Andrés Avelino Cáceres: El brujo de los Andes y la resistencia nacional

Rodrigo Pomar
Especialista en Estudios Latinoamericanos Rodrigo Pomar Verified profile Ultima actualización: December 11, 2025

En el panteón de los héroes peruanos, pocos nombres evocan la tenacidad y el patriotismo visceral como el de Andrés Avelino Cáceres. Mientras Lima caía y las instituciones colapsaban durante la devastadora Guerra del Pacífico, Cáceres se negó a aceptar la derrota. Se retiró a las montañas y organizó una de las campañas de resistencia más impresionantes de la historia militar sudamericana: la Campaña de la Breña.

Esta biografía Andrés Avelino Cáceres explora la vida del militar, político y estratega que, con un ejército de campesinos mal armados, mantuvo en jaque a las fuerzas de ocupación chilenas, ganándose un apodo que mezclaba el temor y el respeto: el “Brujo de los Andes”.

De Ayacucho a la Guerra del Pacífico

Nacido en Ayacucho en 1836, Cáceres llevaba la carrera de las armas en la sangre. Antes de la guerra con Chile, ya había servido al Estado peruano en diversos conflictos civiles y diplomáticos. Sin embargo, su prueba de fuego llegaría en 1879, con el estallido del conflicto por el salitre.

Participó en las batallas del sur (San Francisco, Tarapacá y el Alto de la Alianza), demostrando un valor inquebrantable. Tras la derrota de los ejércitos aliados y la ocupación de Lima en 1881, la mayoría de los oficiales peruanos se rindieron o fueron capturados. Cáceres, herido en la Batalla de Miraflores, logró escapar hacia la sierra central con una sola obsesión: reorganizar el ejército y expulsar al invasor.

La Campaña de la Breña: Guerra de Guerrillas

La Guerra del Pacífico Perú entró en una nueva fase gracias a Cáceres. Sin recursos, sin apoyo oficial de un gobierno fragmentado y sin armamento moderno, apeló al fervor patriótico de las comunidades indígenas y campesinas de los Andes.

La “Campaña de la Breña” (1881-1883) fue una guerra de desgaste. Aprovechando la geografía escarpada de la sierra, Cáceres implementó tácticas de guerrilla que neutralizaron la superioridad tecnológica del ejército chileno. Sus tropas, conocidas como “breñeros”, atacaban por sorpresa, cortaban suministros y desaparecían entre las quebradas antes de que el enemigo pudiera reaccionar.

¿Por qué le decían “El Brujo de los Andes”?

El apelativo de El Brujo de los Andes no fue un invento literario, sino el resultado de su astucia táctica. Los soldados chilenos y sus comandantes comenzaron a llamarlo así debido a su aparente ubicuidad y capacidad para burlar la persecución.

Cáceres utilizaba ingeniosas estrategias para engañar al enemigo:

  • Movilidad Extrema: Sus tropas marchaban distancias inhumanas en tiempos récord, apareciendo donde menos se les esperaba.
  • El truco de las llamas: Se cuenta que ordenaba colocar sombreros y ponchos sobre rebaños de llamas y alpacas en las cimas de los cerros, haciéndole creer al enemigo que contaba con un ejército masivo, lo que disuadía ataques o provocaba retiradas.
  • Inversión de herraduras: Ordenaba invertir las herraduras de los caballos para que las huellas indicaran la dirección contraria a su marcha real.

El Legado de Cáceres

Aunque la resistencia terminó tras la derrota en la Batalla de Huamachuco (1883) y la posterior firma del Tratado de Ancón, la figura de Cáceres salió fortalecida moralmente. No se rindió hasta que se quedó sin municiones y sin hombres.

Posteriormente, Cáceres asumiría la Presidencia del Perú en dos ocasiones. Si bien su faceta política fue controversial y marcada por guerras civiles, su legado como el “Héroe de la Breña” permanece intacto. Representa la unión entre el ejército y el pueblo andino, y la convicción de que la defensa de la patria no se negocia, incluso en las circunstancias más adversas.

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