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Pacarina del Sur
Vicente Guerrero: el primer presidente afrodescendiente
Figura Histórica

Vicente Guerrero: el primer presidente afrodescendiente

10 de agosto de 1782, Tixtla — 14 de febrero de 1831, Cuilapan

México Independencia Segundo presidente constitucional de México, líder insurgente afromestizo

“El arriero del sur que mantuvo viva la insurgencia y abolió la esclavitud en 1829”

Vicente Ramón Guerrero Saldaña es, simultáneamente, el último insurgente sobreviviente de la generación de Hidalgo y Morelos, el firmante junto a Iturbide del Plan de Iguala, el segundo presidente constitucional de México y el primer presidente afrodescendiente de las Américas. Abolió la esclavitud mexicana por decreto el 15 de septiembre de 1829. Derrocado en diciembre del mismo año, fue traicionado, capturado y fusilado en Cuilapan el 14 de febrero de 1831. Tenía 48 años.

Tixtla: el arriero mestizo

Nació el 10 de agosto de 1782 en Tixtla (hoy estado de Guerrero, que lleva su nombre). Su padre, Pedro Guerrero, era mulato —afromestizo— sobre cuya genealogía la historiografía moderna ha trabajado en detalle: descendía de esclavos africanos traídos al puerto de Acapulco durante el virreinato. Su madre, María Saldaña, era indígena mixteca. Vicente creció trilingüe: castellano, náhuatl básico y el habla afromexicana de los puertos del sur.

Fue arriero —transportaba sal, azúcar y especias entre Acapulco y la Ciudad de México— hasta los 28 años. Cuando estalló la rebelión de Hidalgo (1810), Guerrero se sumó a Morelos en la sierra del sur. Combatió en todas las campañas morelianas y quedó a cargo del distrito de Tecpan cuando Morelos cayó en 1815.

La sombra en la Sierra

Entre 1817 y 1820, Guerrero fue el único líder insurgente mayor que siguió combatiendo. Todos los demás —Bravo, Rayón, Victoria— habían sido capturados, amnistiados o reducidos al silencio. Guerrero, operando con 1.500 hombres en las montañas de la actual Guerrero-Oaxaca, sostuvo una guerra de guerrillas constante contra los ejércitos realistas.

La respuesta virreinal fue comprarlo. Su padre viajó dos veces a la sierra a ofrecerle el indulto. Según la tradición, Guerrero respondió con una frase que se ha convertido en aforismo mexicano: «La patria es primero». Nunca se rindió.

El abrazo de Acatempan

En 1820, cuando Iturbide fue enviado por el virrey a perseguirlo, Guerrero había tomado ya la iniciativa diplomática. El 4 de febrero de 1821, en Acatempan, se encontraron por primera vez. Iturbide le propuso el giro: cambiar realismo por independencia conservadora. Guerrero aceptó bajo dos condiciones explícitas: unidad de todas las castas sin distinción y participación real de los antiguos insurgentes en el nuevo gobierno. El Abrazo de Acatempan —así lo llamó la tradición— selló el acuerdo.

Tres semanas después firmaron el Plan de Iguala. El Ejército Trigarante —verde, blanco y rojo, las Tres Garantías— consumó la independencia siete meses después.

La ruptura con Iturbide

Guerrero sirvió bajo el Imperio de Iturbide como mariscal. Pero la proclamación imperial (1822) rompió el pacto republicano del Plan de Iguala. Cuando Santa Anna se pronunció contra el emperador en diciembre de 1822, Guerrero se unió inmediatamente al movimiento. La abdicación de Iturbide (marzo de 1823) abrió el camino a la primera República federal.

En los años siguientes fue ministro, comandante militar del sur y figura del Partido Popular (yorkino). En las elecciones de 1828, la Cámara de Diputados lo rechazó en favor de Manuel Gómez Pedraza, pero una revuelta —la Revolución de la Acordada— forzó la anulación del resultado. Guerrero asumió la presidencia el 1 de abril de 1829.

La abolición y el derrocamiento

Su presidencia duró apenas ocho meses. En ese tiempo dictó los decretos más radicales del México independiente: la abolición total de la esclavitud (15 de septiembre de 1829) —precediendo en 34 años al Emancipation Proclamation de Lincoln—, la expulsión de los ciudadanos españoles, la moratoria de la deuda externa, la creación de una comisión para alfabetización popular.

En julio de 1829 repelió la expedición reconquistadora de Isidro Barradas, que había desembarcado en Tampico intentando recuperar México para la Corona española. El triunfo militar fue completo, pero agotó las finanzas.

En diciembre de 1829, su propio vicepresidente —el conservador Anastasio Bustamante— se pronunció contra él. El Congreso, presionado por el ejército, lo declaró «imposibilitado para gobernar». Guerrero se retiró a la sierra del sur con sus leales.

Cuilapan, 1831

Durante un año sostuvo una guerra irregular. En enero de 1831, el capitán genovés Francisco Picaluga —mercenario al servicio del gobierno de Bustamante— lo invitó a un banquete en su bergantín, el Colombo, anclado en Acapulco. Guerrero, confiando en la vieja hospitalidad marinera, aceptó. Fue secuestrado en alta mar, llevado prisionero a Oaxaca y fusilado en Cuilapan sin juicio regular el 14 de febrero de 1831. Tenía 48 años.

Picaluga recibió 50.000 pesos de plata, pero en 1845 el gobierno genovés lo condenó a muerte en rebeldía por la «traición al hospitalidad marinera»: vivió el resto de su vida fugitivo y murió en la miseria.

El nombre del Estado

En 1849, el presidente José Joaquín de Herrera decretó la creación del Estado de Guerrero en los territorios del sur donde había vivido y combatido. Sus restos fueron trasladados en 1925 al Monumento a la Independencia sobre Paseo de la Reforma, donde reposan junto a Hidalgo y Morelos. Su frase —«La patria es primero»— es el lema oficial del Ejército Mexicano.

Pero el redescubrimiento más importante es reciente: en 2015 el gobierno federal reconoció oficialmente a Guerrero como el primer presidente afrodescendiente de América —26 años antes de Robert Young, el primer presidente afroamericano temporal de Liberia (1853) y 180 años antes de Barack Obama—. El pueblo que conoce su linaje lo honra en la costa chica de Oaxaca y Guerrero cada 14 de febrero con ceremonias que mezclan los tres ancestros —africano, indígena, criollo— que él mismo llevaba en su rostro.

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