Colonial de la Provincia Antigua de Guayaquil (que comprenden desde 1634 hasta 1824) al referirse a Babahoyo, siempre la mencionan como Bodegas de Babahoyo.

Por lo anterior, hay que descartar definitivamente la idea de que Carlos Batemburg y Plazaert fundó Santa Rita de Babahoyo pues la información documentada demuestra que Babahoyo ya existía antes de la aparición de Batemburg como funcionario colonial por el año 1749.

Santa Rita de Babahoyo se extendió hacia la ribera izquierda del río Babahoyo; por lo tanto la memoria histórica no puede suponer que Babahoyo surgió en esta ribera sin ninguna vinculación con la población ubicada en la ribera derecha, la actual Barreiro; por el contrario, El Salto, Barreiro, Clemente Baquerizo y Camilo Ponce son parte de una sola ciudad: Babahoyo.

Finalmente, la identidad de Babahoyo no puede eludir una realidad histórica: Santa Rita de Casia es la patrona del antiguo Babahoyo; y aunque se desconoce cuál fue el proceso que se dio para que se modifique y se añada el nombre de la santa a la denominación de la ciudad de Bodegas de Babahoyo, por la de Santa Rita de Babahoyo, se vuelve pertinente realizar la siguiente descripción: El nombre original de Santa Rita es Margherita Lotti, monja agustina italiana, nacida en Roccaporen, el año 1381 y fallecida en Casia (Italia); su cuerpo incorrupto es venerado en la basílica de Casia; el año 1627 fue beatificada como paso previo para ser declarada santa de la iglesia católica, lo cual se concreta el año 1900; según el calendario católico el 22 de mayo es el día de Santa Rita; es considerada como la santa de los imposibles y especialmente de los funcionarios, de ahí el refrán: “Santa Rita, Rita…lo que se da no se quita” (significa que el puesto de trabajo no se puede quitar a quien lo tiene).  Actualmente la Municipalidad de Babahoyo no utiliza oficialmente el nombre de la santa como parte de la denominación de la ciudad, ni tampoco los pobladores de Barreiro insisten en utilizarlo, aunque una vez al año realizan una actividad religiosa resaltando la memoria de ella. Podría decirse que este componente religioso de la identidad de Babahoyo tiene una débil presencia.

Santa Rita
Imagen 4. Santa Rita, Licencia CC BY 4.0.

Church of bodega, José Muñoz Rodríguez. Plumilla basada en dibujo publicado por el diario Gleason Pictorial Drawing Room Companion
Imagen 5. “Church of bodega”, José Muñoz Rodríguez. Plumilla basada en dibujo publicado por el diario Gleason Pictorial Drawing Room Companion, Boston, 4 de septiembre de 1852.

 

Notas:

[1] Nacido en 1945. Docente secundario y universitario jubilado. Lcdo. en Literatura y Castellano. Magister en Docencia y Currículo. Desempeño como director de Planeamiento Universitario, Rector de Instituto Superior Tecnológico, presidente de Tribunal Electoral de provincia de Los Ríos. Ha publicado Diagnóstico de la provincia de Los Ríos, Huellas en el parque (libro de cuentos), “Fundación de Babahoyo, elementos para el debate” (folleto); Elementos para la construcción de la memoria histórica de Babahoyo y la provincia de Los Ríos (libro inédito), entre otros. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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Cómo citar este artículo:

MEJÍA RAMOS, Arturo, (2022) “Fundación de Babahoyo. Notas para su memoria histórica”, Pacarina del Sur [En línea], año 13, núm. 48, enero-junio, 2022. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Miércoles, 30 de Noviembre de 2022.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2048&catid=6