En los Llanos venezolanos y colombianos —dos millones de kilómetros cuadrados de sabana donde el viento no deja de soplar y el ganado se cuenta por decenas de miles— existe desde hace siglos la leyenda más sonora de la región: el Silbón. Un espectro masculino, altísimo y cadavérico, que lleva sobre la espalda un saco con los huesos de su padre, al que él mismo asesinó. Recorre los caminos llaneros silbando una escala descendente precisa —fa-mi-re-do— cuya dirección auditiva miente: cuando se la oye cerca, el Silbón está lejos; cuando suena lejana, el Silbón está junto al oído del oyente.
El origen llanero
La leyenda se consolidó en la segunda mitad del siglo XIX. El folklorista venezolano Rafael Olivares Figueroa, en Folklore venezolano (1948), la identifica como creación «típicamente llanera«: producto de la topografía absoluta —planicies vastísimas donde el oído es más útil que la vista—, del aislamiento invernal de los hatos y de la ética viril del llanero. La figura combina arquetipos cristianos (Caín, el maldito errante) con el imaginario de los fantasmas del fin del mundo propio de las sociedades ganaderas aisladas.
El pecado original
La versión canónica de la leyenda —recogida por Juan Liscano en Folklore y cultura (1950)— narra el origen: un joven llanero hijo único quería comer venado. Pidió al padre que saliera a cazar. El padre volvió con las manos vacías. El hijo, en un rapto de ira, mató al padre, le extrajo las vísceras, las cocinó y se las comió creyendo que eran venado. Cuando la madre descubrió el crimen, lo maldijo con palabras precisas: el hijo llevaría los huesos del padre sobre la espalda hasta el fin de los tiempos, y un perro espectral —llamado Tureco— lo perseguiría eternamente lamiendo los huesos sin lograr terminar.
Desde entonces el Silbón recorre los Llanos con su sacudido saco de huesos al hombro, silbando.
El silbido y el tamaño
Lo más característico del Silbón son dos elementos específicos: el silbido y la proporción auditiva. El silbido es una escala descendente de siete notas —descrita por Mario Briceño Iragorry como «una pregunta que no espera respuesta»— que se oye en los Llanos en las noches de marzo, cuando el viento amaina. La proporción auditiva: el silbido se oye proporcionalmente invertido. Si suena lejos, el Silbón está cerca; si suena cerca, el Silbón está lejos. Los viajeros saben que deben preocuparse cuando el silbido parece resonar «en otro estado».
Físicamente, el Silbón mide entre 3 y 6 metros. Piel cadavérica, casi transparente. Cuencas sin ojos, o con ojos tan rojos que queman mirar. Desnudo o vestido con harapos. El saco de huesos es siempre visible sobre el hombro. Al abrirlo, contaría cada hueso lentamente; si completa la cuenta antes del amanecer, quien lo haya encontrado amanece muerto.
La contra
La tradición oral ofrece varias contras contra el Silbón. El ají picante —sustancia purgante tradicional de los Llanos— lo mantiene alejado: se recomienda llevar un collar de ajíes. El látigo de arriero, chasqueado tres veces en cruz, lo detiene. Las oraciones al alma del padre asesinado, si el viajero conoce la fórmula exacta, lo desactivan durante horas. La más simple: no silbar de noche en los Llanos (respuesta análoga al Pombero del Paraguay).
El Silbón en la cultura venezolana
El compositor llanero Simón Díaz le dedicó la canción «El silbón» (1972), que se ha convertido en pieza clásica del joropo llanero. La novela Los últimos de Jesús Machado (2003) lo narra como protagonista. En la saga de programas culturales Llano adentro de la televisión venezolana, la figura aparece regularmente en noviembre con testimonios nuevos de testigos.
El Silbón hoy
El Día del Silbón se celebra en Guanare (Portuguesa) el 23 de marzo, coincidencia simbólica con el equinoccio austral. En la Colombia oriental —Casanare, Arauca, Meta— la leyenda es igualmente potente y se comparte con identidades llaneras transfronterizas. En 2021, Simón Díaz recibió homenaje póstumo en el Centro de Arte de Maracay con la interpretación colectiva de su canción. Los viajeros que cruzan el Llano siguen sin silbar de noche, incluso en los hoteles-Ruta con aire acondicionado. Lo dicen con bromas, pero lo dicen.


