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Pacarina del Sur
José de San Martín: el Libertador del Sur
Figura Histórica

José de San Martín: el Libertador del Sur

25 de febrero de 1778, Yapeyú — 17 de agosto de 1850, Boulogne-sur-Mer

Argentina Independencia Libertador de Argentina, Chile y Perú

“El militar que cruzó los Andes para liberar tres naciones y renunció al poder”

José de San Martín es la figura central del ciclo emancipador del Cono Sur. Entre 1817 y 1822 cruzó los Andes con un ejército entrenado, liberó Chile, desembarcó en el Perú, proclamó la independencia de Lima, se entrevistó con Bolívar en Guayaquil y, a diferencia de casi todos los libertadores americanos, renunció voluntariamente al poder. Murió en un exilio europeo casi olvidado; cien años después se había convertido en padre de tres patrias.

Yapeyú y Europa

Nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, en la antigua misión jesuítica del Uruguay, hijo del teniente gobernador español Juan de San Martín y de Gregoria Matorras. La familia regresó a España cuando José tenía seis años. Estudió en el Real Seminario de Nobles de Madrid y a los once ingresó al ejército español como cadete del regimiento de Murcia.

Durante más de veinte años combatió en las campañas africanas, pirenaicas y peninsulares contra Napoleón. Alcanzó el grado de teniente coronel. En 1811, tras la Batalla de Albuera, tomó una decisión que cambió su vida: renunció al ejército español, viajó a Londres —donde se vinculó con la logia Lautaro, organización secreta de la emancipación hispanoamericana— y embarcó rumbo a Buenos Aires.

El Ejército de los Andes

Llegó al Río de la Plata en marzo de 1812. Su primer gesto fue pedir el mando del Regimiento de Granaderos a Caballo, que entrenó con disciplina europea. Tras la victoria en San Lorenzo (1813), pidió ser destinado a Cuyo y desde Mendoza diseñó la obra maestra de su carrera: el cruce de los Andes.

Entre 1815 y 1817, con recursos escasísimos, organizó un ejército de 5.000 hombres. Mendoza entera —mujeres incluidas, que entregaron sus joyas para financiar la campaña— se convirtió en base logística. San Martín estudió rutas andinas, preparó doble abastecimiento, maniobras de engaño y una intendencia que incluía un hospital de campaña. En enero de 1817 el Ejército de los Andes cruzó la cordillera en seis columnas por pasos de más de 4.000 metros. Después de 21 días, descendieron sobre Chile central. El 12 de febrero de 1817, en Chacabuco, derrotaron al ejército realista. Santiago cayó en dos semanas.

Chile, Perú y la Entrevista de Guayaquil

Tras Chacabuco y Maipú (1818), con Chile libre, San Martín organizó la Expedición Libertadora del Perú. En 1820 desembarcó en Paracas; el 28 de julio de 1821 proclamó en Lima la independencia del Perú y asumió el cargo de Protector.

El 26 y 27 de julio de 1822, sostuvo con Bolívar la célebre Entrevista de Guayaquil. El contenido exacto de la conversación no se conoce —ambos redactaron versiones posteriores que no coinciden— pero el resultado fue inmediato: San Martín renunció a todos sus cargos el 20 de septiembre de 1822, embarcó hacia Chile y desde allí, en 1824, a Europa. Tenía 46 años; no volvería jamás a América.

El exilio y la memoria

Vivió sus últimos 28 años en Europa: Bruselas, Grand Bourg (París), Boulogne-sur-Mer. Viudo, con su única hija Mercedes y su nieta Josefa. Rechazó la propuesta de Rosas de volver a la Argentina como comandante contra los franceses. Murió el 17 de agosto de 1850, a los 72 años, de un ataque al corazón.

Sus restos fueron repatriados en 1880 bajo la presidencia de Avellaneda y reposan desde entonces en la Catedral de Buenos Aires, custodiados permanentemente por una guardia de granaderos. Su rostro estuvo en el billete de 5 pesos argentinos durante casi un siglo. Su nombre lo llevan más de 2.000 escuelas en los países que liberó, y cada 17 de agosto —feriado nacional en Argentina y Perú— se honra su memoria.

La figura que más conmueve en su biografía no es la militar: es la renuncia. En un continente donde casi todos los libertadores derivaron en caudillos vitalicios, San Martín eligió el exilio pobre antes que la disputa por el poder. El Plan Continental —liberar América y volverse a casa— lo cumplió literalmente.

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