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Pacarina del Sur
Inca Garcilaso de la Vega: el primer mestizo cronista
Figura Histórica

Inca Garcilaso de la Vega: el primer mestizo cronista

12 de abril de 1539, Cuzco — 23 de abril de 1616, Córdoba (España)

Perú Colonial Cronista, historiador y traductor, primer escritor mestizo de América

“El hijo del conquistador y de la princesa incaica que escribió la memoria del Tahuantinsuyo en castellano”

Gómez Suárez de Figueroa —conocido por el nombre literario con que firmó sus obras, Inca Garcilaso de la Vega— fue el primer escritor mestizo de América, autor de los Comentarios reales de los Incas (1609) y de la Historia general del Perú (1617). Sus dos libros, escritos en un castellano de rara belleza, son la fuente fundacional de lo que sabemos —y de lo que creemos saber— sobre el mundo incaico.

Cuzco, 1539: la bisagra

Nació el 12 de abril de 1539 en el Cuzco, sólo seis años después de la caída del Tahuantinsuyo. Su padre, el capitán extremeño Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas, pertenecía a la nobleza conquistadora; su madre, Isabel Chimpu Ocllo, era princesa del linaje imperial, nieta del Inca Túpac Yupanqui y sobrina de Huayna Cápac.

El niño creció en el Cuzco colonial escuchando dos relatos simultáneos de su linaje: en castellano, las proezas de los conquistadores; en quechua, en las reuniones familiares con sus tíos maternos —antiguos orejones imperiales—, las hazañas de los incas. Aprendió las dos lenguas desde la cuna. Esa bilingüedad constitutiva sería la forma de su pensamiento maduro.

España, 1560: el segundo exilio

A los 21 años, tras la muerte del padre, viajó a España con la herencia materna y el propósito de obtener una pensión real por los servicios paternos a la Corona. La pensión nunca le fue concedida —el tribunal argumentó que su padre había participado en las guerras civiles de los conquistadores contra Gonzalo Pizarro—. Se instaló en Montilla (Córdoba) con un tío paterno y allí pasaría el resto de su vida.

Durante los siguientes cincuenta años no volvería jamás al Perú. Combatió en la campaña contra los moriscos de las Alpujarras (1570) bajo don Juan de Austria, se ordenó sacerdote en 1597, reunió una biblioteca humanista de la que conservamos el inventario. Desde la soledad de Montilla, reconstruyó de memoria el mundo andino de su infancia.

La Florida del Inca (1605)

Su primer libro importante fue la Florida del Inca, crónica de la expedición de Hernando de Soto a los actuales Estados Unidos. Escrita en un castellano ya pulido, reveló sus dotes narrativas y le dio autoridad como cronista. Pero fue prólogo de la obra mayor.

Los Comentarios reales de los Incas (1609)

Publicó en 1609, en Lisboa, la Primera parte de los Comentarios reales, dedicada enteramente al Tahuantinsuyo. Propone una historia del imperio inca desde Manco Cápac hasta Huayna Cápac basada en los relatos orales de sus parientes maternos, contrastada con las crónicas españolas disponibles —Cieza de León, Las Casas, López de Gómara—.

La obra hizo algo que ninguna historia colonial había hecho antes: presentar a los incas como sujeto histórico, no como objeto de conquista. Describe las instituciones del imperio —el sistema vial, el quipu, la mita, los ayllus— con admiración técnica; narra las hazañas de los sapa incas con la misma dignidad con que la historiografía europea contaba los reyes ibéricos; y desmonta mitos de la propaganda colonial —como la supuesta antropofagia inca— que las crónicas peninsulares habían repetido sin verificación.

En 1617, póstumamente, se publicó la Historia general del Perú, segunda parte dedicada a la conquista y las guerras civiles entre conquistadores.

La prohibición y la supervivencia

Los Comentarios reales fueron prohibidos en el Perú colonial por orden del rey Carlos III en 1781, tras la rebelión de Túpac Amaru II, que citaba la obra como legitimación de su causa. La prohibición duró hasta la Independencia. San Martín y Bolívar ordenaron su reimpresión inmediata.

Durante los siguientes dos siglos, los Comentarios se convirtieron en fuente única de muchos datos sobre el mundo andino. La historiografía moderna —Raúl Porras Barrenechea, Franklin Pease, María Rostworowski— ha mostrado que el texto combina crónica, literatura y reconstrucción idealizada: Garcilaso escribió desde la nostalgia de un imperio que conocía sólo por fragmentos familiares. Pero esa misma mezcla es lo que lo hace imprescindible.

Córdoba, 1616

Murió el 23 de abril de 1616 en Córdoba, el mismo día que Shakespeare y, según la tradición, también Cervantes. Fue enterrado en la Mezquita-Catedral de Córdoba, donde reposa aún. En 1978 sus restos fueron repatriados simbólicamente al Perú en una arqueta: la mitad —tibia y cráneo— descansa en la Catedral del Cuzco, la otra mitad en la Mezquita cordobesa. Es una de las pocas personas que literalmente está enterrada en dos continentes.

En 2009, la UNESCO declaró los Comentarios reales Memoria del Mundo. El Día del Idioma Español se celebra en el Perú cada 23 de abril en su honor. La frase que abre la obra —«no hay más que un mundo, aunque entre las Indias y España hay muchos mares»— sigue siendo la declaración más temprana de universalismo en la literatura hispanoamericana.

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