Bergel, Martín. La desmesura revolucionaria. Cultura y política en los orígenes del APRA

Juan Martín Messiga Farizano

Universidad Nacional del Sur, Argentina

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Lima: La Siniestra Ensayos, 2019, 382 pp.

 

En La desmesura revolucionaria, su autor Martín Bergel reúne once artículos publicados entre 2006 y 2018 que en conjunto forman una obra renovadora de los estudios históricos en torno al partido más importante del siglo XX en el Perú e ineludible a la hora de reconstruir la historia política moderna de América Latina. Como reconoce el propio autor argentino, su llegada a los estudios en torno a los orígenes del APRA fue fruto del azar y subordinada a su tesis doctoral vinculada al imperialismo en Argentina durante los años de 1920 y editada en 2015 bajo el título: El oriente desplazado. Los intelectuales y los orígenes del tercermundismo en la Argentina. Tal vez este camino contribuyó a realizar un abordaje fresco, riguroso y libre de las pasiones que caracterizan en el Perú a los debates en torno al APRA. Cabe mencionar que el trabajo de Bergel podemos enmarcarlo dentro de una serie de estudios que desde diferentes dimensiones aportan nuevas miradas a la trayectoria del aprismo en la primera mitad del siglo XX. En ese sentido, no podemos dejar de destacar su inscripción en la senda abierta por el recientemente fallecido Ricardo Melgar Bao, “decano de los investigadores sobre las redes transnacionales del APRA” al decir de Bergel. Es que uno de los elementos a destacar de este libro es la escala transnacional que merece el abordaje a los primeros años de la organización liderada por Víctor Raúl Haya de la Torre. La “dimensión internacional de la experiencia aprista” a la que alude el renombrado historiador Carlos Aguirre en el prólogo, se presenta a través del prisma de la historia intelectual en torno a la cual la obra discurre en buena medida.

La desmesura revolucionaria está compuesta por tres partes entre las que se distribuyen los diferentes artículos de Bergel. En la primera parte nos encontramos con tres trabajos que el autor precisamente enmarca bajo el título de “El APRA en espacios transnacionales”. Consideramos a esta sección un aporte invaluable para todo aquel deseoso de conocer la conformación de la cultura política que originó a la organización. A través de un rico bagaje conceptual, el autor visibiliza dos elementos constitutivos del aprismo en sus inicios: el exilio y la correspondencia. Lo que se trasluce en diferentes pasajes de este apartado es la condición de posibilidad que significaron dichos elementos para el surgimiento de un proyecto con intenciones continentales. Bergel exhibe el itinerario común de un grupo de jóvenes peruanos que, signados por la experiencia de la Reforma Universitaria y la posterior Universidad Popular González Prada (UPGP), mantuvieron un nosotros tras ser desterrados por la dictadura de Augusto Leguía. Esa marca identitaria logró sortear las distancias -que iban desde México hasta Buenos Aires y de alcance transoceánico, llegaba a París- con el “carburante emocional” que fueron las cartas. El autor refleja la oportunidad que significaron los exilios para poner a prueba el músculo militante de los jóvenes reformistas y el rol vertebrador que tuvo la correspondencia. La nitidez con que se puede ver dicho rol en sus múltiples dimensiones sin dudas constituye uno de los puntos sobresalientes del libro. A la vez, Bergel demuestra el coqueteo del núcleo de fundadores apristas con el modelo revolucionario de tipo leninista que primó en los años previos al regreso al Perú de los desterrados. De esta manera, propone una periodización posible en torno a la historia del APRA que, con sus rupturas y continuidades, encuentra en la década de 1920 un antecedente al consumado giro populista. Así también rescata la reconfiguración del paradigma intelectual propio de nuestras vanguardias estético políticas -en ruptura con los modelos de generaciones anteriores- que adopta en la práctica el disperso grupo de jóvenes peruanos.

 Otra de las características destacadas de La desmesura revolucionaria es evitar el “hayacentrismo”. El libro demuestra la importancia de rescatar y concentrarse en el núcleo fundador del APRA sin tener que recaer en la centralidad de su líder. En ese sentido, los orígenes de la organización se encontraron atravesados por el ya mencionado origen reformista y una dimensión americanista. Estas claves identitarias se constatan a través de los cuatro trabajos que integran la segunda parte del libro: “El APRA a través de sus figuras fundadoras”. Allí, Bergel solamente aborda a Haya de la Torre para echar luz sobre el escasamente revisitado viaje que realizó por el cono sur entre febrero y junio de 1922. Este periplo contribuyó a catapultar al líder aprista como un dirigente de proyección continental en tanto selló con su presencia la filiación reformista que compartían muchísimos jóvenes a lo largo de América Latina. Otro tanto sucedió con el paso de Manuel Seoane por Bolivia en agosto de 1925. Esto último es abordado en uno de los trabajos que Bergel hace con base en el libro que el propio Seoane escribió al regresar a la Argentina, país en el que estaba exiliado desde 1924. El entrecruzamiento del integracionismo latinoamericano y la sensibilidad reformista se afirman en la práctica con lo que el historiador argentino denomina el “viaje proselitista”, el cual sirve para arraigar un sentido de comunidad entre las juventudes. Esa interacción entre las prácticas y las ideas, sobre las cuales el autor pone el acento, lo llevan a hablar de la “materialidad de la idea de América Latina” que inscribe -por igual en el caso de Haya como de Seoane- en la línea del viaje de Manuel Ugarte por distintos países del continente entre 1911 y 1913. A su vez, la figura de Seoane es el centro de otro de los trabajos que componen esta segunda parte. A través de él y de Luis Heysen, se aborda el “entrelugar” de los exiliados apristas en la Argentina. Así se refiere el autor a la dificultosa articulación que tuvieron que llevar a cabo los jóvenes desterrados entre la dimensión transnacional del proyecto aprista y el plano local. Bergel recupera la trayectoria de ambos militantes peruanos que rápidamente lograron destacar en el movimiento universitario situado principalmente en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de La Plata. Desde allí, la proyección continental que agitaba inicialmente el APRA parecía a todas luces condenada al éxito. Sin embargo, las particularidades del medio reformista argentino fueron un impedimento para que la organización antiimperialista adquiera vuelo propio en ese territorio. De esta manera, los apristas pivotearon entre la impronta “heroica y revolucionaria” que exigía Haya de la Torre y el semblante “arielista-iluminista” que tenían los reformistas argentinos a la hora de conjugar la práctica intelectual con la acción política. Por último, el trabajo de Bergel que cierra esta segunda parte versa sobre el intelectual aprista Luis Alberto Sánchez. Si bien se sumó en 1931 -con Seoane como interlocutor privilegiado-, Sánchez fue un destacado miembro del partido que logró acompasar el trabajo erudito y académico con la militancia política. El autor hace un repaso en torno a diferentes aristas de la trayectoria de este connotado escritor peruano, utilizando como fuente principal a Testimonio Personal, las memorias que entre 1969 y 1987 Sánchez publicó en varios volúmenes. De estos escritos, Bergel deduce el devenir no sólo de una importante figura de la cultura aprista y peruana -cuando no latinoamericana- del siglo XX sino también del propio partido originado en el exilio en la década de 1920.

Y si las dos primeras partes del libro se encuadran dentro de la historia intelectual, la tercera y última podemos ubicarla en un registro más ligado a la historia social y cultural. Aun cuando a lo largo de toda la obra, comprobamos la importancia de la palabra escrita en la fundación del APRA, esto avanza a un siguiente nivel a partir de la década de 1930. Bajo el título “El APRA y la cultura impresa”, encontramos cuatro trabajos en los que Bergel exhibe las múltiples dimensiones que tuvieron los escritos para la peruanización del aprismo. Con el regreso de los desterrados al Perú tras la caída de Leguía y la fundación del Partido Aprista Peruano (PAP) en septiembre de 1930, se abre un nuevo ciclo para la vida política del país andino y para la organización liderada por Haya de la Torre. La riqueza de la obra está en que los trabajos aquí presentados atienden a “la doble condición” de los escritos, en tanto objetos de circulación material y soportes del discurso. En el primer artículo de esta sección, Bergel reconstruye el camino del diario La Tribuna -dirigido por Manuel Seoane y Luis Alberto Sánchez-, hacia la construcción del “pueblo aprista” hasta su clausura en 1932. Es decir, a través del análisis de la relación entre el espacio público y el periódico, se alude al papel fundamental que este tuvo en el paso de una organización compuesta por unos pocos jóvenes peruanos desterrados, a un partido de masas extendido por todo el Perú. En consonancia con la estrecha relación entre la popularidad del periódico y el crecimiento exponencial del PAP, se encuentra el trabajo donde Bergel aborda el rol de los canillitas. Este se sitúa en dos períodos consecutivos donde estos trabajadores de corta edad, en primer lugar, van a encargarse de la difusión del diario y tras la clausura a manos del gobierno de Sánchez Cerro, se mantendrán en su tarea de distribución, pero ahora dentro de una militancia clandestina. En esa misma etapa, conocida como la “Gran Clandestinidad” (1932-1945), Bergel también da cuenta del papel que otros niños, de manera consciente o no, cumplieron en la circulación de material aprista. Esto, que denota los altísimos niveles de organización subterráneos de la militancia del APRA se da en paralelo a un proceso de resignificación en torno a los impresos ligados al partido. En ese sentido se inscribe uno de los trabajos más innovadores y audaces de Bergel que tiene que ver con lo que denomina una “historia de la no-lectura”. Partiendo de una mirada conjetural y respaldado por una importante fuente de indicios, el autor se aboca a exhibir la reconfiguración en la relación entre prácticas y sentidos que rodearon a los textos del aprismo, sobre todo durante la “Gran Clandestinidad”. Si con La Tribuna todavía veíamos en los impresos una función pedagógica deudora de una cultura política basada en los ideales ilustrados, esto cambia desde 1932. La circulación de escritos ligados al PAP les dio un aura particular durante la resistencia clandestina. Bergel hace un repaso en torno a la importancia que adquieren para los canales de escritura y distribución diferentes actores como los exiliados -tras una nueva ola de destierros-, marineros, militantes devenidos en tipógrafos o mujeres. De esta forma, se construyó una comunidad que moldeó el imaginario aprista dotándolo de cierta épica y “sobrecargando” de sentidos a los textos como artefactos y en sus distintos soportes. Así, el autor demuestra la primacía que a la postre adquirió la circulación de los materiales por sobre su lectura que, por otro lado, constata el giro populista del partido. Esta construcción de lo que podríamos denominar una mística aprista no podría haber sido posible tampoco sin la extensa red de núcleos que desarrollaron la organización a lo largo del Perú. Para eso fueron necesarios los intelectuales “menores” o “locales” -abogados, maestros, profesores, periodistas- que hicieron el trabajo político necesario para la implantación aprista. Precisamente, ese es el objeto del capítulo restante en esta tercera y última parte del libro. Si bien no se aviene estrictamente a lo consignado en el título de la sección, entendemos que este artículo fue encuadrado allí al efecto de exhibir diferentes aristas de la nativización del partido en los años de 1930.            

En suma, basado en un heterogéneo y rico corpus fontanal, Bergel propone una obra que no sólo se vuelve material de consulta obligatorio para quien desee rastrear los orígenes del partido fundado por Haya de la Torre. También constituye un sugerente aporte para comprender los vínculos entre cultura y política en el Perú y en América Latina.

 

Cómo citar este artículo:

MESSIGA FARIZANO, Juan Martín, (2022) “Bergel, Martín. La desmesura revolucionaria. Cultura y política en los orígenes del APRA”, Pacarina del Sur [En línea], año 13, núm. 48, enero-junio, 2022. ISSN: 2007-2309.

Consultado el Miércoles, 30 de Noviembre de 2022.

Disponible en Internet: www.pacarinadelsur.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2057&catid=12