Bernardo O’Higgins Riquelme es el padre fundador de la República de Chile. Hijo ilegítimo del virrey irlandés Ambrosio O’Higgins y de la criolla Isabel Riquelme, fue el hombre que cruzó los Andes con San Martín en 1817, venció en Chacabuco y Maipú, firmó el Acta de Independencia de Chile el 12 de febrero de 1818 y fue Director Supremo de la joven república durante seis años antes de ser derrocado por el cansancio de una élite criolla a la que él mismo había desafiado.
Chillán, 1778
Nació en Chillán Viejo el 20 de agosto de 1778, hijo extramatrimonial de Ambrosio O’Higgins —entonces capitán general de Chile, después virrey del Perú— y de Isabel Riquelme, hija de una familia criolla. Nunca fue reconocido por su padre, quien, sin embargo, costeó su educación: primero en el Colegio de los Naturales de Chillán, después en Perú en el Convictorio de San Carlos y finalmente —a los quince años— en Inglaterra y España.
En Londres (1795-1798) se vinculó con el venezolano Francisco de Miranda, maestro en la sombra de toda la emancipación americana, que lo inició en la masonería y en la Logia Gran Reunión Americana. Ese aprendizaje londinense marcaría toda su política: un liberalismo anglófilo distinto de la ilustración francesa que predominaba en Buenos Aires.
La guerra de independencia
Volvió a Chile en 1802 con la muerte de su padre y heredó la hacienda Las Canteras. Cuando estalló la Primera Junta chilena en 1810, se sumó activamente a la causa patriota. Combatió en la Patria Vieja contra los realistas, pero la derrota de Rancagua (octubre de 1814) obligó al exilio del ejército patriota a Mendoza. Allí conoció a San Martín. Los dos trabajarían juntos durante dos años en la preparación del Ejército de los Andes.
Chacabuco, Maipú y la independencia
El 12 de febrero de 1817, O’Higgins combatió en Chacabuco al mando de la división izquierda. Fue él quien, impaciente por la lentitud de la maniobra, atacó primero y quebró la línea realista. Tras la victoria, el cabildo de Santiago lo designó Director Supremo. Un año exacto después, el 12 de febrero de 1818, firmó en Talcahuano el Acta de Independencia de Chile. En abril, la victoria de Maipú consolidó definitivamente la independencia.
El Director Supremo reformador
Los seis años de su gobierno (1817-1823) fueron de reformas profundas y tensiones crecientes con la aristocracia santiaguina. Abolió los títulos de nobleza (1817), prohibió los mayorazgos (1818), fundó la Escuela Militar, la Biblioteca Nacional y el cementerio laico, impulsó la abolición de la esclavitud (Ley de Libertad de Vientres de 1811, ampliada por él en 1823), firmó el primer tratado chileno con Inglaterra, apoyó la Expedición Libertadora del Perú.
La élite conservadora chilena vio con alarma las reformas liberales. En enero de 1823, presionado por un pronunciamiento militar del general Freire, renunció al cargo en un acto de notable sobriedad: «Si el bien de la patria exige mi sangre, aquí está».
El exilio peruano
Se exilió en el Perú, en la hacienda Montalván que Simón Bolívar le había regalado como reconocimiento a su apoyo a la independencia peruana. Nunca volvió a Chile. Murió en Lima el 24 de octubre de 1842 de una enfermedad cardíaca, a los 64 años, rodeado por su hija Demetria y por su hermana Rosa.
Sus restos fueron repatriados a Chile en 1869. Hoy reposan en el Altar de la Patria, en la Plaza Bulnes de Santiago, bajo la llama eterna. El 20 de agosto, su cumpleaños, es feriado nacional chileno. Su firma —O’Higgins con la H apostrofada, herencia del irlandés que nunca lo reconoció— es una de las imágenes más replicadas de la iconografía chilena.



