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Pacarina del Sur
Simón Bolívar: el Libertador
Figura Histórica

Simón Bolívar: el Libertador

24 de julio de 1783, Caracas — 17 de diciembre de 1830, Santa Marta

Venezuela Independencia Libertador de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia

“El hacendado caraqueño de 22 años que juró liberar un continente y lo cumplió”

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco es la figura central del ciclo de independencias hispanoamericanas. Entre 1810 y 1825 encabezó o dirigió las campañas que liberaron seis países actuales: Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia (el último lleva hoy su nombre). Murió a los 47 años enfermo, desilusionado y perseguido por sus propios aliados. La historia —y seis naciones— lo rehabilitaron póstumamente.

Caracas y los preceptores

Nació el 24 de julio de 1783 en una familia mantuana caraqueña, la aristocracia criolla de Venezuela. Huérfano de padre a los tres años y de madre a los nueve, heredó haciendas de cacao, un ingenio y una de las mayores fortunas del virreinato. Su educación la marcaron dos preceptores ilustrados: Andrés Bello —futuro legislador y lingüista— y sobre todo Simón Rodríguez, pedagogo seguidor de Rousseau que le enseñó a leer a los filósofos franceses y le inculcó la idea de la independencia continental.

Entre 1799 y 1807 viajó por Europa: Madrid (donde se casó con María Teresa Rodríguez del Toro, que murió de fiebre amarilla ocho meses después), París durante la consagración de Napoleón, Roma. En el monte Aventino, frente a las ruinas, juró a Simón Rodríguez liberar a América: el Juramento del Monte Sacro (15 de agosto de 1805) es documento fundacional.

La Primera y la Segunda República

Participó de la Revolución del 19 de abril de 1810 en Caracas. Al derrumbarse la Primera República (1812) emigró a Cartagena, donde publicó el Manifiesto de Cartagena (1812), diagnóstico político lúcido del fracaso venezolano. Volvió a Venezuela con la Campaña Admirable de 1813 —ocho victorias en cinco meses desde Nueva Granada hasta Caracas— y fue proclamado Libertador. La Segunda República cayó al año siguiente ante los llaneros de José Tomás Boves.

La Carta de Jamaica y Boyacá

Exiliado en Jamaica, Bolívar escribió en 1815 la Carta de Jamaica: análisis histórico de las colonias hispanoamericanas y programa político para su futuro. En 1816 obtuvo ayuda de Haití —el presidente Pétion le dio armas a cambio del compromiso de abolir la esclavitud, que Bolívar cumplió— y desde Guayana inició la campaña definitiva.

El 7 de agosto de 1819, en Boyacá, con 3.000 hombres, venció al ejército realista después de cruzar el páramo de Pisba. La victoria liberó a Nueva Granada y consolidó la Gran Colombia: unidad política que reunía a las actuales Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador. La victoria de Carabobo (1821) la aseguró; la de Pichincha (1822), bajo mando de Sucre, la extendió a Quito.

La Entrevista de Guayaquil y el Perú

En julio de 1822 se entrevistó en Guayaquil con San Martín. Lo que ocurrió allí sigue en disputa historiográfica; lo concreto es que San Martín se retiró y dejó a Bolívar la continuación de la guerra en el Perú. En las batallas de Junín (6 de agosto de 1824) y Ayacucho (9 de diciembre de 1824, bajo mando de Sucre), el ejército español fue derrotado definitivamente.

Bolívar fue proclamado Protector del Perú. Del Alto Perú surgió la nueva República de Bolivia, que adoptó como constitución el texto que él mismo redactó (1826).

El Congreso de Panamá y el derrumbe

En 1826 convocó el Congreso Anfictiónico de Panamá: un intento de unir políticamente a las nuevas repúblicas americanas, antecedente remoto de los sistemas panamericanos posteriores. Fracasó: sólo asistieron cuatro países y ningún acuerdo se ratificó.

Los últimos cuatro años de su vida los pasó intentando sostener la Gran Colombia —unidad política artificial que Venezuela, Ecuador y Nueva Granada rechazaban— con medidas cada vez más autoritarias, incluyendo la dictadura de 1828 y el intento de atentado el 25 de septiembre del mismo año, del que lo salvó su compañera Manuela Sáenz. En enero de 1830 renunció a la presidencia.

Santa Marta y la carta-testamento

Tuberculoso, partió al exilio europeo. Se detuvo en Santa Marta, donde lo alojó el español José Joaquín de Mier en la hacienda de San Pedro Alejandrino. Allí murió el 17 de diciembre de 1830, a los 47 años, en pobreza tan extrema que fue enterrado con camisa prestada.

Su última carta oficial, dictada al general Juan Bautista Pérez el 10 de diciembre, contiene la frase que resume su desengaño: «He arado en el mar». Y la que sostiene aún hoy a seis naciones: «mis últimos deseos son por la unidad de la patria».

El Panteón y la memoria

Durante doce años sus restos permanecieron en Santa Marta. En 1842, el gobierno venezolano los repatrió a Caracas. Desde entonces reposan en el Panteón Nacional. Su nombre lo llevan: una república (Bolivia), la moneda de Venezuela (bolívar), ciudades, universidades, regiones y más de cien calles de cada ciudad hispanoamericana. El 24 de julio —su cumpleaños— es feriado nacional en varios países. Cada discurso presidencial en Caracas, Bogotá, Quito, La Paz y Lima comienza invocando su nombre.

Ningún otro americano del siglo XIX tiene, aún hoy, tanto poder simbólico.

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