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Pacarina del Sur
Eloy Alfaro: la Revolución Liberal ecuatoriana
Figura Histórica

Eloy Alfaro: la Revolución Liberal ecuatoriana

25 de junio de 1842, Montecristi — 28 de enero de 1912, Quito

Ecuador Siglo XIX Presidente liberal de Ecuador, líder de la Revolución Liberal de 1895

“El Viejo Luchador que estableció el Estado laico ecuatoriano y murió linchado en la plaza pública”

José Eloy Alfaro Delgado es el arquitecto del Ecuador laico moderno. Líder del radicalismo montuvio desde los veinte años, exiliado siete veces, encarcelado cuatro, Alfaro triunfó finalmente en la Revolución Liberal del 5 de junio de 1895 y en dos presidencias (1895-1901 y 1906-1911) transformó el país: estableció la educación laica, el registro civil, el divorcio, la libertad de cultos y el matrimonio civil. Fue linchado por una turba católica-conservadora en la plaza de El Ejido de Quito el 28 de enero de 1912 y su cuerpo fue quemado. Tenía 69 años.

Montecristi

Nació el 25 de junio de 1842 en Montecristi (Manabí), puerto pequeño de la costa ecuatoriana. Hijo del comerciante español Manuel Alfaro y de la mestiza costeña Natividad Delgado. A los 20 años, ya integraba la red liberal clandestina contra el gobierno teocrático de Gabriel García Moreno (1861-1875).

Trabajaba como comerciante de sombreros «jipijapa» —los que erróneamente el mundo llama «panama hats» y que en realidad se tejen a mano en Montecristi—. Ese comercio, con salidas regulares a Panamá, Perú y Chile, financió durante treinta años sus campañas políticas.

Los exilios

Durante tres décadas, Alfaro vivió en un ciclo brutal: conspiración, levantamiento, derrota, exilio. Sus destinos repetidos: Panamá, Lima, Valparaíso, Nicaragua. En Panamá financió con los sombreros al Cauca colombiano de los liberales rebeldes. En Nicaragua combatió por su cuenta al lado del presidente José Santos Zelaya.

Su fama crecía con cada derrota. Los conservadores de Quito lo llamaban «el General de las Derrotas»; los liberales de Guayaquil, «el Viejo Luchador».

La Revolución del 5 de junio de 1895

El 5 de junio de 1895, tras la caída del presidente conservador Luis Cordero por el escándalo de la «venta de la bandera», Guayaquil se pronunció. La Junta de Gobierno lo llamó desde el exilio. Alfaro desembarcó el 19 de junio, cruzó los Andes con su ejército costeño —la famosa Campaña de los Cien Días— y entró en Quito el 4 de septiembre.

El 9 de octubre, la Asamblea Constituyente lo proclamó Presidente de la República.

Las reformas

Su programa se ejecutó en dos presidencias sin pausa. La Constitución Liberal de 1897 declaró al Ecuador «Estado católico» pero protegió las libertades civiles; la Constitución Laica de 1906 rompió definitivamente el concordato y separó Iglesia y Estado. Entre sus reformas: educación primaria gratuita, obligatoria y laica (1906); registro civil y matrimonio civil (1902); ley de divorcio (1902, la primera del Pacífico Sur); ferrocarril Guayaquil-Quito terminado en 1908 tras más de cuatro décadas de promesas incumplidas; abolición del concertaje —sistema de peonaje cuasi-servil en las haciendas—; admisión de mujeres en la universidad (primera médica titulada: Matilde Hidalgo, 1921, bajo el alfarismo).

Cada una de estas reformas enfrentó oposición feroz de la jerarquía católica conservadora, tradicionalmente dominante en el Ecuador serrano.

El Ejido, 28 de enero de 1912

Tras la caída del presidente alfarista Emilio Estrada y el triunfo del conservador Leónidas Plaza, Alfaro —que volvía a Quito desde Panamá— fue apresado por orden del nuevo gobierno. El 28 de enero de 1912, una turba incitada por sermones desde los púlpitos conservadores invadió el Penal García Moreno donde él y sus compañeros —Pedro Montero, Flavio Alfaro (sobrino), Ulpiano Páez, Manuel Serrano y Luciano Coral— estaban recluidos.

Los seis fueron arrastrados por las calles, linchados en la Plaza Grande, y sus cuerpos quemados en los prados del Ejido. Alfaro tenía 69 años. El acto fue llamado «la hoguera bárbara» en la novela homónima que Alfredo Pareja Diezcanseco publicó en 1944.

La rehabilitación

Durante treinta años la iglesia y el gobierno conservador mantuvieron silencio oficial sobre el linchamiento. La figura de Alfaro volvió a la vida pública con la revolución juliana de 1925 y con las presidencias populistas de Velasco Ibarra. En 2007, el presidente Rafael Correa declaró año del bicentenario «El año de Eloy Alfaro» y elevó simbólicamente sus restos al Mausoleo de Montecristi.

El aeropuerto internacional de Manta lleva su nombre. El día del descubrimiento del linchamiento —28 de enero— es día cívico nacional ecuatoriano. La Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, con más de 30.000 estudiantes, mantiene viva la tradición del Estado secular por la que murió.

Su frase —«Ganaremos o moriremos, pero siempre libres»— sigue en la moneda de 50 centavos ecuatoriana. El programa que defendió —educación laica, registro civil, libertad de cultos— sigue siendo polémico en el Ecuador del siglo XXI. Que aún se discuta es la mejor medida de su vigencia.

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