Tacubaya, un pueblo de indios colonial, un sector marginal contemporáneo

Es un escrito que trata de recrear el origen de Tacubaya como un pueblo indígena que durante el período virreinal formó parte del Marquesado del Valle perteneciente a los herederos de Hernán Cortés, el conquistador. A pesar de esto, fue un lugar habitado por españoles y sus esclavos africanos, dando con esto pie a un mestizaje que se puede constatar en las actas del archivo histórico parroquial de los dominicos en la parroquia de esta localidad urbana que forma parte en la actualidad de la Ciudad de México. En Tacubaya se puede constatar la belleza de un pasado indígena y colonial a través de sus construcciones, aunado a la desigualdad económica entre sus vecinos que hace que nuevos grupos como los llamados expanchitos busquen reivindicar sus recientes actividades culturales.

Palabras clave: patrimonio intangible, Tacubaya, barrios originarios, matlazahuatl, expanchitos

 

¡Por mal o bien que te vaya, Tacubaya!

 

El logo con la imagen de Tacubaya en el metro de la Ciudad de
México. http://www.metro.df.gob.mx/red/estacion.html?id=19
(Consultado el 11 de noviembre de 2011).

La idea de realizar este escrito es presentar una semblanza de Tacubaya durante el período virreinal cuando tuvo la categoría de pueblo de indios, era doctrina dominicana y contaba con un teniente de corregidor que dependía del Corregimiento de Coyoacán. Asimismo, formó parte del Marquesado del Valle. El patrimonio intangible de los vecinos de Tacubaya se enriquecerá al conocer que hay varias personas interesadas en rescatar su valor histórico que los identifica como descendientes de un pueblo originario.

Antes de dar inicio al tema que nos ocupa, resulta necesario tratar de esclarecer el significado del término Tacubaya porque hasta el momento existen diversos criterios para su análisis. La palabra Tacubaya proviene del vocablo Atlacuihuayan que, a su vez, deriva de Acuezcómac, ambos de origen náhuatl. Atlacuihuayan significa "lugar donde se tomó (o labró) el lanzadardos". El vocablo Acuexcomac significa "agujero, precipicio, pozo", relacionado con las ondulaciones de agua, de ahi que su significado sea "en el lugar de los manantiales, pozos y barrancas ricos en agua". También se traduce como "en la coronilla /cráneo/ del agua", es decir, "el lugar donde se toma, en la boca de un jarro". Esto último se relaciona directamente con otra traducción del vocablo Atlacuihuayan, a saber, "sacar agua del pozo", de atl: agua, y atlacui: acarreador de agua, o como también se ha propuesto por algunos autores, "lugar donde tienen agua que sacan del pozo", "lugar donde se toma el agua".[2] Con el tiempo, el uso del término Atlacuihuayan se impuso sobre la antigua voz Acuezcómac que había sido empleada, como lo indica Tezozomoc, hasta la llegada de los aztecas al lugar luego de la derrota de Chapultepec. Sin embargo, el renombramiento de Tacubaya hecho por los mexica en el año de 1276 de nuestra era, a partir de la invención del átlatl que supuestamente allí se dio es más bien de carácter mítico (el afán de los mexica por justificar su presencia, su linaje y vincularse con los grupos autóctonos de la cuenca de México). El átlatl o lanzadardos tenía ya muchos siglos de haberse inventado y utilizado por los habitantes de los valles centrales mexicanos, pues si bien el jeroglífico topónimo de un puño sosteniendo un átlatl aparece en la Tira de la Peregrinación refiriéndose a la ubicación de Tacubaya, esto probablemente permite deducir que "fueron los mexicas los que dieron nombre al lugar donde tomaron y adoptaron el átlatl, arma que era desconocida para ellos".[3]

Es preciso mencionar que Tezozomoc fue el jefe tepaneca que impuso su dinastía en Tacubaya. De hecho, el linaje tlatoani tepaneca se conservó en Tacubaya durante gran parte del siglo XVI, es decir, en plena época colonial. Hacia 1553, cuando el oidor Gómez de Santillán visitó al pueblo de Tacubaya, el cacique y gobernador, don Toribio, defendía sus privilegios y se reconocía descendiente del propio Epcohuatzin, hijo de Tezozomoc.[4]


Detalle del Mapa de Upsala: Tacubaya y San Miguel Chapultepec.
www.melancholiaborealis.ca (Consultado el 11 de noviembre de 2011).

Al iniciarse el período colonial, los frailes doctrineros dominicos unieron a la población alrededor de la iglesia, futuro convento de Nuestra Señora de la Purificación en el barrio de Cihuatecpa. Se sabe que en 1556 el fraile dominico Lorenzo de la Asunción empezó la construcción en el sitio donde estuvo un templo dedicado a la diosa Cihuacóatl. Mientras su fábrica concluía, se había levantado una capilla abierta "a un lado de lo que iba a ser la fachada de la iglesia";[5] en nuestros días, todavía se observa la triple arquería de lo que fuera esta capilla abierta, actual Portal de Peregrinos que da acceso al archivo de la iglesia, y que encierra una portada tequitqui. La mano de obra que fue utilizada para realizar la fábrica del convento fue proporcionada por los indígenas locales. En el claustro bajo se encuentran labrados los nombres de los barrios que participaron en la construcción: Tlacateco (al lado dice 1591 A°S), esta inscripción señala hacia el noroeste; Tezcacohoac, hacia el suroeste; Nonohualco, hacia el sureste, y Cihuatecpa, hacia el noreste.


Parroquia de la Candelaria en Tacubaya.
http://www.flickr.com/photos/eltb/4758060278/in/set-72157611501389572/
(Consultado el 11 de noviembre de 2011).

Seguramente durante el virreinato, los barrios sujetos de Tacubaya fueron, una continuación de la división prehispánica: Cihuatecpa (Xihuatecpa), Tezcacoac, Tlacateco, Huitzilan, Nonoalco, Culhuacatzingo, Tequizquinahuac, Xochihuacan y Tlacacoca. Se piensa que el barrio de Huycila (Huitzilan) quedaba pegado a Nonoalco y "comprendía toda la parte de atrás del convento y del camino de la Piedad". Antonio Fernández del Castillo suponía que el barrio de Huitzilan quedaba cerca del molino de Valdés. Del barrio de Colcingo "no se sabe con certeza su ubicación, ni su nombre actual".[6] En cuanto a Xomestitlan, si bien se desconoce su localización exacta, es mencionado en la partida de bautismo de Felipa, india, hija de Lorenzo Luis y de Ana de la Cruz, "todos de Xumetitlan", fechada el 18 de abril de 1656.[7] También aparece en la partida de nacimiento de Sebastián, indio del barrio de San Pedro, cuyos padrinos fueron originarios de Xometitlan y está fechada el 20 de enero de 1661.[8]


Los barrios de Tacubaya colonial. Fuente: Araceli García Parra y
María Martha Bustamante Harfush, Tacubaya en la memoria, México,
Coedición Universidad Iberoamericana, Gobierno de la Ciudad de México, 1999, p. 20.

Los demás barrios quedarían ubicados de la siguiente forma: El barrio de la Santísima Trinidad Tlacateco, cuya iglesia todavía existe en la calle de Manuel Dublán a pocos pasos de la intersección del anillo Periférico y la Avenida Observatorio, estaba situado cerca de todos los molinos, tal como el de Belem, el del Rey, el de Valdés y el de Santo Domingo. Actualmente lo que fuera el molino de Santo Domingo se ha convertido en una zona residencial sobre Avenida Observatorio, frente al edificio del Meteorológico Nacional. Aún se observan restos de la arquitectura colonial, como serían la capilla, algunas trojes y el casco mismo del molino que se encuentra convertido en vivienda particular. Los restos del acueducto que traía agua desde Santa Fe forman parte de uno de los jardines de dichas residencias. El barrio de San Pedro Tetzcacoac (luego conocido como Coscacoac) se hallaba en la parte alta, rumbo a Santa Fe, cerca de donde hoy se levanta el edificio del Meteorológico Nacional sobre Avenida Observatorio y formaría parte del actual nuevo Bosque de Chapultepec y de la colonia Lomas-Virreyes; Santo Domingo Cihuatecpa comprendía lo que en nuestros días se conoce como la Alameda de Tacubaya, en donde se localiza el convento de la Candelaria, es decir, en el cruce de la Avenida Revolución y el Viaducto-Piedad; Santa María Nonoalco, en realidad era un pueblo cercano a Mixcóac (y al teocalli dedicado al dios Mixcóatl),[9] en la actualidad se halla dentro de la jurisdicción de la Delegación Benito Juárez, su capilla de la Asunción de María, construida en el siglo XVI, todavía existe; el barrio de Santiago Tequizquináhuac, cercano a Chapultepec, en lo que hoy son las calles de Covarrubias, Santiago y General Cano (antes conocida como calle del Pueblito); San Miguel Culhuacatzinco quedaba al sur de Chapultepec. Cerca del barrio de Santiago Tequizquináhuac estaba el barrio de San Miguel Culhuacatzinco, que contaba, según Fernández del Castillo, con iglesia propia, "pero que no es la actual, porque la Parroquia de San Miguel o del Perpetuo Socorro es de construcción relativamente reciente". Asimismo, este autor aclara que "al otro lado de Chapultepec existió un pueblo llamado San Miguel Chapultepec que venía quedando más o menos en el lugar donde actualmente está el edificio de la Secretaría de Asistencia y Salubridad, junto a la Glorieta de los Leones. En nuestros días es frecuente llamar al antiguo San Miguel Culhuacatzingo como San Miguel Chapultepec, dada su proximidad con Chapultepec y en virtud de que el antiguo pueblo no ha dejado ni rastros de existencia".[10] El barrio de San Juan Bautista Tlacacocac se hallaba en una meseta próxima al río de la Piedad en donde todavía existe la iglesia de San Juan (en el cruce de Viaducto Piedad y la calle de Becerra); por último, San Lorenzo Xochihuacan, al igual que Nonoalco, era en realidad pueblo sujeto a Tacubaya, aunque se le llamaba "barrio". Su ubicación exacta es difícil de determinar, pero se sabe que contaba con una iglesia que dependía de la parroquia de la Candelaria.[11]

Sitio arqueológico de San Pedro de los Pinos. Archivo histórico El Universal/24 de octubre de 1963
http://www.eluniversaldf.mx
(Consultado el 11 de noviembre de 2011).

Precisamente en esta parroquia se encuentra un archivo histórico muy importante que tiene libros de bautismos, defunciones y matrimonio de los indígenas de Tacubaya desde el año de 1655. Allí he podido saber acerca de la terrible epidemia de matlazahuatl de 1736 cuando el párroco fray Juan Sáenz Moreno, cura ministro (párroco) escribió: "Día nueve de diciembre empezó la epidemia en esta villa".[12]


Parroquia de la Candelaria, entrada principal y capilla abierta.
http://www.flickr.com/photos/eltb/4758060278/in/set-72157611501389572/

(Consultado el 11 de noviembre de 2011).

Tacubaya fue efectivamente un pueblo de indios, pero durante todo el período colonial estuvo habitado por vecinos españoles y sus esclavos. Aquéllos tenían molinos de harina de trigo, tierras de pastura para el ganado mayor que era traído del norte, rastro, panaderías, y también en sus propiedades se producía aceite de oliva porque había olivares como el del conde de Santiago de Calimaya y de algunos caciques indígenas. También hubo casas señoriales en donde pasaban sus fines de semana los vecinos adinerados de la ciudad de México. Algo que dejó el período colonial fue el rumbo conocido como el Puente de la Morena porque se dice que allí vivía una bella mujer mulata que ofrecía sus quereres a sus consabidos clientes entre los que se hallaba el virrey en turno.


Mapa de 1721 que muestra la villa de Tacubaya (extremo oriente). Rocío Gamiño,
"El barrio de Tacubaya durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Sus monumentos artísticos",
apéndice I, p. 5. El original fue localizado por Gamiño en el Ramo Hospital de Jesús,
Vol. 66, Leg. 36, Exp. 6, fojas 39 40, AGN.

Luego de la guerra de Independencia continuó por un tiempo esta tradición de descanso dominical y por eso los jardines de las casas de Tacubaya tenían fama por su hermosura, un ejemplo de ello sería lo que ahora es llamado Parque Lira. En el siglo XIX fue convertido en municipio. Sucesos importantes como el asesinato del pintor Daniel Thomas Egerton y doña Inés Edward, su mujer, con 9 meses de embarazo, el 27 de abril de 1842 hicieron que las personas acomodadas ya no simpatizaran tanto con la idea de ir a Tacubaya a pasar sus fines de semana. Otro acontecimiento terrible fue el crimen cometido por el llamado tigre de Tacubaya, Leonardo Márquez, el 11 de abril de 1859, durante la Guerra de Reforma, por lo que a esas víctimas se les recuerda como los mártires de Tacubaya. Antonio López de Santa Anna, conocido como “el cometa de Tacubaya” porque cada vez que tenía problemas y salía de la ciudad de México, se alojaba por temporadas en la casa de descanso de los arzobispos en, en cuyos jardines, por cierto, es donde ahora se encuentra la Preparatoria N° 4 de la UNAM y a fines del siglo XIX estuvo por un tiempo el observatorio nacional. Ahora en ese edificio colonial que fuera la casa de descanso del arzobispado, entre otras oficinas, como el Instituto Panamericano de Geografía e Historia, se encuentra la Mapoteca Manuel Orozco y Berra.


Observatorio astronómico de Tacubaya, 1933c.
Fotografía enviada a María Bustamante Harfush por Alfredo Borja:
www.cronistasdf.org.mx (Consultado el 11 de noviembre de 2011).

De cualquier forma, entre sus vecinos hubo gente interesante como los Mondragón, familia porfirista cuyo personaje más importante fue Carmen, Nahui Olin, como la bautizó el Dr. Atl. Tampoco se debe dejar de mencionar a Javier Solís vecino de Tacubaya en donde vivió durante su infancia y años mozos trabajando, entre otras cosas, como carnicero, morrongo. Otro vecino sobresaliente fue el ingeniero Luis Barragán, de hecho, su casa estudio se puede visitar para conocer su estilo arquitectónico y su interesante decorado.

Actualmente Tacubaya se ha convertido en una mezcla extraña de caracteres urbanos. Afortunadamente todavía se encuentran fuertes vínculos con Santa Fe, por ejemplo, durante la celebración del 2 de febrero ofrecida a la Virgen de la Candelaria o durante la Semana Santa, que, por cierto, fue comentada por Guillermo Prieto en su escrito La pasión en Tacubaya de 1840. Hasta el año pasado se realizaba la visita de los feligreses al convento de las concepcionistas, junto al Parque Lira, quienes guardan, desde las primeras décadas del siglo XIX, al llamado Niño de las Suertes, pero que se han mudado a un nuevo convento en Xochimilco. Por otra parte, hace dos años, los llamados expanchitos junto con tres mil vecinos firmaron una carta dirigida al Gobierno del Distrito Federal para solicitar su apoyo y poder tener un centro cultural como el Faro de Oriente. En este escrito ellos manifestaban que:

“Ya no es la droga, es la soledad y la falta de un espacio donde juntarse.” Desde que la Academia Militarizada México, en la calle Arquitecto Carlos Lazo, se cerró, el edificio, que perteneció a la familia austriaca Haghebeck, ha estado en el punto de mira para la creación de un espacio donde se ofrezcan talleres y, conciertos y dar una salida a los jóvenes de la zona. […] “En Tacubaya, desde los tepaltecas, todo se ha conseguido a golpe de lucha. Tenemos una responsabilidad”, expresa uno de los miembros de la banda.[13]

Para concluir deseo citar a González Gamio que nos comenta algo muy rico y conveniente para saber qué otras cosas interesantes se puede encontrar en Tacubaya:

Como suele suceder en los antiguos barrios, vecino al convento, en la esquina, se encuentra la cantina La Colonial. Antigua y de prosapia, ofrece un abundante menú: ¡90 platillos a escoger gratis! Eso sí, ya sabe que según el número de copas, aumenta el número de platillos. Si es parco en el beber y muy dado a comer, el costo del menú completo es de 135 pesos. Es muy ecléctico, ya que incluye fetuccini, salmón meunier, pechuga cordon bleu y ¡tortas! Abre los domingos y tiene estacionamiento.[14]

Calle General Cano, esquina Covarrubias, San Miguel Chapultepec, antes barrio de Tacubaya.
Fotografía: Eugenio Robleda © 2004. http://urbisetkaos.blogspot.com
(Consultado el 11 de noviembre de 2011).

 


Notas:

[1] ENAH-INAH. Foro Patrimonio intangible inmaterial de los pueblos y barrios originarios en la Ciudad de México

[2] Martha Delfín Guillaumin, El convento dominico de Nuestra Señora de la Purificación: la labor dominicana en Tacubaya durante la época colonial, p. 9.

[3] Francisco Rivas y María Trinidad Durán, "Tacubaya a través de los códices", p. 10.  Eduardo Jiménez S., "El nombre de Tacubaya: otras notas", p. 4.

[4] Pedro Carrasco, Colección de documentos sobre Coyoacán, p. 66.

[5] Antonio Fernández del Castillo, Tacubaya, historia, leyendas y personajes, pp. 110-111.

[6] Rocío Gamiño, "El barrio de Tacubaya…”, p. 28.

[7] Bautismos, Libro 3: 1655-1667, foja 4 anverso, Archivo Histórico de la Candelaria, en adelante AHC.

[8] Bautismos, Libro 3: 1655-1667, foja 28 anverso, AHC.

[9] La noticia del descubrimiento e interpretación de las ruinas de San Pedro de los Pinos aparece por primera vez en el artículo "Tacubaya" escrito por Antonio Fernández de Castillo en 1946, el cual forma parte de la obra titulada México en el tiempo; el marco de la capital. Este autor señala que su padre, el historiador Francisco Fernández de Castillo, que al parecer tenía su residencia en Mixcóac, fue quien halló las ruinas y pensó que estaban dedicadas al dios Mixcóatl.

[10] Antonio Fernández del Castillo, "Tacubaya", en México en el tiempo; el marco de la capital, T. II,  p. 188.

[11] “...y mandó asimismo que en la iglesia o ermita de Nonalco [Nonoalco], visita de esta parroquia, se dorase un cáliz y patena, y hacer una casulla morada y verde, y otra de color negro que faltaban, y en la de San Lorenzo, también visita de esta cabecera, dispuso que se hiciesen por los feligreses de aquel barrio dos casullas, una verde y morada, y otra negra para las misas de difuntos”, Visita a la parroquia de Nuestra Señora de la Purificación de Tacubaya realizada por el arzobispo Manuel José Rubio y Salinas el día 14 de enero de 1754, Bautismos, Libro 10: 1747-1763, foja 65 anverso, AHC.

[12] Defunciones, Libro 4: 1732-1763, foja 34 reverso, AHC.

[13] http://www.jornada.unam.mx/2009/01/26/index.php?section=cultura&article=a15n1cul

[14] González Gamio, Ángeles. “La Candelaria en Tacubaya”, http://www.jornada.unam.mx/2011/01/30/opinion/034a1cap (Consultado el 11 de noviembre de 2011).

 

 

[div2 class="highlight1"]Cómo citar este artículo:

DELFÍN GUILLAUMIN, Martha, (2012) “Tacubaya, un pueblo de indios colonial, un sector marginal contemporáneo”, Pacarina del Sur [En línea], año 3, núm. 10, enero-marzo, 2012. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Miércoles, 30 de Noviembre de 2022.
. Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.comindex.php?option=com_content&view=article&id=381&catid=6[/div2]