Uruguay es una anomalía estadística en el fútbol mundial: un país de tres millones y medio de habitantes ha ganado dos Copas del Mundo, dos medallas olímpicas, quince Copas América —récord absoluto—. La relación entre población y títulos no tiene comparación en el deporte global. La historia empezó en 1891 en Montevideo con un club llamado Albion Football Club.
Albion FC (1891): el primer club
El 1 de junio de 1891, inmigrantes británicos fundaron en Montevideo el Albion Football Club: primer club de fútbol del Río de la Plata y del Uruguay. Era exclusivo para ciudadanos del Reino Unido. Dos años después, Peñarol fue fundado por trabajadores del ferrocarril Central Uruguay (1891, pero reorganizado como Central Uruguay Railway Cricket Club y después Peñarol en 1914).
El tercer gran club, Nacional, nació en 1899 con estatuto explícitamente criollo: sólo uruguayos podían ser miembros. Fue el primer club «no-inglés» de la región. Fue una respuesta nacionalista deliberada al monopolio británico.
Peñarol vs Nacional: el clásico más antiguo de América
El Clásico del Fútbol Uruguayo se disputó por primera vez el 15 de julio de 1900. Desde entonces se han jugado más de 550 partidos. Es estadísticamente el clásico más repetido del mundo. Peñarol ha ganado 48 ligas; Nacional, 47. La rivalidad define al deporte nacional.
Los Juegos Olímpicos 1924 y 1928
Uruguay no solo inventó un buen fútbol: lo exhibió al mundo. En los Juegos Olímpicos de París 1924, la Celeste —dirigida por Alfredo Foglino— derrotó sucesivamente a Yugoslavia (7-0), Estados Unidos (3-0), Francia (5-1), Países Bajos (2-1) y Suiza (3-0) en la final. Fue el primer título de fútbol olímpico ganado por un país americano.
Cuatro años después, en Ámsterdam 1928, Uruguay repitió. Derrotó a Argentina en la final. La Celeste ya era tricampeona mundial no oficial (el campeonato mundial no existía aún).
Mundial 1930: Uruguay campeón
Cuando la FIFA convocó el primer Mundial en 1930, la sede fue naturalmente Uruguay, por ser el campeón olímpico vigente. Se celebraron las celebraciones del centenario de la Independencia (1830-1930). Se construyó a toda velocidad el Estadio Centenario, con capacidad para 100.000 espectadores, inaugurado el 18 de julio de 1930.
La final Uruguay-Argentina del 30 de julio de 1930 fue el evento deportivo más visto de América hasta la fecha. Uruguay ganó 4-2 con un gol ya mítico de Héctor Castro, «El Divino Manco» —un jugador con un solo brazo—. El trofeo Jules Rimet quedó en Montevideo. Ver la historia completa del primer Mundial.
Mundial 1950: el Maracanazo
La segunda Copa del Mundo uruguaya llegó en Brasil 1950, con el Maracanazo: la final del 16 de julio de 1950 en el recién construido Maracaná, donde Brasil (favorito absoluto, necesitaba empate) perdió 2-1 ante Uruguay. Los goles de Juan Alberto Schiaffino y Alcides Ghiggia silenciaron 200.000 espectadores cariocas —aún hoy récord mundial de asistencia a un partido—. El capitán uruguayo Obdulio Varela levantó el trofeo en un país que esperaba celebrar.
La frase de Ghiggia —»solo tres personas han callado al Maracaná: el Papa, Frank Sinatra y yo«— es parte inseparable del folklore futbolístico mundial.
La Copa América: 15 títulos
Uruguay es el recordista absoluto en Copa América con 15 títulos —más que Argentina (15 empatado, después de la Copa América 2024), más que Brasil (9). Primera vez en 1916 (torneo conocido entonces como Campeonato Sudamericano); última vez en 2011.
Las generaciones modernas
Uruguay ha mantenido su lugar entre las 20 mejores selecciones del mundo durante más de un siglo. Las generaciones dorada moderna: Ghiggia, Schiaffino y Varela en los 50; Pedro Rocha y Ladislao Mazurkiewicz en los 70 (semifinal Mundial 1970); Enzo Francescoli y Rubén Paz en los 80 (Copa América 1987); Luis Suárez, Diego Forlán y Edinson Cavani en los 2010 (Mundial 2010 cuarto puesto, Copa América 2011).
La pasión del país de tres millones
Uruguay produce futbolistas de nivel mundial en proporción desproporcionada a su población: más de 300 jugadores uruguayos juegan hoy en ligas profesionales europeas. El sistema de divisiones inferiores de los clubes montevideanos —Nacional, Peñarol, Defensor, Danubio— es considerado por los scouts internacionales uno de los mejores laboratorios del continente.
El escritor uruguayo Eduardo Galeano, en El fútbol a sol y sombra (1995), escribió: «Somos un pañuelo pero con dos mundiales. La pelota, en Uruguay, es el monumento más alto del Río de la Plata«. Ciento treinta y tres años después del Albion Football Club de Montevideo, la frase sigue siendo cierta.


