En 1438, cuando Pachacútec repelió el ataque de los chancas contra Cuzco y se proclamó noveno Inca, el Tahuantinsuyo no existía. El Cuzco era un señorío más entre decenas de curacazgos andinos. Noventa y cinco años después, cuando Atahualpa cayó prisionero de Pizarro en Cajamarca, el imperio cubría más de 3,6 millones de kilómetros cuadrados —una superficie doce veces mayor que la del Cuzco inicial— y se había convertido en la civilización más extensa de toda América precolombina.
Fase 1: Pachacútec, 1438–1471
La transformación empieza con el fundador real del imperio. Pachacútec —»el que transforma el mundo»— ejecuta la primera expansión sistemática: incorpora el Collasuyo hasta el lago Titicaca, somete a los chancas, reorganiza el Cuzco sobre plano en forma de puma, construye el Coricancha en su forma definitiva. En 33 años pasa de unos pocos miles de km² a aproximadamente 300.000 km². Es la fase fundacional.
Fase 2: Túpac Yupanqui, 1471–1493
El hijo y corregente continúa la expansión a velocidad vertiginosa. Incorpora el reino Chimú —hasta entonces, la civilización más refinada de la costa—, llega al río Maule en el sur (límite con los mapuches, imposibles de vencer), extiende el imperio hasta el sur del Ecuador. En 22 años triplica la superficie imperial hasta ~950.000 km².
Fase 3: Huayna Cápac, 1493–1527
El nieto de Pachacútec lleva el imperio a su máxima extensión. Integra Ecuador y el sur de Colombia. Establece Quito como capital norteña. Su muerte en 1527 —probablemente de viruela, enfermedad que llegó por los contactos costeros antes que los propios españoles— encuentra al Tahuantinsuyo en más de 2 millones de km².
Fase 4: Atahualpa, 1527–1533
La fase final no es expansión territorial sino consolidación fratricida. Atahualpa vence la guerra civil contra Huáscar en 1532. El imperio llega a su superficie máxima histórica de ~3.600.000 km² — comparable al Imperio Romano en su apogeo—. Pero dura sólo semanas. El 16 de noviembre de 1532, en Cajamarca, Pizarro captura al Sapa Inca. La expansión termina. El colapso tarda cuarenta años en consumarse, con los últimos incas de Vilcabamba resistiendo hasta 1572, pero el imperio como entidad política ya no existe.
La velocidad del tiempo andino
Lo sorprendente de estos 95 años no es el tamaño final del imperio, sino la velocidad. Roma tardó más de seis siglos en alcanzar su máxima extensión. El Tahuantinsuyo, menos de un siglo. La red vial Qhapaq Ñan —40.000 kilómetros de caminos que unían las cuatro regiones— fue el instrumento logístico. El sistema de mitimaes —traslados poblacionales— fue el instrumento demográfico. La administración decimal fue el instrumento burocrático. Tres innovaciones que permitieron gobernar un territorio sin escritura alfabética.


