Nuevo modelo educativo en México: ¿Reforma pedagógica o control político?

Rodrigo Pomar
Especialista en Estudios Latinoamericanos Rodrigo Pomar Verified profile Ultima actualización: December 11, 2025

En la historia de la educación en México, existe un ritual sexenal ineludible: cada nuevo presidente busca refundar el sistema educativo desde sus cimientos. Más que una política de Estado a largo plazo, la educación se ha convertido en una moneda de cambio político y una bandera ideológica. El actual debate sobre el nuevo modelo educativo, impulsado bajo el concepto de la “Nueva Escuela Mexicana”, no es un evento aislado, sino el último capítulo de una tensión histórica entre modernización tecnocrática y reivindicación social.

El Péndulo Histórico: De Vasconcelos a la Era Neoliberal

Para entender la coyuntura actual, hay que mirar atrás. Desde la cruzada alfabetizadora de José Vasconcelos hasta la educación socialista de Lázaro Cárdenas, el aula siempre ha sido trinchera. Sin embargo, en las últimas tres décadas, la tendencia había girado hacia un enfoque de “competencias”, calidad y evaluación estandarizada, alineándose con las directrices de organismos internacionales como la OCDE.

La reforma educativa México de 2013 (sexenio de Peña Nieto) fue el clímax de esta visión: buscaba recuperar la rectoría del Estado sobre las plazas docentes y establecer evaluaciones punitivas. Si bien prometía calidad, fue percibida por el magisterio disidente como una reforma laboral disfrazada, desatando una guerra política que preparó el terreno para el viraje actual.

La “Nueva Escuela Mexicana”: Ruptura con el Neoliberalismo

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al poder, el péndulo osciló violentamente hacia el otro extremo. El gobierno actual derogó la reforma de 2013 y presentó su propio nuevo modelo educativo. Este modelo rechaza explícitamente lo que denomina “educación neoliberal”, acusándola de fomentar el individualismo, la competencia y el aspiracionismo.

En su lugar, la propuesta se centra en:

  • La Comunidad como núcleo: La escuela deja de centrarse solo en el alumno individual para enfocarse en la comunidad y el entorno social.
  • Interdisciplinariedad: Se eliminan las asignaturas tradicionales para trabajar por “campos formativos” y proyectos.
  • Autonomía Curricular: Se otorga mayor libertad al docente para adaptar los contenidos a su realidad local.

¿Ideologización o Justicia Social?

La crítica más feroz hacia este modelo se centra en los libros de texto gratuitos y los contenidos humanísticos. Sectores académicos y de oposición denuncian una carga ideológica excesiva, un desprecio por las matemáticas y la ciencia rigurosa, y un intento de adoctrinamiento político bajo la retórica de la “descolonización”. La pregunta central es si este modelo prepara a los estudiantes para un mundo globalizado y tecnológico, o si los encierra en una narrativa localista y militante.

El Factor Sindical: SNTE y CNTE

Ningún análisis educativo en México está completo sin mencionar a los “dueños” fácticos del sistema: los sindicatos.

  • El SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación): Históricamente aliado al poder en turno, ha negociado su apoyo al nuevo modelo a cambio de mantener sus cuotas de poder y privilegios laborales.
  • La CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación): El ala disidente y radical. Aunque fueron aliados tácticos de AMLO para derribar la reforma anterior, mantienen una relación tensa con el gobierno, exigiendo el control total de las plazas y resistiéndose a cualquier medida que no emane de sus propias bases.

“En México, la educación no padece de falta de reformas, sino de exceso de política. Cada seis años se reinicia el reloj, dejando a los estudiantes atrapados en medio de la disputa por el control del magisterio.”

Conclusión: Un Futuro Incierto

El debate sobre si el cambio actual es una reforma necesaria o un mecanismo de control político sigue abierto. Lo cierto es que, mientras los adultos discuten sobre ideología y los sindicatos sobre plazas, los indicadores de aprendizaje en México siguen rezagados. El verdadero riesgo del nuevo modelo educativo no es su filosofía, sino la falta de capacitación docente y la improvisación en su implementación, factores que podrían profundizar la brecha educativa por una generación más.

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