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Pacarina del Sur
Mitos y Leyendas

La Sayona: la venganza femenina venezolana

De todas las leyendas urbanas venezolanas, ninguna circula con tanta vigencia contemporánea como la Sayona. Figura alta en un vestido blanco desgarrado, cabellos largos y oscuros cubriendo la cara, se aparece en los caminos rurales y en los barrios de ciudades a los hombres que engañan a sus esposas. No los mata: los espanta. Los hace volver corriendo a sus casas gritando, curados para siempre del adulterio.

El origen campesino

La leyenda surge en los Llanos venezolanos del siglo XIX. El ensayista Mariano Picón-Salas la mencionó ya en Crisis, cambio, tradición (1955) como «la conciencia moral de los hombres que pasan la noche fuera de casa». La versión canónica, recogida por Rafael Olivares Figueroa en Folklore venezolano (1948), narra el origen trágico:

Una joven madre que vivía felizmente con su marido y su hijo pequeño fue traicionada por su esposo con otra mujer. Al descubrir la infidelidad, enloquecida por los celos, quemó la casa con el bebé dentro y se suicidó. Su alma quedó condenada —por Dios, según algunos; por la propia venganza, según otros— a castigar eternamente a los hombres infieles que se encuentre en el camino.

Descripción y modus operandi

Aparece en la noche, siempre después de la medianoche, al hombre que vuelve tarde a casa de casa de su amante. Se le presenta al costado del camino, con un vestido blanco largo y desgarrado, la cara oculta tras una cortina de cabellos oscuros. Al acercarse el hombre —que la confunde con una mujer joven— ella se retira lentamente para conducirlo a un lugar apartado. Cuando están aislados, la Sayona levanta la cara: revela un rostro descompuesto, con ojos llameantes y boca desencajada. El grito aterroriza al hombre. A veces cae desmayado, a veces huye gritando, a veces enferma y muere a las pocas semanas.

La variante urbana

En las últimas décadas, la figura ha migrado del campo venezolano a la ciudad. Caracas tiene su propia Sayona que aparece en los cruces de la Cota Mil a los hombres de negocios que vuelven de hoteles; Maracaibo la tiene en la zona del malecón. La prensa sensacionalista caraqueña —Últimas Noticias, 2001— publica durante el siglo XXI testimonios regulares de apariciones, acompañados de retratos hablados hechos por dibujantes profesionales.

Interpretaciones

La crítica literaria feminista ha leído a la Sayona como expresión simbólica de la venganza femenina frente al machismo rural. Laura Antillano —narradora venezolana— la interpreta como la mujer colectiva: todas las esposas engañadas del Llano condensadas en una sola figura. La psicoanalista Francisca Benitez sostiene que funciona como mecanismo de autorregulación social en comunidades donde el divorcio era legalmente difícil: el miedo al castigo sobrenatural hacía lo que la ley no podía hacer.

La Sayona hoy

El grupo musical venezolano Guaco le dedicó en 1994 una canción homónima que entró al top 10 latino. En 2019, el reggaetonero Nicky Jam grabó «Sayona» con guiños a la leyenda. Los niños venezolanos siguen escuchando cuentos de ella en la sobremesa. Algunos maridos, cuentan, todavía llegan temprano a casa los jueves, «por si acaso».

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