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Pacarina del Sur
Emiliano Zapata: Tierra y Libertad
Figura Histórica

Emiliano Zapata: Tierra y Libertad

8 de agosto de 1879, Anenecuilco — 10 de abril de 1919, Chinameca

México Siglo XX Líder campesino de la Revolución Mexicana, jefe del Ejército Libertador del Sur

“El campesino morelense que convirtió una exigencia de justicia agraria en epopeya nacional”

Emiliano Zapata Salazar es el símbolo absoluto de la reforma agraria mexicana y uno de los dos grandes caudillos campesinos de la Revolución. Nacido en un pueblo del estado de Morelos donde la propiedad comunal llevaba cuatrocientos años de disputa con las haciendas azucareras, lideró durante diez años (1909-1919) el Ejército Libertador del Sur. Fue asesinado por una emboscada en Chinameca el 10 de abril de 1919. Su lema —«Tierra y Libertad»— sigue siendo el eslogan más copiado de la política mexicana.

Anenecuilco, 1879

Nació el 8 de agosto de 1879 en Anenecuilco, Morelos, en una familia campesina mestiza con título comunal antiguo. Huérfano de padre a los 13, se mantuvo trabajando en las haciendas vecinas: peón, arriero, caballerizo. A los 30 años fue elegido presidente del Comité de Defensa del Pueblo, institución comunitaria encargada de proteger los títulos de propiedad comunal frente a las incursiones de la hacienda El Hospital.

La historia de su primera confrontación es ya parte del mito: al negarle la hacienda el acceso a las tierras, Zapata reunió 80 campesinos y las ocupó él mismo, armado con un revólver, el 13 de septiembre de 1909. Fue su primer acto político. Tenía 30 años.

El Plan de Ayala

Cuando estalló la Revolución contra Porfirio Díaz en 1910, Zapata se sumó a Madero. Pero Madero, una vez en el poder, fue demasiado moderado en la cuestión agraria. En noviembre de 1911 Zapata rompió con él y proclamó el Plan de Ayala, redactado junto al maestro Otilio Montaño. El documento fue revolucionario en sentido literal:

«Los pueblos, por mano armada si es necesario, tomarán posesión de los terrenos, montes y aguas que hayan sido usurpados, manteniendo a todo trance dicha posesión.»

El plan exigía restitución inmediata de tierras comunales, expropiación de un tercio de las grandes haciendas y nacionalización de las propiedades de los enemigos de la Revolución. Ningún movimiento campesino americano anterior había formulado un programa tan concreto.

Morelos revolucionario

Entre 1911 y 1919, Morelos —bajo control zapatista durante la mayor parte del período— fue un laboratorio de reforma agraria real. Los pueblos recuperaron tierras comunales. Las escuelas se multiplicaron. Los hombres no pagaban rentas a los antiguos hacendados, que habían huido a la Ciudad de México. La moneda zapatista —emitida localmente— circulaba junto al peso oficial.

Cuando Huerta derrocó y asesinó a Madero (1913), Zapata se alió temporalmente con Villa contra el usurpador. En noviembre de 1914, los ejércitos zapatista y villista entraron juntos en la Ciudad de México y se fotografiaron en el Palacio Nacional —la imagen más famosa de la Revolución—. Pero ninguno de los dos aceptó la presidencia: dejaron el poder nominal a un convencional.

Chinameca, 10 de abril de 1919

Tras la derrota convencionista y el avance constitucionalista de Carranza, Zapata quedó progresivamente aislado en Morelos. El coronel Jesús Guajardo, bajo órdenes secretas del general Pablo González, fingió querer desertar y pasarse a las filas zapatistas. Zapata aceptó reunirse con él en la hacienda de Chinameca el 10 de abril de 1919.

A la entrada del patio, la guardia de honor que Guajardo había preparado disparó a quemarropa cuando Zapata cruzaba el arco. Cayó muerto en minutos. Tenía 39 años.

Su cuerpo fue llevado atado a una mula hasta Cuautla y expuesto en la plaza pública durante dos días para demostrar al pueblo morelense que el Caudillo del Sur había muerto. Los campesinos no lo creyeron. La leyenda del «Zapata que no murió» —que seguía vivo en la sierra— sobrevivió durante generaciones.

Constitución y EZLN

La Constitución de 1917 —aún antes de su muerte— ya había incluido, en su artículo 27, el principio de propiedad nacional del suelo y la posibilidad de expropiación agraria. Era el Plan de Ayala convertido en norma constitucional. En 1934-1940, el presidente Lázaro Cárdenas repartió más de 18 millones de hectáreas bajo ese artículo. Para muchos historiadores —empezando por el estadounidense John Womack en Zapata and the Mexican Revolution (1968)— Zapata fue póstumamente el mayor legislador agrario del continente.

En 1994, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) —levantamiento indígena chiapaneco dirigido por el subcomandante Marcos— adoptó su nombre. La caballería con sombrero de charro y bigote que aparece en cada mural mexicano no ha dejado desde entonces de mirar hacia el futuro.

El 10 de abril es día cívico nacional en México. Su rostro ha estado en billetes, monedas y estampillas. La frase «es mejor morir de pie que vivir de rodillas» —que él probablemente nunca pronunció pero que le fue atribuida desde los años treinta— es parte inseparable de su imagen. Zapata sigue siendo, a más de un siglo de su muerte, la conciencia agraria de México.

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