Mariano Moreno vivió 32 años y fue Secretario de la Primera Junta durante siete meses. En ese tiempo escribió el Plan de Operaciones, fundó la Gazeta de Buenos-Ayres, reeditó El Contrato Social de Rousseau, empujó los decretos más radicales del proceso revolucionario y murió en alta mar en circunstancias nunca aclaradas. Es el jacobino del Río de la Plata.
El joven jurista
Nació el 23 de septiembre de 1778, hijo del funcionario español Manuel Moreno y de Ana Valle. Estudió en el Real Colegio de San Carlos y después, becado por el obispo Azamor, en la Universidad de Chuquisaca, donde se doctoró en Leyes en 1804. Allí absorbió el pensamiento ilustrado que la universidad altoperuana permitía leer —lecturas prohibidas en Buenos Aires— y escribió la Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios, memoria jurídica en defensa de la abolición de la mita.
Volvió a Buenos Aires en 1805. Como abogado defendió a comerciantes criollos frente al monopolio peninsular. En 1809 redactó la célebre Representación de los Hacendados, memorial jurídico a favor del libre comercio que circuló manuscrito y que se convirtió en texto fundacional del pensamiento económico rioplatense.
Secretario de la Primera Junta
El 25 de mayo de 1810, cuando la multitud reunida en la Plaza de la Victoria impuso la renuncia del virrey Cisneros, Moreno fue designado Secretario de Gobierno y Guerra de la Junta presidida por Saavedra. Tenía 31 años.
Desde esa secretaría, en siete meses, empujó:
- La creación de la Gazeta de Buenos-Ayres (7 de junio de 1810), primer periódico revolucionario, donde publicaba editoriales semanales.
- La reedición de El Contrato Social de Rousseau (suprimiendo los capítulos sobre religión, calculando que el público no estaba listo).
- El decreto de supresión de honores al presidente de la Junta (6 de diciembre de 1810), que intentaba impedir la personalización del poder.
- La fundación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires (13 de septiembre de 1810), antecedente de la Biblioteca Nacional.
- El polémico Plan de Operaciones —cuya autoría sigue discutida— un documento ultrasecreto que proponía métodos expeditivos contra los opositores a la revolución.
La ruptura con Saavedra
El programa moreniano —centralista, porteñista, radicalmente anti-español— chocó con el del presidente Cornelio Saavedra, más conciliador y confederal. La crisis estalló en diciembre de 1810 cuando los diputados del interior se incorporaron a la Junta (la llamada «Junta Grande») diluyendo el poder de Moreno. Renunció el 18 de diciembre de 1810.
Para alejarlo, Saavedra le ofreció una misión diplomática en Gran Bretaña y Portugal. Moreno aceptó. Embarcó el 24 de enero de 1811 en la corbeta HMS Fame con destino a Londres.
La muerte en el mar
El 4 de marzo de 1811, en medio del océano Atlántico, Mariano Moreno murió tras tomar una dosis de antimonio —un purgante— suministrada por el capitán inglés Fames. Sus restos fueron arrojados al mar envueltos en una bandera inglesa. La oficialidad de la Junta registró la muerte como «fiebre aguda».
La versión del envenenamiento es la que sostuvo su hermano Manuel Moreno, que viajaba con él. El sustantivo clave —fulminado— aparece en la biografía que Manuel publicó en 1812. Para la historiografía revisionista (José María Rosa), Saavedra organizó el asesinato remoto usando la flota británica; para la liberal (Mitre, Busaniche), la muerte fue accidental o derivada del uso descuidado de medicamentos. El expediente original nunca apareció.
La pluma que funda
Moreno no firmó nunca un triunfo militar ni gobernó una provincia. Dejó cuatro tomos de escritos —incluidos los editoriales de la Gazeta— que siguen siendo la lectura obligatoria para entender el nacimiento del Estado rioplatense. La frase que mejor lo resume la escribió él mismo: «Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale y debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y tal vez nuestra suerte será mudar de tiranos sin destruir la tiranía.»



