El Rebozo mexicano: Mucho más que una prenda de vestir

Rodrigo Pomar
Especialista en Estudios Latinoamericanos Rodrigo Pomar Verified profile Ultima actualización: December 11, 2025

Pocas piezas textiles encapsulan la identidad femenina de una nación con la fuerza y versatilidad del rebozo mexicano. A simple vista, podría confundirse con una chalina o una bufanda larga, pero su tejido entrelaza siglos de mestizaje, resistencia y vida cotidiana. Desde los salones de la aristocracia virreinal hasta las trincheras de la Revolución, el rebozo ha sido cuna, abrigo, mortaja y bandera.

Entender la historia del rebozo es recorrer la evolución de México. No es una prenda estática; es un “lienzo de la vida” que abraza a la mujer mexicana desde su nacimiento hasta su muerte.

El Origen: Un Tejido Mestizo

El rebozo no existía como tal en la época prehispánica, ni tampoco en Europa. Es el hijo predilecto del mestizaje cultural. Nace de la fusión entre el mamatl (un lienzo rectangular indígena usado para cargar objetos y niños) y la mantilla española, impuesta por la moral cristiana que exigía a las mujeres cubrirse la cabeza para entrar a los templos.

Durante el Virreinato, los artesanos indígenas adaptaron sus técnicas de telar de cintura —utilizando algodón y posteriormente seda traída en el Galeón de Manila— para crear una prenda que cumpliera con las normas religiosas pero mantuviera la funcionalidad y estética nativa. Así, el rebozo se democratizó: lo usaban desde las “chinas poblanas” con hilos de oro y plata, hasta las mujeres del pueblo con tejidos de algodón y ixtle.

Usos y Versatilidad: Cuna y Herramienta

La genialidad del rebozo radica en su utilidad. No es un accesorio decorativo, es una extensión del cuerpo femenino. Saber cómo usar un rebozo es un arte que se transmite de generación en generación:

  • Porteo: Es el uso más icónico. El rebozo permite cargar al bebé pegado al pecho o a la espalda, fortaleciendo el vínculo materno y permitiendo a la mujer tener las manos libres para trabajar.
  • Carga: En las comunidades rurales, sirve para transportar leña, flores o mercancías al mercado.
  • Protección: Se usa doblado sobre la cabeza para protegerse del sol inclemente o enrollado al cuello contra el frío.
  • Ritual: En algunas regiones, el rebozo es parte del ajuar funerario o se usa para “cerrar la cadera” de las mujeres tras el parto.

Las Adelitas y el Rebozo como Arma

Durante la Revolución Mexicana (1910-1920), el rebozo adquirió una dimensión heroica. Las soldaderas o Adelitas rebozo cruzado al pecho, no solo lo utilizaban para cargar a sus hijos mientras seguían a la tropa. La prenda se convirtió en una herramienta estratégica de contrabando.

Bajo los pliegues de sus rebozos, las mujeres escondían cartuchos, armas desarmadas y mensajes secretos para burlar a los guardias federales. El rebozo pasó de ser símbolo de recato a ser un instrumento de guerra y liberación, inmortalizado en las fotografías de los Archivos Casasola.

Frida Kahlo y la Iconografía Nacional

Si bien el rebozo nunca dejó de ser usado en el ámbito rural, fue en el siglo XX cuando recuperó su estatus en la alta cultura y el arte, gracias en gran parte a Frida Kahlo. La pintora adoptó la indumentaria tradicional (especialmente la tehuana y el rebozo) como una declaración política de mexicanidad y anticolonialismo.

Frida lo llevó a las galerías de Nueva York y París, transformándolo en un ícono de moda global. Gracias a ella y al cine de oro mexicano (con figuras como María Félix), el rebozo se reafirmó como símbolo de orgullo nacional.

Tipos de Rebozos y Artesanía

Hoy en día, la variedad de tipos de rebozos es tan amplia como la geografía de México, siendo Santa María del Río (San Luis Potosí) y Tenancingo (Estado de México) las capitales mundiales de esta artesanía.

  • Rebozo de Bolita: Típico de San Luis Potosí, hecho de algodón y teñido con la técnica de ikat (amarrado) que crea patrones jaspeados.
  • Rebozo de Seda: El más fino y elegante, famoso porque —según la tradición— debe poder pasar entero a través de un anillo de matrimonio.
  • Rebozo de Artisela: Una versión más económica y brillante, común en ferias y bailes folclóricos.

Adquirir un rebozo artesanal es preservar una técnica ancestral —el empuntado o rapacejo (los flecos anudados a mano)— que toma meses de trabajo y que corre el riesgo de desaparecer frente a la industrialización textil.

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